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Cristal
homeless9
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Lima, su encanto, costumbres y tradiciones

Voy a compartir por aquí algunas historias y notas que he escrito sobre nuestra ciudad capital, Lima. Algunas de ellas están publicadas en la internet por diferentes revistas electrónicas, otras han sido publicadas por otros medios de prensa y están siendo utilizadas como fuente de información por diversos historiadores e investigadores de la historia de nuestra LIma. Casualmente, desde el 5 de julio se iniciará un ciclo de conferencias sobre la historia urbana de Lima en la Municipalidad de Miraflores que se titula: "Los viejos barrios de Lima". Uno de los panelistas, un historiador y catedrático, me cita en uno de los artículos que ha preparado sobre los Barrios Altos y he estado en comunicación por email con él, en los últimos días, ya que le interesó mucho cierta información que yo sabía y di a conocer sobre los Barrios Altos.
 
Lo que busco es solamente dar a conocer la historia de Lima, sus costumbres y tradiciones, sobre las cuales he investigado mucho o las he experimentado, aunque algunas de ellas hayan desaparecido. Nadie ama lo que no conoce, por ello trato de dar a conocer a otros la magia, misterio e historia que encierran las calles de Lima, para que aprendan a amarla tanto como yo la quiero. Saludos.
 
Dario
Cristal
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Re: Lima, su encanto, costumbres y tradiciones

Lima y su encanto
 
La ciudad de Lima ha cambiado mucho en las últimas décadas, producto de la modernidad que se experimenta a nivel mundial. Sin embargo, aún conserva construcciones que son monumentos históricos y culturales que hicieron que el 12 de diciembre de 1991, la UNESCO le atorgara el título de "Patrimonio Cultural de la Humanidad".
 
Lima es también costumbres y tradiciones, aunque algunas de ellas se hayan perdido, pero que gracias a grandes personajes como el tradicionista Ricardo Palma, el poeta José Gálvez o el pintor Pancho Fierro, tenemos conocimiento de ellas.
 
Lima es su gente, alegre, cariñosa, jaranera y dueña de una picardía, sana, que llama la atención a otros. 
 
Lima es también querida por su comida, su música y bailes que ha adoptado, en su suelo, los de todo el Perú.
 
Lima es una ciudad que, al igual que cualquier otra en el mundo, también tiene sus cosas malas, pero en lo personal a mí me gusta destacar y resaltar lo bueno que tiene mi Lima, la ciudad donde nací y de la que me siento orgulloso que sea un Patrimonio Cultural de la Humanidad. Esa Lima a la que no dejo de cantarle y expresarle mis sentimientos por ella, algunas veces en verso, porque Lima está llena de encanto y es también conquistadora; lo mismo que romántica, soñadora y poética, al igual que sus mujeres y su mismo nombre...
 
El nombre de Lima
suena dulce,
como la dulzura de la mujer limeña...
tiene gusto,
como los besos de la limeña...
se escucha bien,
como los susurros de la limeña...
es corto como el tiempo
que nos cuesta admirar a la limeña...
llena el ambiente de exquisitez, 
como el aroma que emana de la limeña...
conquista, agrada y nos enamora,
como el suspiro de la limeña.
 
  
Dario Mejia
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Cristal
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Re: Lima, su encanto, costumbres y tradiciones

Curiosidades Limeñas
 
A la ciudad de Lima se le ha llamado también como: "Ciudad de los Reyes", "Ciudad Jardín", "Reina y Perla del Pacífico", "La tres veces coronada villa", "Ciudad de campanas y de campanillas" y otros títulos nobiliarios que se ganó por su belleza, poesía y cultura que en ella había. Pero, contrastando con ello, a Lima también la han llamado "La ciudad de los gallinazos" y "Lima la horrible".
 
A inicios del siglo XVII, en el año de 1613, la ciudad de Lima tenía solamente 25,000 habitantes. Diecisiete años después, su población fue más del doble ya que, según el Padre Cobo, en 1630, Lima tenía 60,000 habitantes de los cuales 5,000 eran indios y 30,000 eran negros, el resto eran españoles. Lo que significa que, por ese tiempo, la población de raza negra era mayoría en Lima. Por ello, "Quien no tiene de inga tiene de mandinga". 
 
Más de doscientos años después, en 1857, Lima tenía solamente 94,195 habitantes, según el censo levantado por Manuel Atanasio Fuentes. Lo que significa que en 227 años la población de Lima creció 50 por ciento nomás.
 
El avance intenso de la población empezó a partir de 1920, cuando Lima contaba con 198,875 habitantes que creció, casi 40 años después, a un poco más de 1.5 millones, según el censo de 1961. Un poco más de 40 años después, según el censo de fines de 2005, Lima bordea los 7 millones de habitantes, representando casi el 30 por ciento del total de la población en el Perú.
 
A muchos les gusta tener mascotas en sus casas siendo las más populares los perros y gatos. ¿A quién se le ocurriría tener un ave de rapiña como mascota?. Ello sucedió en la famosa Quinta Heeren de los Barrios Altos, en Lima, donde a inicios de la década de los 40's los habitantes de dicha quinta tenían un cóndor como mascota. "La Pochola" era el nombre con el cual se le conocía a este personaje que llegó a ser muy popular en esa tradicional quinta limeña que forma parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad.
 
"La Pochola" solía jugar con los vecinos de la quinta y hasta con los perros que allí habitaban, pero le gustaba salirse de la quinta, de vez en cuando, y cuando la gente que circulaba por el Jr. Junín la veía, se quedaba aterrorizada y hasta el tráfico se detenía, sobre todo, cuando a "La Pochola" se le ocurría abrir sus grandes alas. En una de esas escapadas, un tranvía atropelló a "La Pochola" matándola y dejando muy sentidos a todos los vecinos de la famosa quinta ya que no iban a poder gozar más de la presencia y el cariño de su mascota.
 
En el Jirón Trujillo, distrito del Rímac, se encuentra la iglesia más pequeña del mundo, "Nuestra Señora del Rosario", que también se le conoce como “Capillita del Puente”, por hallarse cerca del Puente de Piedra. Las dimensiones de la iglesia son de 8 metros de ancho por 12 metros de profundidad.
 
La hermosa estatua del Libertador Simón Bolívar que se encuentra en la "Plaza Bolívar", frente al Congreso de la República, fue tan admirada desde su inauguración que en la ciudad de Caracas, Venezuela, hay una plaza que tiene una estatua idéntica a la que hay en la Plaza Bolívar de Lima. El gobierno venezolano, maravillado por la belleza de dicha estatua, pidió permiso a las autoridades peruanas de entonces para utilizar los moldes con que se construyó dicha estatua en Europa.
 
El Amancay, una flor atractiva que es emblema de la ciudad de Lima, puede ser admirada sólo tres semanas al año brotando alrededor del 24 de junio para luego desfallecer a mediados de julio. La Pampa de Amancaes, en el Rímac, debe su nombre a la flor y fue escenario de una de las fiestas costumbristas que formaba parte de las tradiciones de la ciudad de Lima, "La Fiesta de Amancaes". Hoy en día el amancay ha desaparecido por completo del Rímac y la Pampa de Amancaes queda sólo en el recuerdo y en la letra de algunas canciones criollas que la mencionan. Pero se puede encontrar el amancay en las lomas de Pachacámac, en un área protegida que ha tomado el nombre de "Santuario del Amancay".
 
"La Huerta Perdida", uno de los lugares más tugurizados de Lima y que, lamentablemente, fue convertido en cuna y refugio de delincuentes, no debe su nombre al hecho de que la gente se pierda allí sino que durante la colonia el virrey La Serna con su esposa mandaron preparar una huerta hermosa en esa zona para lo cual hasta ordenaron que les trajeran de España cinco mil plantas. La huerta era tan bella que no sólo causaba admiración sino también la envidia de algunos que decidieron robar las plantas, de a poco, por las noches. Llegó un día en que ya no quedaban plantas en dicha huerta así que el virrey y su esposa, tristes por el hecho aquel, decidieron llamarla "La Huerta Perdida".
 
La famosa Calle Capón, que desde hace muchos años es el Barrio Chino, no debe su nombre a algún chino o palabra china, ni tampoco nació con los chinos que llegaron a Lima, como equivocadamente es mencionado por muchos. Los primeros chinos que llegaron al Perú lo hicieron en 1849 y recién en 1855 empezaron a ubicarse por el centro de Lima, especialmente en el "Callejón Otayza" que quedaba en donde es la actual esquina del Jr. Andahuaylas con el Jr. Ucayali. En dicho callejón, los chinos vivían completamente hacinados durmiendo hasta en los suelos de las habitaciones. Según el Dr. César Borja, quien por el año de 1880 hizo un estudio de las condiciones en que vivían los chinos, en el "Callejón de Otayza" él encontró 650 chinos viviendo en 80 habitaciones pequeñísimas. En la finca del costado del callejón aquel, vivían 420 chinos repartidos en 63 celdas diminutas.
 
El origen del nombre de la Calle Capón se remonta al siglo XVII, doscientos años antes que llegaran al Perú los primeros inmigrantes chinos, cuando en esa calle vivía un sacerdote de nombre Manuel Loayza quien tenía como apodo "Capón", así que desde el siglo XVII esa calle se conoció con el apodo del mencionado sacerdote. La Calle Capón, en el actual Jr. Ucayali, era también una cuadra grande que abarcaba desde el actual Jr. Ayacucho hasta el Jr. Paruro; lo que significa que comprendía a las actuales sexta y séptima cuadras del Jr. Ucayali, como figura en el plano de Lima de 1858. Sin embargo, hoy en día llaman solamente Calle Capón, por desconocimiento, a la parte comprendida entre el Jr. Andahuaylas y el Jr. Paruro, que vendría a ser la séptima cuadra del Jr. Ucayali.
 
Cuando los chinos que se establecieron en Lima llamaban a comer, decían "chi fan", que significa a comer arroz. El ingenio y la "chispa" del limeño relacionó aquello con los lugares donde se expendía la comida china procediendo a llamarlos "Chifa". En la actualidad "Chifa" es el restaurante chino.
 
 
Dario Mejia
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Re: Lima, su encanto, costumbres y tradiciones

Los Pregones de Lima
 
"A las seis es la lechera / y a las siete la tisanera, catay, / a las ocho el bizcocho, chumay, / a las nueve el sanguito, compay. / A las diez los jazmines, sí; / muchachita, ¿no hueles ya? / a las once la chicha, catay, / a las doce el sereno, chumay, / ¡Ave María Purísima! / ¡Viva el Perú y Sereno!"... versos con los que Alicia Maguiña evoca a los pregones en su vals "Viva el Perú y Sereno".
 
Los pregones son los gritos, cantos o frases que vociferan los vendedores en la calle anunciando su mercadería. Pero, antiguamente, no sólo los vendedores eran pregoneros sino que, según Don Ricardo Palma, a partir de las diez de la noche el sereno anunciaba la hora cada sesenta minutos hasta que amanecía y la lechera anunciaba, con su pregón, que ya eran las seis de la mañana...
 
Leche purita
leche sabrosa
de la barrosa
de la vaquita
¡jazmín y rosa!
 
Leche purita
de chocolate
bate que bate
pura espumitas.
 
Bien especita
leche cocida
en la medida
bien colmadita
¡Leche purita!
 
Don Ricardo Palma, nuestro ilustre tradicionista, fue quien nos relató los pregones en forma más detallada, hora por hora, en su obra "Tradiciones Peruanas". Habían algunos vendedores que coincidian a la misma hora, lo cual también fue relatado por el tradicionista.
 
En la actualidad, de los pregoneros de antes sólo quedan la tamalera, el humitero y el vendedor de revolución caliente manteniendo la tradición de antaño. Aunque es muy raro ver a estos tradicionales vendedores ofrecer sus productos con la gracia que solían hacerlo años antes.
 
En uno de mis viajes al Perú, después de una diversión "sana" que tuve un día sábado y que me hizo llegar a las seis de la mañana a descansar a la casa de mis padres. Acababa de entregarme a los brazos de Morfeo cuando escucho un grito fuerte que decía: "Tamales, ricos tamales para el desayuno... compre los ricos tamales". Eran recién las ocho de la mañana del día domingo y el grito aquel de la morena que ofrecía sus tamales me despertó. Parece que la morena aquella no había leído las Tradiciones Peruanas de Don Ricardo Palma, donde nuestro tradicionista contaba que la tamalera pasa a las diez de la mañana. Es que realmente ya no es como era antes porque hasta el bello canto, que solía tener, ha sido cambiado por uno simple.
 
Como ya me habían despertado, me dirigí a la cocina a tomar desayuno con mis padres y hermanos que suelen llegar a tomar desayuno a la casa de mis padres los días domingo. Mi madre estaba un poco molesta porque me habían despertado, pero le dije que no se preocupe que más bien ese pregón me hacía recordar los tiempos en que vivíamos en los Barrios Altos, donde pudimos gozar de algunos de los verdaderos pregoneros que todavía existían.
 
El humitero solía dar un espectáculo de canto y baile cuando ofrecía sus humitas. Los humiteros llegaban en grupo de por lo menos cinco personas, entre músicos y bailarines. Unos tocaban el cajón y las tumbas, cantando al mismo tiempo, y otros eran los bailarines que hasta vestimenta apropiada tenían. Recuerdo que cuando ellos solían llegar a mi antiguo barrio, toda la gente salía de sus casas para disfrutar del bello espectáculo que ofrecían los humiteros. Luego de sus bailes y cantos procedían a ofrecer sus humitas a la gente que se había acercado a verlos, que normalmente era numerosa porque los humiteros ofrecían un espectáculo digno de cualquier teatro. Todavía se les puede ver por los Barrios Altos, el Rímac y, rara vez, en otros distritos.
 
(CONTINUA...)
Cristal
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Re: Lima, su encanto, costumbres y tradiciones

 
"Revolución caliente,
música para los dientes,
azúcar, clavo y canela
para rechinar las muelas...
Revolución... "

Aquel es el estribillo que suele cantar el vendedor de revolución caliente en las noches limeñas, pero que está casi desaparecido ya que, aparte de los Barrios Altos, es muy raro verlo en otros distritos en la actualidad. La "Revolución Caliente" es una especie de galleta pequeña, en cubos, bien tostada y crepitante que los vendedores ambulantes, en su mayoría de raza negra, la ofrecían pregonando.

Muchos años atrás, era común ver por las noches a un personaje que agitando su lámpara en una mano y cargando un costal con "Revolución Caliente" a la espalda, recorría las calles de Lima. Don Ricardo Palma menciona que a las cinco de la tarde solía chillar el vendedor de karamanduca.

Según el "Glosario de Peruanismos" del Padre Rubén Vargas Ugarte, publicado en 1953, "Caramanduca" es el nombre verdadero de esa galleta, popularmente conocida como "Revolución Caliente". Nuestro tradicionista la llamó "Karamanduca" y, casualmente, "Karamanduca" fue el seudónimo con el que se conoció a Alejandro Ayarza por ser un tipo pequeño y gordito que causaba "revolución caliente" en las noches limeñas. Y es que aparte de cantor y gran bailarín, era también mujeriego y bebedor... alguien que vivió para jaranear.

"Karamanduca" era amigo y compañero de armas de Augusto Paz y José Ezeta con quienes integraba la famosa "Palizada", grupo de niños bien que se portaban mal, que ha dejado muchas páginas escritas en el criollismo limeño, y también muchas travesuras.
 
Los Pregones de Lima que llamaron tanto la atención de nuestros padres, abuelos y antepasados, fueron desapareciendo con el correr de los años y la modernidad. Al menos, nos quedan las pinturas de Pancho Fierro que nos lo recuerdan, así como también los gratos relatos, de esa bella tradición limeña, que nos dejaron tanto Don Ricardo Palma, José Gálvez, Manuel Atanasio Fuentes, Carlos Prince, como otros escritores y compositores que amaron al Perú y su tradición.
 
 
Dario Mejia
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Re: Lima, su encanto, costumbres y tradiciones

Mitos y Leyendas Populares
 
Los mitos, leyendas y cuentos forman parte del folklore narrativo del cual no se escapa nuestra tres veces coronada villa, la cual está llena de ellos, especialmente, en los barrios antiguos y tradicionales como los Barrios Altos y el Rímac.
 
Recuerdo que de niño una de las hermanas de mi mamá solía contarnos sobre ciertas apariciones que ocurrían en su pueblo en el departamento de Ancash. En las noches oscuras y frías de los Andes, alrededor de la cocina de leña, mi tía nos contaba diversas historias que nos mantenían despiertos toda la noche, de puro miedo. Con mi madre y tres más de mis hermanos habíamos ido a pasar un año a la tierra de mis padres, así que experimentamos la vida, costumbres y folklore de ese pueblo, desconocido y olvidado en ese entonces, pero muy nombrado en los últimos años.
 
Una de las historias o leyendas aquellas era sobre un personaje al cual en los Andes Peruanos lo conocen como "Pishtaco". Se cuenta que el Pishtaco merodea por los caminos solitarios y oscuros donde espera por sus víctimas para saltar sobre ellas y como la víctima, por el miedo, queda paralizada, el Pishtaco se aprovecha de ello para matarla cortándole la cabeza. Se dice que lo que el Pishtaco busca es la grasa de la víctima, también se cuenta que si uno, al momento de presentársele el Pishtaco, no se asusta y le insulta, ello lo desconcierta y ya no los mata. Pero no llegué a conocer a nadie que haya contado que sobrevivió a la aparición de un Pishtaco.
 
En ese entonces, el pueblo aquel no tenía baño en las casas por lo que la gente acudía a hacer sus necesidades a un lugar descampado que le llamaban "El Canto". Como comprenderán, después de cada historia que escuchábamos, muy atentos y temblando de miedo, nadie quería dirigirse a "El Canto" para "descargar" antes de irnos a la cama.
 
Remitiéndonos a nuestra querida Lima, ella está llena de historias sobre apariciones, fantasmas y hechos curiosos que su gente ha ido pasando de generación en generación, en las noches de luna llena, en los callejones y solares antiguos que eran una especie de barrios y ciudades dentro del mismo barrio.
 
Por muchos años existió una especie de mito con respecto a una casa céntrica de Lima. Dicha casa quedaba en los altos de la esquina de la Av. Wilson (hoy Av. Garcilazo de la Vega) con la Av. España. La conocían con el nombre del negocio que había en la planta baja, el cual obvio porque era ajeno a todo lo que sobre esa casa se contaba. Dicen que en esa casa habitaban fantasmas los cuales no dejaban que nadie pernoctara allí. Diversas personas ofrecían recompensa a quien se atreviera a pasar una noche en dicha casa y los que se atrevieron terminaron botando espuma por la boca y, algunos, hasta en el manicomio. Fue tanta la fama de la casa aquella que la gente contaba un sinfín de historias al respecto. Hasta se decía que por quedar, la casa aquella, frente a la Embajada "Gringa", ellos eran los que hacían creer que la casa aquella estaba habitada por fantasmas para que así nadie la arriende. Brujos, Chamanes y demás se acercaron a limpiar la casa aquella, no se si habrán tenido éxito, pero lo que si sé es que por muchísimos años, en todo Lima, se tenía mucho respeto por los fantasmas de la casa aquella.
 
Los mitos, leyendas, apariciones, cucos, duendes, fantasmas y penas abundan en los Barrios Altos. En la famosa e histórica Quinta Heeren de los Barrios Altos, en Lima, se cuenta que durante algunas noches suele aparecerse un jinete decapitado montando un caballo blanco y arrastrando unas pesadas cadenas. Según lo que se dice, el jinete aquel fue un español que vivió por la zona aquella durante la época de la colonia y que fue injustamente sentenciado a morir decapitado.
 
A principios del siglo XX, en la Quinta Heeren vivía un acaudalado comerciante japonés de nombre Seikuma Kitsutani, quien se dedicaba a la importación de todo tipo de mercadería. Debido a dos accidentes con los barcos que traían su mercadería, Kitsutani se fue a la quiebra y con ello su orgullo quedó herido. Por ser una persona de honor, Kitsutani decidió hacerse el harakiri. Hasta nuestros días, el espíritu del japonés sigue paseándose por la casa donde vivió, no dejando dormir bien a quien la habita.
 
En la cuadra 8 del Jr. Puno, en los Barrios Altos, existía un callejón antiguo que se cuenta fue uno de los bastiones de la Resistencia durante los infaustos años de ocupación que sufrió nuestra ciudad en la Guerra del Pacífico. El "Callejón de La Confianza" era una especie de otro barrio dentro del mismo barrio, característica que aún conservan algunos callejones que siguen en pie. Se cuenta que no había día en que no apareciera un soldado chileno muerto en el "Callejón de La Confianza". Cuando las fuerzas militares iban a preguntar, al callejón, sobre quien había sido el culpable de las muertes, la gente solía responder que en ese callejón todos eran "ángelitos del Señor", así que alguien de fuera debió haberlos traído de noche. El callejón aquel ya desapareció, pero lo que se cuenta del papel que desempeñó, en rechazo a la ocupación extranjera, sigue contándose en las noches en que la gente de esa zona suele reunirse a rememorar una Lima que va cambiando poco a poco.
 
Los famosos "Don Juanes" y los "Sacavuelteros" tienen su Waterloo en los Barrios Altos, donde se cuenta que de vez en cuando, por las noches, suele aparecerse una mujer muy hermosa a encantarlos y enloquecerlos con su belleza. La conocen como "La Viuda Negra", de quien se cuenta se le acerca a los nombrados inicialmente, cuando éstos se encuentran deambulando por las calles en busca de alguna nueva conquista. La Viuda aquella, después de una alegre y entusiasta conversación, se lleva a las víctimas a su supuesta casa donde los invita a pasar la noche. Los galanes aquellos, confiados en sus dotes donjuanescas, creen haber seducido fácilmente a otra mujer, pero al día siguiente suelen amanecer durmiendo entre piedras y escombros de alguna casa deshabitada. Dicen que muchos de ellos han terminado botando espuma y hasta se han mudado al manicomio.
 
Un cuento escalofriante de nuestra Lima antigua menciona que había un señor demasiado celoso de su hija soltera que cuando él se iba al trabajo dejaba a la hija encerrada en casa con candado. La chica miraba la calle desde una ventana de la casa y agitaba su mano para saludar a los transeúntes, hasta que un joven que solía conversarle se enamoró de ella y dicho idilio, a través de la ventana, llegó a oídos del padre quien le dio una paliza al joven aquel haciéndolo desaparecer. La chica desalentada y sin ánimos de vivir le recriminó a su padre por haberle destrozado el corazón, a lo cual el padre la golpeó tan salvajemente que la mató. Se dice que cuando uno pasa de madrugada por la calle donde queda la casa aquella, se puede ver que desde una ventana una mano lo llama, por ello a dicha calle le pusieron como nombre "Calle de la Manito", que viene a ser la actual segunda cuadra del Jr. Jauja, Barrios Altos.
 
Sobre el Cementerio de Lima, y alrededores, hay infinidad de cuentos de fantasmas y apariciones, pero que mejor no los cuento para que puedan dormir tranquilos esta noche.
 
 
Dario Mejia
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Re: Lima, su encanto, costumbres y tradiciones

Al hablar de Lima se tiene que hablar también de los grandes personajes que la engrandecieron, por ello no puedo dejar de mencionar a uno de los ilustres limeños, Don Ricardo Palma.
 
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Re: Lima, su encanto, costumbres y tradiciones

 
Don Ricardo Palma
 
El 7 de febrero de 1833, nació el insigne tradicionista Ricardo Palma en la Calle Puno, actual tercera cuadra del Jr. Ayacucho, Lima. Figura célebre de la literatura peruana tiene entre sus obras más conocidas las "Tradiciones Peruanas", la obra literaria que ha hecho conocer más al Perú en el extranjero.
 
En la edición No. 2824 del 2 de noviembre de 1848 del periódico "El Comercio", se publicó unos versos de Don Ricardo Palma dedicados a la memoria del General Gamarra. Contaba en esa oportunidad con solamente quince años y quizás esos sean sus primeros versos que haya publicado. Los firmó como Manuel Ricardo Palma, firma que empleó inicialmente.
 
Don Ricardo Palma es uno de los mayores orgullos peruanos que tenemos, siendo su obra una especie de lectura obligada de todo peruano desde la escuela ya que por medio de ella se aprende a conocer más al Perú. Su contribución también ha sido como periodista, cronista, historiador, lingüista, político y la enorme tarea de reconstruir la Biblioteca Nacional que fue saqueada por la horda invasora durante la Guerra del Pacífico.
 
La lingüística fue siempre una de las mayores preocupaciones de Don Ricardo Palma, habiendo contribuído enormemente al engrandecimiento y desarrollo del idioma castellano con la incorporación de peruanismos, americanismos y quechuanismos, lo cual no fue una tarea fácil para él, sino que tuvo que librar una ardua lucha ante la Real Academia de la Lengua.
 
Un aspecto, alagado por muchos, de nuestro gran tradicionista era su alegría, gracia, donaire, picardía y chispa propia de los criollos de antaño, que lo hacían más querido y admirado por todos los que tuvieron el placer de conocerlo personalmente.
 
Falleció el 6 de octubre de 1919 en Miraflores, Lima. Don Ricardo Palma fue muy querido y admirado en vida, por ello, al fallecer, la musa popular se hizo presente para sumarse al dolor ante tamaña pérdida, siendo los hermanos Suárez quienes compusieron un vals para honrar a nuestro gran tradicionista, "Ricardo Palma".
 
Ricardo Palma
(Vals Peruano)
De los Hermanos Suárez
 
Un ángel que con sus alas cubría
el lecho del poeta en su agonía,
las palmeras que en los campos se caían
y el gran poeta Ricardo Palma fallecía.
 
Fue hombre eminente y gran tradicionista
de la letra peruana Ricardo Palma,
el mundo es que lo ha sentido
la muerte del literato.

Para la literatura
como su gran escritor,
llorará la Patria mía
su muerte con gran dolor.
 
Las palmeras coronaban su ataúd,
iban cubiertos por su noble pabellón,
qué tristeza se sintió en el corazón,
al oir la marcha fúnebre, que es la última canción.
 

Dario Mejia
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Re: Lima, su encanto, costumbres y tradiciones

Del Callejón a la Quinta
 
"Al dulce bordonear de las vihuelas, / hoy día se estremece como antaño / el viejo callejón de un solo caño / con el repiquetear de castañuelas. / Y siguen las guitarras con sus trinos / quitando el sueño a todos los vecinos"... Versos del vals "Callejón de un solo caño" de Nicomedes y Victoria Santa Cruz.
 
Los Callejones
 
Las viviendas que empezaron a proliferar en Lima durante la época de la colonia, entre la gente pobre, fueron los callejones. Las quintas vendrían después, cuando ya se tenían muchos años de vida republicana, aunque los callejones siguieron sobreviviendo y todavía, esos solares, se pueden encontrar, especialmente, en los barrios más tradicionales de nuestra tres veces coronada ciudad.
 
Los callejones eran construcciones de adobe, los que eran de un piso, y adobe con quincha, los que eran de dos pisos, por eso han desaparecido la mayoría de ellos. Los corredores eran de tierra apisonada al igual que el piso del interior de las viviendas. Con el correr de los años, la gente empezó a poner madera y hasta ladrillos pasteleros al piso del interior de sus viviendas, pero los corredores seguían siendo de tierra apisonada. Las quintas, en cambio, eran inicialmente construcciones de adobe y quincha, pero luego vendrían las de ladrillo que son las que más se mantienen en la actualidad.
 
Los callejones eran habitados, mayormente, por la gente obrera de Lima. En los callejones vivían los pregoneros que Don Ricardo Palma describe en sus Tradiciones Peruanas. Algunos de esos callejones eran tan grandes que a simple vista, mirando desde la calle, uno veía solamente el portón de entrada del callejón, pero en su interior había una especie de otro barrio o ciudad pequeña dentro del callejón.
 
Todos los habitantes del callejón se conocían y había una confianza tal entre ellos que la gente paraba con la puerta de sus viviendas abiertas durante todo el día, cerrándolas solamente a la hora en que se iban a dormir. Otra de las razones de tener la puerta siempre abierta era porque tenían que salir, constantemente, al caño, lugar que se volvió el punto de reunión de los vecinos. No había baño propio en las viviendas y dependiendo del tamaño del callejón, éste podía tener un caño o más que era compartido por todos los vecinos, al igual que los demás servicios higiénicos.
 
Al caer la tarde, en la puerta de los callejones se solían poner algunas de las vecinas con sus mesas a ofrecer sus postres y comidas a los del callejón y a los demás vecinos del barrio. Todavía se conserva esa tradición en algunos callejones de los Barrios Altos y la gente sigue llegando a probar los ricos potajes criollos que allí se preparan con esmero y una sazón que es una delicia para el paladar.
 
En los callejones de los Barrios Altos y el Rímac nacieron las jaranas criollas. Allí el vals, que vino de Viena, empezó a volverse criollo y adquirir esa característica peruana gracias a los grandes compositores, músicos y cantantes que allí se fueron forjando. Fue esa gente obrera de los callejones la que a la luz de las velas y lamparines volcó a través de versos y notas musicales sus vivencias, amoríos, alegrías, tristezas, triunfos, frustraciones, tradiciones, costumbre y pensamiento político, para crear las hermosas letras y melodías criollas que tenemos y disfrutamos hoy en día.
 
En lo personal, tengo muy gratos recuerdos sobre los callejones ya que parte de mi infancia la pasé en muchos de los callejones de los Barrios Altos que solía visitar de niño porque su piso de tierra era propicio para el juego de las bolas. Aún recuerdo algunos de los callejones antiguos que llegué a conocer en mi antiguo barrio y que posteriormente desaparecerían. "El Chante" era uno de esos callejones donde solía ir a jugar bolas y que desapareció cuando todavía era niño. Ese callejón, que databa de la época de la colonia, quedaba en la primera cuadra del Jr. Ayacucho donde ahora está el local de los hermanos cargadores de San Judas Tadeo, que organizaban peñas los fines de semana y no sé si las seguirán organizando. Estoy seguro que los que asisten a ese local no saben que allí existió un callejón jaranero donde uno de los vecinos, el "Mono" Laynes, hacía llorar a la guitarra como nadie.
 
(CONTINUA...)
Cristal
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Re: Lima, su encanto, costumbres y tradiciones

Callejón del Buque
 
El "Callejón del Buque" al final de la Calle Suspiro en los Barrios Altos, es muy conocido en el ambiente criollo porque allí concurrían los criollos de antaño y se armaban unas jaranas de rompe y raja que a veces duraban varios días. Casualmente, al "Callejón del Buque" de los Barrios Altos solía acudir a cantar nuestra "Morena de Oro", Lucha Reyes. En la mencionada Calle Suspiro todavía existen un par de callejones que son una especie de barrio dentro del mismo barrio, por lo grandes que son. También en "Las Carrozas", cuadra uno del Jr. Huánuco, en los Jirones Maynas, Huari y en muchas partes de los Barrios Altos todavía existen callejones.
 
En nuestra Lima criolla hay otro "Callejón del Buque", pero éste queda en la tercera cuadra de la Avenida Luna Pizarro en La Victoria, y también es famoso por sus veladas criollas y ser testigo de jaranas organizadas por las familias negras de esa zona. En ese "Callejón del Buque" de la Victoria vivía la famosa "Valentina" y allí solía concurrir nuestro siempre recordado Nicomedes Santa Cruz. En dicho callejón nació el grupo "Perú Negro".
 
"Todo deviene nada permanece,
las tradiciones reviven cosas de ayer,
y al embrujo de las reminiscencias,
cobran encanto intentando renacer.
 
Solar muriendo diste paso a la quinta,
hoy no hay portera ni alambre para tender,
y tus cifras cambiaron por letras,
y hasta el caño tiene doble V..."
 
Versos del vals "Del Callejón a la Quinta" de César y Victoria Santa Cruz.
 
(CONTINUA...)