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Diamante
chablis
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*^*^*TENER LA MENTE DE CRISTO SIGNIFICA...*^*^*

[ Editado ]
Renovación que viene por el poder divino 
Participar de la naturaleza divina
Abandonar la confianza en sí mismo 
Abandonar sus ideas y practicas acariciadas 
Ejercitar la abnegación y el sacrificio por la causa del reino 
Un continuo sacrificio para bien de otros. 
Crucificar el espíritu altivo y autosuficiente 
No fiarse de los hombres o de su propio juicio 
Ser Manso de espíritu 
Depender de Dios 
La humildad y la verdad rigen la vida 
Someterse a la voluntad de Dios en todas las cosas. 
Tener la voluntad como la suya 
La voluntad de Dios se convierte en su voluntad 
Tener el firme propósito de ser uno con Dios y con su pueblo  Esforzarse por vencer todo obstáculo en el crecimiento de la gracia
Cultivar la piedad personal 
Tener la conciencia despierta al deber 
Sentir la necesidad de descansar en Cristo 
Buscar la mansedumbre y la humildad de Cristo 
Expresar un vehemente deseo de saber que es la verdad  Mantenerse cerca de Jesús 
Resistir la tentación de complacer el yo 
El carácter transformado como el de Cristo
Pureza y amor en el carácter
Colocarse sin reservas bajo la dirección del Espíritu Santo 
No mirar a los hombres, sino al ejemplo divino 
Hacer de Dios su confianza 
Consagrar las facultades mentales a Dios sin reserva 
Mente Renovada  Santifica el entendimiento  Imparte claridad y fuerza a los pensamientos 
Cristo habitando y transformando el alma 
Percepción clara y sabiduría de Dios 
Mensajes Renovación en el espíritu de nuestra mente 
Reverenciar y obedecer la Palabra de Dios 
Hacer su voluntad en palabras y hechos 
Obedecer a Dios  Actuar como Cristo 
Hacer lo que El haría si estuviera en la tierra 
Manifestar simpatía hacia cada alma necesitada 
Reflejar la luz al mundo en palabras y obras 
 
 
 
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Re: *^*^*TENER LA MENTE DE CRISTO SIGNIFICA...*^*^*

[ Editado ]
PARA TENER LA MENTE DE CRISTO ES NECESARIO: 

Dedicarnos a contemplar a Jesus en la Biblia 
Mirar a Jesús continuamente
Traer nuestra mente a la armonía con la mente de Cristo 
Estudio de la Palabra de Dios 
Asimilación de las Escrituras 
Al contemplar a Jesus en la Biblia el Espíritu Santo nos transforma a su semejanza 
La intervención del Espíritu Santo 
Contemplando hemos de llegar a ser transformados 
Nuestro carácter será hecho semejante al de El 
El Espíritu Santo desarrolla las facultades mentales 
La luz divina debe impresionar el corazón y el carácter 
Esforzarnos por controlar nuestros pensamientos 
Gobernar y cultivar nuestros pensamientos 
Concentrar nuestros pensamientos en cosas santas
Habla poco, ora mucho 

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Re: *^*^*TENER LA MENTE DE CRISTO SIGNIFICA...*^*^*

I Corintios 2:16

Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instituirá?  Mas nosotros tenemos la mente de Cristo.
Mente del Señor.
La primera parte de este versículo es una cita de Isa. 40: 13.  El que no ha sido regenerado no puede entender las acciones divinas, por lo tanto, no está en condiciones de enseñar al hombre espiritual, que está bajo la instrucción del Espíritu Santo. Los que son espirituales tienen consigo al Espíritu Santo, que les enseña las cosas profundas de Dios.
Mente de Cristo.
Mediante el Espíritu estamos unidos a Cristo, pues la presencia del Espíritu Santo es igual a la presencia de Jesús (Juan 14: 16-19); por lo tanto, "tenemos la mente de Cristo" (ver Fil. 2: 5). Mediante el Espíritu Santo, Jesús vive en el creyente y obra en él y por medio de él (Gál. 2: 20; Efe. 3: 17; Fil. 2: 13).

Galatas 2:20

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. Con Cristo estoy juntamente crucificado.
Este es el secreto de una vida cristiana de éxito: Cristo viviendo en nosotros, a la vista de todos, la misma vida perfecta que él vivió en la tierra.  El amor de Cristo nos constriñe (2 Cor. 5: 14) y la justicia de Cristo llega a ser una realidad en nuestra vida (Rom. 8: 3-4).

Efesios 3:17

para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,
Habite.
Griego. katoikéo, "morar", "habitar", "permanecer".  La idea de permanencia se agrega a la de fortaleza (vers. 16).  Cristo no es un visitante esporádico, pues habita en el corazón del cristiano para proporcionarle sin cesar una fuente inagotable de poder que ilumina y purifica (cf.  Juan 14: 23; Apoc. 3: 20).

Filipenses 2:13

porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad.

Gálatas 4:19

Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros,
Pablo persistiría en sus esfuerzos hasta que Cristo otra vez reinara en el corazón de ellos por la fe (ver com. cap. 2: 20).  La figura literaria del nacimiento aún persiste en la mente del apóstol. Jesús habló del trance del nuevo nacimiento a Nicodemo (Juan 3: 5), y Pablo habla de Cristo como formándose de nuevo en los que lo aceptan (ver Col. 1: 27).  Cuando Cristo vive en lo íntimo de una persona, su vida perfecta se manifiesta por medio de la vida del cristiano (ver com.  Rom. 8: 3-4; Gál. 2: 20).  La mente del cristiano es como la mente de Cristo (Fil. 2: 4), y el amor de Cristo lo domina (2 Cor. 5: 14).  Ese proceso continúa hasta    que el cristiano alcanza la "estatura" plena de Cristo (Efe. 4: 13).
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Re: *^*^*TENER LA MENTE DE CRISTO SIGNIFICA...*^*^*

Filipenses 2:20
pues a ninguno tengo del mismo ánimo, y que tan sinceramente se interese por vosotros.

Timoteo tenía los mismos sentimientos de Pablo porque ambos poseían la mente de Cristo.  Tener la mente de Jesús capacitará de por sí a los hombres para que tengan éxito en conducir a la iglesia de Dios en los últimos días.  La iglesia es el objeto supremo del amor de Dios y de su cuidado, y los que piensan como el Señor, ya sean laicos o dirigentes, tendrán la misma actitud y velarán con la misma solicitud por todos los miembros de la iglesia y por las actividades de ella.  No podrán proceder de otra manera.

Hebreos 6:1
Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios,
Arrepentimiento.
Gr. metánoia, "cambio de mente" (ver com. 2 Cor. 7: 9).  Este es el primero en la lista de los principios fundamentales.  El que de verdad se arrepiente, evalúa sus acciones pasadas, las pesa en la balanza moral, repudia todos los motivos y actos indignos, y por la gracia de Dios cambia la antigua mente carnal por la mente de Cristo.  Es transformado mediante la renovación de su mente (Rom. 12: 2).  El arrepentimiento no es primariamente una experiencia basada en emociones; es más bien un profundo proceso que afecta la mente y la vida, lo que da lugar a una "nueva criatura", hasta que pueda decirse "las cosas viejas pasaron;... todas son hechas nuevas" (2  Cor. 5: 17).

Romanos 12:2.
No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Renovación de vuestro entendimiento.
La facultad del razonamiento de la persona, su capacidad para discernir entre lo correcto y lo incorrecto, están bajo el dominio de impulsos carnales antes de la conversión. Se describe la mente como "mente carnal" (Col. 2: 18). Pero cuando ocurre la conversión, la mente queda sujeta a la influencia del Espíritu de Dios. El resultado es que "nosotros tenemos la mente de Cristo" (1 Cor. 2: 13-16). "Las palabras 'os daré corazón nuevo' significan 'os daré una mente nueva"' La muerte de la vida antigua en la carne y el comienzo de la vida nueva en el Espíritu (Rom. 6: 3-13) se describen como "el lavamiento de la regeneración y. . .  la renovación en el Espíritu Santo" (Tito 3: 5). Este cambio renovador, que comienza cuando el creyente se convierte y nace de nuevo, es una transformación progresiva y continua, pues "nuestro hombre... interior... se renueva de día en día" (2 Cor. 4: 16) "hasta el conocimiento pleno" (Col. 3: 10). Y a medida que el hombre interior se va transformando por el poder del Espíritu Santo, la vida exterior también va cambiando progresivamente. La santificación de la mente se revelará en una manera más santa de vivir, a medida que el carácter de Cristo se reproduzca más y más perfectamente en el creyente.
Ser cristiano no es meramente llevar el nombre de Cristo, sino tener la mente de Cristo, someterse a la voluntad de Dios en todas las cosas.  Muchos que profesan ser cristianos tienen todavía que aprender esta gran lección.  Muchos saben poco de lo que es negarse a sí mismos por Cristo.  No estudian cómo pueden glorificar mejor a Dios y hacer avanzar su causa.  Pero es el yo, el yo, ¿cómo puede ser complacido?  Tal religión no tiene valor.  En el día de Dios, los que la poseen serán pesados en la balanza y hallados faltos.
Hay un poder para el bien en el intelecto, si éste se conforma a la mente de Cristo y es santificado y controlado por el Espíritu de Dios.  Pero el intelecto por sí solo no puede proporcionar idoneidad para el cielo ni capacitarnos para alcanzar la norma divina.  Si el hombre ha de ser como Dios quiere que sea, debe tener un carácter puro y noble.  El derecho que se tiene de pretender ser hombre, está determinado por el uso que se haga del intelecto.  Antes que un hombre pueda ser reconocido como colaborador con Dios, debe abandonar la confianza en sí mismo que demanda mucho y da poco.
 
"He venido", dijo, "no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió" (Juan 6: 38).  Debemos tener la mente de Cristo.  Debemos caminar en sus huellas.  Quienes inscriben sus nombres en los libros de la iglesia debieran hacerlo con una comprensión plena e inteligente de lo que involucre esta acción.  Significa que se han comprometido solemnemente a servir a Dios.  Significa que han sometido plenamente el yo, a fin de que Cristo pueda reinar en su lugar.  Significa que han abandonado sus ideas y prácticas acariciadas y han rendido su mente a la mente de Cristo.  Significa que tienen el firme propósito de ser uno con Dios, uno con su pueblo; que se ejercitarán en la abnegación y el sacrificio para hacer avanzar los intereses de su reino; que se esforzarán para vencer todo aquello que obstaculice el crecimiento de la gracia. 
 
Es necesario que erradiquemos el montón de basura que se ha amontonado. ¿Cómo?  "Limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios" (2 Cor. 7: 1).  Cultiven la piedad personal.  Dios nos preguntará: "¿Quién ha conocido la mente del Señor?", para poder instruirnos, y para que podamos decir: "Tenemos la mente de Cristo".  Entonces desaparecerá la inmundicia de las palabras perversas.  Que el Señor nos llene de su espíritu y toque nuestros labios con un carbón encendido del altar.  Fervientemente, velando, esperando y trabajando, hemos de ser "en lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor" (Rom. 12: 11). 
 
El egoísmo queda vencido y se obra de acuerdo con la mente de Cristo únicamente cuando se reconocen plenamente los motivos cristianos, cuando la conciencia despierta al deber y cuando la luz divina impresiona el corazón y el carácter.  El Espíritu Santo, obrando sobre los corazones y los caracteres humanos expulsará toda tendencia hacia la codicia y el proceder engañoso. . .
Deberíamos trabajar como lo hizo nuestro divino Maestro, sembrando las semillas de la verdad con cuidado, ansiedad y abnegación.  Debemos tener la mente de Cristo para que no nos cansemos en el bien hacer.  El tuvo una vida de continuo sacrificio para bien de otros.  Debemos seguir su ejemplo.
La razón por la cual muchos dejan de tener éxito es que confían demasiado en sí mismos, y no sienten la positiva necesidad de descansar en Cristo al salir a buscar y salvar lo que se ha perdido.  Hasta que no tengan la mente de Cristo y enseñen la verdad como es en Jesús, no lograrán mucho. . . .
Debemos hacer que parezca esencial el estar unidos; no que vayamos a requerir a otros que acepten nuestras ideas, pero si todos están buscando la mansedumbre y la humildad de Cristo, tendrán la mente de Cristo.  Entonces habrá unidad de espíritu
 
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Diamante
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Re: *^*^*TENER LA MENTE DE CRISTO SIGNIFICA...*^*^*

Estudien el carácter de Cristo y esfuércense por imitar su ejemplo.  La conducta no consagrada de algunos  ha producido el ahuyentamiento de algunas pobres ovejas al desierto; ¿y quién ha manifestado la preocupación de un pastor por los perdidos y errantes? ¿No es tiempo ya de que seamos cristianos prácticos, además de serlo de profesión? ¡Qué benevolencia, qué compasión, qué simpatía más tierna manifestó Jesús hacia la humanidad sufriente!  El corazón que palpita al unísono con el gran corazón del amor infinito manifestará simpatía hacia cada alma necesitada, y hará evidente el hecho de que posee la mente de Cristo. . . Cada alma que sufre tendrá derecho a esperar la simpatía de los demás, y los que estén imbuídos del amor de Cristo, llenos de su piedad, ternura y compasión, responderán ante cada necesidad de simpatía. . . Cada alma que trata de retroceder por el camino de sus extravíos y regresar a Dios, necesita la ayuda de los que poseen un corazón tierno y misericordioso y un amor semejante al de Cristo.

Amar a Dios de todo corazón y ser participantes de la humillación y los sufrimientos de Cristo, significa más de lo que muchos comprenden. La expiación de Cristo es la gran verdad central alrededor de la cual se agrupan todas las demás verdades pertinentes a la gran obra de la redención. La mente del hombre debe fundirse en la mente de Cristo. Esta unión santifica el entendimiento e imparte claridad y fuerza a los pensamientos...
 
Cuando toda especificación que Cristo ha dado haya sido puesta por obra con el verdadero espíritu cristiano. entonces, y solamente entonces, el cielo ratifica la decisión de la iglesia, porque sus miembros tienen la mente de Cristo y hacen lo que él haría si estuviera en la tierra.

Los que sean santificados por la verdad demostrarán que ésta ha producido una reforma en sus vidas, y que los está preparando para ser trasladados al mundo celestial.  Pero mientras en la vida predominen el orgullo, la envidia y las malas conjeturas, Cristo no podrá reinar en el corazón.  Su amor no estará presente en el alma.  En la vida de los que han llegado a ser participantes de la naturaleza divina, hay evidencia de que se ha crucificado el espíritu altivo y autosuficiente que conduce a la exaltación del yo. 
En su lugar mora el espíritu de Cristo, y los frutos del Espíritu aparecen en la vida.  Cuando poseen la mente de Cristo, sus seguidores revelan las gracias de su carácter.

Hay muchos que afirman que han sido santificados a Dios, y sin embargo, cuando se presenta ante ellos la gran norma de santidad, se excitan grandemente y manifiestan un espíritu que demuestra que nada saben de lo que significa ser santo.  No tienen la mente de Cristo; porque quienes están verdaderamente santificados han de reverenciar y obedecer la Palabra de Dios tan pronto como es abierta delante de ellos, y expresarán un vehemente deseo de saber qué es la verdad en cada punto de doctrina.  Un sentimiento de gran regocijo no es evidencia de santificación.  La afirmación "Soy salvo, soy salvo", no prueba que el alma esté salva o santificada.

El que tiene la mente de Cristo sabe que para seguir una conducta segura debe mantenerse cerca de Jesús, siguiendo la luz de la vida.
Si todos los que profesan ser seguidores de Cristo fuesen así de hecho y en verdad, tendrían la mente de Cristo y obrarían las obras de Dios.  Resistirían la tentación de complacer el yo y mostrarían que no disfrutan más de los frívolos placeres del mundo que del privilegio de encontrarse con Cristo en la reunión de testimonios.  Entonces tendrían una decidida influencia sobre otros y los inducirían a seguir su ejemplo.

Pero el infinito sacrificio de Dios al dar a Jesús su amado Hijo, para que fuese sacrificado por el pecado, le permite decir, sin violar ningún principio de su gobierno: "Sométete a mí: dame esa voluntad; sustráela del dominio de Satanás, y yo tomaré posesión de ella; entonces yo puedo obrar en ti el querer y el hacer según mi beneplácito".  Cuando él te da la mente de Cristo, tu voluntad llega a ser como la suya, y tu carácter se transforma para ser como el carácter de Cristo.
 
¿Es tu propósito hacer la voluntad de Dios? ¿Quieres obedecer las Escrituras?  "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame".
Mientras vivamos en este mundo, hemos de ser la mano ayudadora de Dios.  Pablo declaró: "Vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios" (1 Cor. 3: 9). Hemos de cooperar con Dios en cada acción que él desee realizar. ¿Estamos cumpliendo el  propósito del Dios eterno? ¿Estamos procurando diariamente tener la mente de Cristo y hacer su voluntad en palabras y  hechos?

Cuando estamos unidos con Cristo, tenemos la mente de Cristo. La pureza y el amor brillan en el carácter, la humildad y la verdad rigen la vida. La misma expresión del rostro es cambiada. Cristo, que habita en el alma, ejerce un poder transformador, y el aspecto externo da testimonio de la paz y del gozo que reinan en lo interior. Bebemos del amor de Cristo así como la rama obtiene su alimento de la vid. Si estamos injertados en Cristo, si fibra tras fibra hemos sido unidos con la Vid viviente, daremos evidencias de ese hecho dando ricos racimos de fruto viviente. Si estamos conectados con la Luz, seremos conductos de luz y reflejaremos la luz al mundo en nuestras palabras y obras. Los que son verdaderamente cristianos están unidos con la cadena de amor que une a la tierra con el cielo, que une al hombre finito con el Dios infinito. La luz que brilla en el rostro de Jesús brilla en el corazón de sus seguidores para la gloria de Dios.

 

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Re: *^*^*TENER LA MENTE DE CRISTO SIGNIFICA...*^*^*

Contemplando hemos de llegar a ser transformados, y cuando meditemos en la perfección del Modelo divino, desearemos llegar a ser plenamente transformados y renovados a la imagen de su pureza. Por fe en el Hijo de Dios se lleva a cabo la transformación en el carácter, y el hijo de la ira llega a ser el hijo de Dios. Pasa de muerte a vida; llega a ser espiritual y discierne las cosas espirituales. La sabiduría de Dios le ilumina la mente, y contempla cosas maravillosas que provienen de la ley divina. Cuando un hombre es convertido por la verdad, prosigue la obra de transformación del carácter. Tiene una medida aumentada de entendimiento. Al convertirse en un hombre que obedece a Dios, tiene la mente de Cristo y la voluntad de Dios se convierte en su voluntad.

El que se coloque sin reservas bajo la dirección del Espíritu de Dios encontrará que su mente se expande y se desarrolla. Obtiene una educación en el servicio de Dios que no es unilateral ni deficiente. No desarrolla un carácter unilateral sino uno que es simétrico y completo. Debilidades que se han manifestado en una voluntad vacilante y un carácter sin energía son vencidas, pues la consagración continua y la piedad colocan al hombre en una relación tan íntima con Cristo, que tiene la mente de Cristo. Es uno con Cristo, al tener principios sanos y sólidos. Su percepción es clara y manifiesta esa sabiduría que procede de  Dios. Dice Santiago: "¿Quién es sabio y entendido entre vosotros?  Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre" (Sant. 3: 13)."  La sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.  Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz" (Sant. 3: 17, 18).
 
Esta es la sabiduría manifestada por aquel que toma el cáliz de la salvación e implora en el nombre del Señor. Esta salvación, que ofrece perdón al transgresor, le presenta la justicia que soportará el examen del Omnisapiente, da victoria sobre el poderoso enemigo de Dios y del hombre, le proporciona vida eterna y gozo al que la recibe, y bien puede ser un tema de regocijo para los humildes que oyen de ella y se regocijan.

La encarnación de Cristo fue un acto de abnegación; su vida representó una continua negación de sí mismo. La gloria más elevada del amor de Dios por el hombre se manifestó en el sacrificio de su Hijo unigénito, que era la imagen misma de su sustancia. Este es el gran misterio de la piedad. Es privilegio y deber de cada cristiano profeso tener la mente de Cristo. No podemos ser discípulos suyos sin manifestar abnegación y sin llevar la cruz. 
 
Ser perdonados en la forma en que Cristo perdona es no solamente ser perdonados, sino ser renovados en el espíritu de nuestra mente. El Señor dice: "Te daré un corazón nuevo". La imagen de Cristo debe ser estampada en la mente misma, en el corazón y en el alma. El apóstol dice: "Mas nosotros tenemos la mente de Cristo" (1 Cor. 2:16). Sin el proceso transformador que puede venir sólo por medio del poder divino, las tendencias originales a pecar permanecen en el corazón con toda su fuerza para forjar nuevas cadenas, para imponer una esclavitud que nunca podrá ser quebrantada por el poder humano. Pero los hombres nunca podrán entrar en el cielo con sus viejos gustos, inclinaciones, ídolos, ideas y teorías. El cielo no sería un lugar de gozo para ellos, pues todas las cosas contrariarían sus gustos, apetitos e inclinaciones, y se opondrían dolorosamente a los rasgos naturales y cultivados de su carácter.
 
Dios le permite a cada ser humano que manifieste su individualidad. No quiere que nadie sumerja su mente en la de otro mortal. Los que quieren ser transformados en mente y carácter, no deben mirar a los hombres, sino al Ejemplo divino. Dios envía esta invitación: "Haya, pues, en vosotros este sentir [mente] que hubo también en Cristo Jesús". Mediante la conversión y la transformación los hombres han de recibir la mente de Cristo. Cada cual debe comparecer delante de Dios con una fe individual, con una experiencia personal, sabiendo por sí mismo que Cristo, la esperanza de gloria, se ha formado en su interior. Si nosotros imitáramos el ejemplo de cualquier hombre, incluso de alguien a quien consideráramos casi perfecto en carácter, sería como si pusiéramos nuestra confianza en un ser humano defectuoso, incapaz  de impartir una jota o un tilde de perfección.­
 
Es solamente cuando el poder divino se combina con el esfuerzo humano cuando la obra soportará la prueba.  Cuando los hombres no se fíen más de los hombres o en su propio juicio, sino que hagan de Dios su confianza, esto se manifestará en todos los casos en una mansedumbre de espíritu, en hablar menos y orar más, en ejercer el cuidado necesario en los planes y movimientos.  Tales hombres revelarán el hecho de que su dependencia de Dios, y que tienen la mente de Cristo.
 

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Re: *^*^*TENER LA MENTE DE CRISTO SIGNIFICA...*^*^*

Contemplando hemos de llegar a ser transformados, y cuando meditemos en la perfección del Modelo divino, desearemos llegar a ser plenamente transformados y renovados a la imagen de su pureza. Por fe en el Hijo de Dios se lleva a cabo la transformación en el carácter, y el hijo de la ira llega a ser el hijo de Dios. Pasa de muerte a vida; llega a ser espiritual y discierne las cosas espirituales. La sabiduría de Dios le ilumina la mente, y contempla cosas maravillosas que provienen de la ley divina. Cuando un hombre es convertido por la verdad, prosigue la obra de transformación del carácter. Tiene una medida aumentada de entendimiento. Al convertirse en un hombre que obedece a Dios, tiene la mente de Cristo y la voluntad de Dios se convierte en su voluntad.

El que se coloque sin reservas bajo la dirección del Espíritu de Dios encontrará que su mente se expande y se desarrolla. Obtiene una educación en el servicio de Dios que no es unilateral ni deficiente. No desarrolla un carácter unilateral sino uno que es simétrico y completo. Debilidades que se han manifestado en una voluntad vacilante y un carácter sin energía son vencidas, pues la consagración continua y la piedad colocan al hombre en una relación tan íntima con Cristo, que tiene la mente de Cristo. Es uno con Cristo, al tener principios sanos y sólidos. Su percepción es clara y manifiesta esa sabiduría que procede de  Dios. Dice Santiago: "¿Quién es sabio y entendido entre vosotros?  Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre" (Sant. 3: 13)."  La sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.  Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz" (Sant. 3: 17, 18).
 
Esta es la sabiduría manifestada por aquel que toma el cáliz de la salvación e implora en el nombre del Señor. Esta salvación, que ofrece perdón al transgresor, le presenta la justicia que soportará el examen del Omnisapiente, da victoria sobre el poderoso enemigo de Dios y del hombre, le proporciona vida eterna y gozo al que la recibe, y bien puede ser un tema de regocijo para los humildes que oyen de ella y se regocijan.

La encarnación de Cristo fue un acto de abnegación; su vida representó una continua negación de sí mismo. La gloria más elevada del amor de Dios por el hombre se manifestó en el sacrificio de su Hijo unigénito, que era la imagen misma de su sustancia. Este es el gran misterio de la piedad. Es privilegio y deber de cada cristiano profeso tener la mente de Cristo. No podemos ser discípulos suyos sin manifestar abnegación y sin llevar la cruz. 
 
Ser perdonados en la forma en que Cristo perdona es no solamente ser perdonados, sino ser renovados en el espíritu de nuestra mente. El Señor dice: "Te daré un corazón nuevo". La imagen de Cristo debe ser estampada en la mente misma, en el corazón y en el alma. El apóstol dice: "Mas nosotros tenemos la mente de Cristo" (1 Cor. 2:16). Sin el proceso transformador que puede venir sólo por medio del poder divino, las tendencias originales a pecar permanecen en el corazón con toda su fuerza para forjar nuevas cadenas, para imponer una esclavitud que nunca podrá ser quebrantada por el poder humano. Pero los hombres nunca podrán entrar en el cielo con sus viejos gustos, inclinaciones, ídolos, ideas y teorías. El cielo no sería un lugar de gozo para ellos, pues todas las cosas contrariarían sus gustos, apetitos e inclinaciones, y se opondrían dolorosamente a los rasgos naturales y cultivados de su carácter.
 
Dios le permite a cada ser humano que manifieste su individualidad. No quiere que nadie sumerja su mente en la de otro mortal. Los que quieren ser transformados en mente y carácter, no deben mirar a los hombres, sino al Ejemplo divino. Dios envía esta invitación: "Haya, pues, en vosotros este sentir [mente] que hubo también en Cristo Jesús". Mediante la conversión y la transformación los hombres han de recibir la mente de Cristo. Cada cual debe comparecer delante de Dios con una fe individual, con una experiencia personal, sabiendo por sí mismo que Cristo, la esperanza de gloria, se ha formado en su interior. Si nosotros imitáramos el ejemplo de cualquier hombre, incluso de alguien a quien consideráramos casi perfecto en carácter, sería como si pusiéramos nuestra confianza en un ser humano defectuoso, incapaz  de impartir una jota o un tilde de perfección.­
 
Es solamente cuando el poder divino se combina con el esfuerzo humano cuando la obra soportará la prueba.  Cuando los hombres no se fíen más de los hombres o en su propio juicio, sino que hagan de Dios su confianza, esto se manifestará en todos los casos en una mansedumbre de espíritu, en hablar menos y orar más, en ejercer el cuidado necesario en los planes y movimientos.  Tales hombres revelarán el hecho de que su dependencia de Dios, y que tienen la mente de Cristo.
 

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Re: *^*^*TENER LA MENTE DE CRISTO SIGNIFICA...*^*^*

 CON LA MENTE DE CRISTO

Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo. (1 Corintios 2: 16).
A medida que la verdad convierte al hombre, comienza la transformación del carácter.  Como resultado de la obediencia se produce el aumento de la comprensión.  La mente y la voluntad de Dios llegan a ser las suyas, y al buscar permanentemente el consejo de la Deidad, el discernimiento crece en forma constante.  Bajo la dirección del Espíritu de Dios se produce un desarrollo general de las facultades mentales que son consagradas a él sin reservas.
Esta no es una educación unilateral, que desarrolla sólo una parte del carácter.  Al contrario, revela los principios del desarrollo armonioso de todo el ser.  Al superar las debilidades del carácter vacilante, la piedad y la devoción continua establecen tal relación con Jesús, que la persona llega a tener la mente de Cristo.  Además, al desarrollar claridad de percepción, y también principios firmes y saludables, el creyente llega a ser uno con Jesús, quien le imparte la sabiduría que procede de Dios, fuente de toda luz y comprensión.
Cuando se estudia la Palabra de Dios, se produce una notable apertura y fortalecimiento de las facultades mentales.  Mediante la asimilación de las Escrituras, y gracias a la intervención del Espíritu Santo, es como la verdad divina entra en el corazón para purificar y refinar todo el ser.
 
TRANSFORMADOS A SU IMAGEN

Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor.  (2 Corintios 3: 18.)
Jesús, en su humanidad glorificada, ascendió a los cielos para interceder por nosotros, almas abrumadas por el pecado.  "Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.  Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia" (Hebreos 4: 15, 16).  Continuamente deberíamos mirar a Jesús, el autor y consumador de la fe; pues contemplándolo seremos transformados a su imagen, nuestro carácter será hecho semejante al de El. 
Deberíamos regocijarnos de que todo el juicio ha sido dado al Hijo, porque en su humanidad ha conocido todas las dificultades que acechan a la humanidad.
Ser santificado es participar de la naturaleza divina, captando el espíritu y la mente de Cristo, aprendiendo siempre en la escuela de Cristo.  "Nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria... como por el Espíritu del Señor". 
 
Es imposible para cualquiera de nosotros producir este cambio por nosotros mismos.  Es el Espíritu Santo, el Consolador, que Jesús dijo que enviaría al mundo, quien cambia nuestro carácter a la semejanza de Cristo; y cuando esto se ha realizado, reflejarnos como en un espejo la gloria del Señor.  Esto es, el carácter de quien mira así a Cristo es tan parecido al de El, que quien lo mira ve el carácter de Cristo como en un espejo.  Aunque no lo notemos, cada día nuestros caminos y nuestra voluntad se transforman en los caminos y la voluntad de Cristo, en la hermosura de su carácter.  Así crecemos en Cristo, e inconscientemente reflejamos su imagen.
 
Cuanto más estudie el carácter de Cristo, tanto más atractivo aparecerá ante usted.  Llegará a estar cerca de usted, en estrecho compañerismo; sus afectos irán hacia El.  Si la mente es moldeada por los objetos con los cuales más se relaciona, entonces pensar en Jesús, hablar de El, lo capacitará para ser como El en espíritu y carácter.  Reflejará su imagen en lo que es grande y puro y espiritual.  Tendrá la mente de Cristo y El lo enviará al mundo como su representante espiritual.
 
Necesitamos un sentido constante del poder ennoblecedor de los pensamientos puros y de la influencia perjudicial de los pensamientos malos.  Concentremos nuestros pensamientos en cosas santas.  Sean ellos puros y verdaderos; pues nuestra única seguridad para el alma está en el pensamiento concreto.  Hemos de usar todo medio que Dios ha puesto a nuestro alcance para el gobierno y el cultivo de nuestros pensamientos.  Hemos de traer nuestra mente a la armonía con la mente de Cristo.  Su verdad nos santificará, cuerpo, alma y espíritu, y seremos capaces de elevarnos por sobre la tentación
.
Estas palabras significan mucho para el alma que está tratando de correr la carrera que se le ha propuesto en el Evangelio. "El hombre animal no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar espiritualmente. Empero el espiritual juzga todas las cosas; mas él no es juzgado de nadie. Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿quién le instruyó? Mas nosotros tenemos la mente de Cristo".

 Como pueblo, nuestra fe y práctica necesitan ser Fortalecidas por el Espíritu Santo. No debiera ejercerse ningún poder gobernante que obligue al hombre a obedecer los dictados de la mente finita. "Dejaos del hombre, cuyo hálito está en su nariz", ordena el Señor. Al inducir a las mentes de los hombres a apoyarse en la sabiduría humana, colocamos un velo entre Dios y el hombre, de manera que no hay una visión de Aquel que es invisible.
 
Tema preparado y proporcionado por mi hermano.

Diamante
chablis
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Re: *^*^*TENER LA MENTE DE CRISTO SIGNIFICA...*^*^*


Senior
yusleni
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Registrado: ‎10-30-2004

Re: *^*^*TENER LA MENTE DE CRISTO SIGNIFICA...*^*^*

Chablis me gusta mucho este tema me hace reflexionar sobre algunas cosas.No lo he terminado de leer porque es casi como leer una noveléta, pero pienso terminarlo.
DTB
Sobre alguna de las cosas que escribes a veces pienso: antes que inteligencia bondad y dulzura.También hay un proverbio en la Biblia que me gusta mucho:"Manantial de vida es el entendimiento al que lo posee; mas la erudición de los necios es necedad."
De las personas del foro tu eres una en la que yo he visto la humildad y el amor de cristo bellamente manifestado.
Gloria Dios.
Te comentare más sobre el tema cuando termine de leerlo.
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"Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas"