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Diamante
ateo666
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Sobre el censo de Quirino

2. En virtud de un censo romano, José no habría estado obligado a viajar a Belén, y María no habría tenido necesidad de acompañarlo

 

 

En un censo romano, la propiedad agrícola debía registrarse a efectos fiscales en la localidad donde estaba situada, Por otra parte, la persona sujeta a tributo debía registrarse en el lugar de residencia o en la ciudad más importante de su distrito fiscal. Por el contrario, Lucas afirma que José debía trasladarse a Belén, porque pertenecía a la casa de David, lo que implica que la preparación de las listas censales fue hecha por tribus, genealogías y familias, algo totalmente ajeno a las cos­tumbres romanas. Se da por supuesto, por tanto, que el sistema de este censo fue una concesión hecha a las prácticas judías. Pero, aunque es verdad que los romanos adaptaron frecuente­mente sus medidas a las instituciones previamente existentes, en este caso particular una «gracia» de tal naturaleza habría sido muy desafortunada, puesto que habría conllevado más pro­blemas e inconvenientes que el método romano. Es, además, muy dudoso que fuera posible un registro por tribus y genealo­gías, dado que muchos no estaban ya capacitados para esclarecer si pertenecían a esta o aquella familia. Produce aún más extrañeza el hecho de que María tuviese que acompañar a José por razón del censo (v. 5: outOY(?áipao9ai cróv Maoláu,). En un censo romano no existía tal necesidad. Aunque las mujeres esta­ban también obligadas a la capitación, al menos en Siria, no hay pruebas de que tuviesen que comparecer personalmente. Los datos necesarios, como se desprende ana­lógicamente de otros censos anteriores, podían ser aportados por el padre de familia.

No hay constancia detallada de la naturaleza del proceso a que debían someterse los individuos con ocasión de los censos provinciales, salvo en Egipto; aunque en este caso el testimonio de los papiros es claro en sí mismo, su aplicación a otras pro­vincias sigue siendo una cuestión abierta.

Se ha insistido en que, según los testimonios de Egipto, cada persona debía volver a su Eóía para el censo, lo que podría ser una confirmación del aserto de Lucas, pero el significado exacto de la palabra, bien como «lugar de nacimiento» o «lugar de re­gistro legal», o bien como «lugar de residencia», no hay forma de precisarlo. Más aún, la orden del prefecto urgiendo a las personas a volver a su Eóía se hacía separadamente de la convo­catoria del censo y no hay razón para afirmar que la siguiese necesariamente. Precisamente el edicto más citado en este con­texto, el del prefecto C. Vibio Máximo, del 103/4 d.C., es el que mejor pone en evidencia la poca consistencia del argu­mento. La parte más importante dice textualmente: «Una vez comenzado el censo casa por casa, es esencial que todas las per­sonas que, por cualquier motivo, estén ausentes de su distrito sean requeridas a volver a su hogar para que puedan realizar su inscripción y dedicarse a la tarea que les concierne». La inten­ción está bien clara: cada uno debía volver a su lugar normal de residencia y de trabajo, lugar que, en el caso de José, y según el testimonio de Lucas, era Nazaret (2,4.39). El caso egipcio, además, da a entender que en cada casa sólo la persona respon­sable de hacer la declaración debía presentarse personalmente, pero no parece indicar que los demás tuvieran que hacerlo. En definitiva, los papiros no desaprueban, pero tampoco aprueban, la historicidad de la narración de Lucas.

(Schurer)



Las palabras escritas en otros idiomas no han sido crregidas, las pongo en color rojo

Diamante
holguinero007
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Re: Sobre el censo de Quirino

Ningún trozo del Antiguo Testamento ha sido tan violentamente atacado como Lucas, 2, 1-5. Schürer ha reunido, bajo seis capítulos, una formidable colección de todas las objeciones que puede presentar contra él. No hay espacio para refutarlas aquí; pero Ramsay, en su "Was Christ born in Bethlehem?" ha demostrado que todas ellas caen por su base:

(1) San Lucas no afirma que tuvo lugar un censo en todo el Imperio Romano antes de la muerte de Herodes, sino que tal decisión de que se hiciera un censo ordinario emanó de Augusto. Si fue llevado a cabo con carácter general, o no, eso no le preocupaba a San Lucas. Si la historia no prueba la existencia de tal decreto, eso no prueba nada con certeza contra ella. Se pensó durante mucho tiempo que el sistema de empadronamientos fue inaugurado bajo los primeros emperadores romanos, hoy se sabe que debe su origen a Constantino el Grande (habiendo tenido lugar el primero quince años después de su victoria de 312), y esto a despecho de que la historia no sabía nada del asunto. Kenyon sostiene que es muy probable que el Papa Dámaso ordenara que la Vulgata fuera considerada como la única edición autorizada de la Biblia en latín; pero sería difícil probarlo históricamente. Si "la historia no sabe nada" del censo en Palestina antes del 4 antes de Cristo tampoco sabía nada del hecho de que bajo los romanos en Egipto se hacían censos personales habituales cada catorce años, al menos desde el año 20 después de Cristo hasta la época de Constantino. Muchos de los documentos de estos censos se han descubierto, y eran llamados apograthai, el nombre usado por San Lucas. Se hacían sin relación alguna con la propiedad o tributación. El cabeza de familia daba su nombre y edad, el nombre y edad de su mujer, hijos y esclavos. Mencionaba cuantos fueron incluidos en el censo anterior, y cuantos nacieron desde esa fecha. Estadísticas de valoración se hacían cada año. El ciclo de catorce años no se originó en Egipto (tenían un sistema diferente antes del 19 antes de Cristo),sino que muy probablemente debió su origen a Augusto, el año 8 antes de Cristo, el decimocuarto año de su tribunitia potestas, que fue un gran año en Roma, y es llamado el año I en algunas inscripciones. Aparte de San Lucas y Josefo, la historia es igualmente ignorante del segundo empadronamiento en Palestina, el año 6 después de Cristo. Durante los últimos treinta años se han hecho tantos descubrimientos sobre las épocas antiguas, en relación a los cuales la historia había callado, que es sorprendente que los autores modernos rechacen una afirmación de San Lucas, un respetable autor del Siglo I, simplemente apelando al silencio de la historia sobre la cuestión.

(2) El primer censo en Palestina, tal como lo describe San Lucas, no se hizo con arreglo a los métodos romanos, sino a los judíos. San Lucas que tanto viajó, no podía ignorar el sistema romano, y su descripción lo excluye deliberadamente. Los romanos no se oponían a los sentimientos de los habitantes de sus provincias si podían evitarlo. Los judíos, que estaban orgullosos de ser capaces de probar su descendencia, no habrían objetado al empadronamiento descrito en Lucas, 2. Los argumentos de Schürer están enteramente viciados por la suposición de que el censo mencionado por San Lucas no pudo ser hecho sólo con finalidad tributaria. Su discusión sobre la tributación imperial es erudita, pero está fuera de lugar. (cf. la práctica en Egipto). Era ventajoso para Augusto saber el número de potenciales enemigos en Palestina, en caso de revuelta.

(3) El rey Herodes no era tan independiente como se describe con fines polémicos. Unos años antes de la muerte de Herodes, Augusto le escribió. Josefo, "Ant.", XVI, ix, 3, dice: "César [Augusto]...se encolerizó mucho, y escribió severamente a Herodes. El resumen de su epístola fue este, que mientras que antiguamente le había tratado como a un amigo, ahora le trataría como a un súbdito." Fue después de esto cuando se pidió a Herodes que censara a su pueblo. Que algún tipo de empadronamiento tuvo lugar lo deducimos de una observación de pasada hecha por Josefo, "Ant.", XVII, ii, 4, "De acuerdo con ello, cuando todo el pueblo de los judíos dio seguridades de su buena voluntad hacia César [Augusto], y al gobierno del rey [Herodes], estos hombres [los fariseos] no juraron, siendo más de seis mil". Los más destacados estudiosos creen que se les pidió rendir homenaje a Augusto.

(4) Se dice que no hay lugar para Quirino, en Siria, antes de la muerte de Herodes en 4 antes de Cristo. C. Sentio Saturnino fue gobernador desde el 9 al 6 antes de Cristo; y Quintilio Varo, desde el 6 antes de Cristo hasta después de la muerte de Herodes. Pero en provincias turbulentas hubo a veces dos funcionarios romanos de igual categoría. En tiempos de Calígula la administración de África se dividió de manera que el poder militar, con la política exterior, estaba bajo el control del lugarteniente imperial, que podía llamarse hegemon (como en San Lucas), mientras que los asuntos internos quedaban bajo el procónsul ordinario. La misma posición fue adoptada por Vespasiano cuando dirigió la guerra en Palestina, que pertenecía a la provincia de Siria - una provincia gobernada por un funcionario de igual rango. Josefo habla de Volumnio que era Kaisaros hegemon, junto con C. Sentio Saturnino, en Siria (9-6 antes de Cristo): "Hubo una audiencia ante Saturnino y Volumnio que eran los presidentes de Siria" (Ant., XVI, ix, 1). En la "Guerra de los judíos" (I, xxvii, 1,2) le llama procurator. Córbulo mandó los ejércitos de Siria contra los partos, mientras Cuadrado y Galo eran sucesivamente gobernadores de Siria. Aunque Josefo habla de Galo, no sabe nada de Córbulo; pero estaba allí sin embargo (Mommsen, "Röm. Gesch.", V, 382). Una posición similar a la de Córbulo debe haber tenido Quirino durante unos años entre el 7 y el 4 antes de Cristo.
Diamante
ateo666
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Re: Sobre el censo de Quirino

1- NO hubo un censo imperial

 

De los numerosos testimonios aducidos por Huschke para probar la existencia de un censo imperial ge­neral, quedan únicamente los de Casiodoro, Isidoro de Sevilla y la Suda, que hablan claramente de un censo semejante en tiempos de Augusto. Pero sus testimonios pierden fuerza si se tiene en cuenta que se trata de tres autores cristianos y que vi­vieron en una época bastante alejada de los hechos (siglos VI ,VII y X d.C.). Surge de todo ello una fuerte sospecha de que tomaran sus informaciones del mismo Lucas. Ef confuso in­forme del hispano Isidoro ni siquiera ha sido considerado como prueba independiente por Wieseler y Zumpt. En cuanto a la Suda, su dependencia de Lucas es clara. Finalmente, Casiodoro usó en verdad fuentes más antiguas, a saber, los escritos de los inspectores de tierras, pero ¿quién puede garantizar que no tomó de Lucas su información sobre el censo? Resulta muy problemático, dado el silencio de todas las demás fuentes (las Res Gestae, Dión Casio, Suetonio), aceptar como histórico su testimonio singular. Por lo que hace af «testimonio» de Orosio, al que Riess atribuye gran valor, no hay duda de que de­pende por completo de Lucas.

Muchos han creído encontrar pruebas indirectas de un censo imperial durante el tiempo de Augusto en su supuesta relación catastral de tierras. Pero incluso ésta es muy dudosa. Se sabe que Agripa, el amigo de Augusto, reunió los materiales necesa­rios para hacer un mapa del mundo y que, después de su muerte, este mapa fue reproducido en mármol y exhibido en Porticus Vipsania. Los commentarii de Agripa eran especial­mente valiosos por la exactitud y la abundancia de sus me­didas, pero es muy dudoso que estuviesen basados en una re­lación o catastro general del Imperio hecho por Augusto. Algunos cosmógrafos tardíos (Julio Honorio y Etico Ister) afir­man que dicho catastro fue comenzado en tiempos de César y ultimado en tiempos de Augusto, pero no está claro que tal afirmación derive de fuentes antiguas.

Incluso en el caso de que Augusto hubiese emprendido di­cha empresa, nada tendría que ver, como tal, con un censo. Como demuestran las fuentes geográficas del período siguiente, podría referirse sólo a hechos geográficos y, sobre todo, a indi­caciones de caminos y distancias entre las distintas ciudades.

Aunque no existen, pues, más testimonios históricos de un censo imperial general en tiempos de Augusto que el aportado por Lucas, podría muy bien ocurrir que el evangelista fuera el único que lo hubiese transmitido. Pero esta posibilidad debe ser matizada. No puede hablarse, en primer lugar, de un censo im­perial, sino, a lo sumo, de uno que afectase solamente a las pro­vincias, dado que Italia debe ser excluida (cf. sufra, pp. 518-9). Pero incluso en lo que afecta a las provincias, hay que tener en cuenta la gran diferencia entre ellas al estar gobernadas por legati imperiales unas, y otras por procónsules. No es probable que el cauto Augusto, siempre respetuoso de los derechos del Senado, hubiese ordenado, por medio de un solo y mismo edicto, un censo para sus provincias y para las del Senado

Marfil
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Re: Sobre el censo de Quirino

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el punto mas fuerte de la Biblia es que fue escrita delante de personas que conocian los hechos.

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Diamante
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Re: Sobre el censo de Quirino

3. En Palestina no pudo realizarse un censo romano durante el reinado de Herodes


 

 Está perfectamente justificado el que Quirino planease un censo en el 6/7 d.C., cuando Judea se había convertido en provincia.

Lucas, sin embargo, da a entender que se hizo un censo romano en Palestina durante el reinado de Herodes el Grande, cuando el territorio era aún reino independiente, aunque bajo la soberanía última de Roma. Teniendo en cuenta la posición, perfecta­mente conocida, de los reges socii en sus relaciones con los ro­manos y, más en particular, la situación personal y peculiar de Herodes, la afirmación de Lucas resulta inverosímil. Es cierto

que Pompeyo parece haber impuesto un tributo al territorio judíoy que César reorganizó el sistema impositivo por medio de una serie de edictos . Es cierto asimismo que Antonio im­puso un tributo a Herodes al nombrarlo rey . Pero, incluso admitiendo que Herodes siguiese pagando este tributo bajo Au­gusto, resulta aún impensable que se organizase un censo romano dentro de las fronteras de su reino. Augusto podría haber ordenado tal medida de administración interna una vez que Pa­lestina se hubiese convertido en provincia, pero en ningún caso mientras fuera territorio de un rex socius.

Se han aducido instancias similares en las que un supuesto censo romano tuvo lugar en los dominios de un rex sociis. Tá­cito, por ejemplo, cita un censo llevado a cabo entre los cietas. Ann. VI 41: «Per ídem tempus Cietarum natio Cappadoci Archelao subiecta, quia nostrum in modum deferre census, pati tributa adigebatur, in iuga Tauri montis abscessit locorumque ingenio sese contra imbeffes regis copias tutabatur». No se hace aquí mención, sin embargo, de un censo romano en el reino de Arquelao; se dice únicamente que este monarca quiso hacer un censo entre los cietas sometidos a él, siguiendo el sistema ro­mano (nostrum in modum). Zumpt argumenta que la revuelta de Judas el Galileo con ocasión del censo de Quirino en el 6/7 d.C. prueba que este censo se extendió no sólo al territorio de Arquelao (Judea y Samaría), convertido entonces en provincia, sino también a Galilea, puesto que Judas recibiría su sobrenom­bre del escenario de sus actividades. Josefo, sin embargo, dice explícitamente que sólo el territorio de Arquelao fue afectado por el censo. En cuanto al sobrenombre de Judas, la explica­ción se debe al hecho de que, procediendo este personaje de Gaulanítide, que en sentido lato podía considerarse como parte de Galilea, y habiendo organizado la revuelta en Judea, los habitantes de este territorio lo llamaron «el Galileo» por re­ferencia a su lugar de origen.

Para demostrar la sujeción de Herodes a Roma y la posibili­dad de un censo romano en sus dominios, se ha acudido a dife­rentes hechos: no le estaba permitido hacer la guerra por su cuenta, tuvo que pedir permiso al emperador para ejecutar a sus hijos, sus subditos debían prestar juramento de fidelidad al emperador, su testamento necesitó la confirmación del empe­rador y hasta tuvo que celebrar competiciones atléticas en ho­nor de Augusto y dedicar templos en su honor. ¡Cómo si todo esto probase otra cosa que no sea la indudable indepen­dencia del rey judío como vasallo del emperador romano! Wie­seler creyó ver en la numismática judía una defensa de Lucas. El único punto digno de tenerse en cuenta en esta materia es que las monedas palestinas de Augusto existen en los años 36, 39, 40 y 41, lo que, computando conforme a la era accíaca (31 a.C.), las haría pertenecer parcialmente a la época de Arquelao, en un tiempo en el que Judea aún tenía un príncipe nativo. Estas cifras, sin embargo, están basadas en la era augustea, es decir, desde el 1.° de enero del 27 a.C. Por tanto, el año 36 co­rrespondería al 5/6 d.C.. No hay razón para invocar el hecho de que Augusto «incluyó a Herodes entre los procuradores de Siria y ordenó que todo debía hacerse de acuerdo con su deci­sión»; esto, lejos de probar la sujeción de Herodes, prueba la gran confianza de que disfrutó ante su patrono y amigo. Lo mismo puede decirse de la amenaza que Augusto formuló con­tra Heredes en cierta ocasión cuando, bajo los efectos de una provocación extrema, dijo: ó-ri JiáXal ^oó^evoc o/üto) (pü^o vüv í)7tTixó(p xorioeTai, Ant. XVI 9. 3 (290). Es éste un pasaje que, bastante desafortunadamente por cierto, usó Wieseler para defender su tesis.

No es fácil formular una definición exacta de la situación política de Herodes respecto al Imperio. Josefo, de quien po­dríamos esperar una tal definición, nos defrauda en este punto. Herodes fue confirmado de nuevo, al parecer, en la posesión de su reino por un senatus consultum  del 30 a.C. aunque, una vez más, Josefo no da detalles del contenido de este decreto. Por otra parte, la observación de Dión Casio de que Augusto, cuando se propuso regular la situación de Siria en el 20 a.C., «organizó el territorio vasallo conforme al método romano, aunque permitió a los príncipes confederados gobernar su territorio conforme a las costumbres de sus mayores», es demasiado general para permitirnos obtener conclusiones defini­tivas. En cualquier caso, no favorece la opinión de que se cele­brase un censo romano en el territorio de Herodes. Y lo mismo puede decirse de ciertas expresiones empleadas por Josefo para describir la conversión de Judea en provincia romana. Estas ex­presiones prueban claramente que, en opinión de Josefo, sólo entonces Judea pasó a ser un territorio sujeto a los romanos.

El estudio del sistema fiscal de Herodes, tal y como lo pre­senta Josefo, nos lleva más allá de estas conclusiones generales. Está perfectamente claro que Herodes actuó independiente­mente en asuntos fiscales y no hay ni una sola insinuación de que pagase impuestos a los romanos. Por su cuenta y riesgo rebajó los impuestos a sus subditos, una vez un tercio, y otra un cuarto, y hasta eximió de ellos a la colonia judía de Bata­nea. Tras su muerte, los judíos pidieron a Arquelao (que era también independiente en este punto) que les rebajase los exce­sivos impuestos, y una de las razones por las que la delega­ción judía pidió a Roma que no volviese a nombrar a ningún herodiano como rey fue precisamente que Herodes les había exigido impuestos abusivos. En ningún caso, sin embargo, se  hace mención de tributos romanos . En otras palabras, Herodes procedió a su aire en los asuntos fiscales de Palestina. Es, ¡pues, legítimo concluir que, aun en el caso de que Herodes pa­lease un tributo a Roma, no era posible que se realizara en su reino un censo ni se impusiera un sistema tributario romano .



(Schurer) lo rojo está sin corregir

Diamante
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Re: Sobre el censo de Quirino

4. Josefo desconoce la existencia de un censo romano en Palestina durante el reinado de Herodes; más bien se refiere al censo del año 6/7 d. C. como algo nuevo y sin precedentes

 

 

Para debilitar la fuerza del argumentum e silentio extraído de Josefo, algunos investigadores han intentado descubrir en sus es­critos ciertos rastros de un censo romano en tiempos de Herodes o negar la fuerza de su silencio.

Wieseler creyó haber encontrado una pista en la revuelta de Judas y Matías poco antes de la muerte de Herodes, cuya causa sería el censo, mientras que Josefo indica con claridad una razón totalmente distinta. Se ha visto otro rastro en la deta­llada información acerca de la recaudación de impuestos en Judea. Galilea y Traconítide que proporciona Josefo con ocasión de la división de Palestina entre los tres hijos de Herodes, como si hubiese necesitado de un censo, y en concreto de un censo romano, para conocer estos datos. Tiene mucha mayor importancia el hecho de que, al hacerse la división, Augusto es­tipulase que la tasa de imposición de Samaría fuese reducida en un cuarto por no haber tomado parte en la guerra contra Varo. Este dato es importante por ser el único caso de una in­tervención imperial en materia de tributos antes de que el terri­torio pasase a ser provincia romana. Pero no se sigue de ello, como argumenta Wieseler, que se tratase de un impuesto para los romanos. Se trataba, por el contrario, de una cuestión in­terna entre los príncipes nativos Arquelao, Antipas y Filipo, y la misma ausencia de cualquier referencia a tributos romanos en este caso habla por sí sola de su inexistencia. Finalmente, el ar­gumento con que Zumpt descubre la existencia de un censo anterior al del año 6/7 d.C. es particularmente ingenioso. Para. él, tal existencia se sigue del informe de Josefo referente al censo del 6/7 d.C., a saber, «que Quirino hizo sólo una evalua­ción de los recursos judíos en ese tiempo y que, por tanto, no tomó en consideración a los pobres ni desposeídos». Pero como el impuesto de capitación en tiempo de Jesús presupone tam­bién el registro de los desposeídos, éste debió hacerse antes, bajo Herodes. Sobre este particular, habría que probar tres ex­tremos: 1) que Quirino evaluó «únicamente los recursos» de los judíos; 2) que en la época de Jesús se recaudaba también la ca­pitación de los pobres y desvalidos; 3) que este impuesto fue introducido en tiempos de Herodes.

De hecho, pues, Josefo no sabe nada de un censo romano en tiempos de Herodes. Y aunque nos sentimos, en principio, poco inclinados a dar fuerza y validez a los argumenta e silentio, en (este caso el argumento parece tener sentido. De ningún otro período está Josefo mejor informado y en ninguno es tan detallista como en el que comprende los últimos años de Herodes. Es 'poco menos que inconcebible que ignorase una medida de tal * calibre como la de un censo romano, que habría ofendido seguramente al pueblo, siendo así que describe con fidelidad el | censo del 6/7 d.C., ocurrido en un período sobre el que informa con mucho menos detalle. No se debe olvidar que un Censo romano implicaba siempre graves consecuencias y que, como el del 6/7 d.C., habría provocado una revuelta. Zumpt in­tentó debilitar este argumento, defendiendo que el supuesto censo herodiano fue un simple registro (oiJT;OY(?a(pr|) de las per­sonas orientado al pago de la capitación, mientras que el censo de 6/7 d.C. fue una evaluación (áJiOTii^OLC;) de la propiedad y, en cuanto tal, extremadamente ofensivo94. La capitación era la I fuente de tributo que debía pagarse a los romanos, mientras que el impuesto sobre la propiedad tenía que soportar los gastos de la administración interna de la nación. Es muy improbable, sin embargo, que el tributo pagadero a los romanos resultase simplemente de la suma de una tarifa igualitaria por cada caput. Apiano dice expresamente que los sirios pagaban una capitación equivalente al 1% de la propiedad evaluada. Por tanto, aun en el caso de que sobre Palestina hubiera pesado el pago de un im­puesto a los romanos, no se habría tratado de una capitatio igualitaria para todos, sino de un auténtico tributo. Un registro de población que tuviese como finalidad la introducción de di­cho impuesto habría suscitado una rebelión al igual que si se tratara de un censo de población. Por otra parte, la distinción entre ouroYpOKpri mencionada en Lucas 2,2 y la áJionu/qoíc; del 6/7 d.C. pierde su sentido ante el hecho que la segunda, que hizo estallar la revuelta de Judas el Galileo, es calificada por Lucas en los Hechos (5,37) con la misma palabra que la em­pleada para el supuesto censo de tiempos de Herodes, es decir, a7lOYpci(pr|, lo que demuestra claramente que él en ambos casos se refiere a la misma realidad.

El argumento verdaderamente decisivo contra un censo en el reinado de Herodes es que Josefo caracteriza el del 6/7 d.C. como algo totalmente nuevo y sin precedentes entre los judíos. Zumpt intentó explicar esta novedad poniendo de relieve su ca­rácter peculiar en cuanto censo sobre la propiedad (ouT;OTL[rr|-015), y Wieseler pensó que lo único nuevo y ofensivo fue la forma del censo, es decir, el examen judicial (r| áxoóotoic:smileywink: y la obligación de confirmar los datos ante un tribunal gentil por medio de un juramento obligatorio. Pero estas agudas distin­ciones, que tal vez pudieran deducirse del informe de las Ant., caen por tierra cuando se contrastan con el relato paralelo de Bello II 8, 1 (118), donde Josefo se expresa como sigue: eju Tom'01) (bajo Coponio) Tig ávr|o raXiXaíoc; Tou&ag óvo[Aa ele;áJtóoraolv evt]ye toíic; ¿ju/coolo-uc;, v.a.v.VC,w\ ei (póoov re 'Pto-u.aíoli; te^eív t)iTO[AEvoíioi xaí [nexo. tóv oeóv oíoovci GvTrcoílc;ÓEOJtórag. No fue, por tanto, el censo sobre la propiedad ni tampoco su forma lo que resultó ofensivo, sino el tributo de los romanos. Tal es también el supuesto que subyace en los relatos de la rebelión ofrecidos en otros lugares: Bello VII 8, 1 (253):Touóa toü JiEloavToc; Touóaícov ovk óxíyo'uc;...[at) Jtoieío9ai rae, áJtoyoaqpác;. Bello II 17, 8 (433): Touóaíoug óvElóíoag ótl 'PcD^aioic; UJiETáooov-ro ^ETá tóv 6eóv.

El que los romanos quisieran recaudar un tributo en Palestina era novum et inauditum. Asimismo, de las palabras antes citadas, con las que Josefo describe la constitución del establecimiento de Judea como pro­vincia: Ant. XVII 13, 5 (355): t^c ó'aq%e^cioü %tooas UJtoxe-Xoüg TCQOCTVEUliOeíoTlc; Tr\ Suoiov, debe necesariamente colegirse, si se toman en sentido estricto, que durante los reinados de He­rodes y Arquelao no se pagaban impuestos a los romanos. Del hecho de que sólo después de la destitución de Arquelao se obligase a Judea a pagar tributo se sigue que tal obligación ha­bía existido previamente. La misma conclusión puede deducirse de otros dos pasajes. Después de su muerte, la tetrarquía de Filipo fue añadida por Tiberio a la provincia de Siria: touc [aevtol (pÓQOüc; exeáeuoe cruU.eYou.évovc; ev xf) Texoao^ig Tfi exeívou Yevou.évi] KaraTiOEoQai: Ant. XVIII 4, 6 (108). Si no se recau­daron impuestos en esta tetrarquía para el tesoro romano tras la muerte de Filipo, mucho menos debieron pagarse durante su vida. Por lo que se refiere a la colonia judía de Batanea, a la que Herodes concedió el privilegio de la exención total de im­puestos, Josefo dice lo siguiente: Ant. XVII 2, 2 (27-8); eyévEto r| %<í>oa otpóóoa n;oXuáv8oiün:smileysurprised:g áÓEÍa toü eirl Jtáoiv áxe^oüg,

', & Jianéu.eivEV au-roíc; eHQ(póou ^(ovtos. OíXutJtoc; óe uíóg éxeí-vov Jiana^apüiv •cr\v áp%r|v okíya te Hal éJróXívoic; (xí)toí)c; e-Ji@á§6To. 'AYoÍJCTag (AEVTOl y£ ó ^éyac, xaí ó jicxlc; aíi-rou kcu ÓHom)p,o<; xaí návu E^s.XQvywaav avrovc,, ov ^évioi Tá rr\<:, e-XeuOeQÍac; xiveív T)6éXT]oav. Jiao'(bv 'PcD^aíoi oE^áu.evoL tt)v áo%r)v toü p,ev £^eu9éoou %al atiToí ttiqoüoi tt)v á^í(ooiv, ¿111-po^aíg óe tcdv q^óotúv eig tó TláuJTav EJtíeoav auToug. De este  testimonio resulta evidente que la imposición de un tributo ro mano en este territorio comenzó únicamente cuando dejó de ser gobernado por sus propios príncipes, mientras que antes tanto  Herodes como Filipo, Agripa I y Agripa II recaudaron impuestos o no según lo creyeron oportuno.

    De todo lo cual debe concluirse que probablemente no se recaudaron tributos romanos en Palestina durante el reinado de  Herodes y que, consiguientemente, tampoco se hizo ningún censo romano.


(Los textos en rojo, generalmente en griego no han sido corregidos, autor del texto Schurer)

Diamante
ateo666
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Re: Sobre el censo de Quirino

5. El censo de Quirino no pudo tener lugar en tiempo de Herodes, por no haber sido gobernador de Siria durante la vida de Herodes

 

Como Mateo (2,lss), Lucas (1,5) supone que Jesús nació durante la vida de Herodes y que, por tanto, el censo que él menciona tuvo lugar durante el reinado de este monarca. Pero también dice expresamente que el censo tuvo lugar r|YE^ov£UOVTog ttic 2'uoíag kuqtivlou, lo que sólo puede significar «mientras Quirino fue jefe supremo de Siria», es decir, mientras fue go­bernador de Siria. Se sabe que Quirino llegó a esta provincia como gobernador en el 6 d.C., aunque se ha supuesto incorrec­tamente que pudo haber ejercido el mismo cargo incluso antes a partir de los años 3/2 a.C.. En cualquier caso, no pudo ser gobernador en tiempos de Herodes, puesto que desde el año 10/9 hasta el 7/6 a.C. el cargo fue ostentado por Sentio Satur­nino, y desde el 7/6 a.C. por Quintilio Varo. Este último tuvo que sofocar la rebelión que surgió en Palestina tras la muerte de Herodes y estuvo, por tanto, en Siria durante al menos los seis meses siguientes. Por otra parte, el probable predecesor de Sa­turnino fue Ticio. Es decir, que durante los cinco o seis úl­timos años del reinado de Herodes —y éste es el período que interesa— no hay lugar para Quirino.



 Las palabras en rojo no han sido corregidas al digitalizar el texto de Schurer

Marfil
torquemadareportero
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Re: Sobre el censo de Quirino


torquemadareportero ha escrito:

ateo no seas tarugo

el punto mas fuerte de la Biblia es que fue escrita delante de personas que conocian los hechos.


 

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Marfil
torquemadareportero
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Re: Sobre el censo de Quirino

quien revisa a Josefo para ver si esta diciendo las cosas bien o mal?

 

si un evangelista  dice algo mal, todo el mundo cristiano de la epoca lo  hace que lo diga bien, porque son testigos visuales de los acontecimientos.

Si el paisaje es artístico, lo pinto El Artista
Diamante
ateo666
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Re: Sobre el censo de Quirino


holguinero007 ha escrito:


(3) El rey Herodes no era tan independiente como se describe con fines polémicos. Unos años antes de la muerte de Herodes, Augusto le escribió. Josefo, "Ant.", XVI, ix, 3, dice: "César [Augusto]...se encolerizó mucho, y escribió severamente a Herodes. El resumen de su epístola fue este, que mientras que antiguamente le había tratado como a un amigo, ahora le trataría como a un súbdito." Fue después de esto cuando se pidió a Herodes que censara a su pueblo. Que algún tipo de empadronamiento tuvo lugar lo deducimos de una observación de pasada hecha por Josefo, "Ant.", XVII, ii, 4, "De acuerdo con ello, cuando todo el pueblo de los judíos dio seguridades de su buena voluntad hacia César [Augusto], y al gobierno del rey [Herodes], estos hombres [los fariseos] no juraron, siendo más de seis mil". Los más destacados estudiosos creen que se les pidió rendir homenaje a Augusto.




Hola, he estado repasando a Josefo y no encuentro lo que dices en esas citas, me tomaré un iempo para releer otros capitulos a ver si la cita es erronea. Yo tengo la versión facsimil de Google del año 1554 ¿Podrias decirme la versión utilizada en esa crítica? Mi texto no se corresponde para nada con lo que indicas.

 

Aqui son las dos menos cuarto de la amdrugada, mañana amplio mi respuesta. :Zzz:zz: