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nau1direction
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Re: Heart On A Chain - Adaptada (Harry Styles y tu)

wow!!!

esta nove esta buenisima!!

ammo tu adaptacion!!

siguelaaa llinda 

 

 


besos NAU :heart:


 


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izzieoned
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Re: Heart On A Chain - Adaptada (Harry Styles y tu)

Capitulo 3

¡Hey, _______!

Me tropiezo y casi caigo con esas palabras, trayendo una ronda de risas burlonas desde algún lugar cercano. Miro hacia atrás y veo a Harry observándome. Si no lo supiera mejor, juraría que casi tiene una mirada de preocupación en su rostro.


Me alejo deprisa, sosteniendo mis libros más fuertemente. ¿Qué quiso decir con eso? me pregunto. Su tono de voz sonó neutral, casi amistoso. Realmente pensé que no habría nuevos juegos que podrían lanzar en mi camino, que he sufrido cada posibilidad de humillación.

Estaba equivocada.

Considero seriamente el saltarme la clase de fotografía, pero no me atrevo.
Cuando entro, él está sentado en nuestra, ahora, mesa compartida. Eso es suficientemente malo, pero está rodeado por dos chicas y otro chico.
Conozco a las chicas, son porristas populares, pero de las que me dejan en paz. El chico es uno de los que solían atormentarme constantemente a través de la escuela secundaria. Ahora está en el equipo de futbol y no me ha molestado mucho en los últimos años, pero eso no me consuela, exactamente.

Me debato entre sentarme en otra mesa, pero una rápida mirada me dice que no hay asientos disponibles que sean mejores que al lado de él.

— ¡________! —me llama mientras me saluda con su mano. Me detengo, congelada en seco. Las dos porristas me miran fijamente con la boca abierta, y el jugador de futbol mira a Harry como si le hubieran crecido dos cabezas.

—Está bien, gente, tomemos nuestros asientos —ordena el Sr. Hurley, nuestro maestro.

Estoy obligada a tomar mi temido asiento junto a Harry, quien me sonríe abiertamente. Me estremezco y me doy la vuelta.

—Tengo papeletas aquí para aquellos que califiquen para almuerzos gratis o a precio reducido para excluirlos de los honorarios de la clase.

¡Oh, no! Mis mejillas arden para lo que sé que viene. Efectivamente, él se acerca y deja uno directamente delante de mí. La vergüenza inunda mi cuerpo por la humillación de tener a Harry viendo esto.

— ¿Quién más? —Dice el Sr. Hurley, agitándolos en el aire—. ¿Nadie? Muy bien entonces, para el resto de ustedes, necesito un recibo que demuestre que han pagado sus cuotas a la oficina principal antes de los exámenes parciales. ¿Janna? —Una chica de la primera fila lo mira—. Pasa éstos a todos por mí. —Y le pasa el montón de papeletas.

Janna se pone de pie y comienza a entregar las papeletas mientras el Sr.
Hurley se traslada a la parte delantera del salón para comenzar la clase.
Mientras ella se acerca a Harry, le entrega la papeleta con una sonrisa, claramente indicando su interés en él.

—Hola Harry, soy Janna. —No hay duda por su tono de voz que está siendo más que amable. Él hace una cosa extraña, me da una mirada y rápidamente la retira. Le sonríe cortésmente, desviando la mirada.

La sonrisa de Janna se endurece mientras me mira. Luego se da la vuelta con fuerza, con burla en cada línea.


—Toma fenómeno —ella se burla, entregándome la papeleta, y entonces la retira lejos—. Oops, lo siento, olvidé que no necesitas una de éstas.

Se ríe cruelmente, mirando a Harry, esperando que se una a la broma. No puedo ver su rostro porque se ha dado la vuelta ligeramente lejos de mí hacia ella, eso y el hecho de que estoy agachando la cabeza, tratando de ocultar mi rostro, pero también tratando de ver su reacción. Así que no puedo ver lo que ella ve, pero cualquier cosa que sea, congela su risa. La sonrisa cae de su rostro y traga con fuerza, con las mejillas encendidas mientras se aleja.

Harry se vuelve hacia mí, pero rápidamente me inclino hacia delante, tirando mi cabello suelto como un escudo, mortificada por todo el intercambio.

Me pregunto cuán difícil va a ser cambiar mis clases ahora.

Izzie*



 


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Re: Heart On A Chain - Adaptada (Harry Styles y tu)



La escuela se vuelve aún más un ejercicio de tortura, a pesar de que no hubiera imaginado eso posible, porque “él” ha sido añadido a la mezcla.
Sentarme al lado de Harry en Fotografía es lo peor, porque siempre se sienta y me saluda como si fuéramos amigos. Casi todos los días está rodeado por otros, y, o él es completamente ajeno a su apariencia mientras me reconoce, o simplemente no le import

a.

Sé lo que se propone porque no es exactamente un juego nuevo. Él es sólo mejor en eso que aquellos que han intentado lo mismo antes. Lograr que la fenómeno piense que eres su amigo, así poder obtener una mayor humillación. No aprendí eso a la primera, y fui engañada una segunda vez, pero no he caído en esa trampa de nuevo, y no lo haré ahora.

Antes nunca, sin embargo, había parecido algo personal de alguna manera. Sé que los otros no piensan en mí como una persona real, así que aunque duele, no es la cosa más devastadora. Esto es peor porque, él había sido mi amigo una vez, y tal vez incluso algo más. Tengo que admitir, que parte de esto es por lo que pensé que él era mucho mejor que el resto. Es una dolorosa realidad el ver que no lo es.

En fotografía se sienta, a veces tratando de iniciar una conversación, pero me mantengo dándole la espalda y me niego a dejarme arrastrar, ignorándolo con firmeza, manteniendo mi cabello entre nosotros.

Aun sabiendo lo que se propone, no puedo evitar sentirme atraída por él, a pesar de mi misma. Debido a nuestra historia, supongo. Así que lo observo a escondidas, sólo a sus manos, primero, mientras arrastran un bolígrafo a través de la página, mientras toma notas detalladas. Sus manos son grandes, formando una escritura limpia y no los garabatos desordenados que la mayoría de los adolescentes crean. Son manos fuertes, con dedos largos y uñas recortadas y limpias, y una pequeña cicatriz en el dorso de su mano derecha. Él es zurdo, pero no escribe con su mano en un ángulo incómodo que he visto en otros zurdos. Más bien, sostiene su mano en el mismo ángulo que alguien diestro, sólo que al revés, a pesar de que casi pone de lado la página para escribir.


Algunas veces, incluso dejo que mi imaginación vuele e imagino a su mano derecha cicatrizada, alcanzando la mía y envolviéndola en la de él. Me pregunto si serán cálidas o frías, suaves o ásperas con callos. No puedo recordar cómo se sentían hace todos estos años. No he sido tocada en una manera amable por manos masculinas por tanto tiempo como puedo recordar, probablemente desde la última vez que él sostuvo mi mano, aunque estoy segura de que hubo un tiempo en que mi padre me tocó con amor.

Lo más inquietante de todo, es la fantasía de la bondad de él. Entonces recuerdo lo que Harry se propone, esa bondad ha muerto y esas manos nunca me tocarán con nada más que con un propósito de humillación, o peor, con repulsión. Cada día después de clase, huyo del salón y del edificio, esperando hasta que estoy más allá de los límites de la escuela para reducir la velocidad.

Izzie*



 


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Re: Heart On A Chain - Adaptada (Harry Styles y tu)

♥ 

Las primeras semanas de escuela pasan, y a pesar de que Harry ha dejado de tratar de iniciar una conversación, todavía dice ― “hola” cada vez que llega. Nunca le respondo, pero cuando él no hace más movimientos, comienzo a relajarme y no me siento tan lejos en el borde de mi asiento. No ha hecho ninguna broma a costa de mí, al menos no que yo sepa, y no ha tratado de humillarme públicamente.

Curiosamente, parece como si los demás estudiantes, quienes antes disfrutaban atormentarme, están perdiendo el interés en el juego también.
No todos ellos, por supuesto, pero algunos de ellos.

Entonces un día, mientras Setiembre da paso a Octubre, el aire comienza
a enfriar, y las hojas comienzan a volverse de un amarillo brillante, algo comienza a cambiar todo de nuevo.

Me siento en el almuerzo, en mi lugar habitual en un rincón en el suelo, comiendo mi almuerzo gratis patrocinado por el Estado, cuando Harry llega y se sienta en la mesa más cercana a mí. Me congelo en el acto de llevar un palillo de pan a mi boca mientras se sienta en la mesa, que suele estar reservada para encajonar a todos los ―perdedores‖ de la escuela… aunque obviamente, todavía no son tan grandes perdedores como yo, porque por lo menos ellos tienen una mesa.

Él se vuelve hacia mí, mirándome directamente. Miro fijamente a sus ojos oscuros, la primera vez que he hecho contacto visual con él desde el primer día de clases. Una carga eléctrica corre a través de mi cuerpo. Con cada nervio de punta, y le roba un sonrojo a mi cuerpo, con calor fluyendo a través de mi abdomen. Claramente reconozco la lucha o la sensación de volar.

Él parece estar esperando por algo, pero no puedo respirar, y mucho menos pensar en lo que podría querer. Él baja su bandeja sin romper el contacto visual, y luego da un paso hacia mí. Eso me derrite. Volar, eso es.

Peleo con mis pies, negándome a esperar y ver que podría hacerme o a mi comida. Él llama mi nombre, pero ya estoy corriendo hacia la zona de dejar la bandeja y tirar mi preciado almuerzo sin comer. Me tropiezo en mi prisa y casi dejo caer mi bandeja, ignorando las risas burlonas cerca de mí, junto con los insultos de ―****a‖ y ―fenómeno‖. Ni siquiera veo de quiénes vienen. Esas palabras ya no significan nada para mí, pero al saber que él está viendo probablemente mi torpe retirada, hace que mis mejillas quemen brillantemente.

Me salto el resto de mis clases. Sólo me he saltado clases una vez en la escuela secundaria, cuando el ridículo había alcanzado la extrema crueldad, particularmente por una chica ruda, y había estado temerosa por mi vida, así que dejé temprano la escuela y fui a casa. Pero cuando la escuela llamó a mi casa para informar a mi madre que me había saltado las clases, había estado en uno de sus días violentos. Había tenido que regresar a la escuela al día siguiente con un ojo negro, un labio hinchado, con dolor en las costillas que se sentían posiblemente rotas, y marcas rojas de dedos en mi cuello donde el aire a mis pulmones había sido cortado poco antes de perder el conocimiento.

Cuando regresé, la chica dura me vio, y alguna forma de reconocimiento y de parentesco había brillado en sus ojos. Después de eso ya no me dio un tiempo difícil. De hecho, creo que había una posibilidad de que hubiera dado la señal para que me dejaran en paz, porque nadie me dio un tiempo difícil después de eso por algún tiempo. Entonces ella fue arrestada y llevada al reformatorio, o eso he oído, y dentro de poco fue olvidada. Yo no lo fui y se reanudó la persecución.

En este día, siento que vale la pena el riesgo. No puedo hacerle frente. Y me siento por lo menos un poco segura ya que no tengo un teléfono de cualquier tipo, así que mi ausencia no requerirá una nota en el correo. Soy yo la que tiene que traer el correo, así que no será mucho el deslizarlo y tirarlo en la basura antes de que pueda ser visto. Me gustaría poder ir a casa y columpiarme, pero no puedo arriesgarme a ser vista por mi madre, así que me escondo en un bosque espeso de árboles que crecen cerca de mi casa, hasta que la escuela termine y me vea obligada a volver a casa.

Por mucho que desee ir en contra, sin embargo, otro día viene y tengo que levantarme para ir a la escuela. Tenía la esperanza de que él me dejaría en paz, pero en el almuerzo lo veo de nuevo viniendo hacia mi rincón. El hambre prevalece sobre el miedo, ya que no tuve cena de nuevo ayer por la noche, y me enrosco protectoramente sobre mi bandeja cuando lo veo venir. En lugar de mirarme directamente o venir en mi camino, simplemente se detiene en la mesa y se sienta.

Los pocos estudiantes que están reunidos en la mesa, lo miran como si una serpiente se hubiera sentado con ellos. Observo, mi cuerpo todavía encorvado protectoramente sobre mi bandeja mientras coloca su servilleta sobre su regazo, se asegura de saludar a cada persona sentada ahí, presentándose a sí mismo como si cada uno de ellos no fuera consciente a sobremanera de quién es él.

Habría que estar ciego o sordo para no saber quién es Harry Styles. Él definitivamente no ha perdido su capacidad para atraer a otros a sí mismo sin siquiera intentarlo. A los pocos días de su regreso a la escuela, se había vuelto popular, buscado como antes, por los chicos para ser su amigo, y por todas las tontas, desmayadas chicas para ser mucho más.

Después de un momento de silencio, reanudaron sus conversaciones, ignorándolo principalmente, pero mirándolo ocasionalmente como si se preguntaran por qué estaba él ahí.

Un par de amigos de Harry pasearon cerca, mirando a los que estaban ya sentados, y luego mirando a Harry para evaluar cuáles deberían ser sus reacciones. Él presentó a sus amigos a los “perdedores”, sorprendentemente recordando sus nombres. Sus amigos sólo asintieron, sentándose y procediendo a ignorar a los otros como si no estuviera ahí.

Los otros parecieron intimidados por unos minutos, cambiando de posición incómodamente y preguntándose si deberían moverse.
Finalmente, decidieron hacer lo mismo e ignorar a Harry y sus amigos.

Observo todo esto con asombro y recelo. ¿Qué está haciendo? Cuando no mira en mi dirección, finalmente alivio mi postura encorvada y comienzo a comer. No quito mis ojos de él, sin embargo. Sigo preguntándome qué es lo que se trae entre manos, pero no he comido nada desde mi medio abandonado almuerzo de ayer. En realidad, me estoy sintiendo un poco débil por mi falta de alimento y eso me da el impulso que necesito para comer, a pesar de su proximidad.

En Fotografía, lo ignoro con esmero, volviendo a mi antigua forma de sentarme al borde de mi asiento, negándome a permitir que incluso mis ojos paseen por sus manos. Él ha dicho “hola” cuando se sentó, pero siento la tensión emanando de él, lo que me pone nerviosa.

Una nueva rutina comienza con él, sentándose en la misma mesa de almuerzo cada día, la mesa está ahora sólo medio llena con los
“perdedores” y la otra mitad con los amigos de Harry —tanto como los primeros dos de la primera vez y añadiéndose más cada día— cada mitad ignorando a la otra, pero buscando una extraña especie de camaradería incómoda. Ésta nueva práctica me pone rígida de ansiedad. Considero el cambiar el lugar donde me siento, pero tengo la sensación de que él me seguirá de todos modos. Sólo no puedo averiguar “por qué”.

Pasamos una semana más sin incidentes, mi aprehensión disminuye un poco, cuando algo extraordinario sucede. Un chico que ha sido uno de mis peores verdugos, a través de ambas, escuela secundaria y preparatoria, entra al comedor. Mi estómago se aprieta con miedo.

Usualmente, Frank y sus amigos dejan la escuela para almorzar. Cuando
se quedan es para un propósito, y ese propósito es por lo general, por mí.
Me estremezco al pensar en las veces en que me he visto obligada a tirar mi almuerzo ya sea porque él escupió o dejó caer algo en mi comida —una vez fue una pequeña pepita de excremento de perro—, o tratar de comer alrededor de eso. Le da una gran alegría mi humillación y supongo que con el tiempo ha comenzado a extrañar mi ardiente vergüenza. Hoy es la primera vez de éste año que se lo ha perdido, aparentemente. Lo veo inmediatamente en la zona en donde me siento, con una sonrisa dividiendo su rostro.

Mis ojos vuelan al instante hacia Harry, quien está envuelto escuchando una historia que es contada por uno de sus amigos. Oh, por favor... ruego silenciosamente, no le dejes ver esto...........

Izzie*



 


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Re: Heart On A Chain - Adaptada (Harry Styles y tu)

:smileyhappy:

Mis ojos vuelan al instante hacia Harry, quien está envuelto escuchando una historia que es contada por uno de sus amigos. Oh, por favor... ruego silenciosamente, no le dejes ver esto. No estoy segura de si quiero que se mantenga ajeno con el fin de evitar que consiga una nueva idea para afligirme, o si simplemente no quiero que vea mi degradación.

Miro de nuevo a mi verdugo frenéticamente, s

abiendo por experiencia propia que tratar de proteger mi comida sólo logrará que empuje la bandeja hacia mí, y luego tener que pasar el día caminando avergonzada en vano, con la parte delantera de mi camisa manchada con los restos de mi almuerzo.

Siento los ojos de Harry sobre mí y mi mirada es atraída hacia la de él en contra de mi voluntad. Su ceño está fruncido, como si tratara de averiguar qué es lo que pasa. No puedo mantener mis ojos en un sólo lugar, sin embargo, mi mirada alternando entre ellos dos. Él sigue mi mirada hacia mi verdugo, y de regreso hacia mí. Veo cómo comienza a entender, pero en lugar de la anticipación que espero ver cuando lo averigüe, veo su rostro endurecerse, ira oscureciendo sus ojos, apretando la mandíbula.

Asumo de inmediato que su ira es por mí, como si estuviera siendo condicionada por el resto de mi vida, me estremezco y mantengo mis ojos en él, sabiendo que es el peligro más inmediato. Se pone de pie bruscamente, haciendo que cada persona de su mesa e incluso algunas de las mesas cercanas detengan sus conversaciones inmediatamente y miren hacia él. Me estremezco instintivamente. Pero en lugar de venir hacia mí, se vuelve y se para frente a Frank, bloqueando su progreso hacia mí.

— ¿Puedo ayudarte? —Sus palabras resuenan con furia. Lo escucho claramente desde donde estoy sentada, pero de alguna manera Frank no lo registra, quien sonríe seguro de sí mismo.

—No hombre, estoy bien.

Da un paso más, y de repente Harry sujeta con una gran mano su hombro. Harry es al menos seis pulgadas más alto que Frank, y no deja caer su mano suavemente, sino más bien, la deja caer como una piedra. Frank mira a Harry y de repente se da cuenta de su mandíbula apretada. Duda por sólo un segundo, con cautela arrastrándose sobre su rostro, para ser sustituida por una sonrisa arrogante cuando se da cuenta de que sus amigos están observando.

— ¿Puedo ayudarte? —Frank pregunta sarcásticamente, lo que provoca una carcajada de sus propios amigos.

—No creo que haya nada para ti en este lugar —le gruñe Harry, asustándome. Frank da un ligero paso hacia atrás, mirando nerviosamente por encima de su hombro, tratando de conservar su arrogancia—. Creo que tú y tus amigos —Harry dice con determinación—, deberían seguir adelante. No creo que éste sea un lugar ti ahora, o en cualquier momento en el futuro para el caso.

Frank traga nerviosamente, levantando sus manos en redención con una risa que tratando de sonar descuidada, que sale sonando como con pánico. Lanza una mirada perpleja hacia mí sobre el impresionantemente voluminoso brazo de Harry. —Muy bien hombre, sin daño no hay falta, ¿verdad?

Harry aún no ha retirado su mano del hombro de Frank y veo cómo lo aprieta, causando que Frank se estremezca ligeramente.

—Hoy no, de todos modos —Harry gruñe amenazadoramente, mirando hacia mí—, pero probablemente me refiero al pasado. —Se inclina hacia adelante, poniendo su rostro cerca al de Frank—. Ya no más, tampoco,
¿Capice?

Frank da una risa irregular.

—Estás bromeando ¿verdad amigo? ¿Estás protegiéndola? —escupe como si yo fuera menos que un insecto. Puedo ver como sus amigos se molestan detrás de él, ofendidos de estar apartados de su diversión.

Entonces, sorprendentemente, algunos de los amigos de Harry se ponen de pie, de los del tipo de grandes jugadores de futbol, claramente no entendiendo qué está pasando, pero dispuestos a respaldar a Harry de todos modos. No se mueven de donde están parados junto a la mesa, pero los amigos de Frank de inmediato se retiran.

Lo mismo sucede con Frank, alejándose del agarre de Harry. Sus ojos se precipitan hacia mí, y en esa breve mirada veo la promesa de algo peor. Con la misma rapidez mira de nuevo a Harry, con el rostro cuidadosamente en blanco mientras se da la vuelta y se aleja, tratando de retomar su descuidado pavoneo, pero fallando al menos un poco.

Los amigos de Harry vuelven a sentarse, murmurando sobre los gamberros, y los otros chicos en la mesa lucen un poco impresionados por la escena que acaban de ver, que alguien quien es considerado más genial que ellos, ha sido rebajado por ésos chicos, mientras les permiten compartir la mesa del almuerzo. Un par de ellos me disparan miradas confusas, preguntándose qué hay en mí para poder haberme ganado tal defensa.

Observo esto con mi visión periférica, mientras miro fijamente a Harry, impresionada. Él se vuelve hacia mí, y me mira de igual forma, con una expresión en sus ojos que no puedo descifrar. No parece estar enojado conmigo, a pesar de que su respiración sigue acelerada. Mientras observo, toma un par de respiraciones profundas, relajando su boca de la ira sombría, aflojando sus puños. Asiente tensamente hacia mí, volviendo a su lugar en la mesa.

Ya no tengo hambre, pero no me muevo de mi lugar, mirando abiertamente a Harry. No puedo evitarlo. Casi pareció como si... me hubiera... protegido, como Frank dijo. Pero... ¿por qué él haría eso? Estoy confusa, perpleja. Un par de veces me da miradas ocultas, y en ésas, no puedo más que reunir una razón para que me broten alas y vuele a la luna.

Por primera vez en todo el año, me paso toda la tarde esperando por la clase de fotografía. No puedo sacar de mi mente el drama del almuerzo. No importa cómo vea la situación, sigue pareciendo como si se hubiera puesto de pie por mí.

¿Por qué?

Cuando él entra al salón de clases, lo miro directamente, tratando de leer su rostro. Se detiene junto a la mesa cuando ve mi mirada interrogante, mirándome con la misma expresión ilegible que le vi antes. Un sonrojo se arrastra hasta sus mejillas, y mira hacia otro lado, apretando la mandíbula. Me da otro asentimiento tenso, por primera vez sin decirme
“hola” y de repente lo entiendo.

Está molesto y avergonzado por haber tenido que defenderme, y en frente de no sólo de sus amigos, sino también de otros estudiantes, entre los cuáles la historia se ha extendido como pólvora. Lo he escuchado de otros cuando no sabían que podía oír, y la gente ha estado mirándome como si trataran de averiguar algo. Ahora obviamente, él se lamenta haberlo hecho.

Las lágrimas pinchan la parte posterior de mis ojos mientras bajo mi cabeza hacia el escritorio. Por sólo un pequeño momento, había sentido la alegría de tener un ángel guardián, tener a alguien que no permitiría a alguien más ser malo conmigo. Ese par de horas de sentir esa seguridad, sólo lo hizo más doloroso al haberme sido arrebatado.

Tan pronto como suena la campana, me apresuro a recoger mis libros, lista para escapar. Siento una mano atrapando mi brazo. Calor fluye desde el punto de contacto mientras permanezco quieta, mirando fijamente la mano que sostiene ahora firmemente mi brazo. La misma mano que he estudiado tanto, con la ligera cicatriz en el dorso. Su agarre es sólido, y sin embargo, lo suficientemente suave para saber que podría romper fácilmente el contacto.

_______ —Harry dice suavemente, y mi corazón se tambalea ante el sonido de mi nombre saliendo de su boca—. Por favor, quiero decirte...

No quiero esperar a escuchar lo que quiere decir. Corro, empujando a los otros estudiantes en la puerta. Algunos me empujan mientras paso, pero me las arreglo para mantener el equilibrio.

Izzie*



 


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Re: Heart On A Chain - Adaptada (Harry Styles y tu)

Siguelaaa porfaavorrr
Amoo esta novelaaa
Izzie tu adaptas las mejores novelas del universooo
Supeeeer graciaaaas
Te amodoro con todo mi unicornioso corazonn
Lalalallala
Siguelaaaa
Rayiiss no seas asii, confia en el chico ruloso
Ileine:smileyhappy:

nau1direction
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Re: Heart On A Chain - Adaptada (Harry Styles y tu)

wow!
amoo tu adaptacion!
es muy buena!
la amo!
siguelaaa
anda!
por lo que mas quieras!

 


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Re: Heart On A Chain - Adaptada (Harry Styles y tu)

Capítulo 4

Corro por los pasillos, empujando y atropellando la espesa multitud de adolescentes hasta alcanzar la seguridad de la entrada. Salto por los escalones, corriendo hacia mi escape. No estoy segura si mis pies se enredan al llegar a la acera o si alguien me hace una zancadilla, pero de repente estoy tumbada en el piso, con mis libros y documentos dispersos.

—¡__________!


Lo escucho decir mi nombre y volteo mi cabeza para verlo salir por la entrada. Me levanto, dejando mis libros y papeles donde están. Tomarse el tiempo de reunirlos sólo le dará la oportunidad de alcanzarme. De todos modos corro más rápido sin llevarlos como obstáculos, ignorando las risas burlonas de atrás, sin saber si la suya forma parte de ellas.

No paro de correr hasta que me encuentro a mitad de camino, hasta que mis pulmones están gritando y tengo una punzada en el costado, que me obliga a parar. Me inclino, con las manos en las rodillas tratando de recuperar el aliento. Sólo entonces me doy cuenta que estoy llorando. Me pongo de pie, con mis manos en las mejillas, sintiendo la humedad que hay allí. ¡Ay!

Bajo mis manos, notando que están raspadas y sangrado, salpicadas con pequeños trozos de piedras y cemento por la caída. Eso detiene mis lágrimas.

— ¡****a! —Me maldigo a mí misma. Afortunadamente, estoy cerca de un riachuelo que corre por el lado de la carretera. Doy un paso y casi caigo de nuevo, mis rodillas están temblando, la adrenalina ya no me arrastra. Miro hacia abajo y veo que la pierna izquierda de mi pantalón está a punto de rasgarse.

— ¡Fantástico! —murmuro. Enrollo la tela del pantalón de mi pierna derecha hasta encima de la rodilla. No está rasguñada, hay una marca de color rojizo lo que significa que mañana tendré un moretón. Levanto la pierna del pantalón y puedo ver que esta rodilla se encuentra en la misma condición, sólo que hace falta una rodaja de piel justo debajo de la rótula, de donde brota una pequeña cantidad de sangre.

Cojeo por el camino hasta encontrar una parte de la orilla que se vea lo suficientemente segura para bajar al agua. Me deslizo por un lado de la orilla para alcanzar la corriente del río, las rodillas me gritan en señal de protesta. Me siento sobre una roca plana y me inclino hacia adelante para limpiar mis manos. Las lavo de la mejor manera que puedo, tratando de sacar las piedrecillas, fregando la sangre de mis palmas. Salpico agua en mi cara, ahogando las lágrimas en el agua fría.

Un coche conduce lentamente por detrás de mí, tan despacio que no me habría percatado de él si no fuera porque oigo los frenos, el coche de la patrulla de seguridad se detiene justamente adelante de mí. Miro la corriente y la orilla del otro lado, medito cuán difícil podría ser huir.

— ¡Ahí estás! —Me congelo, me sorprende que él se encuentre aquí—. Te he estado buscando por todas partes.
Fuerzo a mis piernas a entrar en acción, ignorando el dolor de mis rodillas al estar de pie. Avanzo lentamente por la orilla del río hacia el camino, pretendiendo que no me duele para nada. Tengo que usar mis manos para ayudarme a subir la ladera escarpada, moliendo la tierra que vuelve negras mis manos recién limpias. Cuando llego a la cima él me alcanza, pero me hago a un lado, alejándome rápidamente, tratando de no cojear, fracasando miserablemente.
—Por favor _______, ¿puedes sólo detenerte por un minuto? Espera, ¿te has herido? Casi suena genuino. Gruño en silencio. _________, por favor, detente, quiero hablar contigo, para pedirte que...
 
Me giro hacia él.

— ¡Qué! —Exijo enojada—. ¿Qué quieres de mí?

Cojeo, doy otro paso hacia donde se encuentra con su boca abierta, por mi arrebato.

—Has estado fuera durante tantos años... ¿por qué ahora? ¿Por qué no me dejas en paz? ¡Por qué tienes que ser igual que ellos, pero peor porque antes eras mejor! —Estoy gritando ahora. Empujo la sólida pared de su pecho con ambas manos, dejándola cubierta de lodo y manchas de sangre.

— ¡Vete! —le ordeno, mientras las lágrimas comienzan a caer.

Él está mirándome, con una extraña expresión en sus ojos de nuevo. Me hace enfurecer y con un grito golpeo mis manos contra su pecho de nuevo.
Las atrapa y las sostiene firmemente cuando trato de liberarlas, y luego de repente sus brazos están alrededor de mí, apretándome contra él mientras sollozo. Sin pensarlo, sujeto la pechera de su camisa con mis puños, que se encuentran atrapados entre nosotros mientras él me sostiene. Sus manos calman mi espalda, su barbilla está apoyada suavemente en la parte superior de mi cabeza.

La sensación de brazos alrededor de mí, en consuelo y no con restricción o intención de hacer daño, me deshace. Lloro por todos esos años de burlas y bromas recibidas de manos de mis compañeros. Por haber nacido de padres que odio, por un descuido. Lloro por el hecho de que un buen chico, se ha unido al juego. Y eso me hace pensar que no hay esperanza de encontrar algo bueno en nadie, lo cual sólo me hace llorar aún más.

Gradualmente comienzo a darme cuenta en dónde estoy y en el pecho de quien estoy enterrado mis mortificaciones. Aun así, me quedo por un segundo más, para deleitarme con la sensación de estar sujeta a alguien, y cómo es ser tocada con ternura, incluso si no es real.

Lo empujo lejos y afloja su agarre pero mantiene sus manos sobre mis hombros. Agacha su cabeza para mirarme a la cara y la vergüenza se eleva por mis mejillas. Mantengo mis ojos bajos, esperando no ver su expresión, que probablemente es de repugnancia.

—Espera un segundo —dice Harry, dejándome ir, corriendo hacia su coche. De inmediato se pierde la presión y el calor de sus manos. Seguro que él se marchará ahora. De pronto, él está empujando un pañuelo hacia mí. Lo tomo con cautela, todavía no estoy segura de sus motivos. Lo uso para limpiar mi cara y nariz, agradeciéndole en un susurro.

Veo, horrorizada, el lío que he hecho en su camisa con mis manos. Señalo con la cabeza hacia ella.

—Lo siento —admito, segura de que esta historia va a estar dando vueltas mañana.

Él sonríe, y el latido de mi corazón se detiene por un momento antes de sufrir entrecortados bandazos. La sonrisa luce realmente genuina.

—No importa —dice, con bondad en su voz, dejándome un poco desconcertada. Luego mira hacia abajo y ve las manchas de sangre. Él me mira horrorizado—. Estás herida —acusa.

Aprieto en puños mis manos y me encojo de hombros, dando un paso hacia atrás en caso de que él esté enojado ahora que ha visto arruinada su camisa.

—Estoy bien.

Y lo estoy, en comparación con algunas de las otras lesiones que he tenido en mi vida. Él da un paso adelante, tirando mis manos hacia él, suavemente desenrollando mis puños, ignorando que me retuerzo por su toque.

—Vamos —me dice, llevándome suavemente de vuelta a la pendiente. Es mucho más fácil descender con él estabilizándome, aunque sin duda más aterrador. Todavía no sé lo que quiere de mí.

Me vuelve a sentar en la roca en la que había estado antes, entonces desgarra una tira de su camisa. Jadeo sorprendida, y él sonríe encogiéndose de hombros, provocando que mi corazón se acelere de nuevo.

Sumerge la tira de tela en el agua, y comienza a limpiar mis manos con ella. A pesar de que es sorprendentemente amable, esto pica y aspiro hondo a través de mis dientes.

—Lo siento —dice, inclinándose para soplar suavemente en mis manos.

Alivia el ardor allí, pero provoca un ardor que comienza en la boca de mi estómago, que es muy diferente a todo los que he experimentado antes.

Continúa limpiando y soplando mis dos manos, hasta que siento como si estuviera en llamas. Creo que hasta gimo porque de repente me mira, con ojos ilegibles. Agacho la cabeza con vergüenza. Luego, limpia mi rodilla, que todavía está expuesta por mi pantalón enrollado.

El desgarra dos tiras frescas de la parte trasera de su camiseta, ya que están limpias, y las utiliza para vendarme las manos, haciendo nudos como un profesional. Cuando levanto la ceja por los nudos, sonríe otra vez y dice: —Águila Scout. Insignia de mérito por primeros auxilios; son necesarios, ya sabes.

Miro a mis manos, limpias y vendadas, y luego vuelvo a mirar a Harry.

Izzie*



 


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Re: Heart On A Chain - Adaptada (Harry Styles y tu)



— ¿Por qué eres bueno conmigo? —pregunto, desconcertada por su atención.

Su perplejidad hace juego con la mía cuando él dice: —No lo sé realmente.


Mi corazón se hunde por su respuesta. Tiene que verlo en mi cara, porque levanta sus manos, con las palmas hacia mí.

—Eso no sonó bien. —Se pone de pie, caminando lejos, pasándose la mano por el cabello, haciendo se desordene otra vez—. Cuando estábamos en la primaria, éramos amigos ¿no? —Se vuelve, me mira, pero no espera una respuesta—. Realmente no puedo explicarlo, pero siempre me sentí, no sé, protector hacia ti.

Me echa un vistazo para ver que pienso de eso. Entonces sólo se sienta, yo lo miro con recelo, él continúa: —Cuando nos mudamos, te extrañé —dice esto con total naturalidad, como si me estuviera diciendo que el cielo es azul, pero sus palabras me sacuden. ¿Alguien extrañándome? No cualquiera, sino ¿él?—. Pensé en ti a veces. Me preguntaba qué estabas haciendo, si todavía estabas aquí. Luego me enteré que nos mudaríamos de nuevo. Tenía la esperanza de que todavía estuvieras, y que conseguiría verte.

No podría estar más sorprendida incluso si él hubiera dicho que cruzó a nado el océano. La única cosa o pensamiento que alguien había tenido sobre mí eran acerca de cómo herirme o humillarme, compañeros y padres por igual. Tener a alguien que piense de otra forma sobre mí, extrañándome, está más allá de lo imaginable. Lo estudio, tratando de decidir si se está burlando, utilizándome para una broma elaborada, pero honestamente, él parece sincero.

—Entonces te vi el primer día y corriste lejos, y he estado tratando de hablar contigo desde entonces. Pero no pareces muy abierta a la conversación —dice con cierta ironía. Me mira, esperando a que le diga algo. Suspiro.

—Las cosas cambian —le digo. Ladea la cabeza, tratando de entender lo que quiero decir—. La vida aquí no es lo mismo. Yo no soy la misma.

Asiente con la cabeza, aceptando esto. Él viene y se pone en cuclillas delante de mí.

—Sí, eres mucho más alta —dice muy serio. Levanto la vista hacia él, y veo su boca torcerse, entonces levanta su vista a través de sus pestañas y veo el brillo. No puedo evitarlo, me río. Esto trae una sonrisa a su rostro y me apresuro a taparme la boca para detener el sonido. Su sonrisa se cae, y se estira para alcanzar tirar de mi mano.

—No debes hacer eso. Me había olvidado de la gran sonrisa que tienes.
Giro lejos de él, las lágrimas amenazan de nuevo.

—No deberías decir cosas así —murmuro, bajando mis pantalones, un gesto no exento de dolor. 

— ¿Sí? ¿Por qué no? —Suena verdaderamente curioso.

—No puedes decir que no has notado cómo son las cosas en la escuela.

Soy la perdedora favorita de todos. No hay nadie más divertido para molestar que yo. —Él está en silencio durante un largo tiempo, finalmente me vuelvo hacia él, y veo la ira en su rostro una vez más, apretando su mandíbula. Estoy sorprendida, preocupada de que esté enojado conmigo.
Echo un vistazo otra vez hacia la orilla del otro lado de la corriente, preguntándome si puedo correr con las rodillas tan adoloridas. Sé que puedo, por supuesto que puedo. He tenido que moverme muchas otras veces con dolores peor que este.

—Sí, me he dado cuenta. Eso realmente me hace enojar.

Callo una risa ahogada por eso. ¿Él está enojado por eso? Sacudo la cabeza.

—Quiero ser tu amigo —dice, y mi estómago se aprieta.

—No puedes ser mi amigo. Nadie puede ser mi amigo. Es un suicidio social.

Él extiende su mano y acaricia con el dedo suavemente sobre la venda anudada en mi mano, dejando un improbable rastro de fuego.

—Puedo decir honestamente que, incluso si eso es verdad, no me importa.
 
Dejo escapar un gemido frustrado.

—Por supuesto que te importa. Todo el mundo se preocupa. ¿Quieres ser tratado como yo? Confía en mí cuando te digo que no.

—Créeme cuando te digo que no me importa. Creo que te das a ti misma y algunas otras estas personas también, poco crédito. Además, si eres tan impopular, ¿a quién le importa?

—Hablas como alguien que nunca ha vivido en mis zapatos. —Miro hacia el este, observando las montañas escarpadas.

Está en silencio durante un minuto, con la cabeza gacha.

—Tienes razón. No he estado allí. No estoy pidiendo un sacrificio para cualquiera de nosotros. Sólo estoy pidiendo una oportunidad de ser tu amigo. —Él vuelve su mirada hacia mí, obligándome a mirarlo a los ojos.

— ¿Por qué? —Pregunto, en apenas un susurro—. Tú no me conoces, ya no.

Sonríe, y siento que mi determinación se debilita.

—Sí, pero me gustaría hacerlo.

Sacudo la cabeza y hago una mueca.
—No sabes lo que estás pidiendo.

—No estoy pidiendo nada. No voy a esperar más de lo que quieras dar. Más que nada, que no me ignores durante fotografía. —Las esquinas de mi boca se aflojan un poco por eso—. Me estaba preguntando cómo ibas a hacer eso cuando fuéramos socios en el laboratorio.

Sonríe de oreja a oreja. Lo miro dubitativa.

—No sé nada acerca de la cosa de ser amigos, aunque...

—Sí, puede que tengas razón. Es posible que no te agrade mucho cuando me conozcas —bromea.

Como si hubiera oportunidad.

—O yo —le devuelvo con seriedad.

—Eso lo dudo. —Él está sonriendo, pero su voz es solemne—. Pero no vamos a saberlo si no le damos una oportunidad, ¿verdad?

Hay mil razones de por qué no debo hacerlo, pero él me aprieta el brazo en señal de súplica, tanto como es posible hacerlo con alguien que realmente es un amigo. Los argumentos mueren en mis labios.

—Es tu funeral —murmuro con insolencia.

Se ríe, y luego tiende su mano hacia mí. — ¿Amigos?

Me quedo mirando su mano tendida, antes de finalmente colocar mi mano en la suya. Él aprieta suavemente, con cuidado la herida, luego se levanta, llevándome con él.

—Vamos, amiga, te llevaré a casa.

— ¡No! —Me mira, sorprendido por mi exaltado rechazo, pero no puedo dejar que me lleve a casa—. Quiero decir, está bien, me gusta caminar.

Camino a casa cada día.

—De acuerdo. —Acepta esto sin argumento. Cuando empiezo a subir la colina, mis rodillas lastimadas han estado en una posición un tiempo suficientemente largo para endurecerse, me traicionan y me lamento involuntariamente.

— ¿Qué? —Su preocupación es inmediata, mientras me mira.
—Nada, estoy bien. Creo que me lesioné la rodilla un poco. —Trato de estabilizarme, con la intención de mirar la tierra de abajo y caminar como si no fuese nada malo. Mi cuerpo, nunca mi aliado, tiene otras ideas y dos pasos cojeados me delatan.

—Correcto, basta con el martirio —dice, tomándome en sus brazos como si fuera una niña pequeña. Sorprendida, envuelvo mis brazos alrededor de su cuello para sujetarme, giro mi cabeza, avergonzada. Camina con facilidad por la colina, y no me baja hasta llegar a su coche. Me pone en el piso, abre la puerta, moviendo un montón de libros para que yo pueda subirme.

—Estos son los tuyos —dice, y me entrega la pila—. Los dejaste fuera de la escuela hoy.

No se hace referencia al hecho de que la razón por la que tenía herida la piel de mis manos y mis rodillas, fuera porque había estado huyendo de él. 

—Gracias —murmuro.

Él cierra la puerta, caminando alrededor del coche para subirse en el lado del conductor. Esto se siente surrealista, yo viajando en un coche junto a un chico, casi como si fuera normal. Lo dirijo hasta cerca de una cuadra de mi casa.

—Detente aquí, voy a caminar ahora.

Se vuelve a mirarme, con un argumento listo, pero algo que ve en mi cara lo detiene. Él asiente con la cabeza, se detiene. 

— ¿Estás segura de que estarás bien? —pregunta.


—Sí, voy a estar bien.

—Muy bien. Un momento —dice, cuando giro la manija de la puerta. Él salta hacia fuera, corriendo alrededor del coche para abrir la puerta.

Pretendo que mis rodillas no están temblando, y él finge no darse cuenta de cómo me apresuro en salir.

—Sabes, eres un poco alto, también —le digo, sorprendida por mi atrevimiento.

Se ríe cuando vuelve a entrar, me da un saludo, da media vuelta y se va.
Veo cómo se va.
Cuando cojeo por la puerta principal, veo en seguida que mi madre está dormida, roncando en un sueño, inducido por fármacos. Por primera vez me quedo en silencio junto a ella, no es que ella no esté durmiendo pero olvido mis tareas por el momento, subiendo las escaleras. Entro en el cuarto de baño, cerrando la puerta detrás de mí. Con un poco de miedo, me acerco al espejo.

El espejo se ha convertido en mi enemigo durante los últimos años, sólo lo requiero cuando tengo que tratar de cubrir un cardenal o un ojo negro. 

Ahora me miro en él, tiro mi largo cabello rubio claro frente a mi cara, y trato de ver lo que Harry puede ver cuando me mira.

Nada demasiado especial, pienso. Con un dedo, trazo mi suave piel benditamente libre de acné, cutis sin manchas, nariz recta, cejas ni demasiado espesas ni finas, una boca normal, mentón marcado. Supongo que mis ojos son mi mejor característica, amplios y con un contorno de oscuras pestañas. Son de color azul claro, con anillos de oro.

Sacudo la cabeza y dejo que mi pelo caiga en su lugar. Nada atractiva, extraordinariamente simple, pero él todavía quiere ser mi amigo. Muy bien, entonces.

Por primera vez en mi vida, el día de escuela de mañana es algo que espero con interés. En realidad, creo que no puedo esperar a que llegue.
 

Izzie*



 


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Re: Heart On A Chain - Adaptada (Harry Styles y tu)

Me encantooooo
Aww la rayis y Harry de nuevo amigos!!!
Quiero matar a Frank :smileyhappy:
Lalalalala amo estaa novelaa demasiadooo
Siguelaaa
Ileine:smileyhappy:

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Re: Heart On A Chain - Adaptada (Harry Styles y tu)

Capitulo 5

Sin embargo, mientras amanece, me encuentro hecha nudos. ¿La tarde anterior realmente sucedió, o sólo lo he soñado? Porque no puedo imaginar a alguien que pudiera salirse de su camino para ser mi amigo, menos aún a Harry. Me despierto temprano con entusiasmo, pero poco a poco mis dudas lo desaparecen y me encuentro arrastrando los pies, para no irme hasta el último minuto posible.

Una

 vez en la escuela caigo de nuevo en mi viejo patrón de evitar los lugares donde podría estar. No estoy segura de qué voy a hacer si lo veo y él me ignora, o peor, se ríe de mí.

Pero la hora del almuerzo llega, estoy tirante con tensión. Camino en el comedor, con la cabeza hacia abajo, hago fila para conseguir mi almuerzo, y luego camino en dirección a mi rincón de siempre.

Y me detengo en seco cuando lo veo sentado en la misma mesa, mirándome, con una sonrisa. Al menos, creo que me está sonriendo, porque un vistazo detrás de mí no revela a nadie más mirando en su dirección.

Mientras me acerco, aun dudando, se levanta de su silla. Me detengo de nuevo, congelada, tensa, esperando por... ¿qué? ¿Para qué haga volar la bandeja de mis manos? ¿Por la broma a costa mía? ¿Por su risa burlona?

Camina hacia mí, con una mirada interrogante en sus ojos, la sonrisa en sus labios titubeando un poco. Se pasa los dedos por su cabello, y se detiene cuando está en frente de mí.

—Hola —dice.

El sonido causa que me crispe nerviosamente, y rápidamente doy un vistazo alrededor para ver si alguien ha escuchado. Él todavía tiene la oportunidad de retroceder. Da un paso más y levanta su mano hacia mí.

Doy un paso hacia atrás, lista para esquivar si empuja mi bandeja hacia arriba. Detiene el movimiento, con el color drenándose de su rostro. Me mira fijamente, y siento mis mejillas sonrojándose con disgusto.

—Déjame llevar esto por ti —dice, en voz baja, tomando mi bandeja. Estoy reacia a liberar mi agarre, habiendo perdido más de una comida en el pasado con ésta simple táctica. Sin querer en entrar en un tira y afloja, la dejo ir. Para mi sorpresa, él simplemente se da la vuelta y la coloca en la mesa al lado de la suya, entonces tira de una silla. Miro a la silla, y luego a él de nuevo. Otra táctica de la que he sido víctima antes, con la silla siendo retirada debajo mientras me siento.

Harry simplemente espera.

Con algunas reservas, me pongo delante, sujetando el borde de la silla mientras me siento para evitar que la retire, pero no siento un tirón hacia atrás. Es un poco incómodo estar sentado en una mesa, y miro con añoranza a mi usual lugar en el suelo. Me siento muy expuesta. Harry se sienta a mi lado, su tamaño y presencia me dan refugio, ofreciéndome cierto sentido de seguridad, falso o no, lo encuentro reconfortante.

— ¿Cómo estás hoy? —pregunta inesperadamente, y bajo la rebanada de pizza que estaba a punto de morder.

Me encojo de hombros.

—Bien, supongo.

—Me refiero a tus manos y rodillas —dice sonriendo.

— ¡Oh! —Miro hacia abajo a mis manos, y de pronto sus grandes manos están ahí, sosteniendo mis manos con las suyas. Su tacto quema a través desde el punto de contacto, dirigiéndose hacia mi estómago. He tenido más contacto humano en las últimas 24 horas de lo que he tenido durante tanto tiempo como puedo recordar, excluyendo el del tipo violento, por supuesto, y ha sido todo de parte de él.

Examina mis manos cuidadosamente, como si estuviera a punto de darme un diagnóstico. Frota la yema de sus pulgares suavemente sobre las costras de los arañazos, y me estremezco involuntariamente.

—Lucen mejor, limpias, no infectadas. —Me mira y sonríe de nuevo. Mi corazón golpea y retiro mis manos. No parece ofendido y su sonrisa nunca vacila—. No estás cojeando tanto, tampoco. —Esto me sorprende, pensaba que no estaba cojeando en absoluto—. ¿Llegaste hoy caminando a la escuela?

Asiento con la cabeza, con mi lengua aún atada.

Sacude su cabeza.

— ¿Perdiste el autobús?

—No, nunca viajo en el autobús. Siempre camino.

—Es más saludable, ¿eh?

Casi me rio de sus palabras.

—Sí — ¡Más saludable con la menor posibilidad de recibir una paliza!

—Entonces lo recuperas todo comiendo esa basura grasosa. —Bromea, indicando mi pizza. Para él, es basura grasienta, para mí, probablemente la única comida que conseguiré hoy, por lo tanto, es deliciosa. No puedo decirle eso, por supuesto, así que me encojo de hombros y la recojo de nuevo, tomando una gran mordida.

Entonces me doy cuenta de los otros en la mesa. Son los "perdedores" y están mirándome, con las bocas abiertas, más impactados de lo que estarían si a Harry le hubiera brotado una segunda cabeza y empezara a hablar en lenguas. Rápidamente miro hacia abajo, tratando de ignorarlos mientras como, pero estoy súper consciente de las miradas de todos modos.

Como si no fuera lo suficientemente malo, pronto los dos amigos de Harry llegan, dejando caer sus bandejas y chocando los cinco ruidosamente.

Miran en mi dirección, pero creo que tal vez parecen menos sorprendidos de verme aquí que los otros "perdedores".
 
— ¿Conoces a Ian y a Kaden? —me pregunta, y sólo los miro mientras ambos levantan su mentón hacia mí, en señal de saludo. Pronto otros tres chicos llegan y se sientan, Harry de nuevo haciendo las presentaciones, como si no hubiese estado asistiendo a la escuela con estos chicos desde hace varios años.

Con ellos, viene un montón de ruido y conversaciones, y me alegro de hundirme en la oscurida
d, y como rápidamente. Harry sigue mirando hacia mí, como asegurándose que sepa que estoy incluida en la conversación, pero sin tratar de atraerme, por lo cual estoy agradecida.

La hora del almuerzo pasa demasiado lento, y a la vez, demasiado rápida.

Después del almuerzo, tengo dos clases más antes de fotografía. Me muevo entre clases, pero estoy contando los minutos hasta que llegue fotografía.

Llego más temprano de lo habitual, trato de no quedarme viendo la puerta, buscando por el familiar, rubio oscuro, cabello en punta al llegar. Cuando veo su silueta en la puerta. Mi pulso se acelera. Mientras se sienta a mi lado con su saludo habitual, puedo decir que lo sorprendo cuando lo miro con una sonrisa tímida y le contesto un "hola" de regreso.

La clase comienza y ya no hay oportunidades para conversar, pero siento una especie de satisfacción reconfortante al estar sentada aquí junto a él.

Hoy es el último día de tomar apuntes, y el lunes empezaremos el laboratorio. Espero con ansias a que llegue el momento, así tendré una excusa para interactuar con él, y temer al mismo tiempo.

Tan pronto como suenan las campanas, comienzo a apilar mis libros, no tengo tanta prisa como he tenido antes, pero todavía necesito salir de la escuela antes de que la mayoría de los estudiantes lo hagan, e incremente mi oportunidad de ser dejada en paz.

— ¿Necesitas que te lleve a casa? —Sus palabras detienen mis movimientos. Pienso en cómo me había sentido estar sentada junto a él en su coche. Luego pienso en las miradas y el qué dirán que causará, sin mencionar cuán temprano llegaré a casa.

—No gracias, voy a caminar.

— ¿Con tus rodillas? —Dice escéptico—. Vamos, está en mi camino. —Sigo dudando, preocupada por la idea de caminar por el pasillo al lado de Harry, con todos observando, preguntándome si debería sugerir reunirme con él en su coche, sabiendo que en realidad nunca aparecería.

Toma mis dudas como rendición, y toma mis libros, apilándolos con los de él mientras se pone de pie.

—Prometo no morder —bromea con esa sonrisa encantadora. Sin eso, podría haber dicho que no, pero estoy tristemente impotente en contra a lo que le hace a mi corazón. Con la cabeza hacia abajo, salgo del salón de clases junto a él.

Una vez que estamos en el pasillo, reduzco la velocidad de mis pasos un poco, caminando sólo ligeramente detrás de él. Parece demasiado descarado el caminar a su lado. Él retrasa sus pasos también para coincidir con los míos, manteniéndome a su lado. Trato de reducir la velocidad un poco más, pero él también lo hace. Finalmente, cuando apenas y nos estamos moviendo, me doy cuenda de lo ridículo de eso y comienzo a caminar a un ritmo normal. Intento, sin éxito, ignorar las miradas y los susurros que se nos presentan, ya que es obvio que estamos caminando juntos desde que Harry me sostiene del codo de vez en cuando para guiarme a través de la multitud.

Me siento agradecida cuando llegamos al coche. Él abre la puerta para mí, entregándome mis libros antes de cerrarla. A medida que salimos del estacionamiento, soy consciente de nuevo de las miradas incrédulas y los estudiantes apuntando hacia nosotros. Harry es ajeno a todo esto.

—Así que, ¿no tienes grandes planes para éste fin de semana? —me pregunta, poniendo atención al camino mientras navega entre el laberinto de conductores adolescentes que siguen saliendo del estacionamiento para unirse al tráfico.

Veamos, limpiar la casa, hacer lavandería, cocinar alimentos que no me serán permitidos comer, y tal vez una paliza o dos. Y oh si, balancearme en columpio de niños como un medio de escape.

—No, no realmente, ¿y tú?

—Nada del otro mundo. Estoy seguro que mi mamá tiene una lista de tareas para mí —dice con rencor alegre en su voz y una sonrisa en sus labios. Me pregunto por esas tareas, ciertamente no son nada comparadas con las mías—. Pensaba en poder ir al partido de futbol esta noche, ¿Vas a ir?

¿Al partido de futbol? Tengo que pensarlo por un minuto. Ah, sí, debe referirse al partido de futbol de la preparatoria. Apenas estoy al tanto de las actividades extracurriculares, desde que no son para mí. No importa a qué juego se esté refiriendo, no voy a ir.

—No.

— ¿Quieres ir... conmigo, quiero decir?

Lo miro, asombrada. ¿Está pidiéndome una cita? No, me río silenciosamente de mi misma, por supuesto que no. Sólo está tratando de ser amable, de ser un amigo. Mi silencio lo impulsa a hablar de nuevo.

—Podría venir a recogerte. Sabes que no quiero que camines con esas rodillas adoloridas por unos días —bromea, sonriéndome.

—No, no puedo. —No hay sonrisa de respuesta en mi rostro, incluso escucho la silenciosa desesperación en mi voz.

—Oh, vamos, podría ser divertido y...

— ¡No! He dicho que no. Sólo... sólo no puedo ¿está bien? —Él se queda en silencio después de mi arrebato.

— ¿Está todo bien? —Su voz está llena de preocupación.

Permanezco con mi cabeza de lado, sin responderle, no confiando en mi voz porque lo puedo imaginar, imaginarme sentada junto a él en las gradas, bebiendo un refresco, casi siendo una adolescente normal. Siento su mirada en mí, aunque no me presiona.

Se detiene en el lugar en que me había dejado el día anterior y estoy a punto de saltar del coche, sin esperar a que abriera mi puerta, cerrándola de golpe detrás de mí, corriendo a casa, e ignorando a mis rodillas gritando.
 

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Re: Heart On A Chain - Adaptada (Harry Styles y tu)

Capitulo 6

Este es el fin de semana más deprimente que he tenido, y he tenido un montón de ellos como para medir sus contras. Antes todo se trataba sobre lo que estaba esperándome en casa, ahora pienso que existen cosas fuera de ella que pueden haber estado esperando por mí durante todo este tiempo.

Hace una semana, no habría siquiera pensado en ello, pero ahora sí. Me lo puedo imaginar y todo e

s por culpa de Harry; me trató como si yo fuera igual que todas las otras chicas cuando me preguntó. No sé nada de fútbol, no sé si es algo que me gustaría o que odiaría, de modo que no ha capturado mi imaginación. Solo sería estar allí, entre mis compañeros, sentada al lado de Harry.

Ni siquiera se me ocurre preocuparme sobre las burlas o la humillación que podría sufrir al aparecer en un evento social donde hay incluso menos supervisión que en la escuela, porque de alguna manera sé que si estoy con él, nadie me molestará.

Mamá está particularmente furiosa este fin de semana, probablemente, porque el viernes fue el día de pago de papá. Todavía no ha llegado a casa del trabajo, desde la noche del sábado, lo que significa que no habrá mucho dinero cuando regrese a casa, si es que aún le queda, porque seguramente se ha bebido la mayor parte. Esto significa que en la cima de mi miseria me pierdo al pensar en Harry y en el partido, también tengo añadida diversión, lo que ayuda a mi objetivo.

Los platos no son lavados y estoy lo suficiente callada como para provocar contusiones de huellas dactilares en mi brazo; causando que las partículas de polvo que vuelan en el aire me distraigan del ****azo en el pecho que me deja sin aliento. Finalmente, el domingo ella se pone a gritar en mi cara porque me había comido uno de sus barritas de dulces (lo que en realidad por primera vez es verdad, aunque en mi defensa no había comido nada más en todo el fin de semana y me había sentido mareada por haber sido obligada a permanecer en una esquina durante tres horas seguidas) ella acerca su cinturón y lo sostiene por delante de mí mis ojos, golpeándome en el suelo. Antes de que pueda llegar más lejos al hacerme daño, se oye el coche de mi padre en la entrada.

—Ve a limpiar. Mira el desastre que has hecho —me dice rápidamente.

Estoy bien al tanto del juego de ocultar el abuso a tu padre. No porque él se preocupe por mí, sino porque simplemente le da más excusas para golpearla a ella. A este particular caballo regalado no se le miran los dientes. Me apresuro a subir las escaleras, lavo mi cara, veo que ya el color púrpura está rodeando mi ojo. Le he oído entrar, ella lo incrimina y empiezan a gritar. Me meto en mi habitación, abro la ventana y salgo en busca del refugio de mi columpio.
 
El lunes por la mañana, me levanto temprano, tomo una ducha rápida y me visto. Establezco la mejor marca personal en estar preparada para salir, corro por mi calle y doy vuelta a la esquina, donde mis pies se auto-detienen.

Harry está en el puesto de la parada, apoyado en el capó de su coche, con sus piernas dobladas en los tobillos, los brazos cruzados y la cabeza gacha, con la mayor relajaci
ón del mundo, como si estuviera en una larga espera, tal como si estuviera sintiéndome observarlo, aunque, de pronto levanta la vista. Cuando me ve, una lenta sonrisa divide su cara; sin prisa descruza sus tobillos y se acerca a mí.

—Hola —me dice, naturalmente, como si se tratara de una normal ocurrencia para él, estar sentado aquí.

— ¿Qué estás haciendo aquí? —pregunto sospechosamente.

Se ríe.

—Buenos días a ti también.

Sonrío encogiéndome de hombros, avergonzada por ser tan grosera.

—Buenos días.

Lo miro por un momento, y luego vuelvo a preguntar: — ¿Qué estás haciendo aquí?

Agita su mano para indicar el coche.

—Pensé que te gustaría dar un paseo.

Cambio de inquietud.

— ¿No has pensado que tal vez camino porque me gusta hacerlo? — pregunto, un poco a la defensiva.

Él está sorprendido por eso.

— ¿En serio? —Está desconcertado—. ¿Te gusta caminar desde tan lejos hasta la escuela dos veces al día, todos los días?

Miro lejos, y luego doy una verdad a medias.

—Sí.

Me gusta caminar la mayoría de las veces, pero sólo porque la otra alternativa es muy poco atractiva. Algunos días es aburrido, y algunas veces mi cuerpo maltratado lo hace difícil, pero también me da tiempo para mí misma, tiempo para pensar, para ver, para sentir y oler el mundo sin que nadie me moleste.

— ¡Huh! —Resopla, sorprendido y un poco desalentado—. Bueno, pensé que tal vez tus rodillas...

—Se sienten mejor ahora.

— ¡Ah! —Parece desconcertado. Las esquinas de mi boca se levantan ligeramente por su aspecto de niño pequeño y tomo misericordia de él.

–—Fue una oferta muy agradable, sin embargo. Te lo agradezco.

Todavía luce un pequeño puchero, y puedo recordar al niño que había sido en nuestros primeros años en la escuela primaria.

De pronto se ilumina y me mira.

—Tal vez puedo caminar contigo hoy. Voy a dejar mi coche aquí, y lo recogeré después de la escuela.

Frunzo mis cejas.

—Pero, ¿cómo vas a volver aquí para recogerlo?

—Puedo caminar de nuevo... contigo... ya sabes, si te parece bien... —Su voz se desvanece y de golpe me doy cuenta que se siente inseguro de sí mismo.

—De acuerdo.

Mi silenciosa respuesta lo sorprende, y me sorprende, también, si soy honesta.

Me mira por un momento, meditando sobre si estoy aceptando por querer hacerlo o si tan sólo me siento presionada. Todo lo que ve en mi cara le satisface, y asiente.

—Está bien. Déjame tomar mis libros y cerrar el seguro. —Él hace eso, corriendo de vuelta a mi lado—. ¿Tienes una ruta especial que tomes? 

Asiento con la cabeza, muy seria.

—Sí, me gusta tomar la que me lleve hasta allá.
Me mira por un minuto. No puedo mantener mi sonrisa oculta. Se echa a reír.

—Sí, creo que sería una buena idea.

Toma los libros de mis brazos, alzando los hombros.

—Mi mamá me mataría si pensará que no soy un absoluto caballero a cada segundo.

Bueno, eso explica lo de él abriendo la puerta del coche por mí.

Se acerca con zancada más largas que las mías mientras caminamos. Mira a un lado de mí, abriendo la boca para decir algo. Las palabras nunca llegan. Se detiene abruptamente y me detengo con él por la mirada alarmada de su rostro. Observo detrás de mí para ver qué es lo que le preocupa. ¿Alguien lo ha visto caminar conmigo? Echando un vistazo atrás de él, noto que es a mí a quien está mirando.

— ¿Qué? —pregunto.

Extiende una mano, poniéndola suavemente sobre mi mejilla, rozando ligeramente con su pulgar justo encima de mi pómulo.

—Tienes un ojo negro.

Me agito lejos de su toque, utilizando mi mano para sustituir la suya, cubriendo un lado de mi cara, utilizando mí cabello como un velo entre nosotros, cayendo por mi rostro. Me había olvidado por completo de ello.

Lo había cubierto con un corrector antes, aunque al parecer no había hecho un muy buen trabajo con eso.

— ¿Qué pasó? —Oigo la angustia en su voz.

—Solo se trata de mi torpeza habitual. —Le miento—. Me caí y choqué contra el marco de la puerta.

La mentira transita fácilmente de mi boca, después de haberla dicho muchas veces antes. Él extiende su mano y tira de la mía, tornando mi cara hacia él, examinándome con el mismo cuidado y concentración que utilizó antes, cuando examinaba mis manos raspadas. Luce escéptico ante mi historia, pero no me hace más preguntas.

—Necesitas ser más cuidadosa —reprende con suavidad—. ¿Te duele?

Su toque familiar está haciendo cosas raras en mi cabeza, por lo que es difícil pensar, entonces me alejo de nuevo y continúo caminando.

—No. Me había olvidado de ello hasta que lo mencionaste.

Da un paso rápido para alcanzarme. Puedo sentir su mirada en mi cara, y a mis mejillas calentarse. Él está en silencio.

— ¿Luce tan mal? —le pregunto cuando el silencio se prolonga. Él no dice nada durante tanto tiempo que finalmente me arriesgo a mirarlo. Me mira con una atención intensa. Suspira.

—No, en realidad no es tan fácil de ver.

—Tú lo has visto —le acuso.

—Soy muy observador, probablemente más de lo normal.

Caminamos en silencio durante unos minutos.

— ¿Has pensado alguna vez en convertirte en médico? —pregunto.

Se sacude con sorpresa.

— ¿Qué te hace preguntar eso?

—No lo sé, es sólo que pareces una especie de doctorcito, tú sabes, como hoy con mi ojo y la semana pasada cuando estabas limpiando mis manos.
Luces muy preocupado por las lesiones.

Sonríe. —En realidad, he pensado en eso. He pensado un montón sobre ello. Basta con que he planeado mis estudios para dirigirme a esa dirección. Mi papá es un veterinario, por lo que he pasado la mayor parte de mi vida viéndolo sanar animales, de todos modos. Siempre quise ser como él, ser veterinario, ¿sabes? Pero a pesar de que me gustan mucho la mayoría de los animales, no soy un apasionado de ellos como él lo es, así que pensé que tal vez sería mejor probar con la gente.

Trato de imaginar cómo sería tener un papá al cual tú admires tanto que desees seguir sus pasos.

—Recuerdo un poco a tu mamá —le digo—. Ella siempre iba de excursión, y me acuerdo de su salón para fiestas y cosas.

—Sí, ella es una buena madre. Es una buena cosa que tengo hermanas menores, porque se vuelve loca gastando su tiempo con los niños pequeños.

Mi garganta se aprisiona. Recuerdo vagamente a mi propia madre ser una vez de esa manera. Que niña más horrible debo haber sido para haber matado esa clase de preocupación. Me aclaro la garganta, apartando aquellos pensamientos.

—Recuerdo a una hermana, tu mamá siempre la llevaba en coche. ¿Tienes más ahora?

—Esa fue mi hermana pequeña. Ella ahora tiene diez. Tengo otra hermana que tiene trece. Tal vez no la recuerdas porque estaba en una escuela diferente. Y tengo una hermana pequeña que tiene tres, fue una especie de―Oops. Bastante embarazoso para un chico de quince años, tener a una madre embarazada. Pero, ¿qué puedes hacer? Además, es una niña muy linda.

— ¿Sin hermanos?

—No —Él se ríe—. Mi papá dice que él y yo vivimos en un océano de estrógeno, lo cual no es tan malo ahora, pero espera a que todas ellas hayan llegado a la pubertad.

Me río. Me mira, avergonzado por haber dicho eso, por lo que mira hacia otro lado.

— ¿Qué hay de ti? —Pregunta—. ¿Algunos hermanos o hermanas?

—No —digo, pensando como siempre en el hermano pequeño que debería haber tenido, en el pequeño niño cuya muerte destruyó a mi madre.
 
 

Izzie*



 


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Re: Heart On A Chain - Adaptada (Harry Styles y tu)

:smileyhappy:

Todavía tengo recuerdos de la vida cuando era buena. Eso es tanto una bendición como una maldición, como dice el refrán. Una bendición porque en los tiempos más oscuros es a lo que me aferro, a lo que me gustaría tener e imagino lo que mi vida es.

A veces eso es todo lo que me mantiene aguantando.


La maldición es que los recuerdos hacen que mi vida ahora parezca mucho más sombría, porque hubo un tiempo cuando la vida era luz. La oscuridad comenzó el día que mi padre perdió su trabajo, pero en realidad, las personas pierden sus puestos de trabajo todos los días. ¿Por qué había sido tan traumático para mi padre? Esa es una pregunta que nunca podré responder.

Al principio, mi madre embarazada me protegió de la peor parte de la furia de mi padre.

Ella era la calma en la tormenta. Cuando oíamos su coche que venía por el camino, ella me alentaba a jugar en mi nuevo columpio. Fue allí donde encontré mi escape. Con el viento soplando a través de mi pelo, el cielo azul y la hierba verde debajo, me encontré volando. Imaginaba que era un pájaro, y que si alcanzaba elevarme lo suficientemente alto, podía dejar de lado todas a estas cadenas y volar lejos de los gritos, de los sonidos que negaba a mi cerebro a procesar, pero que siempre dieron lugar a un ojo negro o a un corte en el labio de mi madre.

Cuando se puso de parto prematuro después de una pelea particularmente violenta unos pocos días antes de Halloween, yo estaba fuera tratando de llegar a ese vuelo mágico. Había oído a mi padre dar un portazo a la puerta principal y al coche, cuando la oí gritar dolorosamente, angustiada en busca de ayuda.

Corrí al el interior y vi el charco de sangre debajo de ella en el piso, donde estaba de pie, sosteniendo su vientre, redondeándolo y jadeando de dolor. 

Aproximadamente un mes antes vi a unos aterrados hombres ver que había llegado el día y tomar su coche. Yo no podía haber manejado de todas formas, ya que sólo tenía nueve años y era pequeña para mi edad.

El no tener teléfono también disminuye las opciones. Estaba expresamente prohibido ir por los vecinos en absoluto. Cuando ella cayó al suelo y no podía despertarla, me desesperé. Rompí la regla y corrí hacia la casa de al lado.

El vecino llamó al 911, pero al parecer, allí fue donde terminó su ayuda. Ni siquiera me acompañó a la casa para ver si podía ayudar a mi madre, e incluso a esa temprana edad pude entender su renuencia a involucrarse. A mí misma me hubiera encantado no involucrarme con mi familia. 

Pronto llegó una ambulancia para llevársela. Nadie parecía demasiado preocupado de que una niña de nueve años de edad se quedara sola en la casa con un gran charco de sangre estropeando las baldosas del piso de la cocina. Tenía miedo de que mi padre llegara a casa y viera el desorden, por lo que encontré algunas toallas y limpié lo mejor que pude. Nunca había utilizado la lavadora, pero había visto a mi madre hacerlo, así que traté de imitar lo que recordaba y coloqué las toallas empapadas de color rojo en el interior, el vertedero parecía tener la cantidad correcta de jabón, y giré el dial hasta que el flujo de agua comenzó.

Entonces fregué el piso y guardé el cubo en el armario, luego terminé de limpiar, puliendo alrededor de los bordes de las baldosas, inclusive donde la sangre del charco se había comenzado a secar en una línea dura, hasta que no pude ver restos de la sangre en el piso. Mi padre no volvió a casa esa noche. De alguna manera había recibido la noticia y fue al hospital. Me quedé sola en casa.

Ella no volvió a casa al día siguiente, o bien, cuando mi padre llegó a casa para brevemente decirme que ella lo haría al día siguiente. Me sorprendió que en realidad pareciera un poco triste y algo más ¿culpable? Cuando regresó. Trajo una bolsa con una hamburguesa, unas patatas fritas, y un refresco para mí; un raro gesto que no había obtenido desde el día antes de él perdiera su trabajo. Se fue y asumí que iba a pasar la noche sola otra vez.

Sin embargo, me desperté en la oscuridad de la noche cuando llegó. 

Entonces me encogí bajo las sábanas, con miedo, sin la protección de mi madre. Sus pasos se detuvieron frente a mi puerta, y el hielo se arrastró sobre mi piel, congelando mi cuerpo inmóvil, incluso mi respiración.

Finalmente, se tropezó, y solté un suspiro de alivio. Temblaba como un árbol en invierno, incapaz de controlar el miedo residual, las lágrimas corrían por mis mejillas en silencio. El sueño tardó un largo tiempo en llegar.

Él fue al hospital al día siguiente para traer a mi madre a casa. Cuando llegó, su estómago estaba extrañamente plano, y no traía un bebé. Estaba tan feliz de que estuviera en la casa que me lancé contra ella, envolviendo mis brazos alrededor de su cintura. Pero no me devolvió el abrazo, ni siquiera parecía darse cuenta de que estaba ahí.

— ¡Detente! —ordenó mi padre más o menos, una frase que mis padres empezaron a usar muy a menudo conmigo. Dejé caer mis brazos, mirando hacia arriba con una pregunta. Ella ni siquiera me miró, y me di cuenta de lo triste que parecía estar, las comisuras de sus labios estaban profundamente marcadas, tenía los ojos rojos e hinchados. Entró en la casa y se acostó en el sofá, dándonos la espalda, tirando de la manta que colgaba en la parte posterior del respaldo sobre sí misma, cubriéndose la cabeza.

— ¿Mami? —pregunté, llamándola por el nombre que no había utilizado en mucho tiempo.

Me ignoró y luego escuché los suaves sollozos procedentes de debajo de la manta. Miré a mi padre, con un tono acusador, que parecía justo ya que había sido el causante de todas sus lágrimas en los últimos meses.

Me miró y vi revolotear la culpa rápidamente a través de su rostro, luego miró hacia otro lado y la reemplazó con su habitual ceño fruncido.

—Tu mamá perdió al bebé —me dijo.

¿Lo perdió? ¿No deberíamos estar buscándolo? Él debe haber visto la confusión en mi cara, porque aclaró: —El bebé murió. Tu madre estará triste por un tiempo como para salir a la calle y dejarla sola.

Estaba aturdida. ¿El bebé había muerto? ¿Cómo sucedió eso? Me miró brevemente de nuevo, vio las preguntas en mi rostro y se alejó.

—Me voy —dijo por encima de su hombro mientras empujaba la puerta principal. Me quedé detrás de él, con las lágrimas pinchando en mis ojos.

Volví la vista hacia el bulto acurrucado en el sofá que se estaba moviendo en silencio e hice lo que me habían dicho; cuando salí a la calle mi fiel amigo el columpio esperaba para llevarme lejos.

—Hija única, ¿eh? Apuesto a que has sido mimada. —El comentario de
Harry me regresa de los amargos recuerdos mientras caminamos. Se me escapa una sonrisa cínica por su comentario.

—Soy lo más alejado que podría haber de malcriada. —Me mira fijamente.

— ¿Cómo estuvo el juego? —Dejo escapar, pero es lo primero que se me ocurre para cambiar de tema. Me mira por unos momentos más, aunque miro la acera, como si él pudiera leer mi mente y ver la verdad.

—Estuvo bien, supongo. Típico, montones de gritos y chicos no viendo el partido en absoluto. Es más social que otra cosa. Dudo que más de unos pocos supieran decirte la diferencia entre un touchdown y un gol de campo.

Siento el color de la mortificación en mis mejillas, preguntándome si él sabe algo que no sé.

—Creo que la mayoría de los chicos van a ver a las porristas, y la mayoría de las chicas van a ver a los jugadores de fútbol. —No tiene idea de lo grande que todo el asunto suena para mí—. Y hemos perdido de todos modos. La semana que viene debe ser mejor, sin embargo. Jugamos contra
Jefferson.

La preparatoria Jefferson es el más grande rival de nuestra escuela, aunque nunca pude entender por qué es el rival más grande que cualquier otra escuela.

—Deberías venir.

Detecta la negativa que estoy a punto de emitir, se apresura a sobresaltarse.

—Antes de decir que no, sólo prométeme pensar en ello. Si se trata de un problema con tus padres porque no quieren que vayas con un chico, podríamos encontrarnos allí. Me aseguraré de que haya chicas con nosotros, así no tienes que mentir. Incluso puedo conseguir a alguien que venga recogerte, una chica, quiero decir. No tiene que ser como una cita ni nada, si eso es un problema. Sólo amigos, sólo por diversión. —Levanta sus manos en súplica.

— ¿Pensarás en ello? ¿Por favor?

No quiero discutir, o tratar de inventar una excusa, por lo que sólo muevo mi cabeza, sabiendo que tendré que decirle que no, el viernes por la tarde.

Él sonríe triunfante, y me siento mal pensando en que tendré que quitarle la victoria adelantada. Tengo que admitir que, el resto de la semana, fantaseo con ello. Me imagino diciéndole que sí, sintiendo cómo sería estar sentado allí como todos los demás, tomando algo que todos dan por sentado, siendo normal.
 
 

Izzie*



 


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Junior
izzieoned
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Re: Heart On A Chain - Adaptada (Harry Styles y tu)

Holaaa

 

Subi dos capitulos, para ustedes, por leer mi novela! xD

Espero estar pronto por aqui!

 

Saludoos a todas! La quiero! :smileyhappy:

 

 

Izzie*



 


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Senior
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Re: Heart On A Chain - Adaptada (Harry Styles y tu)

Dioss lo ame!
Dile que si rayis!! Pero y tu mama? Asdfghjkl
Moriree si no la soguees mujeer
Lalalalala
Ileine:smileyhappy: