¿Merece la pena hacer lo que se supone que debes más veces de lo que realmente quieres?
¿Por que terminé haciendo lo que todos hacen si se supone que siempre me sentí diferente?
He sido un cobarde disfrazado de valiente, siempre pendiente del qué dirá la gente, escondo mis miedos para parecer fuerte, pero ya no más, es hora de ser consecuente.
Quizás la clave para ser realmente libre sea reír cundo puedas y llorar cuando lo necesites, ser honesto con uno mismo, centrarse en lo importante y olvidarse del ruido. No obsesionarse con los objetivos, tratar de relajarse y vivir algo más tranquilo.
… Me hago una promesa y es hacer lo que sea para encontrar soluciones no problemas.
Sé que no soy perfecto, bien, no me castigaré más por no serlo.
Voy a aprender a decir que no, a aceptarme como soy, a medir el valor porque a veces fui valiente por miedo.



