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OBAMA: A QUEMAR LAS BIBLIAS, NO LOS CORANES
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02-28-2012 11:05 PM - editado 02-28-2012 11:13 PM
"Obama, el presidente parece olvidar que en mayo de 2009 su propia administración obligó al ejército norteamericano a quemar un lote de Biblias enviadas a Afganistán para evitar ofender la sensibilidad de los musulmanes en aquel país..."
Alberto Acereda
Libertad Digital
9/Sept. 11, 2010
Lo justo sería señalar que en este 11-S resulta tan inapropiado quemar coranes en Florida como insistir en construir una mezquita en la Zona Cero.
Mientras Obama acaba de nombrar el cuadragésimo primer zar de su administración para combatir las carpas en los grandes lagos, el pueblo norteamericano recuerda estos días con dolor el noveno aniversario del mayor atentado terrorista contra este país.
La fecha llega en medio de una polémica sobre "coranes" por quemar y "mezquitas" por construir. Llega cuando cada vez son más los ciudadanos que sufren la incompetencia de Obama en varios frentes, particularmente en el económico.
El aniversario llega después de que se nos metiera con embudo una ley de sanidad que, a menos que sea revocada, aumentará más el ya inaguantable déficit nacional. Y llega cuando el norteamericano de a pie se siente engañado por un Gobierno federal que se dedica a perseguir más a sus propios ciudadanos (los ataques contra Arizona así lo prueban) que a los terroristas que siguen haciendo daño a este país.
Nueve años después del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos va derivando hacia una de sus situaciones más caóticas en las últimas décadas. Las torres gemelas fueron trituradas y miles de norteamericanos fueron masacrados por terroristas islámicos que asesinaron en nombre de su religión, esa que llaman de la paz... Pero para Obama, la guerra global contra el terror ya no existe; todo es ahora una "Operación de Contingencia en el Exterior". Obama no viaja el 11-S a Nueva York pero defiende que allí, en esa misma Zona Cero, se construya una inmensa mezquita. Y al imán que la dirigirá, Feisal Abdul Rauf, el gobierno norteamericano le paga con dinero público un viaje a Oriente Medio.
En otra columna escrita hace unos días con Newt Gingrich ya expusimos nuestro rechazo a la construcción de esa mezquita en dicho lugar pese a que legalmente cuenten con el derecho para construirla.
Otra cosa es que acabe teniendo realmente el dinero para ello. El libre mercado así lo permite, aunque hay cosas que pueden resultar legales pero que no son apropiadas y que incitan a la provocación. En Nueva York existen ya más de cien mezquitas.
Al margen de que la ley islámica de la sharía que defiende el imán Rauf no es apropiada ni en Estados Unidos ni en ningún lugar donde impere la libertad, cabría indagar de verdad en los lazos terroristas que financian la construcción de dicha mezquita, los nombres de Hisham Elzanaty o Sharif El-Gamal y sus conexiones con grupos de probado apoyo terrorista como la "Holy Land Foundation".
Porque si legal es construir esa mezquita en la Zona Cero, legal es también que este 11-S el "pastor" Terry Jones, de la minúscula congregación "Dove World Outreach Center" de Florida, quisiera quemar varios ejemplares del Corán para conmemorar los ataques terroristas del 11-S. Sin embargo, pese a la legalidad del acto y al que a Jones le ampare el inalienable derecho constitucional a la libre expresión, esa quema resulta inapropiada y provocadora: es un error llevarla a cabo. La quema de esos libros, como la construcción de la mezquita podrán ser ambas legales pero son indignantes. Una y otra son actos inapropiados y provocadores que faltan al respeto. Quizá por eso, el tal "pastor" Jones decidió no seguir adelante con su proyecto.
Lo que resulta incongruente es defender el derecho a hacer una cosa pero no la otra, como ha hecho públicamente Obama. Porque el presidente y su cortejo de medios y agencias afines no han perdido ni segundos para desplegar toda su fuerza hasta Florida y contrastar la idea idi..ota de este "pastor" cristiano con la supuestamente bondadosa visión del imán Rauf de construir una mezquita en la Zona Cero.
El objetivo de Obama y la progresía no es otro que jalear mediáticamente al imán y denostar al "pastor", mostrar al mundo que la maldad de aquellos terroristas del 11-S resultó algo excepcional y que en el lado cristiano hay también una alta dosis de locos y pirómanos.
El imán de la mezquita, Rauf, a quien siguen millones de personas, es visto por Obama y sus babosos mediáticos como hombre de bien. No importa que Rauf se niegue a condenar los atentados de los terroristas de Hamás o que culpe a Estados Unidos como causa del 11-S. Por otro lado, el insignificante "pastor" Jones es presentado por Obama y sus medios como hombre de mal aunque tenga razón al culpar al terrorismo islámico por los atentados del 11-S. Así, Obama y sus reporteros se ceban hipócritamente con el cristiano y enaltecen al musulmán.
Lo justo sería señalar que en este 11-S resulta tan inapropiado quemar coranes en Florida como insistir en construir una mezquita en la Zona Cero. Y lo justo sería señalar también que entre los elogios al imán Rauf y los ataques al pastor Jones por parte del propio Obama, el presidente parece olvidar que en mayo de 2009 su propia administración obligó al ejército norteamericano a quemar un lote de Biblias enviadas a Afganistán para evitar ofender la sensibilidad de los musulmanes en aquel país...
Traigo aquí a colación y comparativamente esta polémica para mostrar el peligro de perder de vista la realidad: mientras los escasos y únicos cincuenta seguidores de la congregación de Florida no iban a pasar de quemar el libro islámico sagrado, por mal que eso resulte, los seguidores de la sharía en la que cree Rauf siguen planeando construir la mezquita en un edificio tocado la mañana del 11-S hace nueve años. El imán amenaza diciendo que de no construirse la mezquita habrá más atentados terroristas contra Estados Unidos... A nueve años ya de la masacre humana del 11-S, sólo en los últimos meses hemos visto terroristas en aviones en Detroit, coches bomba en la Times Square, matanzas de inocentes en Fort Hood... y todo por obra del terrorismo islámico infiltrado ya en Estados Unidos.
Chicago's Cardinal Warns Of An ObamaCare Gulag.
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Publicado: 02-28-2012 11:52 PM
Chicago's Cardinal Warns Of An ObamaCare Gulag
IBD EDITORIAL
2/28/2012
First Amendment: The ex-head of the U.S. Conference of Catholic Bishops compares the administration take on freedom of worship to the Soviet Union's and says its contraceptive mandate will force church hospitals to close.
On the first Sunday of Lent, Chicago's Francis Cardinal George issued his version of the letter issued by the USCCB he recently led.
It shredded assurances by the administration that things could be worked out so that religious freedom would not be impaired and painted a bleak future that just might be the administration's intent.
Going a bit further than his peers, Cardinal George essentially rejected the administration **noallow** that you can have freedom of conscience as long as you don't act on it and that Catholics can run hospitals believing what they want as long as they don't act on those beliefs.
Cardinal George responded that what Catholics and others do is what they believe and the two cannot be separated.
"Freedom of worship was guaranteed in the constitution of the former Soviet Union," Cardinal George wrote in a column in the Catholic New World. "You could go to church, if you could find one. The church, however, could do nothing except conduct religious rites in places of worship — no schools, religious publications, health care institutions, organized charity, ministry for justice and works of mercy that flow naturally from a living faith. We fought a long Cold War to defeat that vision of society."
Indeed we did. It was fought to protect the First Amendment and the free exercise of religion in all its aspects.
The oft-mentioned "separation of church and state," a phrase that appears in an 1802 letter by Thomas Jefferson but nowhere in the U.S. Constitution, was meant to imply protection of churches from the state as much as the other way around. "The state is making itself into a church" with this mandate, Cardinal George said.
Under the mandates, he wrote, Catholic hospitals and other institutions will face a choice of selling themselves to non-Catholic groups, paying "exorbitant annual fines" until going bankrupt, breaking with the local bishops and their oversight, or simply closing down.
He noted that in the Archdiocesan directory is a list of Catholic social institutions and hospitals.
"Two Lents from now, unless something changes, that page will be blank," he wrote.
Catholics operate more than 7,000 schools educating children of all faiths, backgrounds and economic conditions. One in six patients in the U.S. is in a Catholic hospital. Catholic charities provide needed services to the hungry, homeless and poor. Faith-based institutions are more efficient and more in touch with their communities.
Their loss would be a national tragedy, but not a surprise, since a major focus of this administration is to aggrandize as much power unto itself and to make as many people as possible dependent on government.
Putting competing faith-based institutions out of business would further the goal of an all-powerful nanny state.
The Founding Fathers knew that freedom of religion was a bedrock of democracy and all other freedoms.
That is why they put it in the First Amendment of a Constitution that mentions freedom of religion, but not health care. This country was founded by those escaping government interference in and persecution of their religion and the way they practice their faith.
The Soviet Union that Cardinal George warned our government was copying in its attack on religious freedom was brought down by a Polish church led by Pope John Paul II who, along with President Ronald Reagan, believed that religious conscience and freedom go hand in hand.
While some believe health care is a right guaranteed by the state, some still believe and fight for those inalienable rights that our Declaration of Independence says we were endowed with by our Creator.
Nationalized health care is not one of them.

