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caarolinna
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Re: 'Corazones Heridos' de Diana Palmer.- Joe & Tú [adaptada] (HOT)

-Al tipo que ha resultado herido le gusta maltratar a las mujeres -dijo Joseph sin mirarlo.

No podía borrar de su mente la imagen de Stanton de pie junto a ________ con la botella rota en la mano.

-¿Ah, sí? -murmuró el agente, dirigiéndose donde es­taba Stanton.

Éste se había sentado en el suelo, unos metros más allá, y estaba atándose alrededor del muslo un trozo de tela que se había arrancado de la camisa para cortar la hemorragia.

-¡Tráigame ayuda, pedazo de inútil!, ¡me han dispa­rado!-le exigió-. ¡Uno de esos tipos con pasamontañas me ha metido una bala en la pierna!

-No tengáis prisa por atender a éste, chicos -le dijo el agente a los paramédicos, que se acercaban en ese momento-; sólo tiene un rasguño. Atendedla a ella primero -añadió señalando a ________.

-¡Hijo de...! -masculló Stanton.

Joseph miró al agente.

-Gracias -le dijo con voz queda.

El hombre se encogió de hombros.

Los paramédicos examinaron a ________ mientras la subían a la ambulancia. Joseph subió con ellos, y tomó su mano, apretándola entre las suyas. Estaba intentando mostrarse fuerte, pero lo cierto era que estaba muerto de miedo por ella. Pensó en Rory, solo en el piso. No le había preguntado a los agentes qué habían hecho con el chico al ir hacia allí, y le rogó a Dios por que lo hubieran dejado con los vecinos, con los padres de su amigo Don.

Sin embargo, cuando la ambulancia se detuvo frente a la entrada del pabellón de urgencias, allí estaba el chico, espe­rando con los dos agentes.

Joseph sintió deseos de abrazarlos. Rory corrió hacia la camilla, con el rostro pálido y los ojos rojos e hinchados. -¡________! -gritó.

Joseph lo agarró y lo abrazó con fuerza.

-Está viva -le dijo-. Está herida, y tiene una contusión y unas cuantas moraduras. Sé que ahora mismo tiene un as­pecto terrible, pero se pondrá bien, ya lo verás.

Rory alzó la vista hacia él, desesperado por creerlo.

-¿No me mentirías, verdad, Joseph?

-Nunca -le dijo él con firmeza-. Jamás, jamás te menti­ría. Se va a poner bien, te lo prometo.

-¿Y Sam, lo han detenido? -le preguntó Rory.

-Pregúntale a estos caballeros -le respondió Joseph, diri­giendo una sonrisa cansada a los dos agentes del FBI-. Están esperando a que le curen la herida de bala para poder dete­nerlo junto con su cómplice. Había otro más, pero escapó, aunque quizá puedan dar con él.

-¿Alguien le disparó? ¡Genial! -exclamó Rory sin poder reprimirse-. ¿Fueron ustedes? -le preguntó a los agentes del F131.

-No, lo sentimos -respondieron a dúo.

-A mí no me mires -mintió Joseph, poniendo cara de pó­quer-; no voy armado cuando salgo de Texas. Va contra la ley.

El mayor de los dos agentes lo miró con una ceja enar­cada, pero Joseph sonrió como si nada.

-Ni el propio Stanton sabe quién lo disparó -le explicó el agente a Rory, mientras miraba de reojo a Joseph-. Y dice que los que los atacaron eran dos y no sólo uno.

-Obviamente había estado bebiendo -dijo Joseph, po­niendo cara inocente.

El agente suspiró.

-Sí, obviamente -farfulló-. ¿No conocerá a un tipo de nuestro cuerpo que se llama Callaghan, verdad?

-No estoy seguro -contestó Joseph con una sonrisa.

El agente se limitó a sacudir la cabeza.

Rory se dio cuenta de que Joseph ocultaba algo, y tuvo que hacer un esfuerzo por no sonreír.

-¿Cuántos años echan ahora por rapto y violación? -le preguntó Joseph a los federales.

-Los suficientes como para que cuando salga esa saban­dija tenga una larga barba blanca -respondió el agente más alto-. Intentaremos hacerles hablar del que escapó, y juro por Dios que mientras viva asistiré a cada junta que evalúe la solicitud de libertad condicional para esa escoria de Stan­ton. Me encargaré personalmente de recordarles lo que le hizo a esa pobre joven.

-Es usted un gran tipo.

El hombre se encogió de hombros.

-Sólo hago mi trabajo -contestó.

-Gracias a los dos -le dijo Rory con sinceridad a los agentes-. Los recordaré siempre.

-Sólo hacemos nuestro trabajo; nada más -repitió el hombre. Pero sonrió.

 

 

Cuando el médico de urgencias salió por fin para hablar con Joseph, le dijo que ________ había sufrido una contusión, cosa que ya sabía, y que, aunque ya estaba consciente, iban a mantenerla en observación. Además de los numerosos cor­tes que tenía en la cara y en el tronco, tenía un fuerte trau­matismo en las costillas que los tenía preocupados porque podía haber dañado los pulmones. Aquello no sólo podía provocar que se produjese una hemorragia interna, sino que, en el peor de los casos, podía causar un fallo pulmonar. Para determinar el alcance de los daños, añadió, le harían resonancias magnéticas de la cabeza y la cavidad torácica, además de radiografías por rayos X, y en cualquier caso ten­dría que permanecer varios días ingresada. Tan pronto como supieran algo más concreto se pondrían en contacto con él, le prometió.

Pero Joseph, irritado, le respondió que no se iría a ninguna parte, que aguardaría en la sala de espera tanto tiempo como fuese necesario. El médico le preguntó si era pariente de ________. Joseph sabía que si respondía que no, no lo dejarían pasar a verla, y no podía salir de allí sin poder decirle a Rory que la había visto, así que mintió:

-Soy su prometido -le dijo, repitiendo lo que le había dicho a los federales-. ________ era modelo -añadió-, pero ahora es actriz de cine. Estaba trabajando en su segunda pe­lícula. La primera se estrenó en noviembre, y fue todo un éxito. Su rostro... es su modo de vida -murmuró con tris­teza.

-Me aseguraré de que llamen inmediatamente a un buen cirujano plástico para consultarle -respondió el mé­dico-. Aún tenemos que limpiar los cortes, coserlos, y aplicarles compresas estériles para prevenir una posible infec­ción, pero por lo que he visto puedo decirle que estoy bas­tante seguro de que no tiene daños importantes en el rostro -le explicó amablemente-. En este momento son sus pul­mones lo que más nos preocupa, pero, como le he dicho, lo mantendremos informado.

-Gracias -respondió Joseph quedamente.

-No tiene por qué dármelas -replicó el hombre con una sonrisa.

 

caarolinna
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Re: 'Corazones Heridos' de Diana Palmer.- Joe & Tú [adaptada] (HOT)

Joseph fue en busca de Rory, que se había quedado con los dos agentes del FBI. Tras decirles que se ocuparía él del chico, lo llevó a la cafetería, le compró un refresco, y le contó lo que le había dicho el médico.

-Gracias -murmuró Rory después de que se quedaran los dos callados un rato. Cuando Joseph lo miró curioso, aña­dió-: por decirme la verdad.

-Como ya te dije, siempre he valorado la honestidad -le dijo Joseph.

Entonces fue Rory quien lo miró con curiosidad.

-¿Por qué no quisiste hablar conmigo cuando te llamé a la comisaría?

Joseph hubiera querido que en ese momento se lo tragase la tierra. Aquella pregunta lo llenaba de vergüenza.

-Aquel agente no te pasó conmigo porque pensaba que era lo que yo quería -comenzó, bajando la vista a su café solo-. Me creí lo que leí en los periódicos -añadió, sin­tiendo verdadero desprecio por sí mismo.

-________ no es esa clase de mujer -le dijo Rory con fir­meza-. Nunca habría sido capaz de sacrificar a su bebé por su carrera, por muy rica o famosa que hubiera podido llegar a ser. Una vez me dijo que el dinero y la fama no podían sustituir jamás a la gente que te quiere.

Joseph sabía que no debería haber creído lo que la prensa había dicho de ella, pero después de lo que su ex esposa le había hecho, le resultaba dificil volver a confiar.

-Lo superará -dijo Rory de pronto-; sólo necesita un poco de tiempo. ¿Vas a... te quedarás hasta que sepamos se­guro que va a estar bien?

-Por supuesto -respondió Joseph sin vacilar. Rory se relajó un poco.

-Gracias.

Joseph no contestó. Estaba pensando en ________ y en lo de­licado que era su estado. No se atrevía siquiera a pensar qué ocurriría más allá de la hora siguiente.

Cuando el médico salió para comunicarles los resultados de las pruebas, Rory se había quedado dormido en uno de los sillones de la sala de espera.

Como ya habían imaginado, uno de los pulmones había resultado dañado y estaba sangrando ligeramente. Habían aspirado el fluido, y también le habían cosido los cortes. El cirujano plástico tenía esperanzas de que no le quedaran marcas, ya que los cortes no habían afectado a los músculos ni a los nervios. Ya sólo quedaba esperar, controlar que el daño al tejido pulmonar no se extendiera, y vigilar la con­tusión cerebral. Para ello, habían trasladado a ________ a la uni­dad de cuidados intensivos.

Joseph sabía demasiado sobre lesiones pulmonares y cere­brales como para no preocuparse. Se sentó junto a la cama de ________ y le tomó la mano. Le habían dado algo para el dolor, y estaba tan aturdida que no parecía reconocerlo si­quiera.

No se apartaría de su lado hasta que no supiese que iba a estar bien. Si la hubiera escuchado, en vez de comportarse como un bruto el día que lo había llamado pidiéndole ayuda, nada de aquello habría ocurrido. La sola idea lo es­taba devorando por dentro. ________ podría haber muerto. De hecho, en ese mismo momento su vida corría peligro por lo que le habían hecho aquellos bastardos. No quería compar­tir su temor con Rory, a quien había dejado durmiendo en la sala de espera, con la creencia de que su hermana estaba bien.

Él, en cambio, no durmió en absoluto. Al amanecer ________ abrió por fin los ojos. Contrajo el rostro y jadeó, es­forzándose por respirar, pero le dolía, y se llevó una mano al pecho con un gemido.

-Tranquila -le dijo Joseph en voz baja-. Quédate quieta. ¿Qué es lo que quieres?

________ lo miró con ojos preocupados, pero luego sonrió levemente y murmuró:

-Es un sueño...

Y, tras pronunciar esas palabras, volvió a quedarse dor­mida. Joseph apretó el llamador y al momento apareció la en­fermera. Al oír lo que ________ se había despertado y había ha­blado, sonrió, y fue a buscar al médico.

-No es un sueño -le susurró Joseph a ________, besándola con dulzura en la frente-. Estoy aquí, contigo, y tú estás viva. Gracias Dios mío, gracias...

En medio del sopor que envolvía su mente, ________ creyó oír la profunda voz de Joseph. Parecía asustado. Pero no podía ser Joseph. Joseph no podía estar con ella. La odiaba. Alguien la había golpeado con fuerza... muchas veces. Al final ella sólo lloraba pidiendo piedad, rogando por su vida. No había te­nido fuerzas para luchar; no había querido luchar... ya nada importaba. Quería a Joseph, pero él la odiaba. Había perdido al hijo que él había plantado en su vientre, y nunca la per­donaría. No, era imposible que Joseph estuviese con ella. Sólo estaba soñando...

De sus ojos cerrados brotaban lágrimas.

-Me odia... -sollozó-. ¡Me odia!

-¡No! -replicó él con voz ronca-. ¡No te odio!

________ sacudió la cabeza de un lado a otro de la almo­hada.

-Déjame... -murmuró en un hilo de voz-. Da igual lo que me pase...

-¡No, no da igual!

Había un matiz de desesperación en la voz de Joseph que ________ nunca había oído. Aquello tenía que ser un sueño. Pero parecía tan real... Oyó a Joseph suplicarle, decirle que lo sentía, que tenía que perdonarlo, que tenía que vivir...

¡No! Era un sueño... sólo un sueño... Joseph le había dicho que se fuera al infierno, y eso era lo que había hecho. No podía haber una descripción más exacta de lo que había vi­vido en aquel almacén. Tenía todo el cuerpo magullado y dolorido, y el futuro se le antojaba tan vacío... El trabajo ya no la llenaba, y ni siquiera el tener a Rory a su lado la con­solaba. Estaba cansada de luchar. En el camino que se abría ante ella sólo veía dolor. Empezó a llorar, gimiendo de nuevo al sentir una fuerte punzada en el pecho.

Justo en ese momento regresó la enfermera. A pesar de sus protestas, echó a Joseph de la habitación. Parecía que ________ hubiera perdido el deseo de vivir; parecía dispuesta a dejarse ir y morir... ¡No podía permitirlo!

-Se pondrá bien -le aseguró la enfermera-.Vaya a sen­tarse en la sala de espera y déjenos hacer a nosotros. No va a morir, ¡se lo aseguro! Puede creerme.

Miró a Joseph a los ojos, y adivinó en su mirada atormen­tada lo que él no habría querido que hubiese visto.

-No se rendirá -le dijo quedamente, poniendo una mano sobre la de él, y apretándosela suavemente-. No de­jaré que lo haga. Se lo prometo. Tendrá la oportunidad de arreglar las cosas con ella -añadió, soltando su mano y son­riéndole-. Ahora debería intentar dormir un poco. Ella está bien cuidada, y no permitiremos que se nos vaya. ¿De acuerdo?

Joseph se relajó un poco. Estaba tan cansado... tan asustado... -De acuerdo -dijo al cabo de un rato.

La mujer lo condujo a la sala de espera, y lo hizo sentarse en el sillón, junto a Rory.

-Vendré a avisarlo cuando la hayamos pasado a planta. -¿Van a sacarla de cuidados intensivos? -inquirió Joseph, sorprendido.

-Claro que sí -contestó la mujer con una sonrisa-. Los pacientes que están recuperándose no pueden quedarse aquí.

La enfermera se dio la vuelta y salió, dejando a Joseph con los ojos llenos de lágrimas. ¡________ no iba a morir! No le importaba que lo odiara el resto de su vida; ¡no iba a morir! Cerró los ojos y se echó hacia atrás. Segundos después se quedaba dormido.

caarolinna
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Re: 'Corazones Heridos' de Diana Palmer.- Joe & Tú [adaptada] (HOT)

8

 

 

Joseph sintió que alguien lo zarandeaba. Entreabrió los ojos, aún medio pegados por el sueño, y vio que se trataba de Rory.

-¡Joseph, se ha despertado! Está un poco atontada por lo que están dándole para el dolor, pero ha abierto los ojos. La pobre tiene un aspecto terrible...

Joseph parpadeó, intentando enfocar la vista mientras mi­raba al sonriente muchacho.

-¿Está despierta?

Rory asintió con la cabeza.

-Son casi las once de la mañana. Vamos.

Joseph se puso de pie lentamente, contrayendo el rostro de dolor al hacerlo.

-Me estoy haciendo mayor para esa clase de trabajo-farfulló para sí.

Rory estaba observándolo en silencio. -Fuiste tú quien la rescató, ¿no es verdad? Joseph asintio.

-Un antiguo compañero me acompañó... -respondió-, pero tú no sabes nada de esto -añadió muy serio.

Rory se llevó una mano a los labios e hizo como si los cerrase con una cremallera.

-Gracias -le dijo.

Joseph apartó la mirada incómodo. Todavía se sentía cul­pable por lo que le había ocurrido a ________. De hecho, estaba muy nervioso ante la idea de tener que confrontarla, pero entró en la habitación con Rory.

 

 

________ se notaba aún muy aturdida. Le dolía la cara, le dolían las costillas... le dolía el cuerpo entero. Tenía puesto un gota a gota intravenoso en el brazo izquierdo, y le esta­ban suministrando oxígeno por unos tubos en la nariz.

Cuando vio a Joseph y a Rory de pie junto a la cama, no estaba segura de que estuvieran allí de verdad. Había estado teniendo un sueño en el que Joseph la besaba y le decía en un susurro que tenía que luchar, que tenía que vivir. No podía haber sido otra cosa más que un sueño porque Joseph la odiaba.

A su mente volvieron en ese momento sus más recientes y terribles recuerdos: Sam Stanton de pie a su lado con una botella en la mano, gritándole que se la había jugado, y que no viviría para contarlo. La había pegado con la botella en la espalda, en los hombros, y en el pecho, donde le dolía tanto. Se había tapado el rostro con las manos, y entonces algo la había golpeado en la cabeza. Al tiempo que se desplomaba, Sam había golpeado la botella contra el duro cemento, y la parte de arriba se había hecho pedazos.

Se notaba la cara hinchada y tirante, pero no parecía que los cortes fuesen muy profundos. Quizá se había caído sobre los cristales rotos y así había sido como se los había hecho.

El aturdimiento se le estaba pasando un poco, y se dio cuenta de que Joseph y Rory estaban de verdad allí con ella, aunque no los veía con total nitidez.

Al entrar, Joseph había emitido un gemido ahogado al verla. Los cortes de su hermoso rostro habían sido limpiados y tratados, pero no había puntos en ellos. Le dio gracias a Dios en silencio: sólo eran cortes superficiales. Sabía por propia experiencia que un corte no se suturaba a menos que fuera profundo.

Pasarían meses antes de que se curasen por completo, pero probablemente no le quedarían cicatrices permanen­tes. Los cortes que tenía en el brazo, en cambio, sí mostra­ban puntos de sutura, pero también se curarían. Lo más pre­ocupante era la lesión del pulmón dañado, porque si llegaba a producirse una hemorragia podría morir. Joseph dio gracias a Dios de nuevo por que Peter y él hubieran llegado a tiempo, cuando aún respiraba.

Joseph y Rory rodearon la cama para ponerse a la derecha de ________, y el chico tomó su mano sin vacilar.

-Te vas a poner bien, _______, te vas a poner bien.

-Seguro -farfulló ella. Su voz sonaba ligeramente gan­gosa por la medicación-. La cabeza me duele horrores -gi­mió-, ya he vomitado dos veces, y me duele en el costado...

Alzó la vista y miró a Joseph, que estaba detrás de su her­mano, pero no dijo nada, ni dio muestras externas de nin­gún tipo de emoción. Simplemente se quedó mirándolo.

-¿Necesitas algo? -le preguntó él quedamente.

________ inspiró temblorosa, y bajó la mirada a sus manos.

-Si no es molestia... ¿podrías llevar a Rory al piso, para que me traiga la tarjeta del seguro? -le pidió muy seria-. El médico ha pasado a verme hace un momento y me ha di­cho que tengo unas cuantas costillas bastante mal, y que tendré que permanecer al menos tres días en el hospital, porque quieren asegurarse de que no pillaré una neumonía. De hecho, me están dando antibiótico por si acaso. También sufrí una contusión, pero es leve, y en la resonancia magné­tica no se ven daños... al menos nada importante. Los cortes no eran muy profundos, gracias a Dios, y el médico me ha dicho que cree que se curarán perfectamente sin necesidad de cirugía plástica, aunque eso llevará varios meses. Después decidirán si la necesito o no.

Las facciones de Joseph estaban tan tensas que parecía que se hubiesen tornado en piedra.

-¿Por qué te hizo esto Stanton? -le preguntó.

________ intentó moverse, y contrajo el rostro dolorido por el pinchazo que sintió en las costillas. Le costaba respirar, y también hablar.

-Estaba enfadado porque no conseguía ponerse en con­tacto con nadie de la productora que pudiera autorizar el pago del rescate -respondió-. Mientras me pegaba me dijo que iba a asegurarse de que nunca volvería a trabajar, pero por suerte para mí estaba demasiado borracho, y no llegó a golpearme con la suficiente fuerza como para matarme. An­tes de perder el conocimiento vi cómo rompía el cuello de la botella contra el suelo. Supongo que pretendía usarla para hacerme más cortes.

-Estaba de pie junto a ti, y la tenía en la mano -recordó Joseph-, pero probablemente los cortes de la cara te los hi­ciste al caer sobre los cristales rotos.

________ se rió con amargura.

-Me los hiciera como me los hiciera, no se curarán de la noche a la mañana. Estaré varios meses sin trabajar, y es po­sible que Joel Harper busque a alguien que me sustituya en la película.

-En lo único en lo que tienes que pensar ahora es en ponerte bien -le dijo Joseph-. Yo me encargaré del resto, in­cluso de Rory.

-Gracias -respondió ella, con cierta tirantez.

-Sé que detestas la idea de tener que depender de nadie -le dijo Joseph-, y a mí en tu lugar me pasaría igual, pero ya tendrás bastante con reponerte de esto.

-Ahora ya sé a qué se refieren con eso de «cortar y pe­gar» -murmuró ella.

-¿Qué más necesitas que te traigamos del piso? -le pre­guntó él.

-¿Además de la tarjeta del seguro? Un par de camisones, una bata, ropa interior, y mis zapatillas de casa -contestó ________-. Rory sabe dónde está todo. Y también me vendrían bien unas monedas para la máquina de aperitivos, y alguna cosa para leer.

Joseph se dio cuenta de que seguía sin mirarlo, y cuando se acercó más a la cama la vio tensarse.

-Rory, ¿podrías dejarnos a solas un minuto? -le pidió al chico.

Pero antes de que Rory pudiera contestarle ________ le­vantó la vista hacia él. No había emoción alguna en sus ojos verdes.

-No hace falta que salga -dijo-. Tú y yo no tenemos nada que decirnos, Joseph. Nada en absoluto.

Joseph resopló, pero no pronunció palabra.

-Si me traes lo que te he pedido te estaré muy agrade­cida -continuó ________-. Rory, ha estado aquí un policía y me ha dicho que uno de los secuestradores escapó. No pue­des quedarte aquí conmigo, ni tampoco en el piso... ni con Don -añadió cuando él abrió la boca para replicarle-. Po­dríamos ponerlos a él y a su familia en peligro. Sé que no te hará gracia quedarte sin vacaciones, pero lo mejor es que vuelvas a la academia. Allí estarás seguro. Joseph, ¿podrías ha­blar con el comandante y explicarle lo que ha ocurrido?

-Por supuesto -contestó él. Se volvió hacia Rory-. Tu hermana tiene razón. En Maryland estarás seguro; si te que­das aquí, no.

Rory contrajo el rostro disgustado.

-Pero yo no quiero irme -protestó.

________ tomó su mano y la apretó fuertemente.

-Lo sé, pero no quiero perderte, Rory; sólo nos tenemos el uno al otro -murmuró, esbozando una pequeña sonrisa-. Me pondré bien, te lo prometo. No voy a rendirme. ¿De acuerdo?

caarolinna
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Re: 'Corazones Heridos' de Diana Palmer.- Joe & Tú [adaptada] (HOT)

Rory tragó saliva.

-De acuerdo.

-Además, ya no queda mucho para el verano -le recordó ________, con una sonrisa cansada-. Haremos algo especial cuando te den las vacaciones.

-Podríamos ir a las Bahamas -sugirió el chico. ________ asintió con la cabeza.

-Ya veremos. Anda, vete con Joseph, dale las cosas que le he pedido, y haz la maleta. Joseph, ¿podrás llamar al aero­puerto y pedir un billete para Rory? -le preguntó-. He agotado el crédito de todas mis tarjetas, pero en cuanto pueda te pagaré.

-No hay problema -le dijo Joseph-, pero no hace falta que me devuelvas el dinero.

________ habría querido replicarle, pero se sentía sin fuerzas para discutir. Se movió en la cama, en un intento por po­nerse más cómoda, y Joseph vio que sus facciones se con­traían de dolor.

-¿Qué ocurre? -inquirió.

-Las costillas -musitó ________-; me duele cada vez que hago el más mínimo movimiento.

Los ojos de Joseph relampagueaban de furia. Lamentaba no haber tirado a matar en vez de haber dirigido el disparo a la pierna de Stanton.

-No os preocupéis por mí y marchaos. Voy a intentar dormir un poco -dijo ________, cerrando los ojos-. Gracias, Joseph -añadió quedamente.

Joseph volvió a sentirse como un miserable. Sólo mirarla hacía que se sintiese fatal. Si no le hubiese colgado el telé­fono...

-Vamos -le dijo Rory, tirando de su mano.

Joseph suspiró y salió de la habitación con él, pero no fue capaz de mirar atrás; le dolía demasiado el corazón.

 

 

El piso de ________ estaba hecho un desastre. Según parecía los agentes del FBI habían estado buscando indicios de la presencia de algún intruso, y Joseph y Rory estuvieron un buen rato volviendo a colocarlo todo. Luego prepararon lo que iban a llevarle a ________, y cuando estuvieron seguros de que no les faltaba nada se pusieron a hacer la maleta de Rory.

-Sé que no quieres irte -le dijo Joseph quedamente-, pero no puedo cuidar de ________ y de ti al mismo tiempo.

Rory se quedó callado un momento.

-No te dejará que la cuides -farfulló mientras metía una camisa en la maleta.

-Pues tendrá que dejarme -replicó Joseph-. No tiene a nadie más que pueda ocuparse de ella. Lo hablaré con ella estos días que permanecerá ingresada y entrará en razón. Luego me la llevaré a casa conmigo, a Texas.

Rory alzó la vista hacia él.

-No irá.

Joseph suspiró.

-Ya lo creo que vendrá. Ya sé que me odia, y no la culpo, pero no tiene otro sitio adonde ir, y no podrá apañárselas sola hasta que no esté recuperada del todo.

-Pero eres jefe de policía -le recordó Rory-; si te la lle­vas a casa...

-Yo también lo he pensado -lo interrumpió Joseph-. Contrataré a una enfermera para que esté con ella día y no­che mientras esté conmigo. Así no habrá habladurías.

Rory empezó a doblar otra camisa para meterla también en la maleta.

-Escucha, Rory -le dijo Joseph-: tan pronto como termi­nes las clases, puedes venirte también.

Rory levantó la cabeza.

-¿Lo dices en serio? -inquirió tímidamente.

Joseph sonrió.

-Pues claro. Aunque tendrás que hacer tu parte de las ta­reas de la casa -le advirtió-. ________ no podrá hacer ningún esfuerzo en al menos seis semanas, lo que significa que yo tendré que hacerlo todo hasta que tú llegues -farfulló, fin­giéndose disgustado-. No me entusiasma demasiado lim­piar, pero las aspiradoras... ¡Dios, no sabes cómo las detesto! Son un invento diabólico. Ya voy por la tercera este mes.

Rory lo miró con los ojos abiertos como platos.

-¿Y eso?

Joseph lo miró incómodo.

-El tubo se dobla, el cable se engancha en el tubo... ¡y son como elefantes!: tienes que arrastrarlas por la trompa.

Rory se echó a reír. Era la primera vez que lo hacía desde que comenzara la pesadilla del secuestro.

-Sí, sí, ríete -le dijo Joseph-, pero espera a verte peleando con un tubo de tres metros y todo el cordón liado en los tobillos... ¡eso si no tropiezas y te caes! Por eso prejubilé a la última -añadió entornando los ojos-. Debería haberle pe­gado un tiro a esa maldita cosa, en vez de liarme a patadas con ella.

-Pues a mí me gustan -replicó Rory-; y es divertido pa­sar la aspiradora.

-Estupendo. Entonces eso será lo que harás cuando ven­gas en vacaciones.

-También sé cocinar -le dijo Rory, sorprendiéndolo-. Sé me da muy bien hacer barbacoas, y sé preparar una salsa casera.

Joseph sonrió al chico.

-Vaya, pues te tomo la palabra.

Rory le sonrió también.

-Gracias, Joseph... por todo.

Joseph se sentó en la cama, con los antebrazos apoyados en los muslos, y las manos entrelazadas colgando entre las rodi­llas.

-Para mí no eres un niño, Rory -le dijo solemne­mente-. Creo que eres muy maduro para tu edad, y por eso pienso que puedo decirte esto. Cometí un terrible error con ________. No me sentía preparado para una relación, pero me dejé llevar por la tentación sin pensar bien las cosas. Su­pongo que imaginas que el hijo que perdió era mío.

Rory asintió.

-Ella quería tenerlo. Lo pasó muy mal cuando lo perdió.

Joseph tragó saliva. Se sentía incapaz de mirar al chico a los ojos.

-Yo también habría querido a ese bebé... si hubiera sa­bido que se había quedado embarazada.

-_______ me dijo que tú no creías que lo vuestro tuviera futuro -murmuró Rory-, pero a pesar de todo ella habría querido tener el bebé y criarlo. Me... me contó que antes del accidente había estado comprando ropa y cosas para el bebé -añadió contrayendo el rostro-. Después de tener el aborto se volvió muy callada, y empezó a beber. Y el que hablaran de ello en los periódicos sólo empeoró más las co­sas -alzó la vista hacia Joseph-. No la dejes beber, Joseph. Nuestro médico de cabecera nos dijo que por nuestra ma­dre tenemos predisposición al alcoholismo.

-Gracias por decírmelo -murmuró Joseph-. Conozco bien los peligros del alcohol; no dejaré que tome ese ca­mino.

Rory inspiró profundamente.

-Gracias, la verdad es que es algo que me tenía preocu­pado.

-Estará bien, te lo prometo.

Rory asintió con la cabeza.

-¿Me llamarás de vez en cuando para contarme como va?

-Te llamaré todos los días. Y ella también hablará con­tigo.

-La recuperación va a ser lenta y dificil, ¿verdad? -pre­guntó el chico.

-Sí, pero tu hermana es muy fuerte -contestó Joseph-. Va a superar esto, ya lo verás.

-Ahora que lo pienso... alguien debería llamar a Joel Harper -apuntó Rory.

-Yo me encargaré -le prometió Joseph-. Tú no te preocu­pes por nada, Rory; todo irá bien.

Rory sintió que las lágrimas le quemaban los ojos, y apartó el rostro para que Joseph no las viera.

 

caarolinna
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Re: 'Corazones Heridos' de Diana Palmer.- Joe & Tú [adaptada] (HOT)

-Estos dos últimos días han sido muy dificiles -farfulló con voz quebrada.

Joseph se levantó y puso las manos en los hombros del chico.

-La vida es como una carrera de obstáculos -le dijo-, y

cuando superas uno, recibes un premio. Siempre. Rory alzó el rostro hacia él, sorprendido. -Eso es lo que ________ me dice siempre. Joseph sonrió.

-Y los dos tenemos razón. Verás como todo sale bien.

Tuvo un impulso de abrazar al chico, para consolarlo, pero no estaba acostumbrado a las muestras de afecto, y te­nía la impresión de que Rory tampoco, así que se aclaró la garganta y se volvió hacia la maleta.

-Bueno, vamos a acabar con esto.

Tal y como había pensado, Rory se sintió agradecido de que Joseph no hubiera intentado consolarlo, porque estaba seguro de que no habría podido contener las lágrimas. -Vamos -repitió, esbozando una sonrisa.

 

 

________ todavía estaba algo aturdida aquella tarde, pero al menos su mente había empezado a funcionar de nuevo, la medicación le aliviaba los dolores, y también le habían dado algo para las náuseas. No podía pensar aún con claridad, pero estaba mejor que hacía unas horas.

La presencia de Joseph en el hospital, después de lo que había pasado, estaba siendo un auténtico suplicio para ella. No había olvidado sus duras palabras, ni cómo se había ne­gado a escucharla. Tampoco había olvidado el terror que la había invadido cuando se había percatado de la desaparición de Rory, y se le había quedado grabada en la cabeza la lla­mada de Sam, dándole instrucciones para la liberación de Rory..., la misma llamada en la que ella se había ofrecido a cambiarse por él.

Pero lo peor habían sido las horas que había pasado en el almacén, cuando Sam y sus secuaces, tras dejar ir a su her­mano, se habían dado cuenta de que no iban a conseguir ningún dinero. Sam se había puesto furioso, y se había vuelto amenazador hacia ella, diciéndole que aunque no consiguieran el rescate, iba a pagar...

La puerta de la habitación se abrió en ese momento y alzó el rostro, dejando por un instante a un lado aquellos horribles recuerdos. Joseph había vuelto hacía un par de ho­ras con Rory, con su tarjeta del seguro y las otras cosas que le había pedido, y el chiquillo se había despedido de ella llo­rando antes de que Joseph lo llevase al aeropuerto para que tomase el avión que lo llevaría de regreso a Maryland.

________ había perdido por completo la noción del tiempo mientras habían estado fuera.

-Volví hace ya un rato, pero estabas dormida y no he querido despertarte -le dijo Joseph quedamente-. He estado en la cafetería.

-He estado durmiendo mucho rato -contestó ella lenta­mente-, pero me siento un poco mejor.

-Me alegra oír eso. Acabo de hablar con el comandante Marist -le dijo Joseph, acercándose a la cama-. Fue a recoger a Rory al aeropuerto y lo ha llevado a la academia en co­che. No dejarán que nadie a excepción de ti o de mí lo sa­que de allí. Estará seguro.

________ dejó escapar un pesado suspiro.

-Gracias a Dios que no le hicieron daño. ¡Tenía tanto miedo de lo que Sam pudiera hacerle...!

-Y te cambiaste por él -murmuró Joseph-. Podría haberte matado, ________.

-Si Rory quedaba libre, me daba igual lo que me ocurriera.

Joseph se metió las manos en los bolsillos, y se quedó ob­servándola con los labios apretados, mientras se esforzaba por contener la ira que sentía hacia sí mismo por no haberla escuchado cuando le había pedido ayuda.

________ no quería mirarlo.

-Sabes que no puedes quedarte sola, ¿verdad? No con ese otro lunático suelto por ahí. Seguramente Stanton le dijo dónde vives.

La joven tragó saliva.

-Podría irme a un hotel...

-Te vienes a Jacobsville conmigo.

-¡No! -exclamó ella irritada-. ¡No puedo irme contigo después de lo que publicaron los periódicos!

-Voy a contratar a una enfermera para que se ocupe de ti día y noche -continuó Joseph, como si ________ no hubiese hablado-. Así nadie podrá decir nada.

-¿Vas... vas a hacer eso por mí? -inquirió ella, sorprendida. Joseph asintió con la cabeza.

-Rory me dijo que no podíamos vivir los dos solos bajo el mismo el mismo techo. Soy el jefe de policía; tengo que pensar en mi reputación -le dijo Joseph, como burlándose de sí mismo.

-Por la mía desde luego no tendrás que preocuparte -farfulló ________ con voz soñolienta-. Ya no queda nada de ella.

-________, no hables así -la increpó Joseph con aspereza-; ¡nadie se cree lo que publican esa clase de periódicos!

-Nadie excepto tú -replicó ella, alzando el rostro desa­fiante.

Joseph no podía negarlo, pero le había dolido oírselo de­cir. Jugueteó con las monedas que llevaba en el bolsillo, ha­ciéndolas tintinear.

-Le he dicho al personal del hospital que estamos com­prometidos.

-¿Con qué fin? -inquirió ________ en un tono frío, inten­tando disimular la emoción que esas palabras habían provo­cado en ella.

-Si no lo hubiera hecho no me habrían dejado entrar a verte cuando estabas en la unidad de cuidados intensivos. Estuviste allí mientras te hacían una veintena de pruebas y te curaban las heridas -contestó Joseph-. No quería apar­tarme de tu lado sin asegurarme de que ibas a ponerte bien. De hecho, estaba pensando que cuando lleguemos a Jacobs­ville también podríamos decirle a la gente que vamos a ca­sarnos -añadió estudiando el rostro azorado de ________-. Así acallaríamos cualquier posible rumor.

-No hace falta que te sacrifiques por mí -le espetó ella en un arranque de orgullo-. Y además, tampoco pienso quedarme sin hacer nada mucho tiempo. Cuando tenga cu­rada la lesión de las costillas, los cortes podrán disimularse con un poco de maquillaje. Cuando Joel vuelva tendré que volver al rodaje para acabar la película.

Joseph se acercó un poco más a la cama.

-Escucha, ________, ya sé que hice una estupidez... -le dijo con los dientes apretados-,...o dos. Creí lo que leí en los periódicos, y es por mi culpa que estás aquí en este estado. Aquel día... me llamaste para pedirme que te ayudara a res­catar a Rory, ¿no es cierto?

________ asintió sin mirarlo, y Joseph volvió a juguetear con las monedas de su bolsillo. Hacía años de la última vez que le había pedido disculpas a alguien.

-La *beep* fui yo -replicó la joven con pesadumbre-. Desde un principio fuiste sincero conmigo; me dijiste lo que sentías... y yo te empujé a hacer lo que hicimos. Ni si­quiera sé por qué lo hice, pero si alguien tiene la culpa de lo ocurrido, soy yo.

Joseph frunció el ceño.

-Rory me dijo que querías tener el bebé.

________ apartó el rostro; no quería que Joseph viese las lá­grimas que había en sus ojos.

-Eso ya no importa.

Sí que importaba, se dijo Joseph, sintiendo en sus propias carnes el dolor que emanaba de ella.

-Lo único que importa ahora es conseguir que te re­pongas lo antes posible -le dijo Joseph-, y mantenerte a salvo para que puedas testificar en el juicio de Stanton.

-Creí que recibiría alguna llamada de mi madre -dijo ________ sarcástica-, pero supongo que Sam todavía no habrá podido ponerse en contacto con ella. Me echará a mí la culpa de que su novio esté en la cárcel, como si lo viera...

-De eso no hay duda -asintió Joseph-. El FBI está investi­gando la posibilidad de que ella tuviera también parte en la organización del secuestro, y si consiguen hallar pruebas su­ficientes de ello, la llevaran ante los tribunales por confabu­lación delictiva. El secuestro es un delito federal.

-No lo había pensado -dijo ________ abruptamente-. Y además todavía hay uno de los secuestradores huido.

-Ésa es la razón por la que tienes que venirte a Texas conmigo. Judd y yo estaremos pendientes de ti todo el tiempo para que no te ocurra nada.

________ lo miró incómoda.

-Pero, ¿no se molestará Christabel... después de lo que pasó con Judd? -inquirió preocupada.

-Christabel y Judd viven en un perpetuo estado de feli­cidad desde que se casaron... y más desde que llegaron los mellizos -contestó Joseph-. Por supuesto que Christabel no se molestará. Ya no tiene celos de ti.

________ suspiró, y al hacerlo sintió un pinchazo en las cos­tillas que contrajo sus facciones de dolor.

-¿Llevas mejor lo de vivir en una pequeña ciudad rural? -le preguntó-. Cuando estuve allí por el rodaje me recordabas a un pez fuera del agua.

Joseph vaciló.

-No estoy seguro. Lo de irme allí al principio fue de broma. Mi primo Chet necesitaba ayuda, y me convenció, aunque estaba seguro de que detestaría el sitio y el trabajo. Claro que también estaba cansado de dedicarme sólo a los ciberdelitos, y un poco harto de mi vida -confesó con un suspiro-. No es que me haya integrado plenamente en la comunidad..., pero el trabajo es interesante. Y variado; nunca te aburres. Y tengo la sensación de estar haciendo algo bueno de verdad. Por ejemplo, hemos arrinconado a los traficantes de drogas. Chet no quería problemas, así que hacía la vista gorda con los de arriba, pero cuando yo entré me puse en contacto con el Departamento Antidrogas y he­mos empezado a vigilar los bares.

-Puedes buscarte enemigos -apuntó ________.

-Ya tengo unos cuantos, así que otros pocos... ¿qué más da? Tenemos a un alcalde en funciones y al menos a dos concejales que darían lo que fuera por verme fuera del puesto -replicó Joseph. Acercó una silla a la cama y se sentó-. Aunque, ¿quién sabe?, si consigo mantener a una secretaria sin que renuncie a los dos días, quizá me quede un año más.

 

caarolinna
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Re: 'Corazones Heridos' de Diana Palmer.- Joe & Tú [adaptada] (HOT)

-Tendrás que buscar a una que no le tenga miedo a las serpientes y que no te vacíe papeleras encima -apuntó ________.

-Pues sí, eso cambiaría las cosas.

________ se pasó los dedos por la boca.

-Dios, tengo una sed terrible...

Joseph le sirvió agua en un vaso y le levantó la cabeza para que pudiera beber.

-Mmm... hasta hoy no sabía lo bien que sabía el agua... -dijo ________ riéndose suavemente.

Con cuidado, Joseph volvió a dejarle caer la cabeza sobre la almohada, y dejó el vaso en la mesilla.

-Tuviste mucho valor; cambiarte por Rory...

-Tú habrías hecho lo mismo en mi lugar -replicó ella, cerrando los ojos.

-Cierto, pero habría llevado un cuchillo escondido en una bota, y una pistola en la otra -apuntó Joseph.

________ se quedó adormilada unos segundos.

-He tenido que pedir que me pusieran algo un poco más fuerte para el dolor -le dijo-. Tengo miedo de que­darme dormida y tener pesadillas, pero me está entrando sueño.

Joseph acercó la silla un poco más y tomó los finos dedos de ________ entre los suyos.

-Yo estaré aquí a tu lado -le dijo en un tono reconfor­tante-. Anda, duérmete.

________ intentó sonreír, pero parecía que hubiera olvidado cómo. Al poco rato se quedó dormida.

 

 

Un olor a pollo y patatas arrancó finalmente a ________ del sueño. Abrió los ojos, y vio que Joseph estaba destapando una bandeja de metal que había colocado en el soporte extensi­ble de la mesilla.

-No tiene mala pinta para ser comida de hospital -mur­muró, girando el rostro hacia ella-. Y de postre tienes helado.

________ intentó alcanzar con la mano el cable con el inte­rruptor que elevaba la cabecera de la cama, y Joseph, viendo que no podía, lo hizo por ella, y giró luego la mesilla de modo que la bandeja quedara frente a la joven.

-Tú también deberías comer algo -le dijo ________.

-He tomado algo en la cafetería mientras dormías -res­pondió Joseph-. He hablado con el médico. Me ha dicho que no sabe con exactitud cuántos días tendrás que permanecer ingresada. Quieren ir despacio, y ver cómo progresas. Sólo te darán el alta cuando estés fuera de peligro, por supuesto, pero alguien tendrá que hacerte un seguimiento cuando hayas salido del hospital, y como nos vamos a Texas, le he preguntado si sabe de alguien de confianza allí que pudiera ocuparse. Me ha recomendado a un compañero de San An­tonio, y me ha dicho que se pondrá en contacto con él.

________ lo miró boquiabierta y sacudió la cabeza.

-Eres increíble.

-No quería que tuvieras que volar otra vez dentro de dos semanas para venir aquí a la revisión -le explicó Joseph-. En tu estado es arriesgado.

-Está bien, está bien... lo entiendo.

-¿No vas a protestar? -murmuró él.

-No, estoy demasiado cansada.

-Anda, tómate la cena -le dijo Joseph, tendiéndole el te­nedor.

________ inspiró lentamente, y lo tomó. No tenía mucho apetito, pero al menos la comida era decente.

-Por cierto, he llamado a Joel Harper -añadió Joseph, omitiendo que había tenido que hacer varias llamadas in­ternacionales, y hasta amenazar a un par de personas para conseguir dar con él-. Ha tenido un contratiempo con la película en la que está trabajando ahora, así que tardará por lo menos tres meses en volver. Me dijo que no te preocupa­ras por el seguro, que él te pagará lo que no te cubra... como adelanto de tu salario.

________ se sintió tan aliviada al oír aquello que estuvo a punto de salir llorando.

-Gracias a Dios -murmuró-. Estaba tan preocupada...

-No dejes que se enfríe el pollo -le dijo Joseph-. Yo lo he tomado en la cafetería y está bueno.

________ se llevó un trozo a la boca.

-Es una receta italiana. Yo sé prepararlo así, aunque no suelo hacerlo a menudo porque es bastante entretenido.

-Y Rory sabe hacer una barbacoa.

________ alzó la vista hacia él.

-¿Cómo lo sabes?

-Me lo dijo él -respondió Joseph, jugueteando con la manga de su camisa-. Es un gran chico.

-Sí que lo es.

-Le he dicho que puede venirse con nosotros a Texas cuando acabe las clases.

________ vaciló.

-No debiste decirle eso. Puede que se ilusione con la idea, y para entonces probablemente yo ya estaré trabajando de nuevo.

-Me temo que no -replicó él-. Estamos a principios de abril, y Joel no volverá hasta julio, o primeros de agosto. ________ suspiró mientras acababa el pollo.

-Creía que no te gustaban las ataduras.

-¿Por qué lo dices? No llevo puesta corbata.

-Sabes a qué me refiero.

Joseph cruzó una de sus largas piernas sobre la otra.

-Vas a tener la oportunidad de ver una campaña política de cerca -dijo cambiando de tema-. Calhoun Ballenger se presenta por los demócratas, como oponente a uno de los senadores que llevan más tiempo en el cargo en nuestro es­tado. La primera vuelta se celebrará el primer martes de mayo, y la cosa se presenta muy reñida.

-No entiendo demasiado de política.

-Bueno, te resultará divertido aprender -replicó él con una sonrisa.

-¿Tú crees? -inquirió ________ abriendo la tarrina del he­lado.

-No te has tomado los guisantes -apuntó Joseph.

-Odio los guisantes.

-Las hortalizas son buenas para el organismo.

-A mi organismo sólo le vienen bien las que me gustan -se obstinó ________, metiéndose una cucharada de helado en la boca.

Como le molestaba bastante al masticar por los cardena­les que tenía en la cara además de los cortes, el helado, que se le deshizo en la lengua, le pareció una verdadera bendi­ción.

-En Jacobsville hay una heladería artesanal -le dijo Joseph-, y tienen sabores de todo tipo, aunque a mí el que más me gusta es el de fresa.

-A mí también.

Cuando hubo terminado la tarrina la dejó en la bandeja junto con la cucharilla. Intentó ponerse un poco más có­moda, y volvió a sentir un pinchazo en el pecho que la hizo contraer el rostro.

-¿Te duelen las costillas? -inquirió Joseph.

________ asintió, recostándose sobre la almohada.

-Ojalá tuviera una pistola y cinco minutos a solas con Saln -farfulló-. ¿Sabes?, cuando se dio cuenta de que no iba a conseguir ningún dinero gracias a mí y se puso furioso, intenté hacerle una de esas patadas giratorias que me ense­ñaron para la película, y hasta bloqueé su primer puñetazo, pero cuando empezó a pegarme con la botella ya no pude hacer nada. Me encantaría enseñarle lo que se siente cuando te machacan las costillas y te dan con una botella en la ca­beza.

-Si te sirve de consuelo, se llevó una bala de recuerdo en la pierna -le dijo Joseph.

________ frunció el entrecejo.

-¿Recibió un disparo?

-Eso he dicho. Y porque resbalé... si no no habría salido únicamente herido.

________ entreabrió los labios y lo miró con los ojos como platos.

-Tú me sacaste de allí. A eso se refería el agente del FBI cuando me dijo que alguien había interferido... ¡Fuiste a rescatarme!

-No tenía mucha fe en los agentes a los que les habían asignado tu caso -confesó Joseph-. Estaban sentados en tu piso con Rory, esperando una llamada de teléfono que quizá nunca hubiera llegado. Así que les seguí la pista a Stanton y sus secuaces con la ayuda de un antiguo compa­ñero.

-Yo... me preguntaba por qué nadie podía decirme qué fue exactamente lo que pasó.

-No podían decírtelo porque no lo sabían -respondió Joseph llanamente-. Dado que no hay prueba alguna que pueda inculparme de haber disparado a Stanton, los fede­rales y yo hemos llegado a un acuerdo. Uno de los de arriba me debía un favor, así que me ha cubierto las espal­das frente a la policía y los agentes que llevaban el caso. Si me descubrieran podría producirse un verdadero escán­dalo; imagínate: un jefe de policía yendo contra las leyes federales...

-Oh.

-Así que lo que dice en el informe de la policía es que Stanton se dio a sí mismo, que estaba demasiado borracho como para fijarse en la dirección en la que disparaba -aña­dió Joseph, reclinándose en su silla-. Esa sabandija tiene suerte de estar aún con vida después de lo que te hizo.

-Estaba realmente furioso -recordó ________ estremecién­dose.

-¿Intentó forzarte?

-No, estaba demasiado ocupado pegándome como para pensar en el sexo -contestó ________ con un pesado suspiro-. Debo decir, en favor de uno de sus secuaces, que intentó detenerlo cuando empezó a pegarme, pero Sam estaba fuera de control. Además de estar borracho debía haberse metido algo, porque tenía los ojos vidriosos y estaba muy colocado.

-¿Quién fue el que intentó detenerlo? -inquirió Joseph.

-Era rubio -murmuró ella-; es todo lo que recuerdo.

-El otro al que arrestaron era rubio -dijo Joseph-. El que escapó me parece que era moreno.

-Puede ser -concedió ________-. Mi madre tendrá que res­ponder unas cuantas preguntas después de esto -dijo-. Si fuera una persona vengativa iría a la prensa amarilla y les da­ría una historia que no olvidarían jamás.

-Si lo hicieras se pasarían el resto de tu vida persiguién­dote -replicó Joseph-. Aleja ese pensamiento de tu mente.

________ lo miró con ojos tristes.

-No creo que puedan hacerme más daño del que ya me han hecho.

Joseph contrajo el rostro.

-Fui un *beep* al creer las mentiras que publicaron -dijo-. Lo que ha pasado es en gran parte culpa mía.

________ sacudió la cabeza.

-De todos modos esto podría haber ocurrido igual­mente -replicó con pesadumbre-. Sé que mi madre está de­trás del secuestro. Me había llamado para amenazarme, pero nunca creí que fuera a poner en peligro la vida de su propio hijo por dinero. Qué ilusa...

-¿Siempre ha sido alcohólica?

________ asintió con la cabeza.

-Desde que tengo uso de razón la recuerdo bebiendo. Y a la tierna edad de ocho años ya empecé a buscar fiadores para sacar a mi madre de la cárcel cada vez que se metía en líos. La arrestaban por prostitución, embriaguez, por condu­cir bebida, por robar... de todo lo imaginable. Se prostituía con clientes fijos para sacar dinero con el que malvivir, pero con el tiempo se emborrachaba con demasiada frecuencia incluso para eso. Yo tuve que ponerme a repartir periódicos para comprarme ropa -añadió contrayendo el rostro-. Pero todo eso fue antes de que Sam se viniera a vivir con noso­tros.

-Ese tipo es escoria, de la peor calaña -masculló Joseph.

-Sí, pero por desgracia mi madre opina distinto.

-En fin, sobre gustos no hay nada escrito.

________ se rió.

-Eso mismo he dicho yo siempre -murmuró cerrando los ojos-. Dios, estoy tan cansada...

 

 

Bieeen me voy COMENTEN CHICAS NO SE CUAL SERA LA SIGUIENTE NOVE NO EH TENIDO TIEMPO DE LEER BUENO SI EH LEIDO PERO HAN SIDO UNA SAGA QUE ESTOY ADAPTANDO CON NICK PERO YA DEJE DE LEER ENTRE A LA ESCUELA Y ME ROBA TODO EL DIA SOLO TENGO LA NOCHE PORQUE NUNCA ME DESPIERTO TEMPRANO & PUES LA NOCHE HAGO LA TAREA PERO EL FIN DE SEMANA LEEREE OTR NOS VEMOS *Comenten* no fantasmas bye :smileywink:

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dolphinsmile
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Re: 'Corazones Heridos' de Diana Palmer.- Joe & Tú [adaptada] (HOT)

jijiji CAROO no te preocupes tomate tu tiempo 

 

mmm definitivamente la mamá de _____ esta mal de la cabeza :loco: pero bn que le hacemos pobre ____ por todo lo que tuvo que pasar :smileysad: pero bn estoy anciosa porver coo todo se arregla jijijiij :smileyhappy:

caarolinna
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Re: 'Corazones Heridos' de Diana Palmer.- Joe & Tú [adaptada] (HOT)

Cristal
andreitajb08
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Re: 'Corazones Heridos' de Diana Palmer.- Joe & Tú [adaptada] (HOT)

[ Editado ]

caro cual traicion?????

 

 

sigue

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nickolxiitah
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Re: 'Corazones Heridos' de Diana Palmer.- Joe & Tú [adaptada] (HOT)

Gracias por los caps :smileyhappy: SIGUELA ♥

Cristal
andreitajb08
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Re: 'Corazones Heridos' de Diana Palmer.- Joe & Tú [adaptada] (HOT)

cappppp

Cristal
andreitajb08
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Re: 'Corazones Heridos' de Diana Palmer.- Joe & Tú [adaptada] (HOT)

omj no puedo crerr a joesph

como le dice eso!!!

noooooooo

sigue sigue

Cristal
andreitajb08
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Re: 'Corazones Heridos' de Diana Palmer.- Joe & Tú [adaptada] (HOT)

quiero maraton

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maryalex2995
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Re: 'Corazones Heridos' de Diana Palmer.- Joe & Tú [adaptada] (HOT)

QUIERO MARATON!!! ASÍ PARA EL FINAL DALE CAROO TE LELGAMOS A LA PAGINA QUE QUIERAS!

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nickolxiitah
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Re: 'Corazones Heridos' de Diana Palmer.- Joe & Tú [adaptada] (HOT)

Siguela ♥