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Diamante
holguinero007
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SACRIFICIO EN LAS RELIGIONES

SACRIFICIO Padre Jordi Rivero. Fuente principal: "The Catholic Encyclopedia" Etim.: Sacrificio: Del latín sacrificium, "sacrum" y "facere") "hacer" algo "sagrado", convertir algo en "sagrado", que, a su vez, quiere decir "separado". Sacrificio se entiende en general como una ofrenda a Dios para manifestarle veneración con el objeto de obtener comunión con El. El sacrificio es una de las características de casi todas las religiones. Generalmente el sacrificio lo ofrecía el sacerdote como intermediario entre Dios y los hombres. Una excepción es el Islam que no tiene ni sacrificios ni sacerdotes. El budismo originalmente no tenía sacrificios pero si posteriormente. El hindú ofrece flores, aceite e incienso a sus ídolos y ofrece víctimas a la diosa Chiva. Las religiones paganas, desde tiempos remotos, ofrecían a sus dioses alimentos y animales que no tuvieran defectos. Los chinos ya ofrecían sacrificios antes de Confucio (seis siglos antes de Cristo). La costumbre continuó con el emperador quien, como sumo sacerdote, era el único que podía elevar sacrificios al cielo (el sol, la luna, las estrellas). Los realizaban quemando animales, sopas y vegetales. También se hacían sacrificios a la tierra pero en este caso los enterraban. Sacrificio Cristiano>> -------------------------------------------------------------------------------- Las religiones de los pueblos en torno a los judíos del A.T. solían tener sacrificios humanos. Los egipcios tenían un extenso sistema de sacrificio. Solo el rey y los sacerdotes podían entrar en el santuario donde se preservaban las imágenes de los dioses, a los que diariamente ofrecían alimentos y bebidas que colocaban en la mesa del sacrificio. Al poner la piedra de fundación de un nuevo templo, ofrecían sacrificios humanos (abolidos por Ramassides). Al dios favorito de los egipcios, Ammon-Râ, le hacían numerosas y muy costosas ofrendas. Finalmente la religión egipcia cayó en la adoración de bestias. Los cananeos hacían sacrificios en las montañas. El Antiguo Testamento menciona que sacrificaban niños al cruel dios Moloc. Los Fenicios sacrificaban animales pero también hombres y niños a Baal y Astarte. Los animales imperfectos o los enfermos estaban prohibidos. Los sacrificios se realizaban para hacer suplicas o en agradecimiento. Cuando la víctima no se consumía se utilizaba para un banquete con música y baile. Para los romanos el objeto del sacrificio era obtener favores o evitar la ira de los dioses. En el panteón romano se unió el culto a las deidades de diversas tierras conquistadas. LOS JUDIOS El sistema de sacrificios judío tiene algunas ideas y ritos similares a los de las religiones paganas. Esto no debe ser motivo de escándalo ya que las religiones paganas contienen semillas de verdad que mas tarde debieron ser purificadas de errores gracias a la revelación divina. La religión revelada no rechaza la religión y la ética natural sino que la purifica de error y las eleva para que cumpla plenamente el plan de Dios. Por ejemplo, la religión oficial judía rechaza los sacrificios humanos (cf. Deuteronomio 12,31; 18,10) que eran frecuentes entre algunos pueblos paganos. La prueba de Abraham (Gen. 22,1s) finaliza con la prohibición del sacrificio de Isaac. Los israelitas consideraban el sacrificio humano como una profanación del nombre de Yahweh (Cf. Levítico 20,1s). Según la ley de Moisés los primogénitos de toda criatura eran sacrificados a Yahweh, pero expresamente hace excepción de los nacidos de mujer que deben ser redimidos y no sacrificados. En su lugar se debía sacrificar un animal. Este concepto de substitución es una referencia metafórica profética al sacrificio de Jesús en la Cruz. El es el Cordero que se inmola para redimirnos. Lamentablemente, la influencia del paganismo no desapareció entre los judíos como tampoco ha desaparecido entre los cristianos de hoy. Esa influencia prevaleció desde el reinado de Ajaz hasta el de Josías. Una de las consecuencias fue que se sacrificaron miles de niños al dios Moloc. Otro ejemplo ejemplo de la influencia pagana es el sacrificio que hizo Jefté inmolando a su hija para cumplir una promesa (Cf. Jueces 11,33). Estos casos no fueron motivados por la religión judía sino por influencia pagana. El concepto judío de venganza de sangre (cherem), según el cual los impíos y sus pertenencias debían ser exterminados, no está vinculado con el concepto de sacrificio humano ni tampoco está relacionado con el concepto pagano de que Dios tiene sed de sangre humana. Mas bien el cherem se basa en la idea de que los poderes hostiles a Dios deben ser removidos de su camino con castigo de sangre porque El es el Dios de la Vida y de la Muerte. Los enemigos de Yahweh no eran sacrificados sino eliminados de la tierra. (Cristo supera este concepto con su mandamiento de amar a los enemigos). Es importante entender que el acto de sacrificar a Dios NO comienza con las religiones paganas sino que se efectuó desde la creación del hombre. Los primeros sacrificios mencionados en la Biblia son los de Caín y Abel (Cf. Gen. 4,3s). En aquellos sacrificios se demuestra que hay sacrificios agradables a Dios y otros que no lo son. A Dios le agradan solo los que se hacen con un corazón puro. Dios mira al corazón. El sacrificio verdadero representa la ofrenda del propio corazón, una disposición de sumisión y confianza que se expresa en total obediencia a Dios. Sin esta disposición del corazón los sacrificios mas bien ofenden a Dios porque son falsos. Los patriarcas asociaban al sacrificio el altar y banquetes (Cf. Génesis 12,7s). Desde ese tiempo el sacrificio se vincula especialmente a las grandes alianzas y a las declaraciones de paz. La conclusión del sacrificio del Monte Sinaí también se efectuó con un banquete (Cf. Exodo 24,5s). Posteriormente Moisés elaboró el sistema de sacrificio y en el Pentateuco fijó con exactitud los distintos sacrificios y sus rituales. Como todo el culto mosaico, el sistema de sacrificio está centrado en la llamada del Señor: "Sed santos como yo soy santo" (Cf. Levítico 11,44). El animal ofrecido en sacrificio sangriento debía pertenecer a quien los ofrece. Por eso, los judíos solo aceptaban animales domésticos y no peces o animales salvajes (Cf. Levítico 22,19s). El sacrificio de palomas constituye el único caso en que se sacrificaban aves. Esta excepción se concedía a los pobres porque ellos no poseen animales (Levítico 5,7; 12,8). En cuanto a los animales para el sacrificio, había regulaciones en cuanto al sexo, edad y condición que debían tener. El criterio imperante era que solo lo mejor se ofrece a Dios (Cf. Levíticos 22,20s; Malaquías 1,13s). El culto mosaico del A.T. incluye sacrificios no sangrientos, ya como añadidura a los sangrientos o bien como sacrificios independientes. Estos generalmente eran pan, aceite, vino o incienso (Cf. Levítico 2,14s; Génesis 28,18; 35,14; Números 28,7,14; Levíticos 6:20 s.; Josefus, "Antiquit.", III, 10,7) Los Ritos del Sacrificio Sangriento El ritual para el sacrificio sangriento es de especial importancia para comprender el concepto del sacrificio judío. Hay cinco acciones que eran comunes a los diferentes sacrificios de los judíos: 1- La presentación de la víctima, 2- La imposición de manos sobre la víctima, 3- Matar la víctima, 4- Rociar la sangre, 5, La quema del sacrificio. 1- Primero se lleva la víctima al altar de los sacrificios quemados situada en el exterior del tabernáculo (del Templo)"ante el Señor" (Exodo 29,42; Levítico 1,5; 3,1; 4,6). 2- El próximo paso es la imposición de manos por la cual quien sacrificaba transfería a la víctima sus intenciones personales de adoración, acción de gracias, petición y especialmente expiación. Si el sacrificio se ofrecía por toda la comunidad, los ancianos, como representantes del pueblo, realizaban la ceremonia de la imposición de manos (Levítico 4,15). Esta ceremonia se omitía en caso de ciertos sacrificios (primeros frutos, diezmos, el cordero pascual, palomas) y en el caso de sacrificios sangrientos realizados a petición de paganos. Desde el tiempo de Alejandro Magno también se permitía en el Templo la ofrenda de sacrificios quemados por los gentiles (no judíos). Esto se hacía en reconocimiento de la supremacía de gobernantes extranjeros. Por ejemplo, el Emperador Romano Augusto requería que se ofreciera por el en el Templo la ofrenda quemada de dos corderos y un novillo (Cf. Philo, "Ley. ad Caj.," 10; Josefus, "Contra Ap.", II, vi). La retirada de este permiso al principio de la Guerra Judía se consideró como una rebelión pública contra el gobierno de Roma. (Cf. Josefus, "De bello jud.", II, xvii, 2). A la ceremonia de imposición de manos le precedía generalmente la confesión de los pecados (Levíticos 16,21; 5,5s; Números 5,6s), que, según la tradición rabínica, era verbal (Cf. Otho, "Lex rabbin.", 552). 3- El tercer acto es matar la víctima. Se derrama la sangre en la forma mas completa y rápida posible haciendo un profundo corte en el cuello de la víctima. Como los primeros dos actos, el derramamiento de sangre lo debía hacer quien ofrece el sacrificio (Levítico 1,3s). Solo cuando se ofrecían palomas (tórtolas) era el sacerdote quien las inmolaba (Levítico 1,15). En el período posterior era el sacerdote y los levitas quienes realizaban el acto de inmolar, despellejar y descuartizar los animales mas grandes, Especialmente cuando todo el pueblo ofrecía el sacrificio en las grandes fiestas (2 Crónicas 29,22s). 4- La verdadera función del sacrificio comenzaba con el cuarto acto, el rociado de la sangre que, según la ley, solo lo podían hacer los sacerdotes (Levítico 1.5; 3.2; 4.5; 2 Crónicas 29,23). Si un laico rociaba la sangre el sacrificio era inválido. (Cf. Mischna Sebachim, II, 1). La tradición judía expresamente designa al sacerdote para derramar la sangre sobre el altar como "la raíz y el principio del sacrificio". La sangre, según el Levítico, es la vida del cuerpo y no se debe comer. Dios nos la da para hacer con ella expiación por el alma sobre el altar. Porque la vida de la carne está en la sangre, y yo mismo les he puesto la sangre sobre el altar, para que les sirva de expiación, ya que la sangre es la que realiza la expiación, en virtud de la vida que hay en ella. -Levítico 17,11 5-El quinto y último acto, quemar el sacrificio, se realizaba de diferente manera según si se quemaba la víctima entera (holocausto) o solo una porción. Por el altar y el "fuego consumidor" (Deuteronomio 4,24), Yahweh simbólicamente se apropiaba del sacrificio ofrecido. Recordemos, por ejemplo, el sacrificio de Elías. (Cf. Levítico 9,24; Jueces 6,21; 1 Reyes 18,38). Diferentes categorías de sacrificio sangriento 1- Holocausto. En primer lugar están los sacrificios quemados. El "sacrificio ascendente" (olah) llamado también "holocausto" porque la víctima completa -- excepto el músculo de la cadera y la piel -- se hace ascender a Dios por el fuego en humo y vapor. Aunque la idea de expiación no se excluía, (Levítico 1,4), el objetivo principal del holocausto es expresar completa sumisión del hombre a Dios. El holocausto es el sacrificio mas antiguo, mas frecuente y mas común. (cf. Génesis 4,4; 8,20; 22,2s.; Job 1,5; 42,8). Debía ser un sacrificio continuo, por lo que se ofrecía dos veces al día, en la mañana y al anochecer (Cf. Exodo 29,38s.; Levítico 6,9s.; Números 28,3s., etc.). Como sacrificio de adoración por excelencia, incluía a todas las formas de sacrificio. 2- Sacrificios expiatorios. La idea de expiación se expresaba mayormente en los sacrificios expiatorios. Había dos clases: Las ofrendas por pecado y por culpa. La distinción entre estas dos está en que la primera se orientaba hacia la absolución del pecado (expiatio), la segunda se orientaba hacia la restitución del daño cometido (satisfactio). La ofrenda por culpas se hacía especialmente por pecados que requieren restitución (cf. Levítico 5,15s.; 6,2s.; Números 5,6 s.). La restitución material se calculaba como una quinta parte mayor que la perdida infligida. Adicionalmente se debía ofrecer un sacrificio de culpa que consistía en sacrificar un carnero el lado norte del altar. La sangre se rociaba en un círculo alrededor del altar en el que se quemaba la grasa; El resto de la carne, como sacrosanta, se la comían los sacerdotes en el lugar sagrado. (Levítico 7,1s.). 3- Una tercera clase de sacrificio eran las "ofrendas de paz" (shelamim) que se sub-dividían en tres clases: el sacrificio de alabanza, el sacrificio en cumplimiento de un voto y ofrendas completamente voluntarias.