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Senior
azulcelestte1
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María, modelo de sencillez y humildad.

Tema mensual de diciembre: María, modelo de sencillez y humildad.

María, modelo de sencillez y humildad


«Y dijo María: Engrandece mi alma al Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la humildad de su esclava,  por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son soberbios en su propio corazón. Derribó a los potentados de sus tronos  y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y despidió a los ricos sin nada. Acogió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia como había anunciado a nuestros padres - en favor de Abraham y de su linaje por los siglos»
(Lc 1, 46-55).

«Quien es humilde no se extraña de su miseria; ésta le lleva a una mayor confianza, a mantenerse firme en la constancia» (Catecismo de la Iglesia Católica n° 2733).

La humildad es una actitud interior, es una virtud que nace de los corazones grandes y sencillos, de las personas que se saben en manos de Dios y que saben que Dios es su Creador. La humildad nos hace amar a Dios sobre todas las cosas y sobre nosotros mismos. Quien es humilde no ve si tiene pocas o muchas cualidades; simplemente las pone al servicio de Dios con plena confianza en providencia.

María es nuestro gran modelo de humildad, porque teniendo motivos para engreírse y sentirse superior a las demás mujeres (en efecto, estaba adornada de dones y gracias singulares), vivió siempre y en todo momento con una simplicidad que nos llenan de asombro.

“Su humildad fue tan profunda que no tuvo en esta tierra otro deseo más fuerte y más continuo que el de esconderse a sí misma y a todos, para ser conocida únicamente por Dios” (Luis María Grignon de Montfort).

Basta contemplarla en algunos de los momentos que conocemos de su vida para darnos cuenta de ello.

Humildad en el momento de la Anunciación

El ángel la llama “Llena de gracia...” y Ella se turba, se sonroja. Él le asegura: “has hallado gracia delante de Dios”; es decir, le has encantado a Dios... Y Ella inclina su cabeza más ruborizada aún.

El ángel continúa anunciando: “Tu Hijo será grande; será llamado Hijo del Altísimo... Reinará sobre el trono de David, y su reino no tendrá fin...”, pero Ella no responde: “He aquí la Reina de Israel”, tampoco despidió al ángel: “Gabriel, puedes retirarte, que ya comunicaré mi decisión a Dios”; no. María responde: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38).

Y a partir de ese momento se dedicó precisamente a ser la esclava del Señor. Era reina, y se puso a servir. De hecho, lo primero que hizo fue irse de prisa a servir y ayudar a su prima Isabel que estaba encinta.

Humildad en la visita a su prima Isabel

María no viajó como una reina. No tenía carroza y ni estuvo rodeada de pajes que la atendieran. La mayor parte del camino lo hizo a pie. Además, iba con prisa. Prisa por servir. No iba de excursión, ni aprovechó para hacer turismo...

Tras el duro viaje, llegó María a casa de Isabel, y ante las palabras de su prima: “¿De dónde a mí que la Madre de mi Señor venga a verme?” (Lc 1, 43), devolvió a Dios con su magnificat los honores y glorias salidos de la boca de Isabel y se puso a servir.

Sí, la Madre de Dios, se puso a barrer, a lavar, a remendar, a traer agua del pozo, a cocinar… Quitaba a su prima de las manos los platos sucios para lavarlos,  tallaba la ropa sucia en el lavadero, junto al río; zurcía las prendas rotas…

En María descubrimos que el prójimo es más importante que uno mismo. Ella dedicó su tiempo y sus energías a servir a Isabel, a pesar de ser la Madre del Mesías. ¡Qué sencilla y humilde, nuestra Madre, la Virgen! Su dignidad y grandeza las manifestó en un amor hecho servicio sencillo y alegre.

¿Soy sencillo y humilde ante las pruebas de Dios? ¿Soy servicial porque sé que Dios me creó y que lo mejor es amar?


PROPÓSITO DEL MES:
EN ESTE ADVIENTO PROCURARÉ PREPARAR MI CORAZÓN Y EL DE MIS FAMILIARES REZANDO A MARIA CADA DÍA UNA ORACIÓN DESDE EL CORAZÓN Y HACIENDO UN ACTO DE SERVICIO CON HUMILDAD.

INTENCIÓN MENSUAL:
OFRECERÉ EL ROSARIO EN FAMILIA POR LAS TODAS FAMILIAS PARA QUE, A EJEMPLO DE LA SAGRADA FAMILIA, SEPAN EDUCAR A SUS HIJOS EN EL AMOR Y EN LA PIEDAD.

Platino Brillante
paolapasaye
Mensajes: 18,731
Registrado: ‎01-08-2004

Re: María, modelo de sencillez y humildad.

Hermoso tema Gracias por compartirlo.