Resurrección. La misma palabra llena de alegría nuestros corazones y nuestras almas, y además nos une como hijos de Dios, como creyentes de una filosofía de salvación, y como afortunados seguidores de las enseñanzas de Jesucristo.
Y es que uno de los acontecimientos claves de nuestra fe se basa en la resurrección de Cristo de entre los muertos, cuya única finalidad fue salvar a la humanidad y darle vida eterna a quienes en Él se regocijen. Es un hecho que recalca la grandeza de Jesús y ratifica firmemente todo lo enseñado por Él, puesto que venció a la muerte, y con esta, a todos los que le condenaron con maldad y soberbia.
“Dios no manda cosas imposibles, sino que, al mandar lo que manda, te invita a hacer lo que puedas y pedir lo que no puedas y te ayuda para que puedas”.


