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Acero
perlablanca23
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LAS CALAMIDADES DE JOB. CAPITULO UNO

[ Editado ]

Job capítulo 1 - (RV60)

 

-Las calamidades de Job

 

1 Hubo en tierra de Uz un varón llamado Job; y era este hombre perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.
2 Y le nacieron siete hijos y tres hijas.
3 Su hacienda era siete mil ovejas, tres mil camellos, quinientas yuntas de bueyes, quinientas asnas, y muchísimos criados; y era aquel varón más grande que todos los orientales.
4 E iban sus hijos y hacían banquetes en sus casas, cada uno en su día; y enviaban a llamar a sus tres hermanas para que comiesen y bebiesen con ellos.
5 Y acontecía que habiendo pasado en turno los días del convite, Job enviaba y los santificaba, y se levantaba de mañana y ofrecía holocaustos conforme al número de todos ellos. Porque decía Job: Quizá habrán pecado mis hijos, y habrán blasfemado contra Dios en sus corazones. De esta manera hacía todos los días.
6 Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios, entre los cuales vino también Satanás.
7 Y dijo Jehová a Satanás: ¿De dónde vienes? Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: De rodear la tierra y de andar por ella.
8 Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?
9 Respondiendo Satanás a Jehová, dijo: ¿Acaso teme Job a Dios de balde?
10 ¿No le has cercado alrededor a él y a su casa y a todo lo que tiene? Al trabajo de sus manos has dado bendición; por tanto, sus bienes han aumentado sobre la tierra.
11 Pero extiende ahora tu mano y toca todo lo que tiene, y verás si no blasfema contra ti en tu misma presencia.
12 Dijo Jehová a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu mano; solamente no pongas tu mano sobre él. Y salió Satanás de delante de Jehová.
13 Y un día aconteció que sus hijos e hijas comían y bebían vino en casa de su hermano el primogénito,
14 y vino un mensajero a Job, y le dijo: Estaban arando los bueyes, y las asnas paciendo cerca de ellos,
15 y acometieron los sabeos y los tomaron, y mataron a los criados a filo de espada; solamente escapé yo para darte la noticia.
16 Aún estaba éste hablando, cuando vino otro que dijo: Fuego de Dios cayó del cielo, que quemó las ovejas y a los pastores, y los consumió; solamente escapé yo para darte la noticia.
17 Todavía estaba éste hablando, y vino otro que dijo: Los caldeos hicieron tres escuadrones, y arremetieron contra los camellos y se los llevaron, y mataron a los criados a filo de espada; y solamente escapé yo para darte la noticia.
18 Entre tanto que éste hablaba, vino otro que dijo: Tus hijos y tus hijas estaban comiendo y bebiendo vino en casa de su hermano el primogénito;
19 y un gran viento vino del lado del desierto y azotó las cuatro esquinas de la casa, la cual cayó sobre los jóvenes, y murieron; y solamente escapé yo para darte la noticia.
20 Entonces Job se levantó, y rasgó su manto, y rasuró su cabeza, y se postró en tierra y adoró,
21 y dijo: Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré allá. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el nombre de Jehová bendito.
22 En todo esto no pecó Job, ni atribuyó a Dios despropósito alguno.

Juan 15:20
Acordaos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.

Acero
perlablanca23
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Re: COMENTARIOS DEL LIBRO DE JOB.

Job comentario Capítulo 1

Comienza aquí la historia de Job con un informe...
I. De su gran piedad en general (vers.l) y en un caso particular (v. 5).
II. De su gran prosperidad (vv. 2-4).
III. De la inquina de Satanás contra él y del permiso que éste obtuvo para poner a prueba su paciencia (vv. 6-12).
IV. De las asombrosas aflicciones que le sobrevinieron: la ruina de su hacienda (w. 13-17) y la muerte de sus hijos (vv. 18-19).
V. De su paciencia ejemplar bajo el peso de estas aflicciones (w. 20-22). En todo esto nos es puesto como ejemplo para soportar la aflicción, de la que no hay prosperidad que nos ponga a salvo, pero la integridad y la rectitud moral nos preservarán y purificarán a través de ella.

Versículos 1-3

Se nos dice aquí de Job:

I. Que era un varón, un hombre de carne y hueso y, por tanto, sujeto apasiones (Stg. 5:17, lit.) semejantes a las nuestras; que vivía en la tierra de Uz (mejor, Us. Hebreo, Uts), en la parte oriental de Arabia, cerca del Eufrates. Dios tiene un remanente en todas partes. Fue un gran privilegio para el país de Us tener allí un hombre tan bueno como Job. Cuanto peores eran quienes le rodeaban, tanto mejor era él. Su nombre: Job (hebreo, Iyob) significa, según unos, «hostilizador»; otros piensan que significa «hostilizado».

II. Era muy bueno: cabal, es decir, íntegro (mejor que «perfecto») y recto. Este es el juicio que la Palabra de Dios hace de él, por lo que sabemos que ha de ajustarse a la verdad.

1. Job era piadoso: temeroso de Dios.
2. Sincero en su religión: apartado del mal. No es que careciese enteramente de pecado, pues él mismo dice (9:20): Si me tuviese por perfecto, esto me haría inicuo. Pero, al respetar los mandamientos de Dios, aspiraba a la perfección y era tan bueno como lo parecía, teniendo un corazón tan sano como sano y sencillo era su ojo.

3. Era recto en su conducta para con Dios y los hombres, fiel a su palabra y constante en sus propósitos.
4. El temor de Dios que reinaba en su corazón era el principio que regía toda su conducta.
5. Odiaba la idea misma de hacer el mal; por eso, se apartaba de él. El temor de Yahweh es aborrecer el mal (Pr. 8:13). Con el temor de Yahweh los hombres se apartan del mal (Pr. 16:6).

III. Era piadoso, aun siendo próspero. Aunque es difícil que un rico entre en el reino de los cielos, no es imposible, con tal de que tenga corazón de pobre (Mt. 5:3). La prosperidad de Job añadía nuevo lustre a su piedad, y le deparaba mayores, y más numerosas, oportunidades de hacer el bien.

1. Tenía una familia numerosa. Su piedad era eminente, pero no estaba recluido en una ermita ni en un monasterio, sino que era un honrado padre de familia.
2. Tenía hacienda más que suficiente para mantener a su familia, como vemos por el v. 3. No se la describe en términos de hectáreas de terreno, sino (A) Por el número de sus cabezas de ganado: ovejas, camellos (esto es, dromedarios), bueyes, asnas ; todo en gran número. Tan pronto como creó Dios al hombre y le proveyó de hierbas y frutas para su sustento, también le enriqueció dándole dominio sobre todas las criaturas (Gn. 1:28). (B) Por el número de sus criados: muchísimos; con lo que tenía gran honor, a la vez que podía hacer el bien a muchísimas personas.
Su riqueza, junto con su prudencia, le confería honor y poder en su país, como él mismo declara en el cap. 29.
El relato de la piedad y de la prosperidad de Job precede a la historia de sus aflicciones para mostrar que no por ser piadosos estamos a salvo de las comunes calamidades de la vida humana. Menos todavía defienden al hombre los bienes que posee (Vea Is. 47:8).

Versículos 4-5

Ulterior informe de la piedad y prosperidad de Job.

I. Una señal de la prosperidad de Job y de la bendición de Dios era su numerosa familia. Siete hijos (número ideal en descendientes varones; v. 1S. 2:5; Rut 4:15);y tres hijas daban testimonio de esa bendición (V. Sal. 127:3; 128:3; 144:12). Era un gran consuelo para este buen hombre,
1
. Ver a sus hijos e hijas ya crecidos y bien situados en la vida. Los hijos estaban, sin duda, casados, pues vivían en casas propias.
2
. Verlos prosperar en sus negocios, pues podían invitarse unos a otros, y a sus hermanas, en las frecuentes fiestas que celebraban, no precisamente, o solamente, en los cumpleaños.
3
. Verlos de buena salud.
4.
Especialmente, verlos vivir en amor y en armonía, sin pendencias de ninguna clase.
5
. Verles invitar a sus hermanas, con lo que demostraban que el haber formado una nueva familia no les disminuía el afecto que sentían hacia sus hermanas.

II. La preocupación de Job por el estado espiritual de sus hijos (v. 5).

1. Tenía un santo celo de que se conservasen puros y sin mancha en medio de todas sus fiestas. Así deberían comportarse los padres que profesan la fe cristiana.
2. Vemos que Job ejercía funciones sacerdotales en su familia, pues:

(A) Tan pronto como pasaban los días de banquete, los mandaba llamar para purificarlos. Les hacía examinar la conciencia y arrepentirse de cuanto hubiesen hecho digno de reprensión. Así conservaba su autoridad sobre ellos para bien, y ellos se sometían de buena gana, a pesar de que ya habían formado su propia familia. Job continuaba siendo el sacerdote de la familia, y a su altar venían sus hijos, apreciando el participar de sus oraciones más que el participar de su hacienda. Es cierto que los padres no pueden dar a sus hijos la gracia ni la salvación (es Dios el que santifica), pero deben fomentar su santificación con oportunos consejos, admoniciones y plegarias.

(B) Ofrecía sacrificios por ellos. Job tenía, como Abraham, un altar para su familia. En tales ocasiones extraordinarias, ofrecía mayor número de sacrificios que de ordinario, conforme al número de todos ellos. «Por este niño oraba», dijo Ana a Elí (1 S. 1:27). Así también Job oraría por cada hijo en particular, ya que las plegarias, lo mismo que las exhortaciones, han de acomodarse al temperamento y a la condición de cada hijo. Se levantaba de mañana, madrugando para ello como quien tiene puesto el corazón en la obra.

(C) De esta manera hacía cada vez. Era perseverante en sus funciones sacerdotales. Los actos de fe y arrepentimiento han de renovarse con mucha frecuencia, puesto que con mucha frecuencia renovamos nuestras transgresiones. Quien haya de servir a Dios rectamente, ha de servirle continuamente.

Juan 15:20
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perlablanca23
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Re: COMENTARIOS DEL LIBRO DE JOB.

Versículos 6-12

Job era, además de recto y piadoso, sabio y prudente, rico y grande en todos los aspectos, de tal manera que habríamos de pensar que la montaña de su prosperidad era tan fuerte y firme que no había cosa que pudiese removerla o sacudirla. Pero aquí vemos aproximarse sobre la cabeza de Job una negra y densa nube.

El diablo, tanto mayor enemigo de Job cuanto más eminente era la piedad de éste, pidió y obtuvo permiso para atormentarle. Es posible, y aun probable, que la dramatización que el autor hace aquí de la conversación entre Dios y Satanás sea parabólica, como la de Miqueas en 2 R. 22:19 y ss., pero no deroga en forma alguna a la credibilidad de la historia de Job en general.

I. Entre los hijos de Dios (de ordinario, los ángeles), hallamos (v. 6) un adversario , pues eso es lo que significa Satanás : un enemigo de Dios, de los hombres y de todo lo bueno. Este adversario se mete de rondón en esta asamblea de los hijos de Dios, pero con muy diferente objetivo. Los ángeles son presentados en la Biblia actuando benéficamente en servicio de los hombres (V. He. 1:14) o realizando diversas actividades por encargo de Dios (Vea. por ej., Gn. 19:15-22). En cambio, Satanás, el acusador de los hermanos (Ap. 12:10), sólo intenta hacer daño, pues es mentiroso y homicida (Jn. 8:44).

II. Dios pregunta a Satanás (v. 7): ¿De dónde vienes ? Dios sabía muy bien de dónde venía Satanás y qué objetivo le traía allí, pero le pregunta delante de los ángeles como para pedirle cuentas de sus actividades y mostrarle que le tiene bajo su vigilancia y control.

III. El informe que Satanás da de sus actividades por el mundo. «De recorrer -dice- la tierra y de andar por ella».
1
. No declara haber hecho nada ni bueno ni malo; se contenta con informar de sus «paseos», sin decir la verdad de que «siempre anda dando vueltas buscando a quien devorar» (1 P. 5:8).
2
. Satanás nos muestra aquí su actividad incesante. Como ser incorpóreo, no siente sueño, hambre ni cansancio. Por otra parte, su invisibilidad hace que no se sienta su presencia; por lo que puede introducirse en cualquier lugar, sin pagar aduana ni visado de entrada. No hay, pues, lugar seguro contra el diablo. En realidad merodea en tomo a los creyentes, para explorar el lado flaco de cada uno y ver por dónde le puede entrar. El diablo y todos sus demonios frecuentan más las iglesias que las salas de fiestas, pues en éstas no hace falta su presencia; se bastan a sí mismos los mundanos para hacerse daño moral y espiritual, tanto como físico.

IV. La pregunta que, a continuación, le hace Dios acerca de Job (v. 8): iNo has considerado a mi siervo Job ? ¡Cuan honorablemente habla Dios de Job! No hay otro como él en la tierra. Como diciendo: «¿Cómo es que no te has dado cuenta de la extraordinaria virtud de ese hombre? Es mi siervo » (comp. con Is. 42:1) ¿Qué elogio mayor que ése? A continuación Dios repite las mismas laudatorias que ya había inspirado al autor del libro (v. 1): Varón cabal y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.

V. La vil insinuación del diablo contra Job en respuesta a la pregunta de Dios. No podía negar que Job era un hombre cabal y recto, pero da a entender que Job teme y sirve a Dios por interés mercenario (v. 9): «¿Acaso teme Job a Dios de balde?» Satanás se impacienta al oír elogios sobre Job, aun cuando sea Dios mismo quien le elogia. Los que no soportan el que otros sean alabados son imitadores del diablo. Satanás tiene a Job por hipócrita a sabiendas de que es mentira. Éste es el común proceder de los calumniadores, detractores y murmuradores: insinuar, con frases mordaces o silencios calculados, que «no es oro todo lo que reluce», aun cuando el oro pueda pasar la prueba del fuego. Era cierto que Job no temía a Dios de balde, pues «gran fuente de ganancia (bien entendida) es la piedad» (1 Ti. 6:6), y Job había ganado mucho con ella; pero era falso insinuar que no habría temido a Dios si no hubiese prosperado, como lo demostraron los hechos subsiguientes. ¡Es curioso! Los amigos de Job le acusaron de hipocresía por estar tan afligido, mientras que Satanás le acusó de hipocresía por estar tan prosperado.

VI. La querella de Satanás por la prosperidad de Job (v. 10). Aunque no siempre la prosperidad es signo de virtud, lo cierto es que los hijos de Dios gozan de una protección especial y reciben contentamiento de sus labores honestas. Dios había prosperado a Job por la vía de la prudencia, la diligencia y la laboriosidad, no por la de la pereza y la injusticia. Job era rico, pero no era un explotador, sino sumamente generoso con su prójimo. El diablo se siente herido por la prosperidad de Job: «¿No le has rodeado con una valla de protección...?».

VII. Satanás pide a Dios que se ponga a prueba la sinceridad de la piedad de Job despojándole de cuanto posee (v. II): «Pero extiende ahora tu mano y toca (esto es, arrebátale) todo lo que tiene, y verás si no te maldice a la cara» (lit.). Aunque el actual texto hebreo dice bendice , sabemos que se trata de una de las correcciones hechas (por una equivocada reverencia) por los escribas (nota del traductor). Así, pues. Satanás lanza un reto a Dios. El diablo es sumamente inteligente y listo, pero no es omnisciente. Su envidia y su rabia le oscurecen la ecuanimidad necesaria para estos casos. Si pudiese triunfar en este desafío, demostrando que Job era un hipócrita contra la declaración del propio Dios, resultaría que no habría en el mundo ni un solo siervo fiel de Dios, que no existiría en la tierra la piedad sincera y que la religión sería una impostura ¡Todos los hombres serían fíeles subditos de Satanás!.

VIII. El permiso que otorgó Dios a Satanás para que pusiese a prueba la sinceridad de Job.

1. Es motivo de asombro el que Dios condescienda a otorgar a Satanás tal permiso, pero lo hace por su propia gloria, por el honor de Job, la demostración de su Providencia y para animar y consolar a todos los creyentes que sufren y han sufrido a lo largo de los siglos. Permitió que Job fuese afligido, como permitió que Pedro fuese zarandeado, pero tuvo cuidado de que su fe no fallase (Le. 22:32).
2.
Es motivo de consuelo el que Satanás no nos pueda hacer daño sin el permiso de Dios. No pudo afligir a Job hasta que pidió y obtuvo permiso de Dios para afligirle, y sólo en la medida en que Dios se lo permitió: «Solamente no pongas tu mano sobre él». El poder del diablo es limitado.

IX. Salida del diablo de esta reunión de los hijos de Dios. Se fue entonces Satanás, no para recorrer la tierra, sino con un objetivo concreto y directo, a caer sobre el pobre Job, quien va diligentemente por el camino del deber, sin saber lo que le espera.

Versículos 13-19

Informe de las aflicciones de Job

I. Satanás comenzó a atormentarle el mismo día en que sus hijos comenzaban un nuevo tumo de convites en casa de su hermano el primogénito (v. 13).

II. Todas las aflicciones llegaron al mismo tiempo; mientras un emisario le daba malas noticias, venía otro sin dejarle terminar el informe y, tras el segundo, un tercero y, tras el tercero, un cuarto.

1. Así podía parecer, con mayor probabilidad, que era una muestra de extraordinario desagrado por parte de Dios contra él.
2. Así tenía menos respiro para pararse a considerar y disponerse a someterse humildemente a los designios de la Providencia, quedando abrumado de una vez por la tremenda complicación de las calamidades.

III. Le fue arrebatado a un mismo tiempo todo cuanto poseía.

1. Tenía 500 yuntas de bueyes y 500 asnas, con el número de criados conveniente para cuidar de los animales, y los perdió a todos de una vez (vv. 14, 15). Sus vecinos los sábeos se llevaron los bueyes y las asnas y mataron a los criados que se aprestaban bravamente a defender los animales. Sólo escapó uno para contarlo. Cuando el diablo obtiene de Dios el permiso para hacer el mal, nunca le faltan malvados que le sirvan de instrumentos para perpetrarlo.
2. Tenía 7.000 ovejas y los pastores necesarios para apacentarlas. Una tormenta de múltiples rayos acabó con todo ello (v. 16). Job podía acusar de crimen a los sábeos y perseguirlos por su injusticia y por su crueldad, pero ¿a quién iba a acusar ahora? Podría verse tentado a decir: En vano sirvo a Dios .
El emisario llamó a los rayos fuego de Dios, como el juego de parte de Yahweh (Gn. 19:24) que consumió a Sodoma y a Gomorra ¡Qué terrible noticia la de esta destrucción que venía directamente de la mano de Dios!

3. Tenía 3.000 camellos (dromedarios) y los criados necesarios para cuidar de ellos. Todos cayeron al mismo tiempo en manos de los caldeos, quienes se llevaron los animales y mataron a los criados (v. 17).
Cuando los impíos prosperan mientras los justos sufren, los juicios de Dios son como el gran abismo (Sal. 36:6), cuyo fondo no podemos hallar, porque no lo tiene (abismo significa «sin fondo»).
4. Sus posesiones más preciadas y queridas eran sus hijos; y, para concluir la tragedia, le llegan nuevas, al mismo tiempo que las otras, de que los diez habían quedado muertos y enterrados bajo las ruinas de la casa donde estaban banqueteando, junto con los criados que les servían, excepto el que vino a traer a Job la noticia (vs. 18, 19).

Esta fue la mayor de las pérdidas y, por eso, el diablo se la guardó para el final, a fin de que, si las otras provocaciones fallaban, ésta al menos le incitase a maldecir a Dios. Nuestros hijos son como parte de nosotros mismos; resulta muy duro desprenderse de ellos, y su pérdida le llega a un padre a lo más hondo. Pero perderlos todos, siendo muchos, y todos al mismo tiempo, cuando por tantos años habían sido objetos de sus cuidados y esperanzas, era cosa extremadamente dura. Y, si hubiesen muerto cuando estaban orando, habría podido tener algún consuelo, pero los perdió cuando estaban comiendo, bebiendo y teniendo juerga. Le fueron quitados precisamente cuando más los necesitaba para consolarse de las otras pérdidas.

Juan 15:20
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Acero
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Re: COMENTARIOS DEL LIBRO DE JOB.

Versículos 20-22

El diablo había hecho todo lo que se le había permitido hacer contra Job para provocarle a maldecir a Dios. Aquel a quien el sol naciente había contemplado como al más rico de los orientales, antes de llegar la noche era ya pobre de solemnidad. Si las riquezas de Job hubiesen sido, según la malévola insinuación de Satanás.el único motivo de su piedad, ahora que había perdido todo cuanto poseía, de seguro habría de perder su religión. Pero el relato que vemos a continuación muestra, con el piadoso comportamiento de Job, que el diablo era un mentiroso, y Job un hombre cabal y recto.

I. Se comportó bajo su aflicción como un hombre cabal (v.20): Se levantó, rasgó su manto, rasuró su cabeza, etc. Eran éstas las usuales expresiones de pesar, y con ellas mostraba la sensibilidad de su alma, sin estallar en arranques pasionales de indignación. Frenó su ira y mantuvo bravamente la paz de su alma en medio de tales calamidades.

El momento en que comenzó a exteriorizar sus sentimientos no llegó hasta haber recibido la noticia de la muerte de sus hijos.

Una persona mundana habría dicho: «Ahora que se fue el bocado, no importa que se hayan ido también las bocas». Pero Job era creyente, y si la Providencia le hubiese preservado los hijos, habría quedado agradecido por ellos aunque no tuviese nada que darles, pues sabía que Yahweh proveería.

II. Se compone bajo su aflicción como un hombre sabio y bueno, como quien era temeroso de Dios y apartado del mal más que de las desdichas temporales.

1. Se humilló bajo la mano de Dios, sometiéndose a los designios de la Providencia, como quien sabía escasear lo mismo que abundar (Fil. 4:12).
2. Se aquietó con piadosas consideraciones, para no perder la paz de su ánimo a causa de estos acontecimientos. Razona sobre el curso común de la vida humana, aplicándoselo a sí mismo: Desnudo salí del -vientre de mi madre (como cada hijo de vecino), y desnudo volveré allá (al vientre de la madre tierra, madre común de la humanidad -Gn. 2:7; 3:19). A esto hace referencia S. Pablo cuando dice (1 Ti. 6:7): «Nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar». Esta consideración quita importancia a la pérdida de todo lo temporal. Job se ve ahora como estuvo en un principio; no se considera mutilado ni herido, sino sólo desnudo ; con ello muestra que todo lo demás que poseemos es meramente tan nuestro como una vestidura que se pone y se gasta; se ve desvestido o, mejor, descargado, un poco antes de lo que esperaba. Quedar sin ropa antes del tiempo de dormir puede causar alguna inconveniencia, pero bien puede sufrirse cuando es hora de meterse en cama.
3. Bien podemos regocijamos al ver a Job en esta buena disposición, pues aquí se hallaba la prueba a la que había sido puesta su integridad. El diablo había dicho que, bajo la aflicción, Job había de maldecir a Dios en su cara; pero Job bendijo a Dios, con lo que mostró ser hombre recto.

(A) Reconoció la mano de Dios, tanto en las mercedes de que había disfrutado anteriormente como en las aflicciones que ahora sufría: Yahweh me lo dio y Yahweh me lo quitó. El mismo que lo dio se lo llevó ¿No puede hacer lo que quiera con lo que es suyo? Véase cómo Job eleva la mirada por encima de los instrumentos para remontarse a la Causa Primera.

(B) Adoró a Dios en ambas cosas. Cuando todo le había sido quitado, se postró en tierra en humilde adoración (v. 20). Las aflicciones no deben apartamos de los ejercicios de piedad, sino estimulamos a ellos. El llanto no ha de impedir la siembra ni la adoración. «Sea bendito el nombre de Yahweh» -concluye (v. 21). Alaba a Dios en medio de su gran aflicción, esperando que todo resulte para bien y dando gracias a Dios por concederle valor para soportarla.

Finalmente , tenemos aquí el testimonio honroso que el Espíritu de Dios da de la constancia de Job y de su buena conducta bajo la aflicción (v. 22). Pasó el examen con sobresaliente.

Juan 15:20
Acordaos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.

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perlablanca23
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Re: COMENTARIOS DEL LIBRO DE JOB.

ESTUDIANDO SISTEMATICAMENTE EL LIBRO DE JOB EN LA SANTA BIBLIA.

Juan 15:20
Acordaos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su señor. Si a mí me han perseguido, también a vosotros perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra.