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zafiel
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CUENTOS Y LEYENDAS NICARAGÜENSES: La Mocuana,La Llorona,Ceguas, Chanchas y Micas Brujas

[ Editado ]

 La Mocuana

La leyenda de La Mocuana se puede resumir así: Ha muchos años, en los primeros días de la Colonia, la noticia de los yacimientos de oro que según fama había en los dominios del Cacique de la tercera Villa de Sébaco, llevó allí a muchos españoles, que fueron muy bien recibidos por el indio, quien les entregó tamarindos de oro para que los enviasen al rey de España.

Después del obsequio, el Cacique rogó a los extranjeros que se alejasen y no volviesen. Estos aparentaron hacerlo, pero al poco tiempo regresaron; y esta vez con deliberadas intenciones de sojuzgar al jefe indio. Habiéndolo sabido este, escondió sus tesoros. Únicamente su hija conocía el secreto del escondite. Los españoles fueron derrotados.

Pasó el tiempo y habiendo llegado uno de los hijos de los viejos españoles vencidos, se enamoró perdidamente de la hija del Cacique, que era muy bella. Esta correspondió el amor; y como bien sabía ella que su padre se opondría rotundamente al matrimonio, huyó con el español.

Generosa, le dio a su amante europeo las riquezas que poseía y este, satisfecho, y no esperando nada más de la pobre india, la encerró en la cueva de un cerro y le tapó su salida; pero ella, conocedora del lugar, logró escapar por otro lugar.

La actitud de su amante le causó la perdida del juicio y se convirtió en la bruja La Mocuana... Desde entonces se aparece en los caminos e invita a los transeúntes a seguirla hasta la cueva. La gente dice que nunca le han podido ver el rostro; solamente su larga y cimbreante figura y su preciosa cabellera.

Aquí termina la leyenda de La Mocuana.

 
 
 
La Llorona
 

La Llorona es una figura popular de esas tenebrosas historias que aterran el sueño de las comunidades campesinas. Sus lamentos aparecen en medio del coro nocturno de voces de animales y del ritmo monótono de aguas de quebradas y ríos. Ese concierto lúgubre es el mismo que ha interrumpido el sueño de generaciones enteras en los pueblos diseminados en los misteriosos espacios vírgenes de nuestra América.


En Nicaragua se oyen los lamentos de la llorona transportados vertiginosamente por los caprichosos vientos que proviene de las cuatro esquinas del mundo, Hasta donde cuenta la gente, La Llorona se manifiesta a través de un quejido largo y lastimero, seguido del llanto desgarrador de una mujer cuyo rostro nadie ha visto.


En el bario del Calvario de León, se sabía que cerca del río, allá detrás del Zanjón, pasaba el llorido de la Llorona. Las lavanderas del río contaban que apenas sentían caer el sereno de la noche, debían recoger la ropa aún húmeda y en un solo montón se la llevaban. De lo contrario, La Llorona se las echaba al río. Según el comentario de las lavanderas, La Llorona es el espíritu en pena de una mujer que había botado a su chavalito en el río.


Sobre La Llorona se oyen muchas versiones, pero algunas explican que ese llanto misterioso es el profundo dolor de una madre que perdió a un hijo ahogado en el pozo mientras lavaba la ropa en el río. Pero ¿quién era esa mujer? ¿Quien podrá decirnos más sobre la vida de esa misteriosa alma en pena?


 

Mensaje editado por zafiel

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CUENTOS Y LEYENDAS NICARAGÜENSES:La Mocuana,La Llorona,Ceguas, Chanchas y Micas Brujas

Aseguran los indios de Monimbó que hay mujeres en el barrio que tienen la manía de ser brujas, que se transforman, por ser conformes con su manía, en chanchas, y micos brujos y en ceguas.


Todas estas mujeres poseen un guacal grande y blanco. A las once de la noche, hora en que los tunantes salen de una choza a otra, las mujeres se dan tres volantines para atrás y tres para adelante, echando el alma por la boca en el guacal grande y blanco al final del tercer salto delantero.
 
 
 
Como Micas Brujas se dedican a efectuar robos y raterías. Se trepan a los árboles, cortan las frutas y se los lanzan a la familia victima. Súbense a los techos de las casas, saltan de un lugar a otro; bajan al patio o a la calle y arrojan piedras contra las puertas. Se introducen en la cocina y quiebran lo que encuentran; se agazapan tras el tinajón o tras el número de leña, y después corren rápidamente a colgarse de las ramas de algún árbol cercano, a balancearse burlescamente.

Mientras el mico actuario se halla en plena acción, la familia victima –auxiliada de los vecinos- lo persigue con palos y garrotes, tratando de agarrarlo y matarlo. Pero... en vano.

Ya están cerca, ya creen tenerlo acorralado, y el mico se les esfuma...; y aparece luego en el otro extremo donde creían estaba agazapado.
 
 
 
 
Como Chanchas Brujas andan en las calles y caminos siempre al trote. Son chanchas de tamaño grande, negras y embadurnadas de lodo podrido.

Apenas divisan a la persona “señalada”, aligeran el trote y comienzan gruñir fuertemente, con el gruñido con que se caracterizan cuando andan en ciclo o brama.

Ya cerca de la persona, la envisten fuertemente; le dan trompadas y mordiscos en las piernas. Esta trata de correr y si no lo hace a tiempo, la chancha bruja la derriba al suelo y la golpea hasta hacerla perder el conocimiento.

Al día siguiente la victima aparece molida y mordida, y con los bolsillos vacíos.
 
 
 
  Como Ceguas después de vomitar el alma queda transformada en mueres jóvenes. Sus vestido son de hojas de guarumo; sus cabelleras, que le llegan hasta la cintura, de cabuya y sus dientes están recubiertos de cáscara de plátano verde, de manera que cuando hablan s les oye la voz cavernosa y hueca.

Se les ha visto introducirse en los patios sembrados ded jazmines y lirios; bajo de limoneros y naranjos en flor; bajo de los aromos; y colocarse en la cabeza flores de penetrante perfume.

Ellas solo tienen un decidido afán: perseguir a los hombres tunantes y castigarlos.
Todas las ceguas son amigas y trabajan en compañía. Se entienden unas a otras por medios de silbidos agudos prolongados, y tienen una agilidad asombrosa en las pierna. Pues la acaban de ver en una esquina y de pronto se les divisa a dos cuadas de distancia. Por eso “aseguran” que carecen de pies y que vuelan.
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CUENTOS Y LEYENDAS NICARAGÜENSES: La Mocuana,La Llorona,Ceguas, Chanchas y Micas Brujas

La Vieja del Mombocho
 
 
La leyenda de la vieja del volcán es uno de los mitos del Mombacho. Se habla de una anciana, protectora del bosque, que aparece en medio de la bruma con un largo vestido blanco y se desvanece tan pronto uno se acerca. Muchos han visto a la viejecita perderse en la neblina; otros dicen que se convierte en perra que vaga buscando un río del cual beber por las noches.
 
 
 
 
 
El Cacique Adiac
 
Unos de los valores más representativos del pueblo indígena de Subtiaba, de importancia y que llena de orgullo, identidad y patriotismo es la leyenda del cacique Adiac que también se le conoce como cacique del Tamarindón.

Dicen los abuelos que el Cacique fue el que recibió a los emigrantes leoneses que pretendiendo asilo temporal, llegaron hasta sus aposentos. Él juntó a una delegación de sus guerreros y el concejo de ancianos, dialogaron y negociaron la estadía temporal.

Se cuenta que fue un gran guerrero, de batallas en Olocotón, El Apante, El Opico, Orota y el Ostayo. Se dice que Adiac confió mucho en la palabra de sus vecinos y que por eso fue capturado al noroeste de Subtiaba, asesinado y colgado en el antiguo árbol del Tamarindón. Como símbolo de terror y dejar secuela sicológicas fue dejado por días como para doblegar el coraje de su pueblo.

A pesar de el anonimato y el bozal históricos que algunos imponen, Adiac vive en el corazón y nervio de cada descendiente de Subtiaba. Sigue viva en la memoria colectiva la figura de este hombre.

A pesar de los atropellos, esta leyenda no sufrió transformación a partir de la realidad y continúa vigente.

Más que una leyenda es un ejemplo de casta y heroísmo.
 
 
 
La Taconuda
 
Es una mujer de 7 pies de estatura, joven, pelo largo que le llega hasta la pantorrilla, delgada, zapatos de tacón altos y curvos, de cara seca, de ojos hondos labios pronunciados, pintados y risueños, chalina negra, bustos respingados, vestido blanco con un fajín de plata y hebilla cuadrada grande y un cintillo dorado en el pelo.

Esta linda joven era hija de un cacique que era dueño de todas las haciendas desde la línea hasta llegar a Masaya; su padre le heredó todas sus riquezas por ser la única hija, es de apellido Sánchez.

Dicen que sale en los cafetales, en las cuchillas cerca de las haciendas que llevan por nombre Corinto y Las Mercedes. El encanto de ella es agarrar a los hombres y ponerlos locos, le sale a los capataces y los lleva a las curvas de los caminos, dejándolos adormecidos y desnudos hasta que sus familiares los encontraban.

Cuando la taconuda pasaba, dejaba un gran aroma de perfume y por eso la identificaban pero no a todo hombre se llevaba. Dicen los que la han visto que le gusta que la llamen taconuda.