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Acero
quesadilla
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CONCLUSION DE LA SIGUANABA...

Cihuehuet, ahora Siguanaba, se había vuelto loca.
Desde entonces la gente del pueblo no la volvió a ver y dicen que como el dios Tlaloc la castigo a lavar ropa para siempre, todavía ahora durante las noches se oyen sus gritos y carcajadas.

Dicen que cuando algún hombre regresa tarde o borracho a su casa, se le aparece una mujer bellísima que le pide que la lleve con el. De repente se transforma y se vuelve horrible. Algunos cuentan que a veces se esconde detrás de los palos de guarumo. Otros comentan que nace de ese árbol.

Todo esto sucede generalmente cerca de los ríos, pozas o quebradas que son los lugares donde la Siguanaba habita.

- Y … ¿Qué fue del Cipitio?
¡Ahhh! El niño se quedo para siempre niño. Vive con Tlaloc y lo cuida su abuelita. A veces le dan permiso de que se acerque donde hay muchachas bonitas y les deja flores como obsequio. No le hace mal a nadie. Dicen que todavía come ceniza pero hoy lo hace por pura galgueria y no porque tenga hambre.

Si algún dia lo ven, por favor, no se asusten, es otro salvadoreño como ustedes o como yo


La siguanaba es uno de los más hablados mitos de El Salvador. Se dice que aparece en los ríos meciéndose en los bejucos y riéndose con carcajadas escalofriantes.

Muchas veces se cuenta que aparece como una mujer hermosa, para engañar a los hombres, burlandose de ellos transformando su hermosa cara en un rostro calabérico y un olor a muerte. La presencia de ella causa fuertes calenturas, terror y a veces hasta muerte.

La Siguanaba es conocido en El Salvador de rincón a rincón y cada pueblo tiene sus diferentes formas y modo de describir a tal fenomeno.

Un señor cabalgaba y mientras pasaba por la loma de la cruz, cerca de su finca, escuchó los llantos de una mujer. El hombre acudió y dío ayuda a la mujer, sin mostrar el rostro, pidió la montara al caballo y la llevara a un lugar llamado "Jayuca". El campesino la montó y él se subió enfrente dejando la mujer en su espalda. No hubo conversación por el camino, y el campesino empezó a sentir un olor a muerto y su carne se le fue escalofriando. Trató de ver hacia su espalda y no pudo. No pudo menear su cuerpo y fue que calló de su caballo inmóvil. Escuchó las carcajadas que se alejaban y él quedó ahí, y sin saber cómo despertó en la cama de su rancho, sin poder hablar por varios días.


Alta, seca. Sus uñas largas y sus dientes salidos, su piel terrosa y arrugada le dan un aspecto espantoso. Sus ojos rojos y saltados se mueven en la sombra, mientras masca bejucos con sus dientes horribles.
De noche, en los ríos, en las selvas espesas, en los caminos perdidos, vaga la mujer. Engaña a los hombres: cubierta la cara, se presenta como una muchacha extraviada: "lléveme en ancas", y les da direcciones falsas de su vivienda, hasta perderlos en los montes. Entonces enseña las uñas y deja partir al engañado, carcajeandose de lo lindo, con sus risas estridentes y agudas.

Sobre las piedras de los ríos golpea sus "chiches", largas hasta las rodillas, produciendo un ruido como de aplausos.

Es la visitante nocturna de los riachuelos y de las pozas hondas, donde a media noche se le puede ver, moviendo sus ojos rojos, columpiada en los mecates gruesos.

Hace mucho tiempo que se hizo loca. Tiene un hijo, de quien no se acuerda: Cipitín, el niño del río. ¡Cuantas veces Cipitín no habra sentido miedo, semidormido en sus flores, al oir los pasos de una mujer que pasa riendo, río abajo, enseñando sus dientes largos!

Existió en otro tiempo una mujer linda. Se llamaba Sihuélut y todos la querían. Era casada y tenía un hijo. Trabajaba mucho y era buena.

Pero se hizo coqueta. Lasciva y amiga de la chismografía, abandonó el hogar, despreció al hijo y al marido, a quien terminó por hechizar.

La madre del marido, una sirvienta querida de Tlaloc, lloró mucho y se quejó con el dios, el que irritado, le dio en castigo su feúra y su demencia. La convirtió en Sihuán (mujer del agua) condenada a errar por las márgenes de los ríos. Nunca para. Vive eternamente golpeando sus "chiches" largas contra las piedras, en castigo de su crueldad.

Siguanaba era el mito de la infidelidad castigada.
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Acero
quesadilla
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El diablo o el caballero negro...

El Diablo o El Caballero Negro


La tarde del 7 de junio estaba sumamente calurosa y Lupe sabía que de un momento a otro, aunque en el cielo eran pocas las nubes oscuras que vigorosamente pasaban, caería un buen lloverón.:cara_loco:
En Junio suele ser así. Los inviernos, caprichosos, riegan a su voluntad la tierra, fertilizando los campos, que sedientos golosamente tragan el líquido elemento que preña la cimiente y empuja los pastos y hace brotar los jazmines.
Lupe había pasado en el terreno toda la mañana sustituyendo unos postes que desde el invierno pasado necesitaban muda.
Desató su macho romo y jalándolo de la rienda salió hasta el camino. El terreno de Lupe estaba a casi una legua de San Rafael Cedros, lindando con el antiguo camino que lleva al Valle El Espinal.
Las tormentas seguras, razonó Lupe, mientras cerraba la puerta de golpe, son las que se ponen al lado del cerro de Molineros.
Ya montado sobre el macho, mirando a lo largo del cerco, notó que algunos hilos del alambre habían quedado flojos; pero no tenía más grapas y se conformo con hacer cálculos de la cantidad que debía comprar para hacer la reparación completa. Absorto en sus pensamientos, no se dio cuenta de que el macho romo, habitualmente calmo y pacífico, resoplaba e inquieto pataleaba y se movía de un lado a otro como queriendo huir de aquel lugar. Cuando más intrigado se hallaba en sus reflexiones, una voz ronca y ahuecada, a sus espaldas, saludó:
• ¡Buenas tardes!
y acto seguido
• Ya casi termina, ¿no?

Con ligero movimiento de cabeza Lupe miró hacia sus gruperas y contestando el saludo, miró a su interlocutor, que montando sobre alto caballo negro, le sonreía dos hileras de blancos dientes que sostenían enorme y humeante puro.
- ¿ La tarde está cayendo, no amigo?
Dijo el recién llegado, y parece que va a llover . Yo ya no alcanzo llegar a Cojute sin mojarme.
- ¿ El señor viene de lejos ? - interrogó Lupe.
- Un poco vengo de Ilobasco
- Pues tiene que quedarse esta noche en San Rafael, si no se quiere mojar.
Lo malo es que allí no conozco a nadie y no tengo donde hospedarme. argumentó el forastero.:smileysad:

Lupe meditó un poco y estudiando un instante la situación, replicó:
- Bueno, eso no será mucho problema si Ud. señor acepta, mi humilde morada , yo puedo darle posada al peregrino ... siempre que se conforme con la humildad e incomodidad de mi hogar.

El caballero sonrió y agradeciendo comentó:
- La mejor posada es la que se brinda con agrado, yo en cambio, sabré recompensarle
-
- Los nuevos amigos emprendieron camino rumbo al pueblo. Lupe notaba la elegancia de su acompañante y cada vez que lo miraba, veía en sus ojos un raro brillo, chispeante, indefinible. A decir verdad, aquel hombre, todo él era raro, exótico e impresionante. Su estatura elevada finas líneas ; el color de la piel un poco oscura , algo así como ceniza; sombrero de ala ancha y negro ; cara larga que terminaba en puntiaguda barba; bigotes arrizados patillas largas la quijada; nariz recta y grande; vestía de negro y usaba chaleco; calzaba sobre botas y espuelas brillantes y grandes ; la montura , así como las riendas del herrado cuadrúpedo brioso que montaba, eran lujosísimas.
Entre preguntas y respuesta los caballeros intimaron y a poco como buenos amigos entraron al poblado .
La tarde cayó rápidamente. El cielo encapotado, presagiaba tempestad. En la conversación, entre otras cosas, Lupe confió a su invitado, que el no era casado, que tenia mujer y un hijo de cinco años; que según sus aspiraciones; soñaba con formar a su hijo de medico. Mas con sus escasos recursos, eso quedaría tal vez quedaría solo en sueño. Mientras clemencia preparaba la mesa, en la humilde sala con el niño, sobre sus piernas, Lupe atendía a su inesperado huésped.
Así como me gustan los amigos, aunque sean pobres, pero son sinceros y comprensivos,- dijo el caballero- y si piensa en mandar a estudiar al niño con aspiraciones de forjarlo en un carrera es mejor que trate de despertar, pues así soñando, su vida lo llevara a terribles desengaños.- -¿Pero, y que puedo hacer? mi terreno es pequeño y las cosechas a duras penas dan para mantenerse todo el año. Este negocio, y además sin dinero, en realidad, mi vida es una constante amargura.
Bueno, si no se asusta yo le puedo proporcionar un negocio con el cual
Ud. y su familia saldrán ganando -
Hable amigo, hable, estoy ansioso de cambiar mi suerte.
Ya probé de todos modos, y ... ¡ maldita sea mi suerte, nunca me sale nada
bien! estoy dispuesto a todo , a todo, ¿me entiende? -
Ni una palabra mas, mi querido Lupe, yo voy a hacer que su suerte cambie y Ud. vera satisfecho, sus aspiraciones realizadas. Desde hoy en adelante todo cuanto Ud. se emprenda le saldrá bien y le abundara la riqueza ; su hijo será medico su casa será envidiada , respetada y temida.
Y yo que tengo que tengo que hacer para retribuir ese gran favor, indagó Lupe incrédulo.
Eso es sencillo amigo- replico el caballero, escuche bien: su mujer dará a luz dos hijos más, El próximo será una hembra y después vendrá un varón. Cada uno será menor que el otro cinco años y cuando el tercero cumpla el quinto año de vida yo vendré o mandare a mi secretario por él; después de cinco años mandare o vendré por la hembra, que tendrá quince años de edad y por ultimo mandare por este que usted tiene chineado. Para entonces el tendrá treinta años de edad y usted sesenta años . Todo se cumplirá cronometricamente, si Ud. porque yo soy un caballero que cumplo con mi palabra y así mismo exijo que se me cumpla. Todo trato con migo es serio y recto. no me conteste hoy, si no quiere , no es necesario precipitarse, las cosas deben ser siempre a conciencia, yo voy a Cojute a saldar algunas cuentecitas que tengo allá pendientes, y de allí sigo mi camino hasta mi casa. Vivo allá en Izalco, adentro del volcán tengo mi palacio, y para allá llevare a su hijo una vez que Ud. haya satisfecho sus ambiciones. ¡ha! porque ese muchacho será medico antes de los 28 años , se lo prometo-.
Entonces -balbuceo Lupe, con el rostro más pálido que papaya tierna - ¿Ud. ,es...el mérito diablo?
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Diamante
ettaleath
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Re: Hoy traigo una de los Mayas...

GRACIAS POR LA NOTA
Acero
quesadilla
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Continuacion...

Exacto, yo soy el Diablo; pero ya ve Ud. que no soy tan malo como me pintan . . . ¡ah! y ni tan feo como algunos fanáticos del otro bando me creen . . . es razonable que todo servicio tenga su recompensa y yo no me llevo a nadie que este desprevenido o que previamente no haya deseado irse conmigo; ¡ah! eso sí, yo soy cumplido y cabal con mis tratos, lo que prometo lo cumplo, principalmente riquezas, satisfacción de pasiones, vicios, odios, rencores, lujos, traiciones, en fin todo aquello que satisface íntima y plenamente a las personas inconformes.
Bueno, pero Ud. me pide que le entregue a mis hijos y el trato no será con ellos, sino conmigo y ha mi no me ha dicho qué más debo hacer - dijo Lupe entre lúcido y confundido ante aquel personaje tan temido.
No se ocupe; desde el mismo momento en que Ud. firme nuestro pacto, Ud. será mi protegido, ya le dije y por lo tanto Ud. me pertenecerá en cuerpo y alma y sólo vendré por Ud. hasta que haya satisfecho sus ambiciones. ¿ Qué le parece?.
Pero como le repito no necesita contestarme ya; píenselo bien y cuando esté firmemente decidido, llámeme. Basta con que allá donde nos encontramos hoy, Ud. grite tres veces “caballero negro, venga a mí” y yo llegaré a su lado. Eso sí, píenselo bien, porque una vez cerrado nuestro trato sólo caduca hasta el total cumplimiento por ambas partes-. En tanto hablaban la negrura de la noche avanzaba, adentro; fueron encendidos los candiles y el farolero encendió los faroles de carburo en las esquinas del pueblo. El aire Húmedo precursor de la tormenta costera, cada vez mas denso, por rachas azotaban y el zumbido siniestro al cortarse en los hilos del telégrafo y en el ático , postes y paredes presagiaban vendaval destructor, terrible.
El niño se durmió en los brazos de su padre y cuando la mesa estuvo servida fueron llamados.
Durante la cena, pocas fueron las frases que se entrecruzaron. La señora fue quien más habló.
Primeramente disculpándose por la sencillez del menú, y enseguida protestando por la pobreza y las pésimas condiciones en que vivían; considerando que su porvenir y el de su familia era oscuro e incierto. Renegaba de todo y contra todo.
El caballero negro la mira complacido y con sarcasmo sonreía retador al dueño de la casa.
Ud. tiene toda la razón, señora, y es justo que piense en que es bonita y esta joven, por lo cual es naturalmente ambiciosa y quiere vivir como se merece; en mejores condiciones, y su marido bien pudiera darle todo cuanto necesita; claro, todo depende de él. Y mi amigo, no diga que no puede cambiar de suerte para Ud. y para su familia. Y óigalo bien , es mejor vivir un día completo en la opulencia, que cien días en la miseria, el martirio y la desgracia - y diciendo esto pidió permiso y se levanto. Afuera, la tormenta estaba en su plenitud y el viento huracanado aullaba lastimero, estregándose con las ramas del babusal y los cocoteros.
Bueno amigo, parece que ya lo importune bastante, creo que me voy-
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Diamante
huacalchilla
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Re: Hoy traigo una de los Mayas...

Gracias   quesadilla  ya  por  traernos  algo  de nuestros ante....  saludos   de  Danna
Acero
quesadilla
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Re: Hoy traigo una de los Mayas...

De nada... ami me gustan este tipo de lecturas y por eso tambien se las traigo!
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taitone
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Re: Les voy a contar un cuento, leyenda, mito...

si compadre yo recuerdo eso cuanto quisiera regresar a esos años de mi vella infancia hoyendo los cuentos de la "tia menche" en la radio nacional en un programa llamado. "la nave de la alegria" recuerdo

que salia de clases del colegio centroamericano......si exacto por la policia esquina opuesta ala Iglesia

La merced.

Acero
quesadilla
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Registrado: ‎10-30-2001

Re: Les voy a contar un cuento, leyenda, mito...

Hola taitone!

Yo recuerdo escuchar cuentos infantiles
de la Radio Nacional que transmitian a las
11 am y a las 4 pm...ahh que recuerdos mas
bonitos de cuando la vida era simple!
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Acero
quesadilla
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Re: Les voy a contar un cuento, leyenda, mito...

¤¤§¤¤ LA YERBA MATE ¤¤§¤¤

(Mito Guaraní - Paraguay)



¿Por dónde podré bajar?, se preguntaba la solitaria luna paseándose por el cielo. El inmenso espacio azul le parecía una jaula y su único amigo era el aire. Lo envidiaba por su libertad para desplazarse de un lado a otro jugueteando con las nubes. Su mayor anhelo era pisar esa verde alfombra de las praderas que veía desde arriba, y dejarse resbalar por las colinas que descendían hasta un profundo y misterioso manchón azul.

-Quiero conocer ese otro cielo que tienen abajo -le contó al aire.

No es el cielo, mi amiga -silbó él-, es el mar.

Se acrecentaron sus deseos y en un ataque de mal genio gritó:

-¡Quiero bajar! ¡Quiero bajar!

Una estrella peleadora le dijo:

-¿Para qué formas berrinche? Eres centinela de la noche y no puedes dejar tu puesto.

Al verla llorar lágrimas de plata, las nubes se pusieron de acuerdo. Ellas la comprendían, porque en sus viajes siempre admiraron la tierra.

--Te vamos a ayudar para que no se note tu ausencia -le dijeron-. Cada una de nosotras colgará sutiles gasas de neblina y entre todas formaremos un telón, que dejará la noche más oscura que boca de lobo.

-¿Qué es eso? -preguntó ingenuamente la luna.

El arco iris prestó su escala de siete colores, y la luna, con una capa negra, un aderezo de tules y una coronita de estrellas, como una reina, bajó orgullosa. La tierra le abría al fin sus brazos amorosos, sus lagos y sus abanicos de palmera. La primera sensación que experimentó fue la de volar, de ser libre como un pájaro, hasta que sus pies tocaron unas agrestes colinas cubiertas de vegetación, entre las que cantaba el río Paraná. Se volvió niña, fascinada por las flores y los perfumes. Al mirarse en las aguas, su cara redonda le pareció demasiado pálida entre los coloreados frutos. Hubiera querido ponerse trenzas y parecer una campesina.

-¿Dónde habrá niños? - se preguntaba, sin saber que era este un lugar tropical y muy desierto.

-Ven a nadar - la invitó el río con un murmullo de cascadas.

No se hizo de rogar la traviesa luna. Se despojó de su paca y tules y de su coronita de estrellas para sumergirse en las rumororsas aguas que se llenaron de reflejos. En el oleaje aparecía y desaparecía, cual un barco redondo y blanco, y era ella la que miraba el cielo, un tanto oscuro sin su presencia.

"Ahora -pensaba- que he probado los frutos y conozco eso verde que es el pasto, los helechos y el agua; ahora que he aquietado este deseo de tierra, podré volver a mi sitio y ser para siempre una luz lejana, que alumbre los caminos del mundo y las ventanas de sus casas. Pero, ¡qué bueno fue mirar desde abajo!"

Ni se acordaba del cielo y lo encontró lindo.

Con su falta de experiencia olvodóse del jaguar, el temible animal de la selva que en las noches busca siempre alguna víctima para calmar su feroz apetito. Agazapado entre los juncos, vio a la luna, le pareció una gran tortilla de maíz, un tanto cruda tal vez. Cuando quiso abalanzarse a devorarla, el cuchillo de un diestro cazador terminó con su hambre y con su vida. Este hombre con su mujer e hija eran los únicos habitantes de la enmarañada selva; había construido una choza en un claro y hacía tiempo que andaba en busca de liquidar al jaguar que robaba sus animales domésticos.

-No temas, criatura -le dijo a la luna, que tiritaba de susto, sin saber aún de quien era esa redonda cara pálida-. Yo te llevaré a mi choza, en donde mi familia te atenderá.

Generoso, como buen campesino, le cocinó la última tortilla de maíz que quedaba; pasarían muchos meses antes de la próxima cosecha. La luna, envuelta en una gran sábana, se sintió feliz y humana entre gente tan amable, hasta que oyó decir a la mujer de su salvador:

-¿Qué vamos a comer mañana? Se acabó el maíz.

Con un poco de pena se puso su capa de reina, sus gasas y su coronita maltrecha. Se decidió a partir para volver a tomar su puesto en el firmamento y de paso agradecer su ayuda a las nubes. Nadie se había percatado de su ausencia ni de su viaje a la tierra y el arco iris se afanaba guardando su escala. La luna pensó: "¿qué puedo regalarle a esos campesinos que tan amablemente me acogieron? Algo que los ayude a vivir momentos felices, a olvidarse de la soledad y que los reponga de los duros trabajos que realizan". Entonces, muy emocionada, dejó caer sus lágrimas de plata que, iluminando la choza de luz y reflejos, regaron los campos.

Cuando al amanecer el buen hombre salió de la casa, arbustos desconocidos habían brotado por doquier. Entre el verde oscuro de las hojas asomaban blancas florecillas. La mujer, de pura hambre, preparó una infusión con esta yerba nueva y al beberla se sintieron todos mucho mejor y con ánimo.

El arbusto cundió como maleza por todas partes, y el país se hizo famoso y rico por su yerba mate. Se dice que la hija del campesino fue la depositaria de este regalo, que jamás murió y que va por todas partes repartiendo este don de la luna.





Acerca de:

Guaraní

Pueblo indio que ocupó los territorios comprendidos entre el sur de Brasil, norte de Argentina y el Paraguay, país al que se le asocia actualmente. Su lengua se mantiene viva hasta hoy, siendo reconocida oficialmente en el Paraguay.

Los Guaraníes se dedicaron a la caza y la recolección, llegando posteriormente a ser hábiles agricultores. La alfarería, tejidos y cestería, fueron ocupaciones en las que destacaron.
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Acero
quesadilla
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Les voy a contar un cuento...


*`'·.¸♥ LOS ALUXES
♥¸.·'´*



Nos encontrabamos en el campo yermo donde iba a hacerse una siembra. Era un terreno que abarcaba unos montículos de ruinas tal vez ignoradas. Caía la noche y con ella el canto de la soledad. Nos guarecimos en una cueva de piedra y sahcab; para bajar utilizamos una soga y un palo grueso que estaba hincado en el piso de la cueva.
La comida que llevamos no la repartimos. ¿Qué hacía allá?, puede pensar el lector. Trataba de cerciorarme de lo que veían miles de ojos hechizados por la fantasía. Trataba de ver a esos seres fantásticos que según la leyenda habitaban en los cuyos (montículos de ruinas) y sementeras: Los ALUXES.
Me acompañaba un ancianito agricultor de apellido May. La noche avanzaba. . .De pronto May tomó la Palabra y me dijo: -Puede que logre esta milpa que voy a sembrar. ¿Por qué no ha de lograrla?, pregunté.
-Porque estos terrenos son de los aluxes. Siempre se les ve por aquí.
¿Está seguro que esta noche vendrán?
Seguro, me respondió.
-¡Cuántos deseos tengo de ver a esos seres maravillosos que tanta influencia ejercen sobre ustedes! Y dígame, señor may, ¿usted les ha visto?
-Explíquemes, cómo son, qué hacen.
El ancianito, asumiendo un aire de importancia, me dijo:
-Por las noches, cuanto todos duermen, ellos dejan sus escondites y recorren los campos; son seres de estatura baja, muy niños, pequeños, pequeñitos, que suben, bajan, tiran piedras,hacen maldades, se roban el fuego y molestan con sus pisadas y juegos. Cuando el humano despierta y trata de salir, ellos se alejan, unas veces por pares, otras en tropoel. Per cuando el fuego es vivo y chispea, ellos le forman rueda y bailan en su derredor; un pequeño ruido les hace huir y esconderese, para salir luego y alborotar más. No son seres malos. Si se les trata bien, corresponden.
-¿Qué beneficio hacen?
-Alejan los malos vientos y persiguen las plagas. Si se les trata mal, tratan mal, y la milpa no da nada, pues por las noches roban la semilla que se esparce de día, o bailan sobre las matitas que comienzan a salir. Nosotros les queremos bien y les regalamos con comida y cigarrillos. Peor hagamos silencio para ver si usted logra verlos.
El anciano salió, asiéndose a la soga, y yo tras él, entonces vi que avivaba el fuego y colocaba una jicarita de miel, pozole, cigarrilos, etc., y volvió a la cueva. Yo me acurruqué en el fondo cómodamente. La noche era espléndida, noche plenilunar. Transcurridas unas horas, cuando empezaba a llegarme el sueño, oí un ruido que me sobresaltó. Era el rumor de unos pasitos sobre la tierra de la cueva: Luego, ruido de pedradas, carreras, saltos, que en el silencio de la noche se hacían más claros.

Tomado del libro: "Leyendas, ceremonias tradicionales y relatos de la zona maya".
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