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CUÉNTOS Y LEYENDAS DE HONDURAS!!

SAN PEDRO SULA, HONDURAS
LA Ciguanaba es una mujer que sale casi desvestida a la orilla del río. También se le conoce con el nombre de la Sucia en todo el país. Esta mujer ha enloquecido durante muchos años a miles de hombres y especialmente a los enamorados. Hay quien afirma que la Sucia le salió columpiándose en unos bejucos en lo más espeso de la montaña o que la vieron corriendo en medio de una milpa. No toda la gente la conoce como Ciguanaba o la Sucia. También la llaman la Cegua en algunos pueblos del norte del país, como Trujillo, La Ceiba, Puerto Lempira y Omoa.

La gente que vive a la orilla del mar asegura que la Cegua se pasea por las playas en las noches de luna en busca de algún enamorado. La Cegua, decía el Negro Güity, es una mujer de cuerpo bellísimo, caderas cimbreantes como palo de coco. Su pelo negro, liso y largo brilla mucho... La vi una vez, señor Montenegro. Ahí por donde ve esas champas pasó la Cegua. Me entró un miedo que hasta me oriné en los pantalones. Viera qué jodida me llevé. Por suerte no le vi la cara porque ahí nomás me *******.

Las ánimas es un pueblo pintoresco en la jurisdicción de Danlí, departamento de El Paraíso. Por el sitio donde está, da la impresión de que quien le puso ese nombre sabía lo que estaba diciendo. Hace muchos años, la carretera era angosta y peligrosa, a tal grado que quienes viajaban por la zona decían que les parecía estar bajando al mismísimo infierno. José García, vecino de Tegucigalpa, se dedicaba a la venta de pañuelos, perfumes, ganchos, prendedores, toallas, cobijas y otros artículos. Recorría todos los pueblos del país para ganarse la vida de esa forma.

Le informaron que en Las ánimas había mucha gente que podía comprar sus productos y, sin pensarlo dos veces, se subió en una baronesa, el único medio de transporte en aquellos tiempos, con la esperanza de hacer buenos negocios en aquel lugar. A la mitad del camino se había arrepentido de hacer el viaje. Llevaba el estómago revuelto por los grandes saltos de la baronesa. Con tanto polvo que cubría su cuerpo, parecía ratón de panadería.

Al fin llegaron a Las ánimas. La gente corrió a encontrar a los pasajeros reclamando los encargos y José comprendió que no había por qué arrepentirse de haber viajado a Las ánimas. Consiguió alojamiento con facilidad y al llegar la tarde anduvo vendiendo de casa en casa.

Estaba a punto de terminar la mercadería cuando se le ocurrió tocar la puerta de una casa. Salió a abrirle una muchacha de 18 años que le causó una tremenda impresión: inolvidable, jamás en su vida había visto a una mujer tan bella. La joven lo hizo pasar adelante sin dejar de regalarle su bella sonrisa. José se puso tartamudo cuando comenzó a mostrarle parte de la mercadería que le había quedado.

Disculpe mi to… tor… peza… este… digo… yo… pues… ¿cómo se llama usted? La bella joven, sin perder su agradable sonrisa, contestó: Me llamo Amparo, y usted ¿cómo se llama? José le dio su nombre y después de aquella presentación quedó perdidamente enamorado de Amparo. Le regaló un perfume, una toalla y unos aretes, se despidió nerviosamente y le prometió que regresaría la siguiente semana con mejores artículos.

Al despedirse, ella le apretó coquetonamente la mano diciéndole adiós. Inmediatamente, el vendedor pensó: “Si no me la consigo es que soy papo”. Llegó la noche y José se dedicó a recorrer las calles amplias de aquel pueblo llamado Las ánimas. En una esquina entabló conversación con unos jóvenes que hablaban de mujeres.

José les contó algunas de sus experiencias amorosas, dejando con la boca abierta a sus interlocutores. “Usted sí es un hombre de mundo por lo que nos cuenta. Díganos, ¿cuesta mucho conseguir a una mujer en la ciudad?. José, como un experimentado galán, respondió: A veces. Lo esencial es tener verbo, saber hablar. Ya me ven aquí medio feo, pero les aseguro que he conseguido más mujeres que los hombres guapos.

Pero ustedes son dejados porque hoy conocí a una muchacha que se llama Amparo, que vive allá, en aquella casa. Mmm... qué mujer más linda y nadie se la tira.

Los muchachos se rieron. Es que es una creída. No tarda en salir a dar una vuelta sólo para picarnos. Es pícara, coqueta, pero como nadie se atreve a hablarle. Con aquellas palabras, José pensó que si ella salía tendría la oportunidad de decirle lo que ya sentía su corazón.

Se despidió del grupo y cautelosamente buscó las sombras. Se paró en una esquina esperando que Amparo saliera. No tuvo que esperar mucho. En ese momento la joven pasó cerca de él con su hermoso pelo extendido. José no se pudo contener y al caminar detrás de ella le gritó: ¡Amparo, Amparito! No camine tan rápido. Sshhhh. Espéreme. Salieron del pueblo y José no se dio cuenta. Le interesaba más que la mujer lo esperara que averiguar si estaban o no en las últimas casas. Ella se desvió a la derecha, seguida por su enamorado. José corrió hasta darle alcance y agarrándola del pelo exclamó: “¡Es mucha papada la suya, Amparito, con los hombres no se juega!

Al hacer que ella se diera la vuelta, casi se desmaya del susto. No era Amparito, como él creía. Era una mujer horrible con el pecho descubierto. El espanto lanzó una terrible carcajada que resonó en las montañas, haciendo huir a los animales nocturnos “¿Quieres una mujer? Aquí estoy, desgraciado, toma tu teta… toma tu teta que soy tu nana, ja, ja, ja, ja, ja. José, al verse perseguido por la monstruosa mujer, lanzó un grito aterrador que fue escuchado por todos los habitantes de Las ánimas.

La gente abrió las puertas y José pasó como alma que lleva el diablo hasta perderse en la oscuridad. Lo encontraron con la mirada perdida. Un doctor en Danlí lo asistió. No cabe la menor duda de que le salió la Sucia, como ha sucedido con otros enamorados.
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Re: CUÉNTOS Y LEYENDAS DE HONDURAS!!

LA ESCUELA ABANDONADA





La maestra Dulce Margarita terminó de recoger los exámenes de sus alumnos en la pequeña escuela rural de Francisco Morazán, sonó la campana y los niños salieron corriendo presurosos para sus casas. En esos días se estaban construyendo viviendas a dos kilómetros de distancia de la aldea asegurando que la comunidad entera se trasladaría a las casas nuevas gracias a los trabajos realizados por el alcalde municipal.

La profesora Dulce era una mujer de avanzada edad y se sentía aquella mañana cuando se entregaron las calificaciones que daban por finalizado el año escolar. Uno de sus compañeros maestros llamados Juan le dijo.

.- Maestra Dulce, el próximo año vamos a estrenar escuela en la nueva aldea.
.- Tal vez logro verla, porque así como estoy de enferma quién sabe.
.- No diga eso profesora, allá se va a sentir bien mirando a sus queridos alumnos, además usted se ha ganado todo el cariño de los niños y de los padres de familia.

.- Me duele dejar esta escuela... trabajé en ella casi veinte años.
.- Pero ya ve que todo lo están mejorando, los tiempos van cambiando los pueblos.
.- Eso es cierto.

Pasaron los días y la salud de la maestra fue empeorando a pesar de los cuidados que le prodigaban sus vecinos, finalmente Dios se la llevó. El entierro de la profesora fue muy concurrida, además de sus pocos familiares llegaron de las aldeas circunvecinas y muchos de sus ex alumnos con sus esposas. Al siguiente año la alcaldía decidió trasladar a los vecinos a la nueva aldea y así le pusieron por nombre, las viejas casas quedaron abandonadas así como la escuelita ubicada en una colina del lugar.

Cinco años más tarde aquél se convirtió en un pueblo totalmente abandonado, la calle principal se fue cubriendo de zacate y de espinas, los campesinos dejaron de pasar por el lugar ya que se abrieron nuevos caminos, y allá en la colina la pequeña escuela comenzaba a deteriorarse. Dicen que las casas que no son habitadas se llenan de sucio, telas de araña y humedad. Siguió corriendo el tiempo, las puertas y ventanas de las casas fueron convertidas en leña y las tejas fueron quitadas por ladrones que luego les vendieron en otros lugares, algunas casas comenzaron a caerse con la llegada del invierno.

La abandonada aldea estaba ubicada en las márgenes del río grande o Choluteca, había unas pozas profundas que en otros años habían sido las favoritas de los bañistas y pescadores, todo había cambiado, raras y contadas veces llegaban pescadores solitarios; sin embargo, al estar cerca de la aldea el miedo los invadía y abandonaban presurosos el lugar cuando llegaba la tarde.

Guillermo García platicaba con sus amigos, se trataba de un grupo de hombres jóvenes aficionados a la pesca y la cacería.
Arriba de nueva aldea hay unas pozas profundas para pescar y las montañas cercanas están habilitadas por venados y tepezcuintles, así que el próximo fin de semana nos vamos en mi carro, qué les parece la idea.

Y no está tan lejos de la capital Guillermo, a mí me parece bien, a mí también... Corría el mes de diciembre, el frío comenzaba a sentirse en todo el país, en el tiempo que ocurrió esta historia no había tanta tala de árboles, los ríos no se secaban, el grande o Choluteca mostraba a los viajeros hasta las más pequeñas piedras que estaban en el fondo, el agua era clara, transparente, tornándose de color azul en las profundidades. Los amigos llegaron y dejando el carro cerrado en la vieja aldea abandonada y subieron a la montaña en busca de venados, se habían unido al grupo dos campesinos a los que llaman chanes que son los que se encargan de sacar a los venados de sus escondites gritando y mandando a sus perros tras ellos.

Se escuchó el disparo de una escopeta y Guillermo gritó. Le pegué muchachos, le pegué... vamos a buscarlo en aquella hondonada...
En efecto el joven había matado un hermoso venado que subieron a la parte plana atándolo con cuerdas en dos palos de ocote. Al llegar al río destazaron el venado, luego su carne la colocaron en dos grandes hieleras que tenían en el carro, contentos con haber atrapado aquella presa se fueron al río a pescar, estas pozas deben tener guapotes y sábalos, nos va a ir bien este día.

La suerte favorecía a los muchachos que habían logrado pescar varios guapotes, tan entusiasmados estaban que el tiempo se fue volando. Guillermo les dijo: Recojan anzuelos que nos vamos ya a caer la noche. Llegaron al sitio donde tenían el vehículo y escucharon un coro de niños, vieron luces en la colina y la curiosidad los obligó a subir para ver qué pasaba, candelas y antorchas iluminaban la escuelita, los muchachos se pararon en la puerta y pasen adelante les dijo una voz agradable estamos practicando con los niños lo hacemos de noche porque todos trabajan en el campo, me llamo Dulce, soy la maestra.

Durante media hora los muchachos se deleitaron con los cantos, aplaudieron a los niños con entusiasmo y luego se despidieron de la profesora y abandonaron el lugar, al llegar a la nueva aldea, eran las siete de la noche, llegaron a una pulpería a comprar refrescos y cigarrillos y comentaron los actos que habían visto en la escuela. Las personas que estaban ahí se estremecieron de pies a cabeza y un anciano del lugar les dijo. Las tres divinas personas los acompañe y los favorezcan, la maestra que ustedes vieron murió hace muchos años, seguramente los niños que vieron también son difuntos, váyanse a sus casas y le dan gracias a Dios de estar con vida, cuentan que aún en estos días los que pasan por la vieja aldea han visto iluminada la escuela abandonada.
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Re: CUÉNTOS Y LEYENDAS DE HONDURAS!!

LA CADENA MALDITA!!


SAN PEDRO SULA, HONDURAS
Elías Lagaerpada había llegado de Nicaragua para hacer negocios en Honduras, hizo contactos con un empresario sampedrano para instalar una pequeña fábrica de derivados de cacao, así nació el Vitacacao, las bolitas de chocolate, Vita Sula y otros de grata recordación en los años 56. Dicen que la envidia es mala consejera y Pablo Serpas sentía envidia por el nicaragüense y sus socios sampedranos: "Este tipo se cree muy listo para hacer billetes, será mejor desaparecerlo y montar un negocio como el de él y sus estúpidos socios.

Pablo era cliente de la fábrica de don Elías con quien había entablado amistad, pero dentro de su corazón había negros propósitos por la ambición de tener lo que el empresario tenía: Don Elías que bueno que lo veo porque le traje un regalito, ustedes han sido muy buenos conmigo, me han dado los créditos necesarios y poco a poco con su ayuda me he enderezado económicamente. Usted sabe que cuenta con nosotros, usted es un hombre honrado y cabal, no se hubiera molestado. Es un pequeño presente para usted, ábralo. Don Elías abrió una caja pequeña forrada con terciopelo, se impresionó al ver una hermosa cadena de oro con una medalla que tenía unos signos extraños: "No sabe cómo se lo agradezco don Pablo, pero dígame... ¿qué significan esos signos?

Son claves para la buena suerte, esa cadena me la vendió un adivino, dijo que quien lleve la cadena siempre tendrá riqueza y salud.

Para mí lo más importante es la salud, de nuevo le agradezco el regalo.

Lo que no sabía don Elías es que aquélla cadena era una maldición para él, un hábil brujo de Choloma que había grabado signos de muerte en la medalla marcó un plazo de tres meses para que todos los negocios de aquel hombre honrado se fueran a la quiebra. Cuando Elías sellaba bolsas de sus productos sintió un mareo, se tambaleó siendo ayudado por dos de sus empleados, le llevaron un vaso con agua y poco a poco se recuperó: "Gracias muchachos, creo que es cansancio".

Al día siguiente, don Elías no pudo levantarse y sus hijos lo llevaron a una clínica privada donde le practicaron todos los exámenes necesarios, los médicos se sorprendieron porque todo eran normal aparentemente en la salud del paciente: "Realmente no sabemos qué le sucede a su papá, los exámenes que le hemos practicado no dos veces arrojan nada malo, o sea que su papá goza de perfecta salud". Regresaron con él a casa, le dieron medicamentos para el sistema nervioso, tranquilizantes y vitaminas. Durante dos días permaneció tranquilo y regresó a la fábrica pero esta vez le dio un ataque, sus trabajadores lo atendieron y de inmediato llamaron una ambulancia trasladándolo a la sala de emergencias del hospital. Pocos minutos después falleció, víctima de una extraña enfermedad.

Pablo estaba satisfecho con la muerte de don Elías, fue a su velorio y en el ataúd vio que le habían dejado sobre su pecho la cadena que le regaló y que fue la causante de su muerte. Ya sin la competencia del desaparecido señor Lagaerpada, la fábrica se la compró a la viuda y fue creciendo poco a poco. Los antiguos empleados conservaron su trabajo, eran los que entendían el manejo de todos los productos que ahí se elaboraban. Pablo satisfecho le decía a Coralia, su esposa: "Estamos progresando amor gracias a la inesperada partida del antiguo dueño de la fábrica, qué pena que se haya muerto. A don Elías le guardaba aprecio aunque habían cosas que no me agradaban de él". La mujer le respondió: "Era un buen hombre, yo no fui al velorio porque vos sabes que me dan pánico los muertos, se me quedan grabados en la mente y después no puedo dormir".

Una mañana mientras Pablo andaba en la fábrica, pasó por su casa un vendedor de productos populares, doña Coralia que era de esas mujeres que tratan de comprar de todo, se asomó a la puerta y se puso a escuchar lo que se decía por el alto parlante: "Vengan, vengan esta mañana les estoy ofreciendo preciosas cadenas, relojes, cadenas, aretes, cosméticos y todo lo que una mujer necesita para verse más bella, así que acérquese a esta unidad de sonido para que lleve estas cosas especiales que transforman a la mujer.

Ella se acercó al carro y comenzó a ver todo lo que vendían. En menos que canta un gallo ya había comprado un poco de todo lo que se ofrecía: "Ustedes venden cosas muy buenas... ¿cuándo van a pasar otra vez? el vendedor se acercó a ella y le dijo que pasarían dentro de un mes. "Así que dentro de un mes vamos a pasar, agradecemos su compra señora. "La mujer se regresó a su casa con la impresión de haber visto al vendedor en otro lugar: "No sé dónde he visto a ese hombre".

Pasaron los días y una noche Pablo llevó a bailar a su esposa, fueron a un salón llamado Tropicana que era de los más populares en aquellos días. Regresaron a las 3.00 am, él se había tomado unos tragos y no tardó en quedarse dormido. Mientras la mujer se limpiaba el rostro con una crema en el tocador, abrió un cofre y sacó una linda cadena de oro, se acercó a su esposo y se la colocó en el cuello: "Cuando se levante se llevará una linda sorpresa, es un lindo regalo que le hago". Amaneció y Coralia se levantó a hacer el desayuno, extrañó que su esposo no se levantara temprano como era su costumbre, así que se fue a la cama para despertarlo, lo que vio la horrorizó, Pablo tenía los ojos salidos, estaba decapitado.

A los gritos desesperados de la mujer acudieron los vecinos para auxiliarla, la policía investigó y no ha habido explicación sobre la muerte de Pablo. Cuando lo velaron le colocaron aquella cadena sobre el pecho, era la misma con la que enterraron a don Elías Lagaerpada, resaltaban los signos diabólicos que tenía grabados. Meses después mientras Coralia atendía los negocios se puso pálida. "Dios mío ahora recuerdo al vendedor, era don Elías...".
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Re: CUÉNTOS Y LEYENDAS DE HONDURAS!!

LA PIEDRA DE LOS RITOS OCULTOS!

SAN PEDRO SULA, HONDURAS
En 1970 el buen amigo Rodolfo Romero C., con residencia en Corquín, Copán, realizó una investigación con los ancianos de aquel lugar sobre algo que es totalmente desconocido para la mayor parte de los que vivimos en Honduras.

Los antiguos habitantes de nuestro país vivían en tribus y en cada una de ellas existía un brujo o chamán que era el que se encargaba de impartir enseñanzas, practicar en cantos, llamar a los espíritus y hacer sacrificios humanos. Los jefes de esas tribus evitaban las contiendas con sus vecinos intercambiando animales como gallos, burros, vacas, haciéndolo de igual manera con sus mujeres. Aquella era una forma de mantener la paz.

Se cuenta que hace muchos, pero muchos años, una tribu cercana a la del cerro de Celaque, donde habitan hombres y mujeres que amaban la paz, se vieron amenazados por el brujo de esa tribu. Los hombres y las mujeres trataron por todos los medios a su alcance de convencer al jefe de la tribu a la cual pertenecía el brujo para que mantuvieran la paz, como había sido la costumbre.

El brujo amenazaba constantemente a los de su propia tribu con provocarles enfermedades y hacer que se muriera el cacique, tenía su corazón lleno de odio y de maldad. Poco a poco fue convenciendo a los hombres de odiar a los de la tribu de Celaque.

“Tenemos que apoderarnos de sus riquezas. De sus riquezas y de sus mujeres, esos hombres nos odian a nosotros y saben mantener una paz que en realidad no existe. Desde ya les anuncio que una noche de estas voy a llegar donde ellos para embrujarlos a todos”, dijo el brujo.
Cuenta la leyenda que una noche el brujo, amparado en las sombras de la noche, encaminó sus pasos al lugar donde estaba ubicada la tribu de Celaque. Llevaba una vara y unos polvos mágicos, iba con el propósito de maldecir a aquellas buenas personas, pero ignoraba que había hombres que cuidaban su tribu subidos en árboles elevados. A pesar de la oscuridad los vigilantes tenían ojos de lince y el extraño don de ver con claridad en la noche más oscura.

-Miren compañeros, es aquel malvado brujo que va camino a nuestra tribu. Los vigilantes bajaron presurosos de los árboles emitiendo sonidos que imitaban a las aves nocturnas, se levantaron al brujo y dieron aviso al cacique y a los guerreros de su tribu de la presencia del brujo que sentía odio por ellos. En poco tiempo, armados con sus afiladas lanzas salieron armados en busca del intruso que se aproximaba para regar sus polvos mágicos y maldecirlos a todos.

-Vamos, guerreros, tenemos el deber sagrado de defender la tribu, especialmente a nuestras mujeres y niños.
El brujo se desvió del camino para no ser descubierto, ignorando que le iban siguiendo los pasos. Al llegar a una loma la luna apareció en el cielo iluminando con sus rayos la ruta que seguía el hechicero. Sin saber cómo llegó a una enorme piedra donde se celebraban antiguos ritos indígenas, la tocó con su vara y antes de que arrojara sus polvos mágicos y pronunciara su maldición, fue sorprendido por los hombres de la tribu de Celaque, quienes lo rodearon, lo ataron de pies y manos y ahí, sobre la piedra milenaria, lo mataron con la punta de sus afiladas lanzas.

El brujo de la tribu enemiga agonizaba cuando pronunció unas palabras antes de morir. Sus victimarios se sintieron satisfechos de haber librado de una maldición a su pueblo, quebraron la vara y revolvieron los polvos mágicos con la tierra. Cuando se preparaban para regresar a su tribu ocurrió algo inesperado, la piedra comenzó a brillar en la oscuridad de la noche porque la luna se había ocultado entre las nubes. El cadáver del brujo se elevó varios centímetros sobre la piedra de los ritos y comenzó a temblar en el aire, luego el cuerpo cayó sobre la piedra y se convirtió en humo. Fue entonces que todos los guerreros que participaron en la muerte del brujo enloquecieron.

Pero las cosas no pararon ahí. Los de la tribu a la que pertenecía el brujo muerto sobre la piedra se enfermaron poco a poco hasta que todos murieron. Los de la tribu de Celaque se dieron cuenta de lo ocurrido y decidieron abandonar el cerro, trasladándose a un lugar lejano; mientras caminaban en busca de una tierra diferente escuchaban lamentos y risas macabras, hasta que llegaron a un valle rodeado de dos ríos y ahí desapareció el encantamiento.

La piedra sigue en el mismo lugar, pocos son los que se atreven a incursionar por la ruta de la antigua tribu y mucho menos hasta el sitio donde se encuentra la piedra, por miedo a volverse locos. Sin embargo, los viajeros afirman que de aquella piedra salen extraños sonidos, a veces de vacas, burros, caballos o gallos, supuestamente desde el más allá.

Como decíamos, el misterio sigue ahí esperando que algún valiente le hable al brujo para que cese el encantamiento que ha quedado atemorizando a la gente que vive en esas montañas. Durante muchos años las personas que conocen de este asunto se han preguntado quién tendrá el valor suficiente valor de hacerlo.

No lo sabemos, pero según la leyenda, mientras no haya un hombre con los nervios bien puestos que se atreva a enfrentarse al brujo, la piedra de los sacrificios continuará emitiendo quejidos, lamentos y extraños sonidos de animales hasta la eternidad.
Diamante
fran31
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Re: CUÉNTOS Y LEYENDAS DE HONDURAS!!

toma tu teta jejejejejejeeeee:cara_preocupado:
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Re: CUÉNTOS Y LEYENDAS DE HONDURAS!!

Igmaginate! Q te salga una nena en la oscuridad!
Diamante
fran31
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Re: CUÉNTOS Y LEYENDAS DE HONDURAS!!

por eso  no busco lo obscurito :cara_preocupado:
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floruyucana
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Re: CUÉNTOS Y LEYENDAS DE HONDURAS!!

ESTA NO LA HABIA ESCUCHADO Y ESTA BUENISIMA!!!
 
BUEN DIA AMIGO!!
 
SALUDOS Y BENDICIONES♥

Escrito por maziso in love:
LA PIEDRA DE LOS RITOS OCULTOS!

SAN PEDRO SULA, HONDURAS
En 1970 el buen amigo Rodolfo Romero C., con residencia en Corquín, Copán, realizó una investigación con los ancianos de aquel lugar sobre algo que es totalmente desconocido para la mayor parte de los que vivimos en Honduras.

Los antiguos habitantes de nuestro país vivían en tribus y en cada una de ellas existía un brujo o chamán que era el que se encargaba de impartir enseñanzas, practicar en cantos, llamar a los espíritus y hacer sacrificios humanos. Los jefes de esas tribus evitaban las contiendas con sus vecinos intercambiando animales como gallos, burros, vacas, haciéndolo de igual manera con sus mujeres. Aquella era una forma de mantener la paz.

Se cuenta que hace muchos, pero muchos años, una tribu cercana a la del cerro de Celaque, donde habitan hombres y mujeres que amaban la paz, se vieron amenazados por el brujo de esa tribu. Los hombres y las mujeres trataron por todos los medios a su alcance de convencer al jefe de la tribu a la cual pertenecía el brujo para que mantuvieran la paz, como había sido la costumbre.

El brujo amenazaba constantemente a los de su propia tribu con provocarles enfermedades y hacer que se muriera el cacique, tenía su corazón lleno de odio y de maldad. Poco a poco fue convenciendo a los hombres de odiar a los de la tribu de Celaque.

“Tenemos que apoderarnos de sus riquezas. De sus riquezas y de sus mujeres, esos hombres nos odian a nosotros y saben mantener una paz que en realidad no existe. Desde ya les anuncio que una noche de estas voy a llegar donde ellos para embrujarlos a todos”, dijo el brujo.
Cuenta la leyenda que una noche el brujo, amparado en las sombras de la noche, encaminó sus pasos al lugar donde estaba ubicada la tribu de Celaque. Llevaba una vara y unos polvos mágicos, iba con el propósito de maldecir a aquellas buenas personas, pero ignoraba que había hombres que cuidaban su tribu subidos en árboles elevados. A pesar de la oscuridad los vigilantes tenían ojos de lince y el extraño don de ver con claridad en la noche más oscura.

-Miren compañeros, es aquel malvado brujo que va camino a nuestra tribu. Los vigilantes bajaron presurosos de los árboles emitiendo sonidos que imitaban a las aves nocturnas, se levantaron al brujo y dieron aviso al cacique y a los guerreros de su tribu de la presencia del brujo que sentía odio por ellos. En poco tiempo, armados con sus afiladas lanzas salieron armados en busca del intruso que se aproximaba para regar sus polvos mágicos y maldecirlos a todos.

-Vamos, guerreros, tenemos el deber sagrado de defender la tribu, especialmente a nuestras mujeres y niños.
El brujo se desvió del camino para no ser descubierto, ignorando que le iban siguiendo los pasos. Al llegar a una loma la luna apareció en el cielo iluminando con sus rayos la ruta que seguía el hechicero. Sin saber cómo llegó a una enorme piedra donde se celebraban antiguos ritos indígenas, la tocó con su vara y antes de que arrojara sus polvos mágicos y pronunciara su maldición, fue sorprendido por los hombres de la tribu de Celaque, quienes lo rodearon, lo ataron de pies y manos y ahí, sobre la piedra milenaria, lo mataron con la punta de sus afiladas lanzas.

El brujo de la tribu enemiga agonizaba cuando pronunció unas palabras antes de morir. Sus victimarios se sintieron satisfechos de haber librado de una maldición a su pueblo, quebraron la vara y revolvieron los polvos mágicos con la tierra. Cuando se preparaban para regresar a su tribu ocurrió algo inesperado, la piedra comenzó a brillar en la oscuridad de la noche porque la luna se había ocultado entre las nubes. El cadáver del brujo se elevó varios centímetros sobre la piedra de los ritos y comenzó a temblar en el aire, luego el cuerpo cayó sobre la piedra y se convirtió en humo. Fue entonces que todos los guerreros que participaron en la muerte del brujo enloquecieron.

Pero las cosas no pararon ahí. Los de la tribu a la que pertenecía el brujo muerto sobre la piedra se enfermaron poco a poco hasta que todos murieron. Los de la tribu de Celaque se dieron cuenta de lo ocurrido y decidieron abandonar el cerro, trasladándose a un lugar lejano; mientras caminaban en busca de una tierra diferente escuchaban lamentos y risas macabras, hasta que llegaron a un valle rodeado de dos ríos y ahí desapareció el encantamiento.

La piedra sigue en el mismo lugar, pocos son los que se atreven a incursionar por la ruta de la antigua tribu y mucho menos hasta el sitio donde se encuentra la piedra, por miedo a volverse locos. Sin embargo, los viajeros afirman que de aquella piedra salen extraños sonidos, a veces de vacas, burros, caballos o gallos, supuestamente desde el más allá.

Como decíamos, el misterio sigue ahí esperando que algún valiente le hable al brujo para que cese el encantamiento que ha quedado atemorizando a la gente que vive en esas montañas. Durante muchos años las personas que conocen de este asunto se han preguntado quién tendrá el valor suficiente valor de hacerlo.

No lo sabemos, pero según la leyenda, mientras no haya un hombre con los nervios bien puestos que se atreva a enfrentarse al brujo, la piedra de los sacrificios continuará emitiendo quejidos, lamentos y extraños sonidos de animales hasta la eternidad.


Diamante
maziso in love
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Re: CUÉNTOS Y LEYENDAS DE HONDURAS!!

Florcita, gracias amiga por comentar!
Saluditos a Ud. Linda damita

Fran, jaja nunca lo oscurito
ayí esta la fuerza maligna.

Si alguien podría poner los vídeos seria interesante mas verdad?
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hadablue
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Re: CUÉNTOS Y LEYENDAS DE HONDURAS!!

haste me duelen los hojos de leer tanto pero estubieron buenas!!