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Acero
hgo1939
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El propósito de Dios al crear al hombre – semana 4

El propósito de Dios al crear al hombre – semana 4
Lunes
Lectura bíblica:
Gn 2:7, 15-18; 1 Co 15:45
Leer con oración:
"Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo guardase" (Gn 2: 15).

LA IMPORTANCIA DEL HOMBRE

Conforme a lo que vimos la semana pasada, Dios necesitó hacer una obra de restauración en la tierra, ya que ésta había sido usurpada por Satanás. Para recobrarla nuevamente, creó al hombre a Su imagen y semejanza. Por un lado, Dios deseaba que Adán tratara con Su enemigo; por otro, Él se sentía muy solo y, al preparar una ayuda idónea para el hombre, comprobó que también quería tener a -alguien para que Lo acompañara (Gn 2:18).
Cuando Dios formó al hombre del polvo de la tierra, sopló en su nariz aliento de vida, y el hombre llegó a ser un ser viviente (v. 7), como también se describe en 1 Corintios 15:45: “Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante". Por lo general damos énfasis a la segunda parte de este versículo, alegrándonos con el hecho de que el postrer Adán fue hecho un espíritu vivificante. Pero pocas veces citamos la primera parte que dice que Adán fue hecho alma viviente. No obstante, este versículo nos muestra un principio importante: primero, necesitamos pasar por la experiencia del primer Adán, que fue creado como alma viviente, para después experimentar al postrer Adán, al Señor Jesús, que se hizo espíritu vivificante.
Esto significa que, cuando hablamos de negar la vida del alma no estamos rechazando a nuestra alma. Al avanzar en nuestra experiencia con el Señor, aquello que heredamos de Adán será aprovechado después de pasar por la muerte y resurrección. Por eso, es un malentendido pensar que no necesitamos del alma. Fue creada por Dios como un recipiente para contener Su mente, Su voluntad y Su emoción (Mt 22:37; Ef 5:17; Col 1:9,10).
En Génesis 2 vemos que el hombre fue puesto en el huerto de Edén, donde tenía que cumplir algunas tareas (v. 15). Dios quería que el hombre, que fue hecho un alma viviente, cultivara y guardara el huerto. Cultivar es cuidar de las plantas, supliendo sus necesidades. La tarea de Adán no consistía en arreglar cosas sino en cultivar y guardar la vida que había en aquel huerto, fertilizando las plantas y quitando toda hierba dañina. Así que, su función de cultivar se refiere a la vida, mientras que la tarea de guardar se relaciona con la autoridad. Después Dios le encargó cultivar la vida y ejercer autoridad.
Punto clave: Cultivar y guardar el huerto.
Pregunta: ¿Qué funciones Dios le encargó a Adán?

Martes
Lectura bíblica:
Gn 2: 16-17; Ro 5: 12, 18-21; Ef 5:31-32
Leer con oración:
"Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia" (Ef 5:32).
LAS ERAS DE LA HUMANIDAD
Existen diferentes interpretaciones con respecto a la visión de las eras de la humanidad.
Muchos denominan la era de Adán como "la era de la inocencia", porque él se encontraba dessnudo y no se sentía pecador; este periodo también fue llamado "la era del gobierno divino" o "la era del gobierno de Dios", ya que en esa época Dios ejercía Su poder en el huerto de Edén.
Después qué el hombre fue expulsado del huerto, comenzó" la era de la conciencia", en la cual los hombres comenzaron a ser guiados por su propia conciencia y, en seguida, "la era del gobierno humano".
El hermano Witness Lee clasificó las eras de 0tra manera, basado en la epístola a los Romanos. Allí nos es dicho que "la muerte reinó desde Adán hasta Moisés" (5:14), periodo que él clasificó cóm6"la era de Adán". A partir de Moisés surgió otra era, caracterizada por la ley, que el hermano Lee denominó "la era' de la ley". Pero más tarde, en "el-Nuevo Testamento, cuando el Señor vino y la iglesia fue engendrada, surgió "la era de la iglesia" y finalmente, en la segunda venida del Señor, vendrá "la era del reino".
Al poner a Adán en el huerto de Edén, Dios deseaba que se alimentara inmediatamente del fruto del árbol de la vida, por eso le dio una orden: "De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás" (Gn 2:16~17).
El árbol del conocimiento no era venenoso, a tal punto de causarle al hombre una muerte instantánea; sin embargo, su fruto proporcionaría al alma humana la capacidad de discernir entre el bien y el mal, e inyectaría el pecado en su carne. Así pues, la muerte del hombre no sería instantánea, pero el pecado entraría en él y le produciría la muerte (Ro 5:12,6:23). Después que el hombre comió del árbol del conocimiento del bien y del mal, mientras más el tiempo pasaba, más cerca estaba de la muerte.

Originalmente. el hombre no fue creado para morir, pues si comía del árbol de la vida recibiría la vida de Dios. De esta manera, cuanto más comiera de este árbol, más vida obtendría y así, jamás moriría, sería como Dios es, en vida y naturaleza, pero sin la Deidad. Esta era la bendición que Dios preparó para el hombre, que sólo comiera del árbol de la vida.

Además, el Señor como un Dios de amor percibió la necesidad de que el hombre tuviera a alguien que lo acompañara y lo ayudara en sus tareas. Dios preparó todo lo que necesitamos y Sus pensamientos son siempre en favor nuestro (Jer 29:11). La prueba de esto es que Dios le dijo a Adán: "No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él" (Gn 2:18).

Como vimos anteriormente, al decir a Adán que no era bueno que él estuviera solo, Dios mismo nos muestra que se sentía solo, y por ello consideró que no era bueno que el hombre estuviera solo. Con esa misma intención, Dios decidió crear al hombre para que cooperara con Él y estuviera constantemente en Su presencia.

Dios puso delante de Adán a todos los animales para que viese cómo los habría de llamar, pero para Adán no se halló ayuda idónea (vs. 18-20). Entonces Dios. hizo caer sueño profundo sobre Adán, tomó una de sus costillas y edificó a la mujer (vs. 21-22)" Cuando la mujer fue traída al hombre dijo: "Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona, porque del varón fue tomada" (v. 23).

El versículo 24 continúa: "Por tanto; dejará el' hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne". Adán y Eva ahora ya no eran/dos personas más, sino, una.

En la Epístola a los Efésios, donde se revela H misterio de la voluntad de Dios, es decir, Su economía, el apóstol Pablo cita esta porción de Génesis y dice "grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia" (Ef, 5:31-32). Por tanto, aunque Dios pensó en la necesidad de Adán, preparándole una ayuda idónea, este pensamiento expresaba Su propia voluntad y deseo de tener al ser humano para ayudarlo y satisfacerlo.,!
Punto clave: Ayudar y satisfacer a Dios.
Pregunta: ¿Por 'qué Dios creó al hombre?
"Solicitos en guardar la unidad del Espiritu en el vinculo de la paz; un cuerpo, y un Espiritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautizmo, un Dios y Padre de todos, y por todos, y en todos". Efesios 4:3-6
Acero
hgo1939
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El propósito de Dios al crear al hombre – semana 4

Miercoles
Lectura bíblica:
Gn 10:8-9; 11:7; Ro 5:14; Éx 19:4-5, 8; 20:1-17
Leer con oración:
"No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir" (Ro 5:14).
LA ERA DE LA CARNE Y LA ERA DEL ALMA
Después de ser expulsado del huerto de Edén, las siguientes generaciones comenzaron a invocar el nombre del Señor. No obstante, después de algún tiempo, los hombres decidieron edificar una ciudad y una torre hasta los cielos para hacerse un nombre. Por esa razón Dios confundió sus lenguas (Gn 11:4-9). El periodo comprendido desde Adán hasta cuando Dios confundió las lenguas de los hombres se refiere a "la era de la carne", que se inició con Adán.
La era de la carne se caracterizó por los pecados, pues los hombres llegaron a ser desobedientes a Dios. En aquella época hubo la unión entre los ángeles caídos y las mujeres hermosas que habitaban la tierra. Desde entonces surgió la fornicación y la violencia, cuando un hombre llamado Nimrod se hizo rey y su nombre fue exaltado en lugar del nombre de Dios (10:8-10). Entonces Dios tuvo que intervenir confundiendo la lengua de los hombres, esparciéndolos por toda la tierra (11:8-9).
Esto es una advertencia para nosotros. Aunque estimemos a alguien que nos proporcionó una gran ayuda en el, pasado, no podemos poner a esa persona en el lugar de Dios, ya que siempre que el nombre del hombre es exaltado, el nombre de Dios pierde su lugar.
Finalmente, Dios abandonó a la raza de Adán y llamó a Abraham, a quien escogió para dar origen a Su pueblo escogido, Israel. A partir de Abraham se dio inicio a un periodo más de aproximadamente dos mil años, que perduró hasta la primera venida del Señor Jesús.

De Abraham provino el pueblo de Israel y de entre el pueblo de Israel surgió Moisés, por medio de quien fue promulgada la ley. Dios quería que Israel fuera Su reino y Lo representara en la tierra para hacer Su voluntad. En el monte Sinaí, Dios habló al pueblo palabras llenas de amor. Le dijo que, si daban oídos a Su voz y guardaren Su pacto, ellos serían Su especial tesoro entre todos los pueblos. Además, dijo que los había llevado como un águila sobre Sus plumas y traído para Sí, para ser un pueblo de reyes y sacerdotes (Dt 32:11~12j Ex 19:4~5).
Después que Moisés expuso tales palabras, el pueblo de Israel respondió: "Todo lo que Jehová ha dicho, haremos" (v. 8). Puesto que vivían bajo la influencia de la vida del alma, ellos tenían mucha confianza en sí mismos, en sus propias capacidades. Entonces, Dios les
dio los Diez Mandamientos para que los guardaran y observaran, además de las leyes y estatutos que surgieron posteriormente (20:1~17).

Lamentablemente, en este segundo periodo de dos mil años, el pueblo de Israel vivió y actuó según el alma y no según la voluntad de Dios. Por eso llamamos a este periodo de la era del alma. Aunque ellos se esforzaban por guardar las leyes, fracasaron en cumplir los mandamientos de Dios, de manera que, al final del Antiguo Testamento, Dios dejó a la nación de Israel por un periodo de cuatrocientos años. Esto debe servimos como una advertencia, pues cuando actuamos por la vida del alma, además de fracasar, no cooperamos con Dios.
Punto clave: El pecado de exaltar el propio nombre.
Pregunta: ¿Cuáles son las advertencias que, podemos, extraer de la era de la carne y la del alma?
Jueves
Lectura bíblica:
Mt 4:17; Lc 6:13; 1 Co 3:10,12;15:45
Leer con oración:
“Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él" (Lc 8: 1):
LA ERA DEL ESPÍRITU
A partir del Nuevo Testamento, comenzó la tercera era de dos mil años. Dios mismo vino a la tierra en la persona del Señor Jesús y experimentó el vivir humano durante treinta t tres años y medio. Él se revistió de humanidad y fue bautizado por Juan el Bautista. Sin embargo, no podía cumplir Su comisión solo, por eso llamó a los doce discípulos a quienes enseñaba diariamente (Lc 6: 13);

El entrenamiento ministrado por el Señor no era hecho en un salón de clases ni consistía en enseñanzas teóricas con métodos humanos. Él llevaba a Sus discípulos Consigo por donde quiera que iba y les enseñaba lecciones prácticas (Lc 8:1). Por una parte, el Señor predicaba el evangelio diciendo: "Arrepentíos, porque el reino de los Cielos se ha acercado"{Mt4~;l7); por otro, mostraba a los discípulos cómo tratar con personas y situaciones, aprovechando las oportunidades del diario vivir para perfeccionarlos. ¡Aleluya! Todo lo que el Señor hizo es vivo, práctico y orgánico.
Después de vivir tres años y medio con Sus discípulos, el Señor Jesús murió y resucitó, haciéndose el Espíritu vivificante (1 Co 15:45). Como el Espíritu, trajo la divinidad hacia dentro de nuestra humanidad. Ahora, Él espera que Lo sirvamos en espíritu y con veracidad (Jn. 4:23,24).
Aunque ya estamos viviendo en la era del Espíritu, muchos hijos de Dios todavía viven bajo la influencia de la vida del alma y no son gobernados por el espiritu. Otros aun permanecen y viven según las tradiciones. Como vimos, Dios permitió que hubiera la era de la carne y la del alma. Él no transfirió directamente la humanidad de la era de la carne a la era del Espíritu, sino que permitió que Su pueblo pasara por la ley, para que la naturaleza humana fuera preparada.\
El mismo Señor Jesús pasó treinta y tres años, experimentó la humanidad y constató que hay diferentes patrones humanos, desde el más bajo al más elevado. Esto es lo que nos muestra 1 Corintios 3, en lo que se refiere a los materiales para la edificación de la iglesia. En esta porción de la Palabra el apóstol Pablo nos advierte que edifiquemos con oro, plata y piedras preciosas, que se refieren a la naturaleza del Dios Triuno (v. 12). El oro simboliza la naturaleza del Padre, la plata la del Hijo, que nos compró y redimió, mientras que las piedras preciosas denotan la obra transformadora del Espíritu.
Igualmente, también se puede edificar con madera, heno y hojarasca. El nivel humano más bajo corresponde al heno y a la hojarasca, mientras que la naturaleza humana más elevada se refiere a la madera (vs. 10,12). Así como hay varios niveles de humanidad, existen varios tipos de madera útiles para la edificación (1 R 5:17,18; 6:9; 2 Cr 2:8,9). En la edificación de la iglesia no podemos ser negligentes con la madera, que se refiere a la naturaleza humana de un buen patrón.
La humanidad más elevada nos fue presentada en la persona del Señor Jesús y es representada por la madera del Líbano que crece en las regiones montañosas. Cuando una persona pasa por grandes dificultades, se hace más resistente y más experimentada. La humanidad que desde temprano enfrenta situaciones difíciles, la que más resistió, venciendo y fortaleciéndose poco a poco, se convierte en una madera recta, resistente y útil para la edificación de la iglesia.
La humanidad del Señor es un modelo a seguir. Por eso necesitamos poner atención a nuestra humanidad para que seamos personas adecuadas para la edificación.
Punto Clave: Ser personas adecuadas, que sirven a Dios en espíritu y con veracidad, útiles para la edificación de la iglesia.
Pregunta: ¿Qué materiales deben ser utilizados en la edificación de Dios?
"Solicitos en guardar la unidad del Espiritu en el vinculo de la paz; un cuerpo, y un Espiritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautizmo, un Dios y Padre de todos, y por todos, y en todos". Efesios 4:3-6
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El propósito de Dios al crear al hombre – semana 4

Viernes
Lectura bíblica:
Gn 1:11,12
Leer con oración:
"Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno" (Gn 1:12).
LA HUMANIDAD ELEVADA
En el libro de Génesis, vimos que en el tercer día de la creación apareció la porción seca y tres tipos de vida vegetal: la hierba verde, la hierba que da semilla y los árboles (Gn 1:11,12). La hierba verde representa la humanidad más baja, las hierbas que dan semillas
(verduras) sirven de alimento para el hombre, y los árboles, además de los frutos, también producen la madera.
De igual manera, la naturaleza humana puede ser clasificada en tres tipos. Primero, la humanidad más baja, después la humanidad general y por último, la más elevada.
Dios no rechaza nuestra humanidad, pues Él mismo vivió más de treinta años y fue probado. Su voluntad para con nosotros es que tengamos la humanidad más elevada.
Existen varios tipos de maderas, como el eucalipto y el pino, pero la madera más noble y sólida es la del cedro del Líbano. Cuando Dios determinó la edificación del tabernáculo, estableció el uso de buenas maderas, como el cedro y la acacia, que eran cubiertas de oro.
Por eso no podemos ser negligentes en nuestra humanidad. Necesitamos tener una humanidad de la mejor calidad, una humanidad de acuerdo con el patrón de Dios. No podemos conformamos con una humanidad inferior. Dios desea que tengamos una humanidad apropiada.
Punto clave: 'Dios desea, que Sus hijos tengan una humanidad trabajada por Él.
Pregunta: ¿Cómo puede ser clasificada la naturaleza humana?

Sábado
Lectura bíblica:
1 R 5:14, 17-18; Mt 18:21-22b
Leer con oración:
"Y los albañiles de Salomón y los de Hiram, y los hombres de Gebal, cortaron y Prepararon la madera y la cantería para labrar la casa" (1 R 5:18).
LA EXPRESIÓN DE LA HUMANIDAD ELEVADA
Necesitamos ser personas correctas y adecuadas, por eso no seamos negligentes con nuestra humanidad. Aun siendo un alma viviente, no debemos ser como el primer Adán, que gradualmente fue cayendo y llegó a ser inútil para Dios. Antes bien, nuestra alma puede ser útil como la madera de acacia que se usaba en la edificación del templo.
Para edificar el templo fueron necesarios cuarenta y seis años, porque se necesitaba transportar de las montañas las piedras que servirían como el principal material para su construcción. Las piedras eran labradas y transportadas a Jerusalén (1 R 5:17-18). Asimismo fueron usadas muchas maderas nobles que habían crecido en diversas condiciones climáticas y, en algunas ocasiones, adversas (v. 14). La humanidad que pasa por dificultades y las resiste se vuelve noble. Crece poco a poco en las situaciones difíciles. Esta es la madera que sirve para la edificación del templo.
Así como la madera del Líbano, que se vuelve fuerte y resistente, de la misma manera, si queremos ser adecuados para Su edificación, necesitamos soportar las adversidades del diario vivir y volvemos al Señor. Cierta vez Pedro preguntó al Señor cuántas veces se debe perdonar, si siete veces era suficiente, demostrando que era capaz de perdonar a alguien hasta esa cantidad de veces. ¿Acaso somos capaces de perdonar a las personas como Pedro siete veces? Sin embargo, el Señor le respondió que no sólo siete, sino setenta veces siete (Mt 18;21-22).
No debemos despreciar nuestra humanidad. Debemos ser mujeres y hombres adecuados, comenzando por la necesidad básica del ser humano que es la educación. Gracias al Señor, porque por lo general, en los hogares en Sudamérica se educa bien a los hijos, pero hay muchos hogares que todavía tienen esta carencia.
Así como la humanidad tuvo que pasar por la era de la ley, hoy tenemos que pasar por la etapa de ser preparados para tener una humanidad adecuada. Así, cuando el Espíritu entre en nosotros encontrará una humanidad adecuada para trabajar. A partir de allí, en
el espíritu, comienza una nueva historia.
Punto clave: El Señor pasó por la humanidad y la elevó.
Pregunta: ¿Cuál es la importancia de los sufrimientos para la edificación de una humanidad elevada?


Domingo
Lectura bíblica:
Mal 1:1; Mt 5:16; Jn 4:23-24; Gá 3:19; Fil 2:15
Leer con oración:
"Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y con veracidad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren" Jn 4:23).
VlVlR EN EL ESPÍRITU PARA REINAR EN LA ERA VENIDERA
En esta semana vimos las tres eras de la humanidad. Según nuestra experiencia, podemos clasificadas en: la era de la carne, la era del alma y la era del espíritu.
La era de la carne estuvo marcada por la práctica de la desobediencia, el pecado, la rebelión, la violencia y la exaltación del nombre del hombre.
La era del alma estuvo marcada por el hecho de que el hombre vivió en sí mismo, es decir, por la vida del alma. Pese a haber recibido la ley, que fue añadida a causa de las transgresiones (Ga 3:19) y cuyo objetivo era preservado hasta la venida de Cristo, el pueblo de Israel se desvió de Él, vivió en la presunción y fue infiel; por eso su vivir y servicio no agradaron a Dios (Mal 1:1-2).
La era del espíritu comenzó con la venida del Señor Jesús, que trajo la divinidad a la humanidad y, en Su vivir humano, elevó el patrón de la humanidad. Finalmente, por medio de Su muerte y resurrección, elevó la humanidad a la divinidad. Como el Espíritu de realidad, vino hasta nosotros los que creímos en Su nombre y trajo la divinidad con Su humanidad elevada hacia dentro de nosotros. Ahora, Él espera que vivamos y Lo sirvamos en espíritu y en realidad Jn 4:23-24). Así, tendremos un vivir humano normal que expresa Sus virtudes y Lo glorifica entre las personas (Mt 5:16).
Debemos alegramos por vivir en la era del Espíritu. En el espíritu, podemos perdonar no sólo siete veces como Pedro, sino setenta veces siete. En el espíritu, nuestra humanidad puede ser correcta también delante de los hombres. En el espíritu, cuando somos iluminados no nos justificamos, sino que nos arrepentimos. Dios espera que nosotros, Sus hijos, seamos irreprensibles y sencillos, sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, y que resplandezcamos como luminares en el mundo (Fil 2:15).
Estamos cerca del tiempo del fin, por eso debemos aprovechar todas las oportunidades para negamos a nosotros mismos, tomar la cruz y seguir al Señor (Mt 16:24). Al invocar el nombre del Señor, a fin de vivir más en el espíritu bajo la luz del cuarto día, seremos iluminados en cosas específicas y prácticas de nuestro vivir .diario. Cuando nos equivoquemos y seamos iluminados, vamos a arrepentirnos y confesaremos nuestros errores. De esta manera creceremos más en vida, seremos más útiles para Su edificación y estaremos preparándonos para reinar con el Señor en la era venidera, en el reino milenario.
Punto clave: Resplandecer como luminares en el mundo.
Pregunta: ¿Cuál es la carga principal en la era del espíritu? ~
Lectura de apoyo: j
La venida del Señor está cerca -Dong Yu Lan.
El recobro orgánico -cap. 2 -Dong Yu Lan.
W. Nee
Jesús es el Señor!
La iglesia en Armenia
"Solicitos en guardar la unidad del Espiritu en el vinculo de la paz; un cuerpo, y un Espiritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautizmo, un Dios y Padre de todos, y por todos, y en todos". Efesios 4:3-6