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plisa1
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Registrado: ‎03-10-2010

Vigilantes contra falsas doctrinas en las sectas


Como contra toda obra buena, la Serpiente Antigua levantó toda clase de engaños y oposiciones a la Iglesia de Cristo. Unas veces insinuando falsas doctrinas o valiéndose de las bajas pasiones para combatir por el derramamiento de sangre y las prohibiciones, Satanás pretendía apagar la fuente radiante de santidad de la Iglesia.

El mismo Apóstol de Gentiles prevendrá a sus contemporáneos de este peligro. En efecto, San Pablo en sus epístolas repite frecuentemente a la vigilancia contra la falsa doctrina: "pseudónymos gnôsis" (I Tim. VI, 20). "Huid", dice, "de las cuestiones impertinentes, las genealogías y las fábulas vanas e inútiles" (I Tim. III, 4; Tito, III, 9).

 

‘Lo terrible en muchas sectas no es que prediquen las Santas Escrituras, sino que la envilezcan. Descendiendo en manipulaciones torpes porque se creen iluminados, cada secta con sus predicadores, propone un menú al gusto de su jerarquía’.

«Salieron de entre nosotros; pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros». Primera epístola del Apóstol San Juan - Capítulo 2: 1 Juan 2.

 

 

 

Si hay algo que une a la mayoría de las sectas y grupos religiosos presentes en Iberoamérica es el odio y el ataque a la Iglesia católica. Es todavía, y con mucho, la religión mayoritaria del continente y, por tanto, el enemigo a batir. Este odio provoca situaciones de tensión entre partidarios de diversos credos e incluso entre miembros de la misma familia. La secta es un ‘sector-división’; divide el demonio, separando las partes, siembra discordias, odio. ¿Qué es lo que más odian las sectas?: la Iglesia fundada por Jesucristo hace dos mil años ‘Una, Santa, Católica y Apostólica’.

 

La vida de todo hombre precisa de un norte, de un itinerario, de un argumento. No puede ser una simple sucesión fragmentaria de días sin dirección y sin sentido.

"...Para que no seamos ya niños que fluctúan y se dejan llevar de todo viento de doctrina por el engaño de los hombres, que emplean astutamente los artificios del error para engañar" (Ef 4, 14).

 

La conciencia moral de la persona crece y se madura precisamente en la Iglesia; la Iglesia le ayuda a "no dejarse llevar de todo viento de doctrina por el engaño de los hombres". En efecto, la Iglesia es "columna y fundamento de la verdad" (1 Tim 3, 15). De modo que la fidelidad al Magisterio de la Iglesia impide que la conciencia moral se desvíe de la verdad sobre el bien del hombre.

No es justo, por tanto, concebir la conciencia moral individual y el Magisterio de la Iglesia como dos contendientes, como dos realidades en lucha. La autoridad que posee el Magisterio por voluntad de Cristo existe a fin de que la conciencia moral alcance la verdad con seguridad y permanezca en ella.

 

Pues la "conversión del corazón" es el don más precioso de este acontecimiento de gracia. El corazón convertido al Señor y al amor al bien es la fuente última de los juicios verdaderos de la conciencia moral. Y, no lo olvidemos, para discernir concretamente lo que esta bien de lo que está mal no basta conocer la ley moral universal, si bien ello sea necesario, sino que se precisa una especie de "connaturalidad" entre la persona humana y el bien verdadero (véase, por ejemplo, Santo Tomás, S. Th. 2, 2 q. 45, a. 2).

En fuerza de esta "connaturalidad", casi por una forma de instinto espiritual, la conciencia se hace capaz de percibir en qué parte está el bien y, por consiguiente, la opción que se impone en un caso concreto. Pues bien, la gracia del sacramento de la penitencia celebrado asidua y fervorosamente produce en la persona humana esta "connaturalización" progresiva y más honda gradualmente con la verdad y el bien.

 

Formar" la conciencia propia es tarea fundamental. La razón es muy sencilla: nuestra conciencia puede errar. Y cuando sobre ella prevalece el error, ocasiona el daño más grave para la persona humana, que es el de impedir que el hombre se realice a sí mismo subordinando el ejercicio de la libertad a la verdad.

Sin embargo, el camino hacia una conciencia moral madura ni iniciarse puede si el espíritu no está libre de una enfermedad mortal hoy muy difundida: la indiferencia respecto de la verdad. Porque, ¿cómo podremos preocuparnos de que la verdad habite en nuestra conciencia si entendemos que estar en la verdad no es un valor de importancia decisiva para el hombre? En efecto, la Iglesia es "columna y fundamento de la verdad" (1 Tim 3, 15). De modo que la fidelidad al Magisterio de la Iglesia impide que la conciencia moral se desvíe de la verdad sobre el bien del hombre.

 


"Todo cristiano que quiera desenmascarar las intrigas de los herejes que brotan a nuestro alrededor, evitar sus trampas y mantenerse íntegro e incólume en una fe incontaminada, debe, con la ayuda de Dios, pertrechar su fe de dos maneras: con la autoridad de la ley divina ante todo, y con la tradición de la Iglesia Católica"


San Vicente de Lerins



Acero
yippi1
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Registrado: ‎05-24-2010

Re: Vigilantes contra falsas doctrinas en las sectas

Dice San Pablo: "El Espíritu nos dice claramente que en los últimos tiempos algunos apostatarán de la fe, entregándose a espíritus engañadores y siguiendo enseñanzas de los demonios" (1 Tim 4, 1).

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YAVÉ TE BENDIGA Y TE GUARDE ( NÚMEROS 6,24)
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caleb25
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Re: Vigilantes contra falsas doctrinas en las sectas

La iglesia de Roma es la sinagoga de Satanas y el papa no es ningun vicario de Cristo ni de los apostoles. La eleccion del papa por los cardenales fue un invento del diablo. Para la salvacion no es necesario creer que la Iglesia romana es superior a las otras. El papa y todos sus clerigos son herejes por el hecho de poseer bienes y asi mismo lo son quienes los consienten y los alcahuetean.

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caramucho
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Registrado: ‎05-06-2010

Re: Vigilantes contra falsas doctrinas en las sectas

 


plisa1 ha escrito:


Como contra toda obra buena, la Serpiente Antigua levantó toda clase de engaños y oposiciones a la Iglesia de Cristo.

 


 

Ponga a prueba los dogmas y tradiciones clericales con la Biblia. Actualizado


¿Enseñaron los primeros cristianos que Dios es una Trinidad?

¿Enseñaron los primeros cristianos un "Dios Hijo"?

¿Enseñaron los primeros cristianos un "Dios Espíritu Santo"?

¿Enseñaron los primeros cristianos la "transubstanciación"?

¿Enseñaron los primeros cristianos el rito de la reconciliación (la confesión auricular)?

¿Enseñaron los primeros cristianos que María es libre de todo pecado?

¿Enseñaron los primeros cristianos que María es "madre de Dios"?

¿Enseñaron los primeros cristianos que María subió al cielo en "cuerpo y alma"?

¿Enseñaron los primeros cristianos que María fue siempre virgen?

¿Enseñaron los primeros cristianos que hay que rezar a María?

¿Enseñaron los primeros cristianos que María es "mediadora"?

¿Enseñaron los primeros cristianos que María es "madre" de los discípulos?

¿Enseñaron los primeros cristianos que María es "corredentora"?

¿Enseñaron los primeros cristianos que María destruirá a Satanás?

 

¿Enseñaron los primeros cristianos el Rosario?

 

¿Enseñaron los primeros cristianos que el alma es inmortal?

¿Enseñaron los primeros cristianos que hay que rezar por los muertos?

¿Enseñaron los primeros cristianos el papado?

¿Enseñaron los primeros cristianos el Purgatorio?

¿Enseñaron los primeros cristianos que la pena por el pacado es tortura eterna en un mítico infierno?

¿Enseñaron los primeros cristianos que hay bautizar a los bebés?

¿Enseñaron los primeros cristianos que habrían apariciones de la "virgen"?

¿Enseñaron los primeros cristianos que el celibato es una norma obligatoria?

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plisa1
Mensajes: 1,482
Registrado: ‎03-10-2010

Re: Vigilantes contra falsas doctrinas en las sectas


plisa1 ha escrito:


Como contra toda obra buena, la Serpiente Antigua levantó toda clase de engaños y oposiciones a la Iglesia de Cristo. Unas veces insinuando falsas doctrinas o valiéndose de las bajas pasiones para combatir por el derramamiento de sangre y las prohibiciones, Satanás pretendía apagar la fuente radiante de santidad de la Iglesia.

El mismo Apóstol de Gentiles prevendrá a sus contemporáneos de este peligro. En efecto, San Pablo en sus epístolas repite frecuentemente a la vigilancia contra la falsa doctrina: "pseudónymos gnôsis" (I Tim. VI, 20). "Huid", dice, "de las cuestiones impertinentes, las genealogías y las fábulas vanas e inútiles" (I Tim. III, 4; Tito, III, 9).

 

‘Lo terrible en muchas sectas no es que prediquen las Santas Escrituras, sino que la envilezcan. Descendiendo en manipulaciones torpes porque se creen iluminados, cada secta con sus predicadores, propone un menú al gusto de su jerarquía’.

«Salieron de entre nosotros; pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros». Primera epístola del Apóstol San Juan - Capítulo 2: 1 Juan 2.

 

 

 

Si hay algo que une a la mayoría de las sectas y grupos religiosos presentes en Iberoamérica es el odio y el ataque a la Iglesia católica. Es todavía, y con mucho, la religión mayoritaria del continente y, por tanto, el enemigo a batir. Este odio provoca situaciones de tensión entre partidarios de diversos credos e incluso entre miembros de la misma familia. La secta es un ‘sector-división’; divide el demonio, separando las partes, siembra discordias, odio. ¿Qué es lo que más odian las sectas?: la Iglesia fundada por Jesucristo hace dos mil años ‘Una, Santa, Católica y Apostólica’.

 

La vida de todo hombre precisa de un norte, de un itinerario, de un argumento. No puede ser una simple sucesión fragmentaria de días sin dirección y sin sentido.

"...Para que no seamos ya niños que fluctúan y se dejan llevar de todo viento de doctrina por el engaño de los hombres, que emplean astutamente los artificios del error para engañar" (Ef 4, 14).

 

La conciencia moral de la persona crece y se madura precisamente en la Iglesia; la Iglesia le ayuda a "no dejarse llevar de todo viento de doctrina por el engaño de los hombres". En efecto, la Iglesia es "columna y fundamento de la verdad" (1 Tim 3, 15). De modo que la fidelidad al Magisterio de la Iglesia impide que la conciencia moral se desvíe de la verdad sobre el bien del hombre.

No es justo, por tanto, concebir la conciencia moral individual y el Magisterio de la Iglesia como dos contendientes, como dos realidades en lucha. La autoridad que posee el Magisterio por voluntad de Cristo existe a fin de que la conciencia moral alcance la verdad con seguridad y permanezca en ella.

 

Pues la "conversión del corazón" es el don más precioso de este acontecimiento de gracia. El corazón convertido al Señor y al amor al bien es la fuente última de los juicios verdaderos de la conciencia moral. Y, no lo olvidemos, para discernir concretamente lo que esta bien de lo que está mal no basta conocer la ley moral universal, si bien ello sea necesario, sino que se precisa una especie de "connaturalidad" entre la persona humana y el bien verdadero (véase, por ejemplo, Santo Tomás, S. Th. 2, 2 q. 45, a. 2).

En fuerza de esta "connaturalidad", casi por una forma de instinto espiritual, la conciencia se hace capaz de percibir en qué parte está el bien y, por consiguiente, la opción que se impone en un caso concreto. Pues bien, la gracia del sacramento de la penitencia celebrado asidua y fervorosamente produce en la persona humana esta "connaturalización" progresiva y más honda gradualmente con la verdad y el bien.

 

Formar" la conciencia propia es tarea fundamental. La razón es muy sencilla: nuestra conciencia puede errar. Y cuando sobre ella prevalece el error, ocasiona el daño más grave para la persona humana, que es el de impedir que el hombre se realice a sí mismo subordinando el ejercicio de la libertad a la verdad.

Sin embargo, el camino hacia una conciencia moral madura ni iniciarse puede si el espíritu no está libre de una enfermedad mortal hoy muy difundida: la indiferencia respecto de la verdad. Porque, ¿cómo podremos preocuparnos de que la verdad habite en nuestra conciencia si entendemos que estar en la verdad no es un valor de importancia decisiva para el hombre? En efecto, la Iglesia es "columna y fundamento de la verdad" (1 Tim 3, 15). De modo que la fidelidad al Magisterio de la Iglesia impide que la conciencia moral se desvíe de la verdad sobre el bien del hombre.

 


 


"Todo cristiano que quiera desenmascarar las intrigas de los herejes que brotan a nuestro alrededor, evitar sus trampas y mantenerse íntegro e incólume en una fe incontaminada, debe, con la ayuda de Dios, pertrechar su fe de dos maneras: con la autoridad de la ley divina ante todo, y con la tradición de la Iglesia Católica"


San Vicente de Lerins



ratzinger
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Registrado: ‎01-20-2011

Re: Vigilantes contra falsas doctrinas en las sectas

up...

Platino Brillante
angelvigilante
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Registrado: ‎08-26-2010

Re: Vigilantes contra falsas doctrinas en las sectas

 

 

plisa1 "SE MORDIO LA LENGUITA" es militante de la SECTA ROMANA "ICAR" y no lo ENTIENDE, NO "VE" (recomendemosle que VEA "Caracteristicas de las SECTAS", "Diga NO a la PIRATERIA" "NEGRISIMO Historial de la "ICAR", "HARA KIRAZOS", y lo MITOTERA que es la "ICAR"), bueno, nada raro en una SECTARIA NECIA Y CIEGA (de la actual GENERACION DE LA SERPIENTE ANTIGUA)

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plisa1 ha escrito.

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Como contra toda obra buena, la Serpiente Antigua levantó toda clase de engaños y oposiciones a la Iglesia de Cristo. Unas veces insinuando falsas doctrinas o valiéndose de las bajas pasiones para combatir por el derramamiento de sangre y las prohibiciones, Satanás pretendía apagar la fuente radiante de santidad de la Iglesia.

El mismo Apóstol de Gentiles prevendrá a sus contemporáneos de este peligro. En efecto, San Pablo en sus epístolas repite frecuentemente a la vigilancia contra la falsa doctrina: "pseudónymos gnôsis" (I Tim. VI, 20). "Huid", dice, "de las cuestiones impertinentes, las genealogías y las fábulas vanas e inútiles" (I Tim. III, 4; Tito, III, 9).

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Presisamente aqui estamos presentes los CRISTIANOS en estos foros en la VIGILANCIA contra las FALSAS doctrinas como la de la SECTA DEMONIACA "ICAR" exponiendolas publicamente... DESENMASCARANDOLA!!!.

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Platino Brillante
angelvigilante
Mensajes: 11,811
Registrado: ‎08-26-2010

Re: Vigilantes contra falsas doctrinas en las sectas

 

 

 

plisa1 "SE MORDIO LA LENGUITA" es militante de la SECTA ROMANA "ICAR" y no lo ENTIENDE, NO "VE" al igual que ratasinger  (recomendemosles que VEAN "Caracteristicas de las SECTAS", "Diga NO a la PIRATERIA" "NEGRISIMO Historial de la "ICAR", "HARA KIRAZOS", y lo MITOTERA que es la "ICAR"), bueno, nada raro en unos SECTARIOS NECIOS Y CIEGEGOS (de la actual GENERACION DE LA SERPIENTE ANTIGUA)

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plisa1 ha escrito.

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Como contra toda obra buena, la Serpiente Antigua levantó toda clase de engaños y oposiciones a la Iglesia de Cristo. Unas veces insinuando falsas doctrinas o valiéndose de las bajas pasiones para combatir por el derramamiento de sangre y las prohibiciones, Satanás pretendía apagar la fuente radiante de santidad de la Iglesia.

El mismo Apóstol de Gentiles prevendrá a sus contemporáneos de este peligro. En efecto, San Pablo en sus epístolas repite frecuentemente a la vigilancia contra la falsa doctrina: "pseudónymos gnôsis" (I Tim. VI, 20). "Huid", dice, "de las cuestiones impertinentes, las genealogías y las fábulas vanas e inútiles" (I Tim. III, 4; Tito, III, 9).

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Presisamente aqui estamos presentes los CRISTIANOS en estos foros en la VIGILANCIA contra las FALSAS doctrinas como la de la SECTA DEMONIACA "ICAR" exponiendolas publicamente... DESENMASCARANDOLAS!!!.

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Platino Brillante
angelvigilante
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Registrado: ‎08-26-2010

Re: Vigilantes contra falsas doctrinas en las sectas

 

 

 

plisa1 "SE MORDIO LA LENGUITA" es militante de la SECTA ROMANA "ICAR" y no lo ENTIENDE, NO "VE" al igual que ratasinger  (recomendemosles que VEAN "Caracteristicas de las SECTAS", "Diga NO a la PIRATERIA" "NEGRISIMO Historial de la "ICAR", "HARA KIRAZOS", y lo MITOTERA que es la "ICAR"), bueno, nada raro en unos SECTARIOS NECIOS Y CIEGEGOS (de la actual GENERACION DE LA SERPIENTE ANTIGUA)

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plisa1 ha escrito.

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Como contra toda obra buena, la Serpiente Antigua levantó toda clase de engaños y oposiciones a la Iglesia de Cristo. Unas veces insinuando falsas doctrinas o valiéndose de las bajas pasiones para combatir por el derramamiento de sangre y las prohibiciones, Satanás pretendía apagar la fuente radiante de santidad de la Iglesia.

El mismo Apóstol de Gentiles prevendrá a sus contemporáneos de este peligro. En efecto, San Pablo en sus epístolas repite frecuentemente a la vigilancia contra la falsa doctrina: "pseudónymos gnôsis" (I Tim. VI, 20). "Huid", dice, "de las cuestiones impertinentes, las genealogías y las fábulas vanas e inútiles" (I Tim. III, 4; Tito, III, 9).

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Presisamente aqui estamos presentes los CRISTIANOS en estos foros en la VIGILANCIA contra las FALSAS doctrinas como la de la SECTA DEMONIACA "ICAR" exponiendolas publicamente... DESENMASCARANDOLAS!!!.

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Plata
gatote7
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Registrado: ‎05-17-2010

Re: Vigilantes contra falsas doctrinas en las sectas


plisa1 ha escrito:


Como contra toda obra buena, la Serpiente Antigua levantó toda clase de engaños y oposiciones a la Iglesia de Cristo. Unas veces insinuando falsas doctrinas o valiéndose de las bajas pasiones para combatir por el derramamiento de sangre y las prohibiciones, Satanás pretendía apagar la fuente radiante de santidad de la Iglesia.

El mismo Apóstol de Gentiles prevendrá a sus contemporáneos de este peligro. En efecto, San Pablo en sus epístolas repite frecuentemente a la vigilancia contra la falsa doctrina: "pseudónymos gnôsis" (I Tim. VI, 20). "Huid", dice, "de las cuestiones impertinentes, las genealogías y las fábulas vanas e inútiles" (I Tim. III, 4; Tito, III, 9).

 

‘Lo terrible en muchas sectas no es que prediquen las Santas Escrituras, sino que la envilezcan. Descendiendo en manipulaciones torpes porque se creen iluminados, cada secta con sus predicadores, propone un menú al gusto de su jerarquía’.

«Salieron de entre nosotros; pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros». Primera epístola del Apóstol San Juan - Capítulo 2: 1 Juan 2.

 

 

 

Si hay algo que une a la mayoría de las sectas y grupos religiosos presentes en Iberoamérica es el odio y el ataque a la Iglesia católica. Es todavía, y con mucho, la religión mayoritaria del continente y, por tanto, el enemigo a batir. Este odio provoca situaciones de tensión entre partidarios de diversos credos e incluso entre miembros de la misma familia. La secta es un ‘sector-división’; divide el demonio, separando las partes, siembra discordias, odio. ¿Qué es lo que más odian las sectas?: la Iglesia fundada por Jesucristo hace dos mil años ‘Una, Santa, Católica y Apostólica’.

 

La vida de todo hombre precisa de un norte, de un itinerario, de un argumento. No puede ser una simple sucesión fragmentaria de días sin dirección y sin sentido.

"...Para que no seamos ya niños que fluctúan y se dejan llevar de todo viento de doctrina por el engaño de los hombres, que emplean astutamente los artificios del error para engañar" (Ef 4, 14).

 

La conciencia moral de la persona crece y se madura precisamente en la Iglesia; la Iglesia le ayuda a "no dejarse llevar de todo viento de doctrina por el engaño de los hombres". En efecto, la Iglesia es "columna y fundamento de la verdad" (1 Tim 3, 15). De modo que la fidelidad al Magisterio de la Iglesia impide que la conciencia moral se desvíe de la verdad sobre el bien del hombre.

No es justo, por tanto, concebir la conciencia moral individual y el Magisterio de la Iglesia como dos contendientes, como dos realidades en lucha. La autoridad que posee el Magisterio por voluntad de Cristo existe a fin de que la conciencia moral alcance la verdad con seguridad y permanezca en ella.

 

Pues la "conversión del corazón" es el don más precioso de este acontecimiento de gracia. El corazón convertido al Señor y al amor al bien es la fuente última de los juicios verdaderos de la conciencia moral. Y, no lo olvidemos, para discernir concretamente lo que esta bien de lo que está mal no basta conocer la ley moral universal, si bien ello sea necesario, sino que se precisa una especie de "connaturalidad" entre la persona humana y el bien verdadero (véase, por ejemplo, Santo Tomás, S. Th. 2, 2 q. 45, a. 2).

En fuerza de esta "connaturalidad", casi por una forma de instinto espiritual, la conciencia se hace capaz de percibir en qué parte está el bien y, por consiguiente, la opción que se impone en un caso concreto. Pues bien, la gracia del sacramento de la penitencia celebrado asidua y fervorosamente produce en la persona humana esta "connaturalización" progresiva y más honda gradualmente con la verdad y el bien.

 

Formar" la conciencia propia es tarea fundamental. La razón es muy sencilla: nuestra conciencia puede errar. Y cuando sobre ella prevalece el error, ocasiona el daño más grave para la persona humana, que es el de impedir que el hombre se realice a sí mismo subordinando el ejercicio de la libertad a la verdad.

Sin embargo, el camino hacia una conciencia moral madura ni iniciarse puede si el espíritu no está libre de una enfermedad mortal hoy muy difundida: la indiferencia respecto de la verdad. Porque, ¿cómo podremos preocuparnos de que la verdad habite en nuestra conciencia si entendemos que estar en la verdad no es un valor de importancia decisiva para el hombre? En efecto, la Iglesia es "columna y fundamento de la verdad" (1 Tim 3, 15). De modo que la fidelidad al Magisterio de la Iglesia impide que la conciencia moral se desvíe de la verdad sobre el bien del hombre.