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Cristal
miguelina071959
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Lista de profetas menores

Oseas
Joel
Amós
Abdías
Jonás
Miqueas
Nahúm
Habacuc
Sofonías
Ageo
Zacarías

Con Oseas comienza la serie de los doce Profetas Menores. Llámanse Menores no porque fuesen profetas de una categoría menor, sino por la escasa extensión de sus profecías, con relación a los Profetas Mayores.
Malaquías
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miguelina071959
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Re: Lista de profetas menores

Oseas

Aunque su Libro ocupa el primer lugar en la colección de los doce Profetas llamados "menores", OSEAS comenzó a ejercer la actividad profética unos años después que Amós. Como este último, y a diferencia de Isaías, su gran contemporáneo de Jerusalén, Oseas predicó en el reino del Norte, a quien él llama "Israel", "Jacob" y más frecuentemente "Efraím". Su época fue un período de abierta decadencia. Después del largo y próspero reinado de Jeroboám II (787-747), el país se hundió en la anarquía. En quince años, cuatro reyes murieron asesinados. La realeza, dominada por las intrigas de los jefes militares, se debatía en medio de crisis constantes, provocadas por la incontenible expansión de Asiria, que conquistaba territorios, sometía a los pueblos, les imponía pesados tributos y les exigía una sumisión incondicional. En el libro de Oseas hay numerosas alusiones a este período turbulento, pero ningún indicio seguro nos permite saber si el profeta llegó a ver la caída de Samaría en el 722-721 a. C.

Todo el mensaje de Oseas tiene como tema principal el amor del Señor despreciado por su Pueblo. Su dramática experiencia conyugal le hizo penetrar en los secretos del corazón de Dios, que ama a Israel como un padre a su hijo y un esposo a su esposa. Él es el primero entre los profetas que describe la relación entre el Señor e Israel en términos de unión matrimonial. El Dios de Oseas es un Dios apasionado, que se expresa con el lenguaje del amor: él manifiesta su ternura, sus celos, su ardiente deseo de ser correspondido y su violenta indignación al verse traicionado. Pero esa ternura no es un signo de debilidad. Es la fuerza de Dios, capaz de transformar al hombre y de hacer desaparecer en él hasta el recuerdo del pecado. Por eso su última palabra no es de rechazo y de condenación, sino que anuncia en términos de "alianza" una maravillosa restauración, que tendrá dimensiones cósmicas (2. 20-22).

El texto hebreo de este Libro no está muy bien conservado y muchos pasajes del mismo resultan poco inteligibles. De ahí que la traducción sea con frecuencia conjetural. Como casi todos los libros proféticos, también el de Oseas fue escrito en parte por el mismo profeta y en parte por sus discípulos. Además, numerosos pasajes parecen ser más bien un resumen que una reproducción exacta de su predicación oral. Las frases breves y la expresión extremadamente concisa, que dan tanta fuerza y belleza al estilo de este profeta, lo hacen a veces oscuro y difícil.

El mensaje de Oseas ha dejado huellas profundas en el Antiguo Testamento. A partir de él, el simbolismo conyugal se hizo clásico en los escritos proféticos. El Nuevo Testamento, por su parte, cita pasajes de Oseas o se inspira en ellos no menos de quince veces. De una manera especial, san Pablo y el Apocalipsis aplican a la unión de Cristo con la Iglesia el símbolo del matrimonio de Dios con su Pueblo (2 Cor. 11. 2; Ef. 5. 25-33; Apoc. 19. 7; 21. 2; 22. 17). Y san Juan llevará a su plenitud la revelación inaugurada por Oseas, al afirmar que "Dios es Amor" (1 Jn. 4. 8).


Oseas predicó en el Reino del Norte poco después de Amós, entre 757-722 a.C. es un profeta original en los contenidos y en las formas en que los expresa. Su desgraciada experiencia matrimonial le hizo descubrir que el amor es el eje de la historia de las relaciones entre Dios y su pueblo. El profeta considera la Alianza un contrato matrimonial y hace del pecado un adulterio, un delito contra el amor. Si su cariño superaba las infidelidades de su mujer, ¿hasta dónde podía llegar el amor divino? Su libro ha llegado un tanto desordenado. Lo componen tres partes esenciales: *Su matrimonio ocupa la primera con un relato biográfico (Os 1,2-9). *La segunda parte contiene acusaciones contra el pueblo y sus dirigentes. *La tercera parte está formada por denuncias y amenazas pero hay una cierta esperanza
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miguelina071959
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Re: Lista de profetas menores

Joel

El texto bíblico no proporciona ninguna información sobre la persona y la vida de JOEL, cuyo nombre significa "El Señor es Dios". Tampoco ofrece datos precisos para determinar la fecha en que el profeta consignó por escrito su mensaje, si bien todo parece indicar que fue después del exilio, hacia el 400 a. C., cuando el Templo ya había sido restaurado. El libro de Joel ocupa un puesto relevante en la literatura hebrea por el vuelo poético de su lenguaje y el vigor de sus imágenes.

La predicación de Joel tiene un trasfondo marcadamente litúrgico. Él manifiesta un especial conocimiento del culto y le atribuye una gran importancia, lo mismo que Ageo y Zacarías. A raíz de esto, se suele afirmar con razón que Joel era un profeta dedicado al servicio del Templo y que sus oráculos –al menos en parte– son una profecía "cultual", es decir, un mensaje profético proclamado en el marco de una asamblea litúrgica. Sin embargo, no hay nada en el Libro que pueda ser tachado de ritualismo. En él no se encuentran prescripciones minuciosas relativas al culto, tan frecuentes en Ezequiel, y ni siquiera reproches por los abusos cometidos en la celebración de los ritos, como los que deplora Malaquías. Lo que más preocupa a Joel es la conversión interior: "Desgarren su corazón y no sus vestiduras, y vuelvan al Señor, su Dios" (2. 13). Por eso su predicación ha encontrado un eco profundo en la liturgia penitencial de la Iglesia.



A PLAGA DE LAS LANGOSTAS: LITURGIA PENITENCIAL

Una terrible invasión de langostas ha devastado todo el país y lo ha privado hasta de los elementos indispensables para los sacrificios rituales. Esta plaga, fatal para un pueblo de agricultores, es descrita poéticamente como el avance de un ejército poderoso y ordenado, que se lanza al asalto de una fortaleza y no deja tras de sí más que desolación y miseria. Para conjurar la catástrofe, el profeta invita a los sacerdotes a proclamar un solemne ayuno expiatorio y exhorta al pueblo a convertirse de corazón al Señor. Pero la invasión de langostas es para Joel mucho más que un hecho fortuito: en los estragos causados por esa plaga devastadora, él ve la señal y el preanuncio del "Día del Señor" (1. 15), el gran Día final en que Dios intervendrá como Juez de las naciones (4. 12) y Salvador de su Pueblo (4. 20).

A mediados del siglo IV a.C., en época persa, un profeta poeta, Joel ben Petuel, compuso un nuevo retrato del Señor, Guerrero vencedor, que viene a la tierra a imponer su reinado. Lo enmarcó en una liturgia de aviso, arrepentimiento y consuelo. El libro está escrito en un hebreo clásico, riquísimo e incisivo, con dos mensajes relacionados entre sí: *La llegada del día del Señor. *El empobrecimiento como condición imprescindible del hombre para salvarse. Éste tiene dos partes bien diferenciadas: * La primera parte-la plaga de langosta (Jl 1-2)- *La segunda parte-el día del Señor (Jl 3-4)
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Re: Lista de profetas menores

Jonas


En 2 Rey. 14. 25 se menciona a un profeta llamado Jonás, pero no es él quien escribió el Libro que lleva su nombre. El libro de JONÁS fue compuesto después del exilio, sin duda en el siglo V a. C., no para relatar un hecho histórico, sino para comunicar una enseñanza bajo la forma de una parábola.

El protagonista de esta "ficción didáctica" se niega a proclamar la Palabra de Dios a un pueblo pagano y tradicionalmente enemigo de Israel. Toda la narración es un alegato contra el estrecho nacionalismo del Pueblo elegido, que pretende "monopolizar" la misericordia divina en nombre de los privilegios recibidos del Señor. La principal lección que se desprende de este Libro, tan pintoresco como lleno de humor e ironía, aparece claramente en la pregunta que le sirve de conclusión: si Jonás se preocupa por un árbol quemado por el sol, ¿cómo Dios no se va a preocupar por todo un pueblo que se convierte de sus pecados y no le va a conceder su perdón? El amor del Señor no conoce fronteras. Si él manifestó su predilección por Israel, fue para constituirlo "luz de las naciones" (Is. 49. 6).

Este Libro ocupa un lugar destacado en los Evangelios, no sólo por las repetidas alusiones al "signo de Jonás" (Mt. 12. 39-40; 16. 4; Lc. 11. 29-30), sino también por la oposición que establece Jesús entre la fe de los ninivitas y la incredulidad de sus contemporáneos (Mt. 12. 41; Lc. 11. 32). Además, por su insistencia en la universalidad de la misericordia divina, el relato de Jonás es como un anticipo de las parábolas relatadas en el célebre capítulo 15 del Evangelio según san Lucas.

Una leyenda profética preciosa con un tema original: el héroe que se negó a serlo. El autor aprovecha el nombre de un profeta antiguo (2Re 14,25) para redactar un relato con moraleja espiritual. Como leyenda, tiende a lo maravilloso, incluso a lo inverosímil: la ballena, la conversión de Nínive, el ricino y el beep. Al estilo de Rut, el libro de Jonás es un canto al universalismo: todo están llamados a la salvación y Dios los convertiría en hijos suyos si se portan bien con los demás. A la vez es una denuncia clara del particularismo judío. El libro tiene tres parte
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Re: Lista de profetas menores

Miqueas

Contemporáneo en parte de Oseas, y sobre todo de Isaías, a diferencia de este, MIQUEAS era un campesino de origen humilde. Comenzó su ministerio profético alrededor del 740 a. C. y era un representante típico de lo que la Biblia llama "el pueblo del país", la parte más sana y menos expuesta a la contaminación extranjera. Aunque su recuerdo quedó bastante eclipsado por el de Isaías, sabemos por un texto de Jeremías (26. 18-19) que su predicación tuvo gran influencia en Jerusalén y contribuyó en buena medida a la reforma religiosa del rey Ezequías (2 Rey. 18. 1-6).

Por un lado, Miqueas predijo la ruina de la ya agonizante Samaría, ocurrida en el año 722 a. C., y por otro, anunció que Judá correría idéntica suerte. En sus oráculos se advierte claramente una de las constantes del profetismo, que es la alternancia entre las amenazas de castigo y las promesas de restauración. De manera especial, este profeta denuncia las injusticias de que eran víctimas, por parte de los ricos y los poderosos, los campesinos refugiados en Jerusalén a causa de la guerra con los asirios. Su mensaje en favor de la justicia social tiene muchos puntos de contacto con el de Amós.

El libro de Miqueas es una recopilación o antología de sus oráculos, realizada por sus discípulos. Pero también se han insertado en él algunos fragmentos pertenecientes a la época del exilio. Entre dichos oráculos merece destacarse el que señala a Belén como el lugar del nacimiento del futuro Mesías (5. 1-5). Este oráculo fue recogido por el Nuevo Testamento para probar que Cristo debía nacer en Belén (Mt. 2. 6; Jn. 7. 42).


Su nombre en hebreo significa ¿Quién como Yahvé? Era natural de Moréset Gat, al sudoeste de Jerusalén. Contemporáneo de Isaías, conoció y sufrió la desaparición de Samaría (722 a.C.) y los intentos asirios de acabar a su patria, el Reino del Sur. Le oscurece la grandeza de Isaías, muchas de cutas preocupaciones religiosas comparte. Su preocupación por al situación social de su gente es tanta que algunos autores lo han considerado un agricultor arruinado, de los tantos que la guerra convirtió en jornaleros. Su estilo es vigoroso y le saca mucho rendimiento a las imágenes que utiliza. Su libro, obra de un recopilador, está dividido en tres secciones.
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Re: Lista de profetas menores

Nahum

La vida de NAHÚM nos es completamente desconocida, como también la ubicación de Elcós, su ciudad de origen. Con una fuerza lírica que no tiene parangón en la Biblia, este profeta describe y celebra la caída de Nínive, capital del Imperio asirio, ocurrida en el 612 a. C. Durante mucho tiempo, Asiria había sido sinónimo de crueldad y de terror entre los países del cercano Oriente. Es natural, entonces, que todos los pueblos se alegraran por su caída, y es como el portavoz de esa alegría desbordante.

Pero su canto de júbilo encierra, a la vez, un himno de alabanza a Dios, el Señor de la historia, que desbarata todas las pretensiones humanas y libera a su Pueblo. Los ejércitos que derrotaron a Nínive, el prototipo del imperialismo opresor y el enemigo tradicional de Israel, eran el instrumento del juicio de Dios, que tarde o temprano castiga a los culpables.

El triunfo definitivo del Señor sobre todas las fuerzas del mal, prefigurado en la ruina de Nínive, y el gozo de los elegidos en la Jerusalén celestial, encontraron su expresión cristiana más elocuente en el libro del Apocalipsis.


Poco sabemos de él. Era de Elías, pero tampoco se conoce este pueblo. Por los datos que aporta su libro de le suele fechar entre la toma de Tebas, saqueada por Asurbanípal (668-627 a.C.) y la destrucción de Nínive (612 a.C.), tema de su obra. Canta con alegría la desaparición del imperio asirio, la aparición de Babilonia y parece anunciar el nacimiento del reino de los medos-persas.
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Re: Lista de profetas menores

Habacuc

Nada de cierto sabemos sobre el autor de este Libro, como tampoco sobre la fecha de su composición ni sobre los opresores a que se refiere. Parecería que se trata de un levita o de un profeta vinculado al Templo de Jerusalén, y probablemente su oráculo esté dirigido contra los caldeos (1. 6), que en el 587 a. C. destruyeron el reino de Judá. En tal caso, el libro de HABACUC habría sido compuesto alrededor del año 600.

Habacuc no se une al coro de profetas que reprochan al pueblo sus pecados y lo amenazan con el castigo. Lo mismo que Job, él se plantea el problema del mal. Ambos discuten con Dios, pero mientras el primero protesta por el triunfo de los malos sobre los buenos, el autor de este oráculo se queja por el triunfo de las naciones paganas sobre el Pueblo de Dios. Por más que Israel sea culpable y merezca el castigo, ¿no son peores los otros pueblos? ¿Cómo puede Dios convertirlos en el instrumento de su castigo?

La respuesta del Señor es un llamado a la paciencia. También las naciones paganas recibirán su merecido. Dios hará justicia a su tiempo. Mientras tanto, el justo "vivirá por su fidelidad" (2. 4). Fundado en la traducción griega de este texto, san Pablo lo refiere a la fe que justifica al hombre, librándolo del pecado y dándole la vida de Dios (Rom. 1. 17; Gál. 3. 11). El mismo texto vuelve a encontrarse en la Carta a los Hebreos, dentro de una exhortación a perseverar en la fe (Heb. 10. 37-38).

Habacuc es otro gran desconocido, como Nahum. Su mensaje se enmarca entre la decadencia asiria y el resurgir de Babilonia (hacia el año 600 a.C.). En esa época se sucedían las potencias opresoras, mientras las personas eran tratadas como reses destinadas al matadero. El profeta está angustiado porque no ve a Dios en los acontecimientos ni sabe en qué consiste su justicia. El libro tiene dos partes muy claras: *En la primera (Hab 1-2) se suceden preguntas angustiosas y respuestas divinas (Hab 1,2-2,6), y termina con un canto o copla con cinco ayes de una actualidad rabiosa (Hab 2,7-20). *La segunda es un poema independiente que glorifica al Señor, guerrero salvador; y tal vez sea anterior a Habacuc (Hab 3).
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Re: Lista de profetas menores

Sofonias

SOFONÍAS fue el primero que hizo oír una voz profética en Judá, después del largo silencio que se había producido durante dos generaciones, una vez que Isaías y Miqueas pronunciaron sus últimos oráculos. El título del Libro sitúa la actividad de este profeta en tiempos del rey Josías (640-609 a. C.) y su predicación tuvo lugar casi seguramente hacia el 630, es decir, un tiempo antes de que aquel rey iniciara su célebre reforma religiosa (2 Rey. 22-23).

Ya hacía casi un siglo que Asiria había aniquilado al reino de Israel. También el reino de Judá había sido sometido al vasallaje de aquel poderoso Imperio. Esta dominación política trajo consigo la influencia de los cultos asirios sobre la población del reino del Sur. Frente a la corrupción generalizada y a las prácticas idolátricas, Sofonías aparece como un profeta "justiciero", que anuncia el "Día del Señor" como un día de ira y de venganza. Pero él no se contenta con reprobar las manifestaciones exteriores del pecado, sino que denuncia sus causas más profundas: el orgullo, la rebeldía y la falta de confianza en Dios.

A todo esto, Sofonías opone una actitud espiritual caracterizada sobre todo por la pobreza y la humildad del corazón. Es el profeta de los "pobres del Señor". A ellos se anunciaría siglos más tarde la Buena Noticia de la Salvación (Mt. 11.5) y ellos serían los "herederos del Reino que Dios ha prometido a los que lo aman" (Sant. 2. 5).


Sofonías- que en hebreo significa Yahvé protege o Yahvé oculta- era bisnieto del rey Exequias, según el recopilador de su obra (Sof 1,1) y predicó en tiempos de Josías (640-609 a. C.), tal vez antes de la reforma de este rey (622 a. C.), ya que sus denuncias y la invitación que hace a la conversión no aluden para nada a ella. Su libro está bien ordenado. El tema central es el día del Señor, un acontecimiento que va a servir de marco para el juicio que Dios va a realizar. Se acerca una gran catástrofe, el día de la cólera-dies irae. Han fallado reyes, profetas, sacerdotes y poderosos, pero el proyecto divino no puede fracasar. De ahí que el profeta perciba un portillo de esperanza en un resto de Israel pobre y humilde.
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miguelina071959
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Re: Lista de profetas menores

Ageo

Con AGEO comienza el último período profético, el de la época posterior al exilio en Babilonia. Durante este período, el gran tema de los Profetas fue la restauración de Judá, así como el anuncio del castigo divino había sido el tema predominante de los Profetas anteriores al exilio y la consolación de los deportados el de los que ejercieron su actividad profética durante el destierro. Es probable que Ageo, cuyo nombre se menciona junto con el de Zacarías en Esd. 5. 1; 6. 14, perteneciera al grupo de los profetas "cultuales", es decir, vinculados al servicio litúrgico. Su ministerio comenzó unos quince años después de la colocación de los cimientos del Templo y sin duda no duró mucho tiempo. Todos sus oráculos llevan la fecha correspondiente, y estas fechas van desde agosto a diciembre del 520 a. C.

El libro de Ageo, lo mismo que el de Malaquías, nos ofrece valiosas informaciones sobre la penuria material y espiritual de la comunidad judía a la vuelta del exilio. Pero su mensaje está centrado en la reconstrucción de la Casa del Señor, que había quedado interrumpida. "Hay que construir para el Señor una Morada digna de su Nombre y todo cambiará", es la consigna que el profeta repite una y otra vez. La "gloria" del segundo Templo será mayor que la del primero, no por el esplendor material del edificio, sino porque hacia él acudirán todos los pueblos con sus riquezas (2. 6-9). Así, Ageo aparece como el continuador de Ezequiel, que veía en el Templo restaurado la fuente de todas las bendiciones mesiánicas. La predicación de Ageo, apoyada por la de Zacarías, impulsó a proseguir con renovado entusiasmo la obra de la reconstrucción, que culminó cinco años más tarde con la fiesta de la Dedicación (Esd. 6. 13-18).

Los oráculos de Ageo concluyen con una promesa hecha a Zorobabel, el alto comisionado del gobierno persa para la provincia de Judá (2. 20-23). Esta promesa, de claro contenido mesiánico, pone bien en evidencia las esperanzas que había suscitado entre sus compatriotas la presencia de aquel descendiente de David, gran promotor de la restauración civil de la comunidad judía, junto con el sacerdote Josué, el animador de la restauración religiosa.

Un profeta al que se pueden seguir los pocos pasos que dio. Ageo comenzó a predicar el 29 de agosto del 520 a.C. y desapareció de escena el 18 de diciembre del mismo año. El Templo seguía en ruinas cuando llegaron de Babilonia un tal Zorobabel, descendiente de la casa real, y Josué-quizá perteneciente a la familia de Sadoc-, fue designado Sumo Sacerdote. Veinticuatro días después comenzaron las obras de reconstrucción del Templo con la retirada de escombros y el 18 de diciembre, el último día que habló Ageo, se celebró la finalización de los cimientos. En esos pocos meses este profeta pronunció sus oráculos. El libro e suna recopilación posterior. Los temas de su predicación son obvios: *El Templo. *La estructuración de la nación. *La espera de la era definitiva o escatológica.
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miguelina071959
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Re: Lista de profetas menores

Zacarias

Este libro consta de dos partes bastante diversas. La primera (caps. 1-8) es la obra del profeta ZACARÍAS, que ejerció su actividad en Jerusalén desde noviembre del 520 a. C. –un mes antes que la concluyera Ageo– hasta diciembre del 518. La segunda es más de un siglo posterior y proviene de uno o varios autores, designados habitualmente con el nombre de Segundo o Déutero Zacarías.

Bajo este aspecto, el libro de Zacarías se asemeja al de Isaías, que se divide en tres partes, de autores y épocas diferentes, agrupadas bajo el nombre del gran profeta del siglo VIII.

Primera Parte del Librode Zacarías
Zacarías era de familia sacerdotal y pertenecía probablemente al grupo de profetas dedicados al servicio del Santuario. Esto explica la importancia que atribuye al Templo, al sacerdocio y a todas las cuestiones relacionadas con el culto. Su obra es "muy oscura", como ya lo señalaba san Jerónimo. En ella se entremezclan fragmentos de una autobiografía, visiones simbólicas que preludian los "apocalipsis" posteriores y una serie de oráculos mesiánicos.

Zacarías insiste en la necesidad de reconstruir el Templo (1. 16; 4. 9; 6. 15). Pero, más allá de esta finalidad inmediata, desarrolla el mesianismo esbozado por Ageo en torno a la persona de Zorobabel y va marcando las etapas que llevarán a la instauración de la era mesiánica. El Señor va a entrar en acción (1. 7-15). Las naciones enemigas serán derrotadas (2. 1-4) y Jerusalén será reconstruida en una zona sin fronteras, porque el mismo Señor será su muralla (2. 5-9). Josué y Zorobabel –representantes de los poderes religioso y civil– ejercerán en perfecta armonía el gobierno de la comunidad (3. 1 – 4. 14). El país será purificado de toda maldad (5. 1-11) y Babilonia, "el país del Norte", recibirá su castigo (6. 1-8). Una acción simbólica presenta a Zorobabel como rey davídico (6. 9-15) y una cuestión sobre el ayuno ofrece al profeta la ocasión de hacer un llamado a la conversión, mediante la práctica de la justicia, de la fidelidad y la misericordia (7. 8-14). Por último, el profeta amplía su perspectiva en sentido universalista, siguiendo la línea del Segundo Isaías.

Zacarías hace revivir el antiguo mesianismo real, vinculado a la descendencia de David. Pero su estrecha relación con los medios sacerdotales le hace asociar al príncipe davídico un jefe religioso, el Sumo Sacerdote Josué. Esta doble corriente –real y sacerdotal– del mesianismo del Antiguo Testamento encontrará su plena realización en Jesucristo, "nacido de la estirpe de David según la carne" (Rom. 1. 3) y constituido a la vez "Sumo Sacerdote de los bienes futuros" (Heb. 9. 11).

El libro contiene las obras de dos profetas. El primero (Zac 1-8) coincide con Ageo en el tiempo y en los temas. Comienza su predicación en octubre / noviembre del 520 a.C. y aparece por última vez en diciembre del 518 a.C. Sus preocupaciones son la reconstrucción del Templo, a la que está ligada la llegada de la era definitiva que traerá consigo la instauración del Reino de Dios, que parece que se retrasaba. Este autor, sin embargo, avisó de que no se trata solamente de edificar un templo físico, sino que es necesario volver al Señor, convertirse. Recupera diversos aspectos de la profecía anterior: la importancia de obedecer al Señor y el sentido de la justicia y la misericordia. El segundo (Zac 9-14) es difícil de precisar en el tiempo, aunque los estudiosos se inclinan a enmarcarlo a finales del siglo IV a.C. Hablaremos de su obra a partir del capítulo nueve. La disposición de este libro primero es fácil de seguir. Tras una introducción (Zac 1,1-6), siguen ocho visiones escalonadas en una especie de diario redactado en primera persona (Zac 1,7-6,15). Viene luego una respuesta profética (Zac 7) y una colección de diez promesas, que comienzan de la misma forma (Zac 8). El autor forja un lenguaje nuevo, singular y fantástico. El mensaje divino se oculta de tal manera que el profeta necesita de alguien que se lo explique, el ángel intérprete, procedimiento característico de los Apocalipsis.