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PERU mayo 20 . 2010
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Publicado: 05-20-2012 04:39 PM
Testimonios hunden a inspector general de la PNP
http://diario16.pe/noticia/16218-testimonios-hunde
Ex-ministro aprista, José Chang en serios aprietos
http://diario16.pe/noticia/16213-josae-chang-en-se
Alan: La mega lo pone nervioso
http://www.diariolaprimeraperu.com/online/politica
Apra dilata entrega de preinforme sobre colegios emblemáticos
http://diario16.pe/noticia/16201-apra-dilata-entre
Ministro Urquizo mintió en hoja de vida que presentó al JNE
http://diario16.pe/noticia/16199-ministro-urquizo-
Revelan que en 1987 el hoy ministro Calle realizó disparos en un restaurante
“Designación de Calle es un grave error y esperamos que sea corregida pronto”
Un ejercicio de memoria sobre el Acta de Sujeción...
Re: PERU mayo 20 . 2010
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Publicado: 05-20-2012 04:40 PM
El presidente Ollanta Humala ha salido en defensa de su ministro del Interior, Wilber Calle. Aunque durante la campaña electoral llamó “indignos” a los jefes militares que firmaron la llamada acta de sujeción a Alberto Fujimori, el primer Mandatario acaba de poner paños tibios al calificativo. “No todos los que firmaron el documento son malos elementos”, ha dicho.
Calle, por su parte, asegura que no firmó un acta de sujeción, sino una lista de asistencia. Esto es un desmentido al Presidente, porque a nadie se puede declarar “indigno” por solo estampar su firma para que conste una asistencia.
Por supuesto que lo que se firmó no fue una declaración inocente.
En primer lugar, el texto firmado no fue escrito después de terminada una sesión. Fue una adhesión expresada en un documento redactado de antemano, probablemente por Vladimiro Montesinos, y cuyo propósito es garantizar impunidad para los militares que habían cometido crímenes de lesa humanidad. Por eso es que en su momento Ollanta Humala consideró que tales adherentes al régimen de Fujimori y Montesinos eran malos elementos.
Tratando de sacudirse del lodo, el ministro Calle insiste en que lo que firmó fue el acta de una sesión.
No, mi general. Sus asesores no le han explicado que un acta es la “relación de lo tratado en una junta o reunión, o de algo que ocurre, como estampa” María Moliner en su Diccionario de uso del español. Levantar un acta es dar cuenta de lo ocurrido.
El condenable documento no se refiere a algo que acaba de ocurrir. Habla del futuro. Por eso dice:
“3. Las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional del Perú y los estamentos del Servicio de Inteligencia Nacional conjunta e institucionalmente defenderán y protegerán a sus miembros en el caso de que se pretendiera responsabilizarlos individualmente por el apoyo institucional otorgado a la decisión del 5 de abril de 1992, lo cual se consideraría como una ofensa contra las instituciones tutelares, que obligará a los respectivos comandos en el futuro a defender irrestrictamente al miembro comprometido de manera institucional...”
No hace falta ser un analista para ver allí una amenaza para quienes más tarde pudieran condenar el autogolpe del 5 de abril de 1992, cuyos actos iniciales fueron la disolución del Congreso de la República, la reorganización del Poder Judicial y el secuestro de archivos judiciales relacionados con el narcotráfico. Nada de eso era institucional. El apoyo al golpe no fue “un acto consciente y serenamente meditado”, como pretendía el Punto 1 del Acta.
La justicia ha demostrado que es verdad lo que dijimos la noche misma del golpe, apenas difundida la noticia: éste es un golpe de los militares violadores de los derechos humanoscomprometidos con el narcotráfico, que llevan como mascarón de proa a Fujimori.
Mentiras y principios
Respuestas inadecuadas que dejan muy mal sabor.
La designación de los nuevos ministros ha dejado la sensación de que el gobierno cree que la mentira es un buen atajo y de que los principios se acomodan a la circunstancia.
Por un lado, está el flamante ministro de Defensa José Urquizo, cuyo CV, como ha revelado Hildebrandt en sus trece, está tan trucado que indica que logró una maestría en educación cuando solo tenía 17 años. Por el otro, el nuevo ministro del Interior, el general EP (r) Wilver Calle. La revelación, al día siguiente de jurar el cargo, de que había firmado el acta de sujeción al fujimontesinismo que Ollanta Humala había denunciado, desencadenó unas respuestas tan insólitas como increíbles.
El general dijo primero que estampar su firma en dicho documento no fue ningún error porque solo había sido una forma de decir ‘presente’ cuando pasaron lista. Antes de una respuesta como esa, Calle debió recordar que todos saben qué es el acta de sujeción porque la ceremonia fue perennizada en uno de los vladivideos más notorios.
Pudo recurrir a una respuesta más elaborada y efectiva, como que el juicio que se abrió por ese motivo lo colocó a él en el papel de perjudicado y no en el de los culpables, quienes recibieron una condena de seis años de prisión y el pago de una reparación de seis millones de soles.
Pero, no, prefirió optar por el absurdo. El general Calle pudo, asimismo, haber renunciado a su carrera cuando lo llamaron a ‘pasar lista’, pero esa es otra historia, pues lo que ahora interesa es la actitud de quien lo designó en su nuevo cargo, el presidente Humala, quien, como se sabe, hizo de la condena a los firmantes del acta de sujeción un fundamento crucial de su plataforma política, lo cual ha quedado registrado, además, en su autobiografía.
Ahora, sin embargo, resulta que la notoria contradicción entre su prédica y su acción la pretende resolver diciendo que respalda a Calle porque “hemos hablado y ha reconocido su error” (¿no decía que no había cometido ningún error?); que los firmantes ya pidieron perdón (¿no era un juicio lo que pedía para quienes llamaba ‘delincuentes’, lo cual, se supone, se resuelve en una corte y no en su oficina, o ahora el presidente se cree juez y Dios?); y que “no todos los que firmaron son malos elementos” (algo muy distinto a lo que decía hasta hace poco).
Para que estos cambios de opinión no parezcan doble estándar, mejor sería que el presidente Humala mejorara la calidad de sus excusas y, quizá, recurriera a reconocimientos más simples pero realistas como el de ‘metí la pata’.
De lo contrario, el presidente Ollanta Humala va a acabar pareciéndose a Groucho Marx cuando decía “estos son mis principios, pero si no te gustan, tengo otros”.
http://www.larepublica.pe/columnistas/claro-y-dire
Otra mas sobre el nefasto Cipriani.. .
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Publicado: 05-20-2012 05:05 PM
Una historia de cuervos
Columna El ojo de Mordor, de Pedro Salinas.-
Las cosas ya están pasando de castaño a oscuro. Pero acá, ya saben, los peruanos se demoran en reaccionar. O, simplemente, no lo hacen. Lo digo por la patada en los huevos que le ha propinado el cardenal Cipriani al cura Garatea, y el resto (salvo unos cuantos protestones), si te vi no me acuerdo.
Fíjense ustedes cómo estará la cosa que, en estos tiempos de conservadurismo vaticano, en el Perú se ha montado un laboratorio eclesial en el que las fuerzas más carcas de nuestro universo clerical (Opus Dei, Sodalitium, Pro Ecclesia Sancta y similares) se han puesto a trabajar de acuerdo a cánones y categorías políticas, y no conforme a la caridad, que es lo que enarbola su ideario. Es decir, otra vez estamos ante una guerrita “santa” entre ultras versus progres.
Por lo pronto, mientras que el cardenal hace mutis sobre su decisión de impedirle a Garatea ejercer funciones pastorales, la agencia católica ACI Prensa, conducida por sodálites, funge de ariete mediático y presenta al religioso defenestrado como exintegrante de “la polémica” Comisión de la Verdad y Reconciliación y “conocido promotor de la teología marxista de la liberación” y auspiciador “de temas que van en contra de la doctrina de la Iglesia, como las uniones homosexuales”. Y así.
Y es que en su mundo acartonado y artificial, y de ideas romas, algunos gestos y palabras equivalen a órdenes y cierrafilas. Claro. Ya no queman a nadie, pero a los que osan pensar distinto les sueltan los mastines. Los acosan, los desprestigian y tratan de aniquilarlos en vida. Que es lo que ha sucedido con Garatea, quien está sufriendo los embates del integrismo más reaccionario y oscuro.
Como dice uno de los personajes de La piel del tambor, de Arturo Pérez-Reverte: “Sin autoridad, la Iglesia no funciona: el truco es mantenerla indiscutida y compacta (…) y resucitar la Inquisición es un buen sistema para cerrar la boca a los disidentes”. Se trata de eso.
Es así como se resuelven los forcejeos ideológicos internos en la iglesia de hoy. Y en la de ayer, también. Silenciando a los díscolos o arrojándolos por la borda. Descalificándolos. Humillándolos. Aislándolos.
Garatea no ha sido el primero, que conste. Ni será el último. Y ello seguirá ocurriendo mientras que los católicos, siempre tan pasivos ante estos atropellos, se mantengan indiferentes, contemplando los toros desde la barrera, dejando actuar a su primado como el azote de los progresistas.
En la curia, como verán, la compasión es un cliché. Y el altruismo, un eslogan. Lo que prevalece son los ajustes de cuentas. Porque eso, les cuento, es lo que ha ocurrido en el caso Garatea. Una vendetta en toda regla.
Mientras tanto, el Cuervo Mayor, quien encarna la misma ortodoxia que el actual papa Palpatine, a la par que suelta bocanadas de humo como un pulpo que se escuda en su tinta, sigue pensando que quien no está con él está contra él. Y es más. Ha decidido ejercer su mando y su irritante fundamentalismo para arrasar como un bulldozer a todo lo que se cruce por su camino, lo cual será, sin duda, festejado por su corte de eunucos, cuya única fe es la fe del soldado.
Así que ya lo saben. Después no vengan con que no estaban advertidos. En la iglesia católica –como en los juegos de tronos–, casi todas sus verdades son mentiras.
http://lamula.pe/2012/05/20/una-historia-de-cuervo

