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Acero
hgo1939
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NUESTRA ACTITUD PARA CON LAS VERDADES

NUESTRA ACTITUD PARA CON LAS VERDADES
EXTRAER VIDA DE LAS VERDADES
Los siervos en el ministerio de Juan (Ap 1:1-2).

Semana 13

JUEVES
Lectura Bíblica: (Mt 16:6, 12; Jn 5:39-40; 6:63; 7:38; Ef4:24; Fil 2:5-8; 3 Jn 1:12)

Leer con oración:

“La revelación de Jesucristo, que Dios le dio, para manifestar a sus siervos las cosas que deben suceder pronto; y la declaró enviándola por medio de su ángel a su siervo Juan” (Ap 1:1),

TENER NUESTRA PERSONA Y SERVICIO APROBADOS POR EL SEÑOR

            Cuando servimos a Dios, debemos estar en el espíritu, abandonando al viejo hombre y la vieja levadura que acumulamos a lo largo de los años (Ef 4:24; Mt 16:6, 12). Para ello, debemos tener el mismo sentir que tuvo el Señor Jesús.

            Filipenses 2 muestra cual debe ser la actitud de un verdadero siervo de Dios. El Señor Jesús tomo la forma de siervo porque, incluso siendo Dios, se vació y se humillo hasta lo sumo (vs. 5-8). De la misma manera, si servimos a Dios, nos volvemos siervos que no se apegan a su voluntad propia u opinión, sino que le dan prioridad a los intereses del Señor. Es necesario que cada día nos vaciemos de las experiencias del pasado, poniendo nuestro ego bajo el quemar del fuego purificador del Espíritu. De esa manera, nuestra persona y nuestro servicio pueden ser aprobador por Dios. Esto es, de hecho, la práctica de negar la vida del alma.

            Debemos prestar atención al hecho de que, muchas veces, podemos estar sirviendo a Dios de una manera automática. Cuando esto sucede, nos preocupamos por muchas cosas exteriores, pero nuestro espíritu está adormecido interiormente. Si este es nuestro caso, debemos ejercitar el espíritu, invocando el nombre del Señor, dependiendo de Él y recibiendo gracia para ser fructíferos. De esa manera, el ambiente en donde servimos al Señor quedara lleno de la vida de Dios y será atrayente a las personas. Esta es la práctica del ministerio del Espíritu y la vida. Sirvamos al Señor siendo fervientes en espíritu, pues no vale de nada que andemos preocupados por muchas cosas, si la vida no está rebosando y fluyendo desde nuestro interior (Jn 7:38). Para que otros reciban el evangelio del reino, necesitan ver no nuestra capacidad, sino la persona de Dios siendo expresada en nosotros. ¡Por tanto, llenémonos de la vida de Dios!

            El ministerio del Espíritu y la vida implica llevar a otras personas a recibir la vida divina. En Tercera de Juan 4, vemos al apóstol Juan en su madurez, manifestando su alegría por ver que sus hijos andan en la verdad. Cuando él se dispuso a ayudar a la iglesia en Éfeso, Juan no llevó a los hermanos nuevas enseñanzas, sino que los estimuló a practicar las palabras que ya habían recibido. Él percibió que los santos no necesitaban nuevas doctrinas, sino Espíritu y vida (5:39-40). Al ir al Señor y recibir Espíritu y vida, cada uno de ellos llegó a ser útil en las manos de Dios, comenzando servirle en amor. Cuando ejercitamos la paciencia, el amor y la perseverancia, muchos pueden volverse útiles a Dios, incluso aquellos que, al principio, no parecían ser útiles, como Demetrio (3 Jn 1:12).

            El ministerio del Espíritu y la vida alienta, estimula y anima  a cada hijo de Dios a servirlo. Vemos esto en Apocalipsis 1:1-2, en la revelación de Jesucristo, que Dios les dio a Juan, comunicándolo para que lo transmitiera a los demás siervos. Le agradecemos a dios porque en estos últimos tiempos hizo que esta revelación llegara a nosotros. Ahora es nuestro turno de practicar esta revelación  y transmitirla a otros siervos. ¡Aleluya!

Punto clave: Practicar la revelación y transmitirla a otros.

Mi punto clave:

Pregunta: ¿Nuestra capacidad puede convertirse en un impedimento para la obra de Dios? ¿Por qué?

 

 

 

NUESTRA ACTITUD PARA CON LAS VERDADES
EXTRAER VIDA DE LAS VERDADES
Los siervos en el ministerio de Juan (Ap 1:1-2).

Semana 13

VIERNES
Lectura Bíblica: (Jn 14:12)

Leer con oración:

“No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé” (Jn 15:16).

TENER UNA VIDA TRANSFORMADA

POR AMAR A LAS PERSONAS Y CUIDARLAS

            En el ministerio del Espíritu y la vida, fuimos enviados por Dios para predicar el evangelio del reino. Si negamos la vida del alma y ejercitamos nuestro espíritu, estamos habilitados para hacer las obras que el Señor realizó, e incluso obras mayores (Jn 14:12). Por medio de este ministerio, matrimonios se han reconciliado, enfermos han recibido sanidad y muchas personas han alcanzado la salvación. Por esta razón, cada uno de nosotros es importante en la obra de la predicación del evangelio del reino, que consiste en llevar la vida de Dios a todos. Frente a esto, no podemos quedarnos inertes, estancados en nuestra comodidad. Fuimos llamados para dar fruto, y frutos que permanezcan (15:16). Aquellos a quienes les predicamos el evangelio del reino deben ser ayudados a vivir la vida de la iglesia, ya sea en nuestro medio o en otros grupos cristianos. Por este motivo, debemos permanecer en el Señor, permanecer atados a la vid.

            En este contexto, hagamos uso de las herramientas que el Señor nos ha revelado actualmente. En Latinoamérica, en Europa, en Canadá, en África y en muchas regiones del mundo el Señor ha utilizado los lugares de oración, el BooKafé y las tiendas de oración para alcanzar a las personas. Cuando participamos activamente de la obra de predicación del evangelio del reino, consagrándonos al Señor, nuestra vida es transformada. Así como el Señor Jesús dejó la gloria y, por amor a nosotros, descendió para alcanzarnos con Su gracia, nosotros también debemos amar a las personas al punto de dejar nuestra comodidad, sirviéndola y ministrándoles la vida de Dios. Si amamos al Señor, espontáneamente amamos a las personas y vamos hasta donde ellas están, para enseñarles a invocar el nombre del Señor y orar por ellas.

            Muchas familias en nuestro medio han sido ayudadas simplemente por haber consagrado un tiempo para servir al Señor, predicando el evangelio y haciendo colportaje. Hay hermanos y hermanas que apartan un tiempo durante la semana para consagrarse al Señor, presentándose en el BooKafé o en los lugares de oración a fin de servir a las personas y orar por ellas. De hecho, por causa de eso, ha ocurrido una renovación en la vida espiritual de aquellos que sirven, pues comenzaron a valorar más la Palabra y el nombre del Señor. Cada testimonio positivo es un aliento para todos nosotros, los que servimos al Señor. Dios no exige que seamos “super-obreros”, sino siervos con los cuales Él puede contar para llevar Su vida a las personas.

Punto clave: Si amamos al Señor, espontáneamente amamos a las personas y vamos hasta ellas para ayudarlas a invocar Su nombre.

Mi punto clave:

Pregunta: ¿Cómo podemos servir al Señor y ser renovados en nuestra consagración a Él?

    

"Solicitos en guardar la unidad del Espiritu en el vinculo de la paz; un cuerpo, y un Espiritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautizmo, un Dios y Padre de todos, y por todos, y en todos". Efesios 4:3-6