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Cristal
ailen02
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Re: wn: La única esperanza [Adaptada]


ampi84 ha escrito:
ovio siiiiiiiiii ailen

ya subo ampi ♥

Cristal
ailen02
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Re: wn: La única esperanza [Adaptada]

Capítulo 2
Christopher trató de respirar, de pensar, de entender… Pero en su fuero interno sabía la verdad que Dulce aún no le había revelado.
Tenía un hijo, un niño de once años.
—Christopher, lo siento mucho —Dulce se plantó frente a él con los ojos llenos de lágrimas.
Él revivió el pasado, el último verano mágico que había pasado en Sugar Bay, tres meses idílicos entre el final de la escuela secundarla y el comienzo de la universidad, en los que Dulce y él habían sido inseparables.
Habían pasado doce años y, en cierto modo, le parecía toda una vida. En aquel momento, le pareció una vida en el exilio.
—Dilo, Dulce, suéltalo de una vez. Ese niño es mi hijo, ¿verdad?
—Sí —le respondió mirándolo a los ojos—. Eres el padre de Alex, de Nicholas Uckermann.
Christopher sintió un terrible dolor en la garganta seguido de un torrente de emociones: marginación y soledad, frustración e ira. Dio la espalda a Dulce tratando de recobrar la compostura. La brisa del mar le golpeó en la cara y él la aspiró con todas sus fuerzas.
Trató de imaginarse a su hijo, a un niño al que no había visto. Carne de su carne y sangre de su sangre. Pero no tenía ni idea de cómo sería.
Sus pensamientos carecían de orden y concierto. Tenía un hijo. Todos los niños necesitaban un padre. ¿Con qué derecho le había ocultado Dulce la verdad? Y el niño, ¿sabía algo de él?
Era poco probable.
Se dio la vuelta para enfrentarse a Dulce.
—¿Por qué demonios no me lo dijiste? ¿Lo mantuviste en secreto porque no sabías quién era el padre? ¿Es una especie de tradición familiar retorcida?
—Claro que no.
—¿Entonces? ¿Por qué no me dijiste que tenía un hijo?
—Creí… —Dulce alzó los brazos y los dejó caer con un gemido de frustración—. Lo intenté, Christopher. Traté de decírtelo.
—¿Cuándo? —grito él sin intentar ocultar que no la creía.
—El día que fui a verte a la universidad.
Christopher abrió la boca al recordar aquel día y sintió en el estómago una sensación sospechosamente parecida al sentimiento de culpa.
Cristal
ailen02
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Re: wn: La única esperanza [Adaptada]

Con los años había borrado de su memoria la repentina aparición de Dulce en el campus, pero era innegable que siempre había experimentado una sensación desagradable sobre la última vez que se habían visto.
Vio que Dulce cruzaba el césped y se dirigía a las rocas que bordeaban la orilla de la playa. Cuando Christopher la alcanzó, había sacado un pañuelo y se sonaba la nariz.
—Tenemos que hablar de esto —afirmó él.
—Desde luego. Para eso he venido —dijo ella con resignación.
Buscaron una roca para sentarse mirando al mar, como en los viejos tiempos.
Dulce lanzó un lento suspiro.
A pesar de su ira y frustración, Christopher pensó en lo encantadora que estaba sentada en la roca frente al mar.
—¿Recuerdas el día que fui a verte a la universidad? —preguntó ella mirándolo con sus ojos de color aguamarina.
—Claro que sí.
—De verdad que pensaba decirte que estaba embarazada.
—Pero no me dijiste ni una palabra. ¿Por qué?
—Ahora, después de tanto tiempo, me resulta difícil de explicar —contestó ella apartando la mirada—. Era muy joven e inmadura.
El viento le alborotó el pelo y ella agarró un mechón para ponérselo detrás de la oreja. Consternado, Christopher se dio cuenta de que estaba observando la delicada forma de su oreja y el agujerito en medio del lóbulo.
—El viaje desde Brisbane —prosiguió ella— fue difícil para mí. Tuve que recorrer una larga distancia en tren y levantarme a las cuatro de la mañana. Y tenía náuseas. Cuando llegué a Brisbane, tuve que tomar un autobús hasta la universidad. Llegué, y la universidad era tan… —agitó las manos mientras buscaba la palabra.
—¿Intimidante?
—Sí. Tan enorme y de aspecto tan serio e importante, con tantos edificios, columnas y patios…
Christopher asintió. Le resultó increíblemente fácil imaginarse cómo se habría sentido una chica de un pueblecito de la costa, pero él también era joven por aquel entonces y probablemente poco sensible.
—Te dije que iba a ir —continuó Dulce —y pensé que te saltarías una clase para verme. Pero tuve que esperarte horas y, cuando saliste del aula, estabas rodeado de chicas adorables. Fui una ingenua, supongo, pero me quedé helada al ver lo mucho que habías cambiado en tan poco tiempo, ya que sólo hacía seis semanas que no nos veíamos.
—No podía haber cambiado tanto.
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Re: wn: La única esperanza [Adaptada]

—Créeme, Christopher, eras totalmente distinto. No dejabas de hablar de la facultad, de los profesores y de tus planes profesionales. Después de seis semanas en la universidad, ibas a salvar el Tercer Mundo tú solito. Y las chicas eran unas esnobs, con vaqueros de diseño, toneladas de joyas y perfectamente peinadas y maquilladas. Me despreciaron desde el primer momento.
—Seguro que no fue así.
—Me dejaron muy claro que no tenía derecho a estar allí persiguiéndote.
Christopher recordó su aspecto aquel día, vestida como una hippy de los setenta. A él le había parecido bien, pues era Dulce. Pero se dio cuenta de cómo se habría sentido frente a aquellas chicas de ciudad.
¿Por qué no había sido más perceptivo entonces? ¿Por qué no había protegido a su amiga? No lo entendía.
Sin embargo, a pesar de su falta de sensibilidad, ella debiera haberle dicho que estaba embarazada.
—¿Cómo te quedaste embarazada? Tomamos precauciones.
—Si lo recuerdas, no eras precisamente un experto en cómo usar un preservativo.
Christopher, con la cara ardiéndole, miró los últimos rayos del sol en el horizonte.
—Si me lo hubieras dicho, si me hubieras dado una oportunidad, habría aceptado mi responsabilidad.
—Supongo que sí. Pero me habías dicho que no querías hijos en una larga temporada.
—Eso no significaba… —Christopher hizo una mueca y negó con la cabeza.
—No quería que me consideraras responsabilidad tuya, sino ser mucho más para ti. Pero, al verte ese día, perdí la seguridad en mí misma. Sabía el coste que te supondría ser padre. Tenías sueños que un bebé hubiera destruido.
—Habría hallado el modo de hacerlos realidad.
—Sé sincero. Eras la joya de la corona de tus padres, que no te habrían perdonado que dejaras los estudios. ¿Y cómo te habrías sentido si hubieras tenido que hacerlo para ganar un sueldo y mantener a una familia?
—No lo sé, no tuve la oportunidad de averiguarlo.
Se produjo un largo silencio hasta que Dulce volvió a hablar.
—De acuerdo, creo que ha quedado claro que tomé una decisión equivocada —bajó la cabeza con los ojos llenos de lágrimas—. Lo siento, pero a veces los errores se cometen con la mejor de las intenciones.
Christopher suspiró y se preguntó hasta qué punto sus autoritarios padres habían influido en la decisión de Dulce. Lo irónico del asunto era que cuando acabó de estudiar no eligió el puesto de alto ejecutivo que su padre tenía pensado para él.
Cristal
ailen02
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Re: wn: La única esperanza [Adaptada]

Se rebeló silenciosamente y se fue a África, lleno de ideales, a trabajar como voluntario.
Durante los nueve años siguientes se dedicó a ayudar a desconocidos que realmente lo necesitaban. Pero durante todo ese tiempo había habido un hijo suyo que lo necesitaba en Australia.
Lo peor de todo era que Dulce hubiera tratado de decírselo. Había acudido a él, pero en lugar de salvarla, le había fallado por completo.
Aquel día, resistiéndose a la tentación de meter a escondidas a Dulce en su habitación para darse un revolcón entre las sábanas, la había llevado a cenar a un restaurante de lujo. Pero durante la cena, ella había estado tensa mientras él no dejaba de hablar de la vida universitaria.
Recordó con pesar que se sintió aliviado cuando la llevó al tren de vuelta a Sugar Bay. Sólo descubrió que estaba llorando cuando siguió al tren andando por el andén hasta que se perdió de vista. Entonces se dio cuenta de que la había decepcionado.
La pregunta del millón era si habría introducido a Dulce en su vida de haber sabido que esperaba un hijo y si lo habría hecho de buena gana o con resentimiento.
Desde luego que la quería. El verano con ella era su recuerdo más dulce. Pero en aquel primer trimestre en la universidad lo que le había encantado era la idea de que ella lo esperara en Sugar Bay no que se entrometiera en su atareada vida.
—Dejaste de contestar mis cartas —dijo él.
—Decidimos que era mejor empezar de cero.
—¿Decidimos? ¿Quiénes? Supongo que Blanca y tú.
—Fue un gran apoyo para mí.
A Christopher no le cupo duda alguna. Blanca tenía que haberse encontrado en su elemento. No era capaz de estar mucho tiempo con el mismo hombre, pero se habría aferrado a su hija y a su futuro nieto. La habría inducido a acabar con él y a criar sola a su hijo.
Al final, su relación con Dulce se había ido apagando. Ella no respondía a sus llamadas y él, absorto en su nuevo mundo, la había dejado ir. Ella, su madre y él habían tomado decisiones distintas doce años antes y estaban pagando el precio.
Mejor dicho, Alex, el niño, lo estaba pagando.
Christopher miró al cielo que se oscurecía y vio que ya brillaba la primera estrella. De pronto pensó que seguía sin saber por qué Dulce lo había llamado con tanta urgencia. ¿No le había dicho que su hijo tenía un problema?
¿Que era cuestión de vida o muerte?
—Hay algo más, ¿verdad? —le preguntó reprimiendo un gemido de miedo—. Aún no me has dicho por qué necesitas que te ayude. ¿Qué pasa?
Dulce comenzó a sollozar y se tapó la cara con las manos.
Cristal
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Re: wn: La única esperanza [Adaptada]

Christopher sintió miedo. Durante unos segundos pensó en huir, en negarse a escuchar lo que tenía que decirle. La tensión le resultaba insoportable.
—¿Está… está el niño enfermo?
Dulce asintió y él tuvo la sensación de que le atravesaban las entrañas con un cuchillo. El terror le heló la sangre. ¿Se estaba muriendo su hijo? No sabía que se podía querer tan de repente y con tanto dolor a un niño que no conocía.
Dulce alzó la cabeza. Ya no había vuelta atrás y le quedaba comunicar a Christopher lo peor. No podía Oops! a su hijo.
Había pensado muchas veces lo que le diría y cómo hacerlo, y siempre había llegado a la conclusión de que tenía que hablarle con claridad y sin rodeos.
Volvió a pensar en Alex y supo que no tenía elección. Inspiró profundamente y dijo en voz baja pero clara, para que Christopher no pudiera malinterpretarla:
—A Alex no le funcionan los riñones y necesita un trasplante.
A pesar de que la oscuridad casi era ya total, Dulce se dio cuenta de la reacción de Christopher: se había quedado petrificado. Horrorizada, comenzó a temblar y cerró los ojos, incapaz de contemplar el sufrimiento de Christopher.
«Perdóname, Christopher. No te habría hecho esto si hubiera habido otro remedio. Pero no tenía elección. Lo siento mucho. Christopher», se dijo.
Se produjo un interminable silencio interrumpido solamente por el batir de alas de los murciélagos que buscaban fruta en los jardines de los alrededores.
Christopher tardó un tiempo en hablar y, cuando lo hizo, su voz sonó apagada y carente de vida.
—Supongo que estás buscando un donante y que por eso me necesitas.
Dulce trató de decir algo, pero sólo le salió un sollozo. Buscó un pañuelo en el bolso.
—Lo siento mucho —farfulló—. Sé que es la peor manera de enterarse —se mordió los labios para ahogar otro sollozo. No sabía lo que sentía Christopher, pero era evidente que a cualquiera le partiría el corazón saber que tenía un hijo e inmediatamente después que necesitaban uno de sus riñones para salvarlo.
A pesar del estado de shock en que se hallaba y de la ira que sentía. Christopher consiguió no demostrarlo al hablar.
—Supongo que tú no eres la donante adecuada.
—Blanca y yo queríamos donar el riñón, pero nuestro tipo de sangre no es compatible con el de Alex. Somos del tipo B y Alex es del tipo O, así que tú debes ser también del mismo tipo. Las personas que tienen sangre del tipo B pueden recibir un riñón de alguien del tipo O, pero quienes son del tipo O sólo pueden recibirlo de un donante del mismo tipo.
Christopher se levantó de un salto. Cuando Dulce trató de seguirlo, él levantó las manos para que se quedara donde estaba.
Cristal
ailen02
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Re: wn: La única esperanza [Adaptada]

—Necesito unos momentos para hacerme a la idea —dijo con frialdad.
—Desde luego.
Comenzó a andar de un lado a otro con las manos en los bolsillos y los dientes apretados. Se detuvo bruscamente y se quedó mirando el mar.
Dulce trató de decir algo pero no sabía qué. Sólo podía rogar que, en el torbellino de emociones que él estaba experimentando, decidiera ayudar a Alex.
Christopher se dio la vuelta. Estaba pálido, tenía la mirada extraviada y los puños apretados.
—¿Estás bien, Christopher?
Por Dios, ¿cómo le hacía una pregunta tan estúpida?
La fría risa de él le hizo burla.
—¿Bromeas? —se acercó a ella con expresión amenazadora—. Claro que no estoy bien. Estoy enfadado, muy enfadado contigo, Dulce. Y con Blanca. Y con el universo que consiente que esto le pase a mi hijo. O al hijo de cualquiera.
Dulce nunca lo había visto así.
—No me extraña que estés enfadado.
—Por Dios, ¡si esto no hubiera sucedido no me habrías hablado del niño! Sólo te has puesto en contacto conmigo como último recurso.
¿Qué podía decirle Dulce? Era la verdad. Las cosas podrían haber sido distintas si Christopher no hubiera estado en África nueve años o si el padre de ella no hubiera aparecido de repente para demostrarle que los reencuentros familiares podían ser desastrosos.
—¡Maldita sea, Dulce! Si Blanca o tú hubierais podido ayudar a Alex. me habría pasado la vida sin saber que existía.
Ella negó con la cabeza, pero él se había dado la vuelta otra vez. Se sentía profundamente herido.
Dulce deseó no haberle tenido que hacer aquello, haber tomado decisiones más acertadas en su momento. Pero, aunque hubiera sido más valiente, aunque todo hubiera salido bien de milagro y Christopher y ella se hubieran casado y hubieran criado a Alex como en un cuento de hadas, eso no habría evitado la enfermedad de su hijo.
Christopher hubiera tenido que enfrentarse a la misma situación, pero, desde luego, tenía toda la razón al enfadarse. Dulce creyó que iba a empezar a tirar piedras al agua.
Observarlo la llenaba de pena. Volvió a buscar un pañuelo. Llevaba semanas soportando la tensión y estaba a punto de venirse abajo. Y seguía sin saber sin Christopher la ayudaría.
¿Le estaba pidiendo demasiado?
Cristal
ailen02
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Re: wn: La única esperanza [Adaptada]

Recordó cómo se había sentido dos meses antes cuando el médico le dio la mala noticia. Llena de dolor y desesperada, se puso a pasear por la playa sin poder parar y fue pasando de una bahía a la siguiente.
Había vuelto quemada por el sol y exhausta, pero, a pesar de ello, fue incapaz de conciliar el sueño aquella noche. En realidad, no había vuelto a dormir bien desde entonces, pues tenía pesadillas en las que perdía a Alex o soñaba que se curaba, para volver a la cruda realidad al despertarse. Desde entonces, el miedo la había acompañado en todo momento.
Christopher se volvió de nuevo hacia ella con expresión grave pero resuelta. Dulce se preguntó si habría tomado una decisión y sintió un escalofrío. Se puso en pie con dificultad y, para su sorpresa, él extendió la mano para ayudarla a bajar de la roca.
Ella contuvo la respiración.
—Tranquilízate, Dulce. Estoy más que dispuesto a ayudar a Alex, si puedo.
Ella experimentó una inconmensurable sensación de alivio.
Supo que en un futuro inmediato estaría bailando de alegría y gratitud, pero en aquel momento sólo atinó a decir:
—Gracias.
—Estás temblando.
Seguía agarrándole la mano y, por unos instantes, ella creyó que la iba a abrazar. Y cuánto le habría Christophertado estar entre los brazos protectores de Christopher mientras le susurraba su agradecimiento.
Pero estaba claro que Christopher no tenía intención de abrazarla. Era un privilegio al que ella había renunciado hacía tiempo.
—Tienes la mano helada —observó él y le frotó los dedos con las manos—. Llevas ropa de verano.
—Creía que en Darwin no hacía frío.
Christopher le soltó la mano y echaron a andar de vuelta al hotel.
—Creo que debes decirme lo que sabes de la enfermedad de Alex —dijo Christopher—. Quiero hacerme una idea.
—Comenzó con problemas de estómago. Tenía mucha fiebre y vomitaba. Me di cuenta de que se estaba deshidratando, así que lo llevé al médico de cabecera que, al verlo, lo envió inmediatamente al hospital. Pareció que se había recuperado, pero le hicieron análisis de sangre y fue entonces cuando se comprobó que había otros problemas. Fuimos a Brisbane a ver a un especialista, que descubrió que Alex tenía glomeruloesclerosis global.
—¡Qué trabalenguas!
—Sí, pero a mí me resulta fácil por haberlo dicho muchas veces. Alex la llama «calentamiento global».
Cristal
ailen02
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Re: wn: La única esperanza [Adaptada]

Christopher sonrió con tristeza.
—Hay que tener valor para bromear sobre algo que te amenaza personalmente.
—Está siendo muy valiente —Dulce se tragó las lágrimas—. Para mí ha sido terrible. Tenía mucho miedo. Me ponía a llorar en cualquier momento, fuera de día o de noche. Pero al ver lo fuerte que era Alex, me di cuenta de que también tenía que serlo yo, por él. En esencia, la enfermedad implica que los riñones de Alex dejarán de funcionarle. Lleva medicándose dos meses y parece que le hace efecto. Se encuentra bien, pero, por desgracia, la medicación sólo servirá durante un plazo limitado. Por eso necesita un trasplante.
—Pobre chico. ¿Entiende lo que le pasa?
Dulce asintió y, a pesar de la tensión, consiguió sonreír.
—Aparentemente no está preocupado. Se siente bien y no necesita diálisis, lo cual es una enorme ventaja. Los medicamentos le permiten hacer su vida habitual. Puede nadar, hacer deporte o salir a correr con el perro.
—¿Tiene un perro?
—Sí, uno feísimo, mezcla de terrier y quién sabe qué, que conseguimos a través de una sociedad protectora de animales. Alex lo adora. Se llama Erizo y están juntos siempre que Alex no está en la escuela.
Dulce se dio cuenta de que Christopher tenía los ojos empañados y estuvo segura de que se imaginaba a su hijo y al perro corriendo por la playa de Sugar Bay. Christopher parpadeó inmediatamente y volvió a adoptar una expresión sobria.
—Entonces, ¿comprende que necesita un trasplante?
—Sí, pero no lo piensa demasiado.
—Supongo que son las ventajas de ser tan joven —Christopher suspiró.
—Le he prometido que conseguiría un donante.
—¿Lo has intentado?
—Estamos en lista de espera, pero el médico me dijo que tú eras la mejor alternativa.
—¿Y con respecto al tiempo?
—Cuanto antes se le haga el trasplante, mejor.
—Entonces, esperemos que pueda ayudarlo.
—Sería… —a Dulce le temblaron los labios. Quería expresarle su agradecimiento ante lo que le ofrecía: someterse a una operación y donar un órgano vital. Pero su instinto le dijo que a él no le Christophertaría que fuera efusiva. Seguía enfadado. De todos modos, tenía que decirle algo—. Siento mucho haberte metido en esto. Sé que es un imposición terrible y…
Él levanto la mano para que se callara.
Cristal
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Re: wn: La única esperanza [Adaptada]

—No es una imposición —su voz seguía trasluciendo la ira que sentía—. Soy su padre.
Dulce asintió. Christopher había reaccionado como esperaba. Estaba dispuesto a ayudar a su hijo y eso era lo fundamental. No podía esperar que, además, la perdonara por haberle ocultado la existencia de Alex.
—Quién sabe —prosiguió Christopher—. Tal vez hoy sea el día de suerte de Alex. Pero no se trata sólo de que la sangre sea del mismo tipo, ¿verdad?
—Es el requisito principal, pero hay que hacer otras pruebas, que no sé exactamente cuáles son, porque yo no pasé del primer estadio —en ese momento se dio cuenta de que estaba tan preocupada por Alex que no había planeado nada para aquel encuentro salvo pedir ayuda a Christopher. Se preguntó si debería pedirle que cenaran juntos—. ¿Estás alojado en el hotel?
—Sí.
—¿Tienes planes para esta noche? —preguntó al tiempo que se ponía colorada.
—Nada especial.
—No estoy segura de si querrías cenar.
Christopher pareció sorprendido y dijo en tono seco:
—Tengo que comer algo, desde luego.
¿No la había entendido? Dulce estaba confusa, pero su deuda hacia él era enorme. Se pasó la lengua por los labios resecos y volvió a intentarlo.
—Deja que te invite a cenar, por favor. Es lo menos que puedo hacer —le encantaría cenar con él. Tenían muchas cosas que decirse y probablemente podrían iniciar un acercamiento.
—Gracias, pero esta noche no —y se sacó del bolsillo la llave de su habitación—. Estoy en la seiscientos siete. Si quieres, llámame por la mañana para decirme cómo ponerme en contacto con el médico.
—Sí, desde luego.
—Entonces, buenas noches.
—Buenas noches, Christopher —respondió ella tratando de no mostrar su decepción.
Y así terminó el encuentro. Sin besos en las mejillas ni un triste apretón de manos. Era evidente que esa noche no se iba a producir acercamiento alguno. Tal vez no se produjera nunca.
[fin del capitulo 2]