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Cristal
antoodejustiinn
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Registrado: ‎07-22-2010

Re: abrazos gratis {justinbieber&tú} sólo capítulos.

capítulo 33

[completo].

 

 

Oculta la cara entre sus manos, avergonzado. Yo estoy seria, sin ninguna expresión en mi rostro, intentando analizar las palabras que me ha dicho. Mi sistema nervioso no funciona y los sesos de mi cerebro se revuelven en mi cabeza, haciendo que me palpite la sien. Trago duro saliva y todas las palabras tranquilizadoras que estaba por decirle me queman el esófago. 

 

Me deslizo por el espacio que nos separa y enredo mis torpes brazos en su torso. Él se pone tieso, pero acaricio su cabello con mis dedos y siento como se estremece. Deposito un beso en su cabeza y él levanta la mirada. Sus ojos inundados en dolor, arrepentimiento y confusión. Están al borde de las lágrimas, pero es fuerte y trata de tragárselas. 

 

—Bésame, Justin —susurro en sus labios.

 

Con un movimiento tembloroso, sus labios atacan los míos y puedo sentir lo dulce del chocolate mezclarse con el sabor auténtico de su boca. Su lengua lame mi labio inferior y gimo. Eso lo hace enloquecer y está a punto de ponerme en su regazo. Coloco mis manos en su pecho, deteniéndolo. 

 

—Justin, estamos en una cafetería. 

 

Él parpadea varias veces. Luego enfoca sus ojos en mis manos contra su pecho y besa por última vez mis labios brevemente. Cuando me da su mano, la doy vuelta, buscando alguna que otra cortadura en sus muñecas, pero no encuentro nada. Él entiende y se levanta un poco la remera que trae, dándome a conocer sus abdominales. Todavía no veo nada, pero toma mi dedo índice y traza una línea por su cadera descubierta. Como sí fuera magia, mi dedo libera una cicatriz enrojecida y él hace una mueca. Veo mi dedo y puedo ver que is huellas digitales están manchadas con maquillaje. Abro los ojos con sorpresa. 

 

—Es base, se la quité a mi mamá hace unos meses. —y me da una sonrisa triste. 

 

—¿Dónde más? —susurro en un tono casi inaudible. Sus pupilas se dilatan y aprieta los labios. 

 

—En la espalda y muslos. Nunca me atreví en las muñecas. Además sería más obvio de descubrir. 

 

Me tapo la boca con una mano y no aguanto. Las lágrimas brotan de mis ojos, agua acumulada desde que me dijo que ya no tenía problemas y no necesitaba a ir a las juntas. Justin seca mis lágrimas con las manos temblorosas. 

 

—No, no llores por favor —dice en un susurro. 

 

—¿Hace cuando hiciste tus últimos cortes? 

 

Fruce el ceño y me dedica una sonrisa.

 

—Adivina. 

 

—No seas tonto, no lo sé. 

 

—El día que te conocí, ___. Desde que te conocí, dejé de hacerlo.

 

Me quedo boquiabierta. ¿Desde que me conoció? ¿Por qué? Justin toma mi mano y la acaricia. Observo su rostro e intento encontrar una imperfección. Pero fallo en el intento. Su piel blanca, con algunos lunares salpicados en su mejilla, sus ojos con matices avellanas y mieles mezclándose de manera uniforme en su iris, con sus grandes y negras pupilas reflejando mi rostro sin expresión. Su nariz recta y pequeña, sus labios gruesos e hidratados, su cabello dorado brillando por la luz amarilla de la cafetería. 

 

—¿Podemos irnos? —murmura. Yo asiento con la cabeza, saliendo de mi transe. Él toma mi mano y le paga a la cajera. 

 

Caminamos por la calle y millones de estrellas están iluminando el cielo y acompañando a la luna creciente que está en el centro de la gran capa azul marino que envuelve nuestro planeta. Su mano entrelazada con la mía es el toque más hermoso que puedo sentir. 

 

Nos sentamos en la vereda de una calle sin salida. Yo lo miro, admirando el perfecto chico que está a mi lado y que... puede que sea mío. Porque lo siento así. Que me pertenece. 

 

—Te quiero. ¿lo sabías? —le digo. Eso lo hace voltear y que nuestra cercanía sea abundante. Puedo sentir su calmada respiración sobre mi rostro. Él sonríe.

 

—Yo no te quiero. 

 

Arrugo el entrecejo y suelta una adorable risita. 

 

—Se podría decir que te quiero más de lo que debería.

 

Y levanta mi mentón, para besarme de la manera más dulce que jamás pude imaginar.


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Junior
myworldisjustinbieber
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Re: abrazos gratis {justinbieber&tú} sólo capítulos.

 
Senior
babx001
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Re: abrazos gratis {justinbieber&tú} sólo capítulos.

 
Papel
jaludebieber1234
Mensajes: 1,329
Registrado: ‎10-07-2012

Re: abrazos gratis {justinbieber&tú} sólo capítulos.

hola me encanta tu nove y espero que la sigas si??por que no la sigues :smileysad:

guadarobles
Mensajes: 2,515
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Registrado: ‎01-14-2011

Re: abrazos gratis {justinbieber&tú} sólo capítulos.

Hay soy guada la novela es siemplemente genia nose si puedo comentar perdon

                             Derroche Swag ~ La Asignatura Pendiente {justinbieber&tú}


Cristal
harlybl
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Registrado: ‎05-02-2012

Re: abrazos gratis {justinbieber&tú} sólo capítulos.

Chicas, jo.der, por favor, NO COMENTEN AQUI!

Por si no leyeron hay un tema oficial donde se puede comentar, este es de SOLO CAPITULOS!

Este es el link http://foro.univision.com/t5/Web-Novelas/abrazos-gratis-justinbieber-amp-t%C3%BA/td-p/452994505/high...
Cristal
antoodejustiinn
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Registrado: ‎07-22-2010

Re: abrazos gratis {justinbieber&tú} sólo capítulos.

capítulo 21.

[completo]. 

 

Por la hermosa rabia que estoy sintiendo ahora, pateo el sillón que está a mi lado y me lastimo el pie. Sonrío mientras me quejo, y entiendo perfectamente las cosas que me provoca Justin. No puedo estar ni un segundo enojada con él. Es tan tierno y lindo que evita que está enrabiada con él.

 

Salgo de la casa y la lluvia golpea el suelo con más fuerza. Hasta creo que ya empieza a caer granizo. Me monto en la moto y me coloco la capucha antes de partir. El viento congelado me pone los pelos de punta, tengo las manos blancas de tanto apretar mis dedos contra el manubrio y mis dientes castañean con mucha rapidez. Tengo demasiado frío. Tuve que haberme puesto un abrigo encima o algo; ahora estoy sufriendo las consecuencias.

Con dificultad por el clima, llego a la clínica. El aire acondicionado cálido que te recibe en la puerta de entrada hace que mi piel se erice. Es una sensación tan deliciosa sentir algo caliente cuando afuera hay temperaturas bajísimas.

 

Cuando llego a la sala de espera, veo el reloj que cuelga de la pared: las 13:29 PM. Pareciera como si fueran las diez de la noche. El cielo está cubierto de nubes grises que oscurecen tanto el cielo hasta dejarlo de un azul opaco, matizado con negro. El viento es fuerte y arrasa con los árboles, doblándolos en todas direcciones y haciendo que una gran cantidad de hojas vuelen lejos. En un par de ocasiones se escuchan truenos que resplandecen en la oscuridad y es bonito, pero no es agradable que Abril siempre suelte un chillido al escuchar uno de esos.

 

Diviso al final del corredor la cabellera rubia de Abril, la cabeza del doctor y Fred. Están hablando, Abril está con los brazos cruzados y Fred asiente levemente con cada cosa que dice el doctor. Me lamo los labios y camino con paso inseguro hacía donde ellos están. Cuando no mido mis pasos, me doy cuenta de que ya estoy junto a ellos y tres pares de ojos me miran fijamente, callados y sin expresión. El color carmesí se apodera de mis mejillas y bajo la cabeza de mala gana.

 

—_______... —una voz retumba en mis oídos.

 

Me volteo y me pierdo en su mirada que extrañaba tanto ver. Realmente echaba de menos hundirme en sus ojos lo más profundamente posible, hasta ver ese brillo especial que salta alrededor de sus negras pupilas y lo radiante que puede llegar a ser ese color avellana tan único que tienen sus ojos. Estoy tan atontada que tengo que sacudir la cabeza y apoyar bien los pies sobre el suelo porque las piernas me flaquean. Su intensa mirada tiene tanto poder en mí.

 

—Te extrañé, bonita —dice enrollando sus brazos en mí y mi piel se pone de gallina al sentir su candente piel sobre la mía que está a millones de grados bajo cero. El frío se me quita instantáneamente y una sonrisa se me dibuja en la cara al ver que sus labios presionan contra mi pómulo.

 

Lo feliz se me quita cuando veo la esculturada silueta de Sandy caminando hacía nosotros. Sus caderas se menean con elegancia, sus formadas piernas están cubiertas de una tela muy ajustada de jean y se le ven aún más largas con los tacones de diez centímetros que está usando. Su cabello con unas ondas preciosas caen en cascada por su espalda, está bien maquillada, sin ninguna imperfección en el rostro y su abrigo apretado que hace resaltar su esbelta figura. Miro hacía el suelo, analizando que malo hay en mis jeans algo grandecitos, el chaleco que me queda volando por los muslos, las converse desgastadas y maltratadas que por la caña me logran subir un centímetro de estatura. Mi cabello, algo húmedo por la lluvia, pero lo bueno es que huele a champú de frutas. Mi rostro, sin ninguna pizca de maquillaje, ya que no alcancé a hacerlo cuando estaba en casa. Me muerdo el labio mientras ignoro como el cuerpo de Sandy se apega al de Justin para darle un abrazo. «¡Aléjate de él! —grita mi mente—. ¡Es mío!».

 

—Hola —murmura Sandy. Yo levanto un poco la cabeza. No tengo ni el más mínimo interés en saludarla. Me quedo seria, intentando evitar la mirada de Justin, que sé que está suplicando que no haga ninguna rabieta contra ella.

 

—Hola —le respondo. Fría. En un volumen casi inaudible. 

 

Me volteo hacía Abril y ella está tecleando algo en su celular. Sus dedos se mueven con seguridad y lo hace muy rápido, que me marea ver como sus uñas de color fucsia se desplazan a la velocidad de la luz sobre las letras que aparecen en la pantalla de iPhone. Cuando se da cuenta que estoy parada a su lado, apreta el botón "enviar" y guarda el celular en el bolsillo de su abrigo. Se levanta del asiento y posa sus ojos en mí. Toma una gran cantidad de aire en sus pulmones y suelta:

 

—_________, tu mamá está en estado de coma. 

 

Su voz es tan dura, precisa y en lo más profundo sé que quería decírmelo desde un principio. Está dolida, ya que sus ojos azules están cubiertos en una capa de agua y está tratando de no pestañar para no soltar las lágrimas. Yo simplemente me quedo muda y recuerdo la muerte de mi hermano y la muerte de mi abuela hace unos pocos meses. Sabía que pasaría. Mamá morirá. Estoy destinada a sufrir y quedarme sola. Entiendo que soy una mala persona, pero creo que la vida me está dando demasiadas cosas que me hacen retorcerme del dolor. No estoy tan mal al escuchar que mamá ya no estará conmigo en el futuro; simplemente estaba advertida que pasaría. Mi corazón está lastimado y siento como el llanto inunda mis mejillas lentamente.

 

Retrocedo unos pasos al ver que Abril está avanzando hacía a mí para darme un abrazo. No puedo más, porque la pared me bloquea el paso y no estoy lo suficientemente fuerte para correr porque las piernas me flaquean y no me responden. Mi espalda se resbala contra el muro de concreto y quedo sentada en el suelo. Escondo mi cabeza en mis piernas y empiezo a sollozar suavemente, tratando de hacer el menor ruido. 

 

—________, lo lamento...

 

—Por favor, déjame sola —le susurro a la rubia. Ella acaricia mi hombro y escucho como el sonido de sus tacones empieza a desvanecerse más y más, hasta hacer un estruendo sordo. Ella sabe que cuando estoy así necesita dejarme sola, no sirvo para tomar consejos y palabras de ánimo cuando estoy en este estado. Todo se me da vuelta y acabo haciendo lo opuesto, lo que provoca agregar más errores a mi lista de equivocaciones que tiene infinitas páginas.

 

Oigo después de un rato, que unos tacones con paso apresurado se dirigen hacía donde estoy. Si es Abril no quiero hablar con ella, todavía no estoy en condiciones. Pero me sorprendo al ver entremedio de mis cabellos, no una melena rubia, sino una marrón con ondas definidas. Posa una mano en la mía, que está sobre mis rodillas. No me atrevo a levantar la cabeza, por lo que la hundo más entre mis piernas.

 

—Déjame ayudarte... —musita Sandy. Eso me enfurece, estoy segura que sólo lo hace por lástima y no porque quiere. ¡Ella ya salió de mi vida! ¡No quiero nada con ella!

 

—¡No! ¡Vete!

 

Se queda un rato en silencio, pero yo lo rompo con mis llantos desesperados que llenan el pasillo. Ella comienza a apretar mi mano y yo la quito bruscamente.

 

—¿Por qué eres así conmigo? ¿Después de todo? —murmura con dolor. Ugh, no le creo nada su actuación de niña inocente. Echa una furia levanto con violencia la cabeza.

 

—¿A qué te refieres? —pregunto amenazante. Ella palidece y sus ojos verdes se llenan de confusión y se dilatan con facilidad. Sus labios se tranforman en una línea.

 

—Yo fui la única que te apoyé cuando todos te ignoraban —responde, mirando hacía la nada—. No puedes decir que no.

 

Siento como llamaradas de fuego se apoderan de mis venas y la ira recorre mis venas con intensidad. Estoy rojísima. Me levanto del suelo con rudeza y la miro con desprecio, pero una ola de tristeza me sumerge a la vez.

 

—Pero me quitaste lo que más quería.


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Cristal
antoodejustiinn
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Registrado: ‎07-22-2010

Re: abrazos gratis {justinbieber&tú} sólo capítulos.

capítulo 22.

[completo].

 

Su cara se deforma en una mueca triste. Dejo de arrugar el entrecejo al darme cuenta que millones de lágrimas adornan sus blancas mejillas. Está llorando, en silencio. La miro y no lo puedo creer. Cuando era amiga de Sandy nunca en mi vida la ví llorar. Sus ojos verdes brillantes formaban más y más llanto que rodaba por sus maquillados pómulos, cayendo por su cuello y empapando la primera parte de su abrigo azul. 

 

—Nunca entenderás, ________. Tampoco te darás cuenta. Pero el día que lo hagas, estarás arrepentida de haberme tratado como lo hiciste —dice con la voz quebrada y limpiando el resto de agua que quedaba en su rostro. Se levanta y se acomoda su cartera al hombro, comenzando a caminar rápidamente hacía las puertas de salida. 

 

¿Qué nunca entenderé? ¿Qué nunca me daré cuenta? ¿Por qué me arrepentiré? Tengo que admitir que si me dio lástima verla llorar. Y no estábamos en la mejor situación, que digamos. Quizás si la traté demasiado mal y no lo tuve que haber hecho. Pero ya lo dije, cuando estoy en este estado no pienso bien y no controlo mis palabras. Simplemente mi boca dice todas las cosas que calló en algún momento donde más quiso hablar. Yo no puedo tomar el poder de eso. La debilidad se me acumula toda cuando lloro. Y ahora, sencillamente, estoy destruida en todos los sentidos existentes. 

 

Me dirigo al baño y me lavo la cara. Tengo los ojos hinchados y agradezco no haberme maquillado los ojos, porque sino estaría con todas las mejillas ennegr esidas y el rímel corrido por todas partes. Escondo mis manos en las mangas del chaleco y salgo. Abril está sentada, junto a Justin y ambos están hablando. Están algo serios, pero puedo notar que Justin está metido en la conversación por la manera que sus ojos están fijamente puestos en Abril, tomando toda la atención posible y asiente con la cabeza unas reiteradas veces. Cuando Justin accidentalmente posa su mirada en mí, Abril deja de hablar, se voltea y me guiña el ojo. 

 

No entiendo.

 

Justin se acerca a mí y me acurruca en sus brazos. Yo escondo mi cabeza en su pecho y él se apoya en mi cabello, dando pequeños roces que me provocan escalofríos. ¿Dónde habrá estado cuando estuve con Sandy? El corredor parecía totalmente vacío cuando hablé con ella. O tal vez sólo era mi imaginación. Estaba tan centrada en el tema de mi madre que ni sabía en donde estaba. Cambiando de tema, Justin huele siempre tan bien. Su perfume es cítrico y muy suave, pero es pasador, porque una vez cuando estuve toda una tarde con Justin, llegué a casa y Abril me dijo que olía a hombre. Sonrío ante el recuerdo. 

 

—¿Estás bien, ahora? —me pregunta con suavidad. Yo levanto la mirada. Me encanta que sea mucho más alto que yo. Me pasa como por una cabeza. 

 

—Siempre cuando me das abrazos estoy bien, Justin —le respondo. Él sonríe de oreja a oreja y eso hace que mis mejillas se tiñan de rubor. Me acaricia la mejilla y aquel tacto envía temblores a mi espina dorsal. 

 

—¿Por qué Sandy se fue llorando? 

 

Esa pregunta me hace meditar unos segundos. No me gustaría admitir que se fue «porque yo la traté como la mierda» o algo como «le dije que me quitó a la persona más importante para mí: tú, y que por eso le bajé el autoestima al 100%». Justin se enojaría conmigo. Y lo que menos quiero es eso. No quiero más problemas. 

 

—Tuvimos una fuerte discusión. Sólo eso.

 

Justin asiente con la cabeza, no muy convencido. Me presiona más contra él y me da una angustia tremenda. ¿Qué haré ahora? Seguramente papá sabrá la noticia tarde o temprano y me hará irme con él. Dejaré de ir al instituto, dejaré a Abril, dejaré de ir a las juntas, no veré a Amy, ni a mi padrastro, a Jaxon, Jazmín, Pattie... y a Justin. No quiero irme de aquí. Seguramente sufriré más en este ambiente tan pesado, pero quiero estar aquí. Sólo dos cosas me mantienen de pie: Justin y Abril. Sólo ellos.

 

—_________, quiero hablar contigo. ¿Podríamos ir al baño? —musita. Yo lo miro y en sus ojos ese típico brillo que tiene, aumenta en tamaño y es como sí todo su iris cobrara vida y empezara a danzar. Sacudo la cabeza y asiento. 

 

Él me toma de la mano y me dirige al baño. Gracias a Dios está desierto. Abre el grifo y toma un poco de agua. Sus labios quedan tan apetecibles que tengo que mirar hacía el suelo porque me sonrojé otra vez.

 

—Iré al grano. —toma una gran cantidad de aire y suelta—: Quiero saber que somos nosotros.

 

Eso me deja en blanco. Puedo ver como su ojos están dilatados y se están tomando un color más oscuro. Está ansioso y no quiere esperar. Quiere una respuesta concreta, ahora. Sólo que... yo no la tengo.

 

—¿Amigos? —digo recuperando el aliento. Él suelta una risa adorable y se pasa una mano por el pelo. Yo quiero hacer eso.

 

—¿Eso crees? 

 

—Bueno... sí —respondo. Estoy jugando nerviosamente con mis manos, no quiero mirarlo—. ¿Por qué lo preguntas?

 

Se queda en silencio un momento. Es incómodo, mucho. Pero puedo ver que está nervioso al igual que yo, por la forma que retiene el peso de su cuerpo en un pie, y luego con el otro varias veces seguidas. Esbozo una sonrisa al darme cuenta a que punto quiere llegar.

 

—Las cosas se me cambiaron de lugar el día que casi, nos... besamos.

 

Oh. «Claro que cambiaron las cosas de lugar, Justin. ¿No crees que es algo lógico?» —me digo a mí misma en forma irónica. Se ha acercado unos centímetros donde estoy yo. Y cada vez más va acortando la distancia.

 

Estoy segura que Justin se bebió algo antes de venir aquí. Ha estado tan cariñoso. No sé si está bromeando. Pero tampoco puede ser mentira, porque me llevo a los baños a hablar de lo que somos exactamente. ¡Pues nadie sabe que somos, Justin!

 

—No lo sé —mascullo. No puedo confesarle mis sentimientos. No es que no quiera, es que soy una cobarde. Sé que él no siente lo mismo por mí y está tratando de hacer esto para poder solucionar las cosas y volver a lo que somos antes, porque por mi culpa casi pasamos a la otra fase. Y de todos modos, aunque el deseo más fuerte que tengo es estar con él...

 

No estoy preparada para eso.


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Cristal
antoodejustiinn
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Registrado: ‎07-22-2010

Re: abrazos gratis {justinbieber&tú} sólo capítulos.

capítulo 23.

[completo].

especial; maratón.

 

Está tan cerca de mí que puedo sentir su respiración calmada a milímetros. Los hormigueos se apoderan de mi estómago, dirigiendo temblores a mi columna vertebral. No debo levantar la mirada, o correré el riesgo de no resistirme y pegar mis labios a los suyos. Puedo ver como levanta su mano lentamente hasta llegar a la mía, entrelazando sus largos dedos en los míos que están heladísimos por el frío que hace. No me aguanto y miro hacía arriba. Él tiene su cabeza gacha, con los ojos atentos a la unión de nuestras manos. 


Me parece increíble lo hermosos que pueden llegar a ser los ojos de Justin. Son tan mieles, tan profundos, penetrantes, a la vez tan frágiles y transparentes. Puedes saber su estado de ánimo o si está mintiendo si lo miras fijamente. Posee un brillo especial que siempre lo ha tenido, desde que lo conocí, que baila rápidamente en sus pupilas, deslizándose por su iris y rodeando el color avellana, haciendo que se vean más claros cuando está emocionado o feliz. Ahora, el brillo está patinando por el círculo miel, provocando que se torne de un color más claro y puedo ver el reflejo de nuestras manos en sus negras pupilas.
 
—Justin... —digo alejándome un poco de él. Volviendo a la posición normal.
 
Él eleva su cabeza y me mira. Trago con dificultad saliva, intentando que el bulto que se ha formado ahí pase por mi garganta y que desaparezca. Me mojo los labios y abro la boca para continuar.
 
—¿Por qué trajiste a Sandy? 
 
Se que mi pregunta lo incomoda en la manera que mete sus manos en los bolsillos de su chaqueta y que cruza la pierna derecha sobre la izquierda. Primero le da una mirada fugaz a su alrededor y luego me analiza de pies a cabeza. Está formulando su respuesta.
 
—Ella te quiere, _______. Yo no la invité. No había hablado con ella como hace... ¿una semana? Tal vez más. Sandy se enteró y me llamó para saber como estabas. Me dijo que si podía traerla. ¿Tú crees que le diría que no? 
 
Me impresiona que siempre que saco el tema de Sandy y su relación bastante cercana se ponga tan molesto, cortante y frustrado. Le enoja tanto hablar del tema que arrastra las palabras, no toma bien el aire para respirar por lo que hace que atropelle a su propia habla. No se le entiende mucho porque lo dice en un tono muy bajo, pero logro entender por lo menos un medio de lo que dijo.
 
—Está bien. Me alegro —creo que mi frase envuelta en sarcasmo es demasiado obvia y Justin lo nota inmediatamente. Esconde una sonrisa y cruza los brazos encima de su pecho. 
 
—¿Te enojaste ya? ¿Tan pronto?
 
Sí, por lo que me acabas de decir me he puesto furiosa. ¡Gracias Justin! Todo iba tan bien.
 
—¿Podría irme? No quiero seguir hablando contigo —musito.
 
Justin suelta una carcajada sin humor y me provoca más enojo. Mierda, no quiero estar enojada. ¡Pero su actitud me supera!
 
—¿Y ahora que hice? —pregunta divertido levantando las cejas, alzando los brazos y colocando cara de inocente. No le sale para nada. Su media sonrisa me parece seductora y preciosa, entonces dejo de mirarlo para no distraerme y ocultar el rojo intenso que cubre a mis mejillas.
 
—Eres tan... tan... ¡tú! Tu actitud me tiene harta, sabes que es un caso delicado para mí y tú ya te estás como burlando de mí, ¿cómo no me enojaré? No estoy en condiciones para pelear. Mi mamá está a punto de pasar al otro lado y sé que... —no me deja terminar porque estoy justo saliendo por la puerta del baño, pero su brazo presionando al mío me detiene. Resoplo enojada.
 

—Ya sé, —suspira—. crees que no me interesa, ¿verdad?

 

—¡Pero eso parece, Justin! ¿Por qué siempre piensas que te estoy atacando? ¡No es así!

 

—¿Tal vez por qué siempre estás diciéndome todos mis defectos, las cosas que hago mal, que siempre tengo la culpa yo? ¿No piensas que debería sentirme así?

 

—Es porque te quiero. Y quiero que seas mejor. Por eso te digo las cosas —le respondo con las lágrimas asomándose por mis ojos y con el corazón apretado en el pecho.


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Cristal
antoodejustiinn
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Registrado: ‎07-22-2010

Re: abrazos gratis {justinbieber&tú} sólo capítulos.

capítulo 24.

[completo].

especial; maratón.

 

Él no dice nada, se traga las palabras que me iba a decir y se mete las manos en los bolsillos. Lo quedo mirando y me encamino de nuevo a salir del baño. Pero Justin en un movimiento rápido, me deja acorralada, sin tener la oportunidad de salir por la puerta y olvidarme de todo este tema que ya me está dando dolor de cabeza. Seguramente cuando lleguemos a casa Abril me hará un cuestionario de porqué me demoré tanto con Justin en el baño. Será una larga noche.

 

—No has respondido mi pregunta.
 
Dice, seco. ¿Quién te puede entender, Justin? Tengo unas ganas de empujarlo y salir de aquí, ir a ver a mi madre porque es lo que más me importa ahora. Tengo toda mi mente centrada en el caso de vida o muerte de mi mamá y el tema de Justin (que ya lo estaba empezando a olvidar) me viene a meter en mis planes. Estoy estresada, me dan a ratos fuertes dolores en la sien y estoy segura de que es por la falta de sueño que he tenido estos días. Ojalá no pase nada grave, no quiero terminar en una clínica tan horrible como esta.
 
—¿Qué pregunta? —digo, haciéndome la inocente—. Me has echo tantas preguntas que ya estoy enredada.
 
Él suspira, cansado. Deja caer sus brazos a los lados y se apoya en el marco de la puerta. Se pasa una mano por el pelo y evito tener contacto visual. Sí quiero ser dura, distante y cortante con el asunto, lo que más debo tener en cuenta es no mirarlo a los ojos. 
 
Cambio de opinión cuando veo que sus pies dan cortos pasos para poder acercarse a mí. Estamos demasiado cerca. Está evadiendo mi burbuja personal en la que nadie ha podido entrar. Logra quedar tan cerca que nuestros cuerpos se rozan y yo intento permanecer quieta y con la cabeza gacha. Pero, como siempre, consigue leer mis pensamientos y posa su mano en mi mentón, elevándolo lentamente. Puede que haya alzado mi cabeza, pero mi mirada está fija en la baldosa grisácea que cubre el suelo. 
 
—Mírame, por favor —susurra. 
 
Lo sabe. Sabe que sus ojos son mi punto débil. Paso la lengua por mi labio inferior y me la muerdo. Estoy tan jodidamente nerviosa que no tengo ni tiempo para ponerme a pensar en algo inteligente para salir de esto. Para mi suerte, una señora de unos treinta años entra al cuarto de baño, haciendo que Justin se separe unos cuantos pasos de mí. La señora nos mira divertida, y yo salgo rápidamente, para cubrir mis mejillas teñidas de fuertes tonos de rojo.
 
Me siento al lado de Abril, que se encuentra en la misma situación: escribiendo en su celular. Intento hacer oídos sordos al molesto sonido de las yemas de sus dedos chocando contra la pantalla del aparato. Cuando termina de hacerlo, me echa un vistazo; me está hablando con la mirada. Sus ojos azulados me preguntan como me fue con Justin. Yo le respondo con una mueca y miro hacía abajo, como una fracasada que no sabe aprovechar los momentos. ¡Era el tiempo perfecto de que sucediera algo! Pero, soy demasiado retrasada para hacer las cosas que me dice el corazón para relacionarlo con mi mente. 
 
—¿Quieres ir a casa ya? —me pregunta. Yo niego con la cabeza, quiero saber el diagnóstico de mi madre. Ella se levanta del asiento y se cuelga la cartera—. Me tendré que ir. Llegaré temprano. ¿Querrás que te traiga algo? Te dejé dinero en el bolsillo de tu chaqueta. Prometo llegar temprano para saber lo de tu mamá. ¿Ya? Te quiero.
 
Deposita un beso en mi mejilla y comienza a ordenar las cosas desparramadas sobre la fila de asientos. Toma su casaca, un paquete de papas fritas vacío, unos envases de café que fueron tomados por la boca de Fred esta la mañana, la sábana rosa chillón, las llaves de la casa y se agacha a recoger un recipiente de sopa para uno que también es de Fred. Cuando se está dirigiendo a las puertas de salida y puedo ver su pequeña silueta al final del pasillo, eleva la voz y me dice:
 
—¿Estás segura que te quieres quedar ahí, sola? 
 
Estoy apunto de decir sí con la cabeza, pero siento que un cuerpo aplasta el asiento próximo al mío y que un brazo pasa por mis hombros. Su exótico perfume inunda mis fosas nasales y me quedo atontada por un momento, para después sacudir la cabeza y encontrarme con sus ojos mieles mirándome fijamente.
 
—No te preocupes, yo me quedaré con ella. 

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Cristal
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Registrado: ‎07-22-2010

Re: abrazos gratis {justinbieber&tú} sólo capítulos.

capítulo 25.

[completo].

 

Los punteros del reloj que descansa sobre la pared de la clínica marcan las cuatro se la mañana en punto. Pareciera como si recién fueran las cinco de la tarde; la cantidad de personas sentadas en la sala de espera, el número de camillas transladándose de un corredor a otro, la abundancia de pacientes que padecen de hipotermia a causa del congelado clima que cubre la ciudad. El cielo no está tan oscuro como otros días y los relámpagos que resplandecen en el cielo le dan un tono azulado grisáceo cubierto de nubes rellenas de agua, nieve o granizo, que probablemente caerían en poco tiempo provocando una infernal tormenta. 

 
El celular de Justin comienza a sonar en el bolsillo de su pantalón, entonando la canción de Michael Jackson y por el intenso volumen toda la gente se voltea a verlo. Algunos se dan cuenta del asunto que se trata y vuelven su mirada a la televisión que cuelga de una pared emitiendo un aburrido programa de noticias; otros lo miran y esconden una sonrisa por la famosa canción Smooth Criminal y una que otra chica se le queda mirando, sonrojándose levemente. Yo sólo me cruzo de brazos y agacho la cabeza, frotando las manos en mis bolsillos para conseguir algo de calor. 
 
—Sí mamá. No llegaré a casa... —sus mejillas se tiñen de un tono rosa y una sonrisa nerviosa se dibuja en su cara mientras suelta una risita—. Sí, estoy con ella. OK, yo le diré. Dale, yo también te quiero. Adiós.
 
Cuelga el teléfono y lo introduce en su chaqueta. Se sienta a mi lado y yo sigo con los ojos pegados al suelo. Su brazo pasa tímidamente por mis hombros y me acerca a él. Mis ganas de querer abrazarlo, darle un beso en la mejilla y sonreírle se hacen más fuertes. Pero me quedo quieta.
 
Relájate. No pienses. Actúa. 
 
Aquellos pensamientos me atormentan y finalmente me doy por vencida. Relajo los músculos de mi estómago y me deslizo un poco en el respaldo de la silla. Mi cabeza cae apoyada en su hombro. El perfume que se desprende de su jersey es tan exquisitamente masculino que me quedo bastante tiempo inahalando y exhalando profundamente. 
 
—Hueles rico —susurro. Él suelta una risita y presiona sus dedos en mi brazo. Una ráfaga de viento me azota el cabello cuando las puertas de la clínica se abren para dejar entrar a una pareja. Esto me hace apegarme más a él, en busca de calor. El efecto que provoca su mano sobre la mía es increíble. Su piel cálida se mezcla con la mía y en unos instantes de nuevo estoy a una temperatura moderada. Siento como su boca se comprime contra la cima de mi cabeza en un largo beso mientras aspira el aroma de mi cabello y cierro los ojos disfrutando de la sensación.
 
—Tú también hueles bien —me responde. Esbozo una sonrisa y levanto la mirada. Me está mirando y admiro como el miel de sus ojos está más claro de lo normal. Veo mi reflejo en sus pupilas. Las mariposas se apoderan de mis entrañas y comienzan a aumentar en movimiento por mi pecho. Estiro los labios y los empujo en su mejilla. Él frunce el ceño divertido y levanta las comisuras de su boca—. ¿Y eso?
 
—Gracias por quedarte conmigo. 
 
Él suspira y se tensa un poco. Luego se pasa la lengua por sus labios secos y se queda mirando mi rostro. Tengo que mirar para otra parte porque el calor ha subido a mis mejillas y me pone demasiado nerviosa mirarlo tanto tiempo.
 
—No es ninguna molestia, _______. Me encanta estar contigo.
 
Le sonrío y él me devuelve la sonrisa. Descanso nuevamente mi cabeza en el hombro de él, mientras empieza a darme pequeños masajes en mi cabello. De poco a poco, comienzo a sentir el cuerpo más pesado, los párpados se me están cayendo, mi respiración se vuelve aún más calmada y bostezo reiteradas veces. Justin emite una risa adorable y me recuesta casi encima de él. Me ruborizo al instante a pesar del estado de somnolencia en el que estoy. 
 
—Dulces sueños, princesa.
 
Y con el perfume de Justin inundando mis fosas nasales, sus dedos acariciándome el pelo y en variadas ocasiones depositando besos en mi frente, caigo dormida en los brazos de Morfeo.

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Cristal
antoodejustiinn
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Re: abrazos gratis {justinbieber&tú} sólo capítulos.

capítulo 26.

[completo].

 

 

El impacto que tiene el relámpago que acaba de envolver al cielo y hacer resplandecer los pasillos de la clínica provoca que me sobresalte y me despierte. Gracias a Dios no pegué un chillido. Parpadeo un par de veces, acostumbrándome a la luz de las lámparas que alumbran con intesidad los corredores. Siento algo pesado encima de mi cabeza y unos dedos apretando suavemente mi mano izquierda. 

 

Levanto la mirada y me encuentro con su rostro adormecido. Sereno, sin ninguna imperfección, algo digno de admirar. Sus labios algo entreabiertos, exhalando pequeñas cantidades de aire. Su cabello revuelto, pero aún así sigue sedoso y desordenado como siempre. Acaricio con mi pulgar los nudillos de su mano y puedo ver como se estremece. Escondo una sonrisa y le acomodo algunos mechones de pelo que descansan sobre su frente. 

 

¿Debería despertarlo? Fijo mi vista en el reloj y son ya las una y media de la tarde. Mis tripas gritan por comida y necesito urgentemente darme una ducha. Con delicadeza, poso mis dedos en su frente y las deslizo por sus mejillas, sintiendo sus pómulos marcados, luego por su mandíbula, el mentón y delinio su nariz. La arruga de una forma demasiado tierna para soportar, a lo que respondo sonríendo como inútil. Lentamente, sus ojos se abren, dejando ver aquellos tonos de miel y avellana bañándose en su iris. Me regala una sonrisa somnolienta, para después bostezar y frotarse los ojos. Se pasa una mano por el pelo y me mira.

 

—¿Dormiste bien? —le pregunto. Él se estira y me dan escalofríos al escuchar crujir las vértebras de su espalda. Suelta una carcajda.

 

—Sí, dormí muy bien. A mi espalda no le gustó mucho el asiento —yo río—. Pero me encantó tenerte durmiendo conmigo.

 

Le pone enfásis a la palabra "durmiendo" y me ruborizo. Por sus labios pasa una sonrisa. Me siento como indio sobre la silla, mirando mis manos. Justin me toma del mentón y deja un rastro de besos en mi frente. Me río con los nervios a flor de piel pero lo disimulo mirando hacía abajo mientras me hago una cola de caballo. 

 

—¡Eh, tortolitos! Cambio de turno —dice la voz de Abril. Me volteo sorprendida. No me había dado cuenta que había llegado justo al frente de nosotros. ¿Pero cómo? No escuché ningún sonido de tacón chocando contra la baldosa. Me fijo en sus pies y me doy cuenta que sólo lleva unas zapatillas blancas marca Lacoste, un jean que debe ser mío por lo rasgado que está en la parte donde se ubican las rodillas, una remera blanca y un chaleco rosa pálido con una bufanda abrigándole el cuello. Suelto un bufido al despegar mi trasero del asiento que tuve adherido por ocho horas—. ¡Justin! Te dejo mi auto, podrías ir a tu casa y no sé, le prestas el baño a ____ o yo que sé —agrega entretanto le lanza con suavidad las llaves del Jeep y que Justin las agarra con facilidad. 

 

—¿Quieres pasar a la casa de Abril a buscar ropa y te presto mi baño? —me pregunta cuando empezamos a caminar hacía las puertas de salida. Yo asiento con la cabeza y no cruzamos palabra en todo el trayecto. 

 

Cuando llegamos a la casa de Abril, saco rápidamente unos jeans negros, calcetines, ropa interior, una remera gris y un jersey oscuro. Bajo las escaleras, saco un paquete de gomitas que nos gustan a Abril y a mí del refrigerador y cierro la puerta con llave antes de subir al coche. Le convido algunas gomitas a Justin menos las de color verde que son mis favoritas.

 

Al llegar al condominio de Justin, hace ya bastante que no veía al guardia. Claramente no ha cambiado nada, sigue con su rostro alegre y arrugado, con un poco de bigote y con su taza de café apoyada en la mesita que tiene al lado. Nos quedamos conversando un poco antes de que entramos al condominio. Cuando entro a la casa, Jazmín está coloreando un dibujo de una princesa y Jaxon ve la televisión mientras Pattie habla por teléfono. En el momento que me ve, me sonríe y abre los ojos sorprendida, y da unas palabras rápidas con la persona del otro lado de la línea y corta. Me abraza y me dice de que cómo estoy y cómo está mi madre. Me estaba olvidando un poco del tema, entonces al pensar en el tema me pongo un poco triste. Pattie se da cuenta y me vuelve a envolver en sus brazos. Intento ser fuerte y tragarme las lágrimas. Le cuento que está en un estado de coma pero que... tengo alguna que otra esperanza en que estará bien. Ella asiente y decide cambiar de tema. Saludo a Jazmín y a Jaxon que me abrazan y me dan besos en la mejilla. 

 

—Ya sabes donde está el baño, ve tu primero —me dice. Yo asiento y susurro un inaudible "gracias". Subo las escaleras y tomo una ducha alrededor de diez minutos. Dejo mi pelo húmedo suelto empapándome la espalda mientras me visto en el baño. Al salir, Justin está en su habitación buscando algo. 

 

—Ya terminé. Gracias por prestarme el baño —murmuro. Él me sonríe y me dice que no hay problema. Saca dos toallas de un armario y lo espero unos quince minutos, donde sale con unos jeans, supras blancas, una sudadera negra y encima un jersey. Está tan sencillo y pareciera el hombre más hermoso del mundo. Evito morderme el labio y miro hacía otro lado. 

 

Esta vez, quiero tomar la iniciativa. Por lo que mientras está de espaldas intentando introducir el cargador de su celular al interruptor, lo abrazó por detrás. Suelto una risa cuando me levanta en su espalda y da unas vueltas. Grito por la velocidad, con miedo a caer y las cosquillas que estoy sintiendo en mi estómago. Justin para y comienza a reírse por mi cara de susto y yo me sonrojo y le pego con la almohada.

 

—¡Auch! —se queja. Yo vuelvo a pegarle y me parto a carcajadas—. ¡_____, deja de hacer eso! —y nuevamente comienza a reírse.

 

Terminamos jugando a una pelea de almohadas, dejando un desastre en la pieza de Justin. Me amenaza diciendo que yo recojeré todo lo que boté, pero yo le saco la lengua y él se acerca a mí para pegarme de nuevo con la almohada, pero en un mal movimiento yo caigo en la cama y Justin cae encima de mí. Se me vienen a la cabeza recuerdos de ese día tan vergonzoso cuando yo caí encima de él. 

 

—Ya no puedes escapar. —susurra, porque está demasiado cerca para poder hablar en un tono normal. Nuestras narices se rozan y puedo sentir su respiración como si estuviéramos en el mismo cuerpo. Mi corazón empieza a palpitar más rápido y rezo con que ojalá no sea demasiado obvio que estoy apunto de derretirme. 

 

Pero no me aguanto. Algo me dice que debo seguir jugando con lo de las almohadas, y le hago caso a mi conciencia. La almohada que está agarrada a mis manos que están detrás de la espalda de Justin está a centímetros de estamparse a su cabeza. Justin se da cuenta y me sonríe burlón. Me levanto un poco para poder dar el golpe, pero me doy cuenta que ya no hay ninguna partícula de aire que nos separe.

 

Especialmente en la parte de los labios.


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Cristal
antoodejustiinn
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Re: abrazos gratis {justinbieber&tú} sólo capítulos.

capítulo 27.

[completo].

 

Abro los ojos tanto que es como sí se me fueran a salir de órbita. Justin esboza una pequeña sonrisa y pasa lo que tenía que pasar. Los mejores amigos siempre terminan besándose en algún momento. 

 

Al sentir sus labios chocando con los míos siento como mariposas vuelan y se esparcen en cada centímetro de mi cuerpo. Luego, su mano se desliza por mi cintura hasta mi nuca y en un leve movimiento, mi boca encaja en la suya perfectamente. Yo estoy inmóvil, con los nervios en mi cabeza hablando a gritos, que están animándome a hacer algo. Pero ahora no me puedo controlar. Tengo al chico que me gusta encima de mí, con su mano dando roces en mi cuello, con sus labios moviéndose contra los míos.

 

Cuando todo se me sale de control, estoy yo encima de él. Tiene sus manos alrededor en mi cintura, yo con las manos enredadas en su cabello. El calor me inunda las mejillas al darme cuenta de lo que estoy haciendo. 

 

La mano de Justin se introduce lentamente debajo de mi jersey. Me quema la piel su toque, como su dedo índice emite pequeños círculos en la parte media de mi espalda. Me pone en un lío tremendo escuchar como nuestros labios se juntan, luego toman una gran cantidad de aire, para luego volver a unirse entre sí. En como su lengua de poco a poco se sumerge en mi cavidad bucal y se entrelaza con la mía a ratos. Después, del paso de el juego de lenguas al de dientes, al darme pequeños mordiscos en el labio inferior, que provoque que mis labios duelan, pero no es un dolor de sufrimiento, sino un dolor placentero. 

 

Mientras comenzamos a levantarnos de la cama (no tengo ni la mayor idea de porqué hicimos eso), Justin me acorrala a la pared. Yo tengo que colocar todo mi peso en las puntas de mis zapatillas, porque Justin es demasiado alto para mí. Lo tomo de la nuca y de poco a poco llevo su boca para que se funda contra la mía. Suelto una risita al sentir en como sus labios se desconectan un poco de los míos y deposita húmedos besos en la parte de mi mandíbula, pasando por la parte del cuello, la clavícula y abajo de la oreja derecha. Cierro los ojos ante la sensación.

 

Nos separamos. Levanto la mirada y me hundo en sus ojos. Están más brillosos que nunca. Su respiración está agitada, tiene el cabello desordenado y revuelto, los labios hinchados y rojísimos y la ropa desarreglada. Me observa con una oscura y profunda mirada, entiendo el mensaje.

 

Necesita más.

 

Acuno su rostro en mis manos y acaricio su mejilla. Él toma mis manos y las entrelaza con las de él. Su boca presiona contra mi frente, dejando un camino por mi nariz, hasta llegar a mi boca y volver a besarnos. 

 

—¿Qué me estás haciendo, ______? —susurra entre besos.

 

No le respondo. No sé en que sentido está usando esa pregunta. Además, no lo sé. No tengo ni la más mínima idea de que está causando en mí, también. 

 

Sus dientes aprietan suavemente mi labio inferior, y puedo sentir como cada vez aumenta la fuerza. Lo miro a los ojos, ahora sin miedo. Sin vergüenza. 

 

—¿Qué nos está pasando, Justin? —le pregunto. Él libera mi labio y se humedece los de él. Hago lo mismo en un acto involuntario, como sí quisiera saborear una y otra vez el gusto de su boca.

 

—Está amistad ya escondía demasiadas cosas, ______ —susurra rozando mi boca con la de él—. Que ya era el tiempo de ser confesadas.

 

¿Sabe que le gusto? No entiendo. Debería... no, mejor no. ______, no pienses. Deja que las cosas fluyan.

 

—¿Cómo un tipo de secreto? —digo acariciando los cabellos que crecen en la parte de atrás de su cuello—. ¿Qué secreto, Justin?

 

Él sonríe y no puedo evitar que mis mejillas se tiñan de fuertes tonos de rojo. 

 

—No importa. —musita y me levanta el mentón—. Bésame otra vez.


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Senior
soophia12
Mensajes: 598
Registrado: ‎02-19-2011

Re: abrazos gratis {justinbieber&tú} sólo capítulos.

 



Junior
rebeca2012
Mensajes: 353
Registrado: ‎07-20-2012

Re: abrazos gratis {justinbieber&tú} sólo capítulos.

Hola , me llamo Rebeca ,y perdona si no te gusta que comenten aca  , esque me encanta esta novela ,

es tan hdifvwqgdhujiskghdsejd , me entiendes verdad? ajjajja Bueno , siguela pronto bess!

 Mis Novelas .Ya todo esta perdido|Justin&Tu|.No soy la misma |Justin&Tu|♥



Porque cada vez que sonreis , yo tambien sonrio . Porque sos el mayor culpable de mi sonrisa


 


Y porque se que no es una sonrisa de papel .. Te amo por muchas cosas , pero tu sonrisa ..Tu sonrisa es unica ♥