Publicidad | Vea su anuncio aquí

Responder
Necesitas ingresar para participar. Login | Regístrate
Bronze
laagoniadenovertemas
Mensajes: 4,207
Registrado: ‎11-29-2010

Re: Wn: La Duquesa y el Capitan(levyrroni) Saga montgomery #

Meli porfas no nos tengas tantos días sin capis!

Quarzo
redheart
Mensajes: 21,985
Registrado: ‎10-01-2008

Re: Wn: La Duquesa y el Capitan(levyrroni) Saga montgomery #

Mi Noe como que las chicas que suben webs estan de huelga o de jorgorio jaja. Andan desaparecidas.
Meyyyyy

stars23
Mensajes: 20,829
Temas: 52
Kudos: 26
Publicaciones de blog: 0
Registrado: ‎02-21-2003

Re: Wn: La Duquesa y el Capitan(levyrroni) Saga montgomery #

:confundido:

stars23
Mensajes: 20,829
Temas: 52
Kudos: 26
Publicaciones de blog: 0
Registrado: ‎02-21-2003

Re: Wn: La Duquesa y el Capitan(levyrroni) Saga montgomery #

De seguro que estan en un viaje alrededor del mundo!! :muygracioso:


redheart ha escrito:
Mi Noe como que las chicas que suben webs estan de huelga o de jorgorio jaja. Andan desaparecidas.
Meyyyyy



Bronze
laagoniadenovertemas
Mensajes: 4,207
Registrado: ‎11-29-2010

Re: Wn: La Duquesa y el Capitan(levyrroni) Saga montgomery #


stars23 ha escrito:

De seguro que estan en un viaje alrededor del mundo!! :muygracioso:


redheart ha escrito:
Mi Noe como que las chicas que suben webs estan de huelga o de jorgorio jaja. Andan desaparecidas.
Meyyyyy





Eso parece chicas! Y nosotras acá literariamente abandonadas! jajaja

Bronze
laagoniadenovertemas
Mensajes: 4,207
Registrado: ‎11-29-2010

Re: Wn: La Duquesa y el Capitan(levyrroni) Saga montgomery #

Seguimos sin noticias d Meli...

 

aparte d q espero q estés super bien Meli, tmb espero q este fin d semana puedas subirnos capis!

meybely145
Mensajes: 8,543
Temas: 385
Kudos: 1,321
Registrado: ‎04-15-2010

Re: Wn: La Duquesa y el Capitan(levyrroni) Saga montgomery #

jajajajaja chicas andaba de party!!! :copa::copa:jajajajaja besos:corazonensobre:

Februarty 28th you came into my life to show me what love really is, you are perfect in
  everyway the best gift from god. Know i will be there for you now and always
I love you my little man so precious and wonderful. From Mommy.
meybely145
Mensajes: 8,543
Temas: 385
Kudos: 1,321
Registrado: ‎04-15-2010

Re: Wn: La Duquesa y el Capitan(levyrroni) Saga montgomery #

4



Horas después, Maite se encontraba sola en el interior de la tienda y por fin pudo dar rienda libre al miedo que la sobrecogía. El hombre que había ido a su encuentro era repulsivo. Sus ojos tenían una mirada dura y ruin y, peor aún, era *beep*. Sabía que jamás podría razonar con él sobre Laurel o cualquier otra cosa. El le había entregado la carta, pero también le había exigido que le diera el pequeño broche de perlas y diamantes que llevaba puesto. No valía mucho, al menos no en dinero, pero se lo había regalado su madre y también había pertenecido a su abuela. Olvidando toda prudencia, protestó cuando él le pidió el broche y vio cómo se enfurecía y le gritaba con rabia; ahora se avergonzaba de haberle tenido miedo. Temía por Laurel, sí, pero también temía por ella misma.

Se cubrió el rostro con las manos. Durante toda su vida le habían dado lo que ella quería. Tenía talento, la admiración de miles de personas y tenía su familia que siempre la había apoyado en todo.

Ahora, bruscamente, su suerte parecía haberla abandonado y se sentía muy sola.

Levantó la cabeza al oír que alguien entraba en la tienda y Para su gran consternación vio que era el capitán Montgomery. Habían tenido que cabalgar juntos por la montaña, en el mismo caballo, pero ella se había negado a hablarle y por una vez él no le había formulado sus cientos de preguntas.

— ¿Qué cree que está haciendo? — exclamó ella— . Da la casualidad de que ésta es mi tienda, mi dominio privado, como lo oye. Si le quisiera aquí dentro, le habría invitado, y además...

— Tenemos un trato, ¿recuerda?

Le miró frunciendo el entrecejo.

— No tengo idea de lo que está... — Calló repentinamente porque sí recordó lo que había dicho.— No es posible que usted tenga la intención de...

— Me dijo que se acostaría conmigo si yo le permitía pasar treinta minutos a solas con ese hombre. Lo hice y estoy aquí para cobrar lo que me debe.

— No quise decir... eso precisamente... — susurró.

— ¿No lo dijo en serio? ¿Miente siempre? ¿Hay un gramo de veracidad en su persona?

— No soy mentirosa. Nunca miento. Nunca tuve necesidad de mentir — afirmó con la espalda rígida, pero le temblaban las manos.

— Muy bien, entonces. — Le sonrió de una forma que ella encontró particularmente insidiosa.— Empecemos.

Laurel, pensó Maite. Haré esto por Laurel. Además, quizá sea mejor así. Quizá si él llegaba a convertirse en su amante, la próxima vez le resultaría más fácil convencerle de que le permitiera encontrarse con ese hombre para intercambiar cartas.

Trató de poner la mente en blanco mientras llevaba las manos a los botones de la delantera de la chaqueta de montar. Levantó la mirada y le observó atentamente. El había apoyado el píe sobre el baúl que se encontraba a un lado de la tienda, tenía los brazos cruzados sobre la rodilla y la estaba mirando.

— ¿No... no es mejor que apaguemos la lámpara?

— No — replicó lentamente— . Quiero ver lo que voy a recibir...

Se sonrojó y tuvo que bajar la vista para que él no viera el odio que se leía en sus ojos. Pensó que hasta podría llegar a matarle después de esta noche. Le encantaría verle tendido en el suelo, muerto y sangrando.

Terminó de desabotonar la chaqueta y estaba a punto de deslizaría por sus hombros cuando él le tomó las manos y se lo impidió. Cuando ella le miró, todo su odio, toda su rabia contenida estaban ardiendo en sus ojos.

— Es una suerte que estos ojos no sean dagas — comentó él en tono divertido.

Ella se libró de las manos viriles de un tirón.

— Terminemos con esto de una vez. Debo pagarle por permitirme — escupió la última palabra— usar mi libre albedrío. ¿Qué importancia tiene lo que yo sienta o piense? Usted es el más fuerte, capitán Montgomery. Usted es quien tiene la fuerza para tomar lo que quiera. — De un tirón se arrancó la chaqueta de los hombros y cuando se enredó en su pelo tiró de ella con más fuerza.

— Basta ya — exclamó él y la envolvió con sus brazos atrapándole las manos contra su pecho— . Tranquilícese — la calmó frotándole suavemente la espalda— . Ya he terminado. Nadie la va a lastimar.

— Sí, ¡usted! — jadeó ella con la nariz aplastada contra el pecho de William; estaba luchando con demasiada desesperación para contener las lágrimas como para hacer otra cosa— . Usted, solamente usted va a lastimarme. — Estaba tragando saliva rápidamente para mantener a raya sus lágrimas.

— No, no lo haré y jamás tuve esa intención. Sólo quería averiguar algo y ya lo he hecho.

Ella se apartó un poco de él para verle el rostro. Parecía estar divertido por alguna razón desconocida para ella.

— ¿Qué es lo que ha averiguado? — inquirió en voz queda.

— La necesidad imperiosa que tenía de acudir a esa cita. Debió de desear ardientemente hacer lo que fuera que tenía que hacer para estar dispuesta a acostarse con alguien que le disgusta tanto como yo con tal de conseguir su fin. Y...

Le sonrió y ella pudo ver cómo desaparecía el labio inferior debajo del espeso bigote.

— ¿Y qué, capitán?

— Y descubrí algo respecto del general Yovington. — Su mirada fue algo cómplice.— Desvestirse ante un hombre no es algo que usted haya hecho muy a menudo.

— ¿Oh? — Apenas susurró la palabra.

— De hecho... — Su sonrisa se volvió más amplia.— De hecho, hasta me arriesgaría a decir que usted no ha hecho esto nunca en su vida. — Soltó una risita que luego trató de reprimir.— También he averiguado qué piensa usted de mí. — Se borró la sonrisa.— Puedo asegurarle, señora, que no soy la clase de hombre que fuerza a una mujer canjeando sus favores carnales por... por lo que sea. Soy un hombre sensato y razonable y puede discutir cualquier cosa con— migo sin recurrir a la indecencia.

Se mantuvo callado por un momento, de pie, mirándola como si esperara que ella le agradeciera su noble actitud.

— ¿Sensato y razonable? — susurró ella— . Usted, capitán y, es el hombre más insensato que he conocido. He conocido muías que eran más razonables que usted. Al menos, con las muías se tiene la posibilidad de golpearles la cabeza para llamarles la atención. Dudo muchísimo que una solución como ésa sea posible con usted.

— Un momento...

— ¡No! Espere usted un momento. — Tal vez no podía vencerle físicamente, pero el volumen de su voz podía competir con el de cualquiera.— Desde que le conocí no ha hecho otra cosa que insultarme.

— Jamás insultaría a una dama.

— Me llamó cantante trashumante. Me dijo que debo hacer lo que usted quiere que haga. ¿No puede entender que no tiene ningún derecho sobre mí?

— Mis órdenes...

— ¡Al diablo con sus órdenes! Usted y nadie más que usted está en el ejército, no yo. He hecho todo lo humanamente posible para explicarle que ni le quiero ni le necesito, sin embargo, aquí está usted y esto... — Se cerró la chaqueta.— ¡Esto! Me humilla, me ridiculiza de tal modo que me veo reducida a actuar como una ramera para usted, y... — Alzó la cabeza de golpe.— Y para su información, me he desvestido ante muchos hombres, miles de hombres. Franceses, italianos, rusos. ¡Y nunca jamás uno solo de ellos me ha llamado cantante trashumante!

— No tuve la intención de...

Februarty 28th you came into my life to show me what love really is, you are perfect in
  everyway the best gift from god. Know i will be there for you now and always
I love you my little man so precious and wonderful. From Mommy.
meybely145
Mensajes: 8,543
Temas: 385
Kudos: 1,321
Registrado: ‎04-15-2010

Re: Wn: La Duquesa y el Capitan(levyrroni) Saga montgomery #

— ¡Por supuesto que no! — estalló— . Sólo estaba cumpliendo con su deber, ¿no es así? Imponiendo su voluntad a la fuerza.

Súbitamente, la abandonaron sus fuerzas. Se sintió mareada y se le doblaban las piernas. Era una carga demasiado pesada para ella. Desde el día que había entrado en la casa de su tía y oído lo que le había sucedido a Laurel, no había tenido un minuto de descanso. Desde entonces su vida, una vida llena de halagos, de música, buena comida y risas, se había esfumado. En su lugar había miedo, camas duras, mugre y gente extraña. Su agente la había abandonado, su consuelo y buen humor estaban en alguna parte de Inglaterra en esos momentos. Todas las personas que la conocían, que conocían su música y la amaban, estaban del otro lado del océano.

Se llevó la mano a la frente y empezó a desplomarse, pero él la agarró antes de que diera con su cuerpo en tierra, la levantó en sus brazos y la llevó hasta el catre, donde la recostó. Vio un cubo de agua — no más platos y tazas de bonita y delicada porcelana— , mojó un paño, lo escurrió con fuerza, y luego se sentó al borde del catre y le puso el paño en la frente.

— No me toque — susurró ella.

— Shhh. Lo que le ha pasado no es nada grave. Esto se cura con un poco de descanso y una buena comida.

— Descanso y comida — murmuró. Toda la comida del mundo no alcanzaría para salvar a Laurel.

— Ahora, señorita LaReina, no, calle y descanse. Tengo algo que debo decirle y me propongo hacerlo. Ante todo, es verdad que el ejército me ha ordenado que la escolte y siempre he tenido la intención de cumplir esas órdenes. Quédese acostada y no se mueva. — Fue como una orden, pero el tono de su voz fue sereno y bajo y no la enfureció como de costumbre. Ella cerró los ojos y él le acomodó mejor el paño sobre la frente, luego le acarició levemente el pelo de las sienes.

— Al principio sólo quería conseguir que usted se marchara, que regresara al Este donde pertenece.

Ella ansiaba decirle que no tenía otra alternativa que permanecer en el territorio minero, pero no lo hizo. Era mejor que él supiera lo menos posible.

El le acarició una sien, luego, muy cariñosamente, le puso las manos a los lados de la cabeza y los pulgares empezaron a trazar pequeños círculos sobre las sienes. Maite sintió que todo su cuerpo se iba relajando lentamente.

— ¿Dónde aprendió a hacer esto? — susurró.

— Una de mis hermanas padece de jaqueca. Yo aprendí a aliviársela con mis masajes.

La tensión iba desapareciendo de los hombros y de la espalda. — ¿Cuántas hermanas?

— Dos.

Ella sonrió. — Yo también tengo dos hermanas. Gemma me lleva un año y Laurel tiene...— Tomó aliento.— Laurel sólo tiene doce años.

— Qué coincidencia. — Las manos grandes y firmes le estaban dando masaje en la nuca. — Mi hermanita menor tiene catorce.

— ¿La mimada de la familia?

— Más de lo que puede imaginar. Con siete hermanos mayores, es un milagro que no sea un monstruo.

— Pero ¿no lo es?

— No a mis ojos — respondió él, suavemente.

—Tampoco Laurel. Es toda sonrisas lodo el tiempo. Solía seguirme por todas partes cuando era pequeñita y adoraba oírme cantar.

— ¿Está ahora en Laconia?

Por un momento, Maite no pudo recordar quién o qué era Laconia; entonces abrió los ojos.

— Sí, está en casa, en el palacio por ahora — respondió, terminante, y el hechizo del momento se rompió.

— Gracias por el... el paño, capitán Montgomery, pero ahora, si no le molesta, ¿podría hacerme el favor de llamar a Edith?

— Claro — contestó y la contempló durante un momento— . ¿Qué pasó con el broche que llevaba esta mañana?

Maite se llevó la mano a la garganta.

— Yo... lo perdí cuando iba trepando apresuradamente por la ladera de la montaña.

— ¿Y no se detuvo para buscarlo? Parecía antiguo.

Ella desvió la mirada.

— Perteneció a mi abuela — dijo con voz débil, luego se volvió para mirarle de nuevo— . ¿Me haría el favor de dejarme? ¿Salir de esta tienda y marcharse lejos? ¿Regresar sin más a su puesto en el ejército y dejarme en paz?

El no pareció inmutarse en absoluto por ese estallido.

— La veré en la mañana, señora — afirmó amablemente y salió de la tienda.

Dos horas más tarde estaba acostado cerca de Toby en un promontorio del terreno no muy lejos del coche. Al salir de la tienda se había topado con los demás que habían estado escuchando sin ningún reparo todo lo se había conversado en el interior. William casi ni les prestó atención, preocupado como estaba para elegir un buen sitio para acampar, lo suficientemente cerca como para oír sí se presentaba algún peligro. Toby había encontrado un conejo en una de sus trampas y lo había puesto a asar en la fogata que había preparado William, y luego insistió en examinarle la herida del brazo. Cuando William se hubo quitado la camisa, Toby curó burdamente las cuatro o cinco heridas en el torso de William.

— Es una chica extraordinaria, ¿no? — preguntó Toby.

— Si te gustan las mentirosas. — William sorbió el horrible brebaje que Toby llamaba café y clavó la mirada en el fuego. — Que yo sepa, no ha dicho la verdad ni una sola vez.

— A veces la gente tiene motivos para mentir.

— ¡Bah! — bufó William.

— No todos podemos ser tan puros como tú — replicó Toby mientras vertía un chorro de whisky en una de las heridas— . Si piensas que es tan mala, ¿por qué no la dejas aquí y regresas al fuerte?

 

Februarty 28th you came into my life to show me what love really is, you are perfect in
  everyway the best gift from god. Know i will be there for you now and always
I love you my little man so precious and wonderful. From Mommy.
meybely145
Mensajes: 8,543
Temas: 385
Kudos: 1,321
Registrado: ‎04-15-2010

Re: Wn: La Duquesa y el Capitan(levyrroni) Saga montgomery #

— No es mala — replicó bruscamente William, apartando la mirada de Toby, que sonreía irónicamente. No tengo idea de cómo es ella en realidad. Diablos, sacarle cualquier información es como... como...

— ¿Luchar contra los pies .negros?

— Casi tan difícil. — Se puso de pie y se desperezó. Voy a dormir un rato. Con esta mujer voy a necesitar todas mis fuerzas.— Se puso la camisa, se sentó en la manta extendida en el suelo y se quitó los altos mocasines. — ¿Toby?

— Sí.

— ¿Alguna vez oíste que me llamaran dormilón sabihondo?

— No puedo decir que lo haya oído. ¿Quién te le dijo?

— Nuestra pequeña... — Hizo una pausa y sonrió.— Cantante trashumante. — Cuando la había llamado de ese modo no lo había hecho con la intención de ofenderla. Esto no quiere decir que no había tenido todas las intenciones del mundo de mostrarse ofensivo ese día, aunque en otros aspectos. Era verdad, había intentado amarrarla a su catre, disfrazado de salvaje, descolgarse por sorpresa de un árbol delante de ella, luchar cuerpo a cuerpo hasta derribarla al suelo y hasta exigirle que se acostara con él. La había enojado, la había fastidiado, pero no había conseguido asustarla. Sin embargo, hoy cuando había descendido de la montaña, estaba muy asustada. Y más tarde cuando él había entrado en su tienda ella había estado conteniendo las lágrimas.

Sonrió al recordar lo que había sucedido cuando ambos estaban en la tienda. Sin duda había logrado que ella contuviera las lágrimas. Maite había pasado de estar con los ojos cuajados de lágrimas a tenerlos llenos de odio. Cuando ella le miraba de esa forma él se alegraba de que no tuviera un arma en la mano. Si tuviese un arma, ¿la usaría? Sabía montar a caballo a la perfección. Podía cabalgar pendiente abajo, a través de los arroyos, bajo las ramas de los árboles. No había aprendido a cabalgar de ese modo en ningún parque de un palacio ducal. Ella...

— ¿Qué es eso? — inquirió Toby señalando la flecha e interrumpiendo los pensamientos de William.

El miró con ojos ausentes la flecha que había sacado del mocasín. — Una flecha. Crow, ¿no te parece?

— ¿Cómo puedo saberlo? Todas son iguales. ¿De dónde la sacaste?

William la sostuvo en el aire y la miró. — Me la enviaron, creo, tal vez como una advertencia.

— ¿Qué te advertían?

— No sé exactamente. — Rememoró el momento en que la mujer y él habían estado luchando en el suelo. Al indio no pareció importarle.— Creo que es su guardián.

— Cómo puede una duquesa de...

— Lanconia.

— Ya, seguro. ¿Cómo puede una dama extranjera tener un indio por guardián?

William soltó una carcajada y se tendió sobre la manta.

— Esa es la menor de mis preocupaciones sobre esa dama. Mañana voy a averiguar algunas respuestas. Buenas noches — le dijo y cerró los ojos.

Maite estaba sentada en el duro asiento de piel de caballo en el interior del coche y lanzaba miradas feroces por la ventanilla. Se negaba rotundamente a mirar al hombre que estaba sentado frente a ella. Esa mañana el capitán Montgomery le había informado que viajaría dentro del carruaje con ella. No le había pedido su parecer, se había limitado a informarla. Le dijo que quería un descanso de tanto andar a caballo, pero la verdad era, según ella, que planeaba sacarle alguna información.

Esa mañana, después de una noche llena de sobresaltos, su primer pensamiento voló precisamente a la velada anterior, cuando ella había estado tan fatigada y él había utilizado sus manos para relajarla. La noche anterior casi había estado a punto de contarle algo sobre Laurel.

¿Qué pasaría si se le escapara algo? Hasta podía oírle decir: "Mis órdenes, señora, son de detener a cualquier hombre, mujer, criatura o animal que trate de interferir en la libertad de este país." Se imaginó suplicándole por la vida de su hermana y también oírle decir que el deber y las órdenes eran más importantes que la vida de una niña insignificante.

— ¿Perdón? — dijo ella al darse cuenta de que el capitán Montgomery le estaba hablando.

— Le preguntaba si LaReina era su nombre completo.

— Sí — respondió mirándole fijamente a los ojos. Una sola vez había intentado explicarle que ése era su nombre artístico. El no la había escuchado, así que no haría un nuevo intento.

— Sí que es extraño, entonces, que la señorita Honey la llame Maite y que en sus baúles estén grabadas las iniciales M.W.

— Si quiere saberlo, LaReina es mi segundo nombre. Mi nombre completo es Maite LaReina... — Rebuscó en su mente un apellido acorde para alguien de Lanconia, pero fue inútil.

— ¿Ningún apellido, como en la realeza, o debo decir aristocracia? — continuó él— . ¿Su familia desciende de duques reales o de duques aristocráticos? ¿Distinguen entre unos y otros en Lanconia?

Maite no tenía ni idea de lo que le estaba hablando. Podía preguntarle sobre la diferencia que existía entre un trino y una cadencia, pensó. O la extensión de la voz de una contralto comparada con la de una soprano. Que le preguntara las letras de la mayoría de las óperas, en italiano, francés, alemán o español, pero nada fuera del mundo de la música.

— No hacen ninguna distinción — respondió con una sonrisa que esperó diera la sensación de absoluta seguridad— . Un duque es un duque.

— Puede ser, pero por otro lado, supongo que el rey es su pariente.

— Es primo en tercer grado — contestó sin parpadear siquiera. Era sorprendente lo fácil que le estaba resultando mentir con la práctica.

Quizás era como con las escalas.

— ¿Por línea materna o paterna?

Februarty 28th you came into my life to show me what love really is, you are perfect in
  everyway the best gift from god. Know i will be there for you now and always
I love you my little man so precious and wonderful. From Mommy.

Publicidad | Vea su anuncio aquí