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nancygrace
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Re: wɴ§▻βɾϊвσɳа◅§▻Ɩɛʋʏɾɾɵɳǐ◅§ William Levy §

hola mi nicol como estas??
Diamante
mainick
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Re: wɴ§▻βɾϊвσɳа◅§▻Ɩɛʋʏɾɾɵɳǐ◅§ William Levy §

Hola amix.. estoy bien gracias!!
Y tu como estas?? te vi dando lata en la web de Cami.. :smileyvery-happy:
Siguelaa... pobre Mai tiene verguenza de ir a ese pueblo!!

Escrito por nancygrace:
hola mi nicol como estas??





         

nancygrace
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Re: wɴ§▻βɾϊвσɳа◅§▻Ɩɛʋʏɾɾɵɳǐ◅§ William Levy §

—Ven, Mai, —dijo Dunford enérgicamente—. No quiero perder el tiempo.
Ella mordió su labio inferior, mientras él la ayudaba a bajar del coche. Había una pequeña probabilidad, supuso, de que no se diera cuenta de las miradas y comentarios acerca de ella. Quizá todas las señoras habrían enfundado sus garras por ese día, y él no oiría ningún susurro cruel. Mai alzó su barbilla incrédula. Sobre esa posibilidad tratando de parecer más confiada de lo que se sentía.
—Lo siento, Dunford. —Ella le disparó una gran sonrisa descarada. Su sonrisa. Él a menudo había hecho comentarios sobre lo hermosa y única que era. Ella esperó que al verla sonreír creyera que no estaba alterada—. Mi mente ha estado vagando, estoy nerviosa.
—¿Y por dónde estaba vagando? —Sus ojos brillaron diabólicamente.
Dios mío, ¿ por qué él siempre era tan agradable? Sería más doloroso si hacía el ridículo. No pienses acerca de eso, se dijo. No podría ocurrir. Ella cerró los ojos un momento y se encogió de hombros antes de responder descuidadamente.
—¿En Stannage Park, en dónde más?
—¿Y en qué pensabas tan concentrada, bribona? ¿Porkus va a dar a luz a sus cerditos sin sufrir daño?
—Porkus es un macho, tonto.
Él apretó su mano en su corazón fingiendo preocupación.
—Entonces hay más razón para preocuparse. Éste podría ser un nacimiento muy difícil.
A pesar de sí misma, Mai sonrió.
—Eres incorregible.
—Ser llamado incorregible por ti, es un cumplido.
—Sospecho que lo tomarás como un cumplido no importa lo que diga. —Ella intentó parecer enojada hasta gruñirle pero se traiciono y empezó a reír.
Él tomó su brazo y comenzó a caminar.
—Sabes, un día de estos me vas a matar de un disgusto, Mai.
Ella lo miró con incertidumbre. Nunca había contado entre sus logros la habilidad de manipular y peor, coquetear con el sexo contrario. Hasta Dunford, nunca había podido hacer a un hombre pensar acerca de ella como una mujer normal. Si él notó su expresión, no hizo comentarios sobre ella. Marcharon, Dunford haciendo preguntas acerca de cada negocio que encontraba. Él hizo una pausa delante de un pequeño restaurante.
—¿Tienes hambre, Mai? ¿Es un buen salón de té?
—Nunca he ido.
—¿No? —Él se asombró. En los doce años que ella había vivido en Cornualles, ¿nunca se había detenido para tomar té y pasteles?
—¿No ibas con Viola?
—A Viola no le gustaba Truro. Ella siempre dijo que había demasiados nobles aquí.
—Hay algo de verdad en eso, —él estuvo de acuerdo, repentinamente empezó a mirar hacia un escaparate para evitar ser reconocido por un conocido de enfrente. Nada estropearía su paseo con ella, y menos tener que saludar a un conocido. No tenía el deseo de desviarse de su meta por una conversación intrascendente. Después de todo, había arrastrado a Mai aquí por una razón.
Henry se sorprendió por verlo muy interesado viendo una vidriera.
—No tenía idea que estabas interesado en cordón.
Él enfocó sus ojos y se dio cuenta de que parecía muy interesado en examinar las mercancías de una tienda que solo vendía cintas y cordones.
—Sí, bien, hay un gran número de cosas que no sabes acerca de mí, —él se quejó, esperando que ese comentario pusiera fin a la conversación.
Mai no estaba terriblemente animada por el hecho de que él fuera un experto en cordón. Probablemente lo utilizaba con todas sus amantes. Y ella no tuvo duda que había tenido algunas. ¿Quién era "amorcito" después de todo? Ella lo podría comprender, supuso. El hombre tenía veintinueve años. Uno no podría esperar que él hubiera vivido la vida de un monje. Y peor si era tan bien parecido como él. Ciertamente habría tenido su cuota de mujeres.
Ella suspiró abatidamente, repentinamente ansiosa de irse de la tienda que vendía cintas y cordones.
Pasaron al lado de una sombrearía, una librería, y una verdulería, en ese momento Dunford exclamó repentinamente:
—Ah, mira, Mai. Una casa de modas, lo que necesitaba.
Ella hizo una horrible mueca.
—Pienso que ahí hacen sólo ropa de señoras, Dunford.
—Excelente. —Él tiró de ella bruscamente y la arrastró al portal.
—Necesito comprarle un regalo a mi hermana.
—No sabía que tenías una hermana.
Él se encogió de hombros.
—¿Creo que dije antes que hay una gran cantidad de cosas que no sabes acerca de mí?
Ella lo miró sarcástica.
—Esperaré afuera, entonces. Detesto las casas de modas.
Él no tuvo duda acerca de eso.

Platino Brillante
aliasmari
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Re: wɴ§▻βɾϊвσɳа◅§▻Ɩɛʋʏɾɾɵɳǐ◅§ William Levy §

Hasta que al fin hace algo por la patria William!!! A vestir a Mai....AL FIIIIIIIIIN los cielos se abrieron!

♪Que se calle el cielo si hay un ángel suelto,
Que vive su historia, su arte, su tiempo
Ella es la certeza del amor, de un camino donde no hay dolor
Ella es aire que libera. Ella es ella

Diamante
mainick
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Re: wɴ§▻βɾϊвσɳа◅§▻Ɩɛʋʏɾɾɵɳǐ◅§ William Levy §

Menos mal que Will vestira a Mai con ropa decente xD!!:smileyvery-happy:
Siguelaaaaaaaa... Quiero mas capituloss!



         

nancygrace
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Re: wɴ§▻βɾϊвσɳа◅§▻Ɩɛʋʏɾɾɵɳǐ◅§ William Levy §

pues yo rebien jajaj q bueno q estes bien....jaja dandole lata a cami y me resulto por q aparecio jaja

Escrito por mainick:
Hola amix.. estoy bien gracias!!
Y tu como estas?? te vi dando lata en la web de Cami.. :smileyvery-happy:
Siguelaa... pobre Mai tiene verguenza de ir a ese pueblo!!

Escrito por nancygrace:
hola mi nicol como estas??






Diamante
mainick
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Re: wɴ §▻ βɾiвσɳа ◅§▻ Ɩevyɾɾoni ◅§ William Levy §

Que bueno que estes bien...
Siguelaaa.. Grace.. mas capis!



         

nancygrace
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Re: wɴ§▻βɾϊвσɳа◅§▻Ɩɛʋʏɾɾɵɳǐ◅§ William Levy §

—Pero necesitaré tu ayuda, Mai. Tú tienes justo su tamaño y figura.
Si no soy exactamente su tamaño, nada calzará correctamente. —Ella dio un paso atrás.
Él tomó su brazo, abrió la puerta, y la metió en la tienda.
—Es un peligro que estoy dispuesto a correr, —dijo él alegremente.
—Ah, hola, —Llamó a voces a la modista a través del cuarto—. Necesitamos comprarle un vestido o dos a mi hermana. —Él señalo  a Mai.
—Pero no es...
—Quédate callada, bribona. Costará menos esfuerzo así.
Mai tuvo que estar de acuerdo que él, probablemente, tenía razón.
—Oh, está bien, —ella se quejó—. Supongo que esto lo hace uno por un amigo.
—Sí, —Dunford estuvo de acuerdo, mirando hacia ella con una expresión extraña—. Supongo que sí.
La costurera, rápidamente evaluando la obvia calidad y elegancia del traje de Dunford, acudió a sus lado muy amablemente.
—¿Cómo le puedo ayudar? —inquirió.
—Me gustaría comprar algunos vestidos para mi hermana.
—Por supuesto.
Ella miró por encima de Mai, quien nunca había tenido más vergüenza de su apariencia que en ese momento. El vestido de día de color malva que llevaba puesto, era verdaderamente horrible, y no supo por qué Carlyle se lo había regalado. Ella recordó la ocasión en la que se lo dio. Él iba a Truro en viaje de negocios. Mai, dándose cuenta que no tenía ropa conforme a su edad le pidió que le comprara un vestido. Carlyle probablemente compró el primero que vio.
Pero se veía horrible vestida con él, y por la expresión de la modista, Mai podía ver que la mujer estaba de acuerdo. Había sabido que ese vestido no era correcto para ella en el minuto que lo había visto, pero lo necesitaba para viajar a esa cuidad. Ella odiaba mucho viajar a Truro, especialmente con esa espantosa prenda puesta. Se había obligado a creer que los vestidos solo tenían el propósito de cubrirla.
—¿Por qué no vas por allí y miras algunos rollos de tela? —dijo Dunford, dándole un pequeño golpe en su espalda.
—Pero...
—Calla. —Él podía ver en sus ojos, que había estado a punto de señalar algo sobre su supuesta hermana—. Simplemente llévame la corriente y echa un vistazo.
—Como quieras. —Ella deambuló e inspeccionó las sedas y las muselinas. Oh, eran tan suaves. Precipitadamente las dejó. Era absurdo fantasear con telas bonitas cuando todo lo que necesitaba para su trabajo era telas fuertes para camisas y pantalones.
Dunford la observó cariñosamente manosear las telas y supo que había hecho lo correcto. Llevando aparte a la costurera, susurró:
—Temo que el guardarropa de mi hermana ha estado tristemente descuidado. Ella ha estado quedándosele con mi tía quién, aparentemente, no posee sentido de la moda.
La costurera asintió con la cabeza.
—¿Tiene usted cualquier cosa que está lista para a llevar puesto hoy? Me gustaría librarme de esos horribles vestidos que lleva ahora. Puede usar sus medidas para hacer a unos cuantos más.
—Tengo unos pocos que rápidamente podría cambiar a las medidas de ella. De hecho hay uno allí mismo. —Ella señaló un vestido amarillo pálido de día, colgado en un maniquí de madera. Dunford estaba a punto de decidir qué haría, cuando vio la cara de Mai.
Ella clavaba los ojos en el vestido como una mujer muerta de hambre.
—Ese vestido será perfecto, —susurró enfáticamente. Entonces, en voz alta—: Maite, mi amor, ¿por qué no te pruebas, el vestido amarillo? La señora... —Él hizo una pausa, en espera que la costurera pudiera decir su nombre.
—Trimble, —dijo ella.
—... La Señora Trimble hará las alteraciones necesarias.
—¿Estás seguro? —Maite preguntó.
—Mucho.
Ella no necesitó otra respuesta. La Señora Trimble rápidamente quitó el vestido del modelo e hizo una señal para que Mai la siguiera a la trastienda. Mientras estaban ahí, Dunford ociosamente examinó las telas en exhibición. El amarillo pálido se vería bien en Mai, decidió.
Cogió un rollo de tela azul brillante. Este color también podría sentarle bien. Él no estaba seguro. Nunca había hecho esta clase de cosas antes y no tenía ni idea de que hacer. Siempre había asumido que las mujeres, de alguna forma, sabían que ponerse. Asumió que sus buenas amigas Belle y Emma fueron siempre totalmente rechazadas, por su forma de ser inteligente, abierta y sincera.
Pero ahora él se percató que siempre se vieron muy elegantes, porque habían sido enseñadas a cómo vestirse por la madre de Belle, quien invariablemente había sido un epítome de elegancia y clase. La pobre Mai no había tenido a nadie para guiarla en tales materias. Nadie para enseñarle simplemente cómo ser una chica. Y ciertamente nadie para enseñarle cómo ser una mujer elegante.

nancygrace
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Re: wɴ §▻ βɾiвσɳа ◅§▻ Ɩevyɾɾoni ◅§ William Levy §

Él se sentó a esperar a que salieran. Parecieron tomarse mucho tiempo. Finalmente, impaciente, gritó:
—¿Mai?
—¡Espere un momento! —contestó la señora Trimble—. Sólo necesito reducir un poco más la cintura. Su hermana está muy delgada.
Dunford se encogió de hombros. Él no lo sabía. La mayoría del tiempo ella usaba ropa de hombre holgada, y sus vestidos le sentaban tan mal que era difícil de determinar su figura debajo de ellos. Frunció el ceño, vagamente recordando la percepción que tuvo de ella cuando la besó. No podía acordarse de mucho, había estado medio dormido en aquel momento, pero se acordó que ella parecía tener una hermosa figura, sensual y femenina.
Justo entonces la señora. Trimble dio un paso atrás en el cuarto.
—Aquí esta ella, señor.
—¿Dunford? —Mai asomó su cabeza en la esquina.
—No seas tímida, bribona.
—¿Prometes no reírte?
—¿De qué me reiría? Ahora sal.
Mai dio un paso adelante, con sus ojos llenos de esperanza, miedo y duda al mismo tiempo.
Dunford recobró su aliento. Estaba transformada. El color amarillo del vestido le sentaba a la perfección, realzando los rayos dorados de su cabello. Y el corte del vestido, revelaba su figura femenina muy contraria a la de un muchacho.
La señora Trimble había cambiado su peinado, soltando su trenza y dejándolo casi libre, solo sujetado por laso pequeño invisible.
Mai mordisqueaba nerviosamente su labio inferior, mientras él la examinaba, ella exudaba una belleza tímida que era tan tentadora como enigmática. Pasó lo que él nunca hubiera imaginado, que ella tuviera algún hueso tímido en su cuerpo.
—Mai, —él dijo suavemente—, Estas, tú estás, tú... —Él buscaba la palabra justa pero no la podía encontrar. Finalmente le dijo precipitadamente—: ¡estás muy bonita!
—Es lo más bonito que alguien, alguna vez, me ha dicho, —expresó ella muy contenta—. ¿De verdad piensas así? —Ella respiró,  y lo miro  seriamente tocando el vestido—. ¿Piensas que me queda bien?
—Si tú sabes que es así, —él dijo firmemente. Contempló a la Sra. Trimble—. Lo llevaremos.
—Excelente. Le puedo traer algunos figurines para mirar, si usted desea más vestidos.
—Por favor.
—Pero Dunford, —Mai susurró urgentemente—, éste vestido es para tu hermana.
—¿Cómo le podría dar ese vestido a mi hermana, cuando a ti te queda tan bien? —Él le preguntó en lo que esperaba fuese un tono práctico—. Además, ahora que pienso acerca de eso, tú probablemente necesitas tener algunos vestidos nuevos.
Algunos de mis vestido ya no me quedan bien, —ella dijo, un poco cohibida.
—Entonces tendrás nuevos vestidos.
—Pero no tengo ningún dinero.
—Es un regalo mío.
—Oh, pero no te podría dejar hacer eso, —dijo ella rápidamente.
—¿Por qué no? Es mi dinero.

nancygrace
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Re: wɴ §▻ βɾiвσɳа ◅§▻ Ɩevyɾɾoni ◅§ William Levy §

Ella se vio destrozada anímicamente.
—No creo que sea correcto.
Él sabía que no era correcto regalarle los vestido, pero le dijo.
—Míralo de este modo, Mai. Si no te tuviese, tendría que contratar a alguien para manejar Stannage Park.
—Probablemente lo podrías hacer por ti mismo ahora, —ella dijo brillantemente, dándole una palmada reconfortante en el brazo.
Él casi gimió.
—Probablemente no tendría el tiempo para hacerlo. Tengo muchas obligaciones en Londres, tú lo sabes. De la manera que lo veo, tú me ahorras el sueldo de un hombre. Probablemente el sueldos de tres hombres. Un vestido o dos es lo menos que puedo hacer por ti, considerando ese hecho.
Bueno, desde ese punto de vista, no sonó muy impropio, decidió Mai. Y ella amaba ese vestido. Nunca se había sentido una mujer bonita antes. En este vestido ella aún podría aprender a deslizarse cuando caminara, como esas mujeres muy elegantes que parecían tener ruedas, y a las que ella siempre envidió.
—Está bien, —dijo lentamente—. Si piensas que es correcto.
—Sé que es correcto. Oh, ¿y Mai?
—¿Sí?
—No te molestarías, si dejamos a la Sra. Trimble deshacernos de tu anterior vestido, ¿te disgustaría?
Ella negó con la cabeza agradecidamente.
—Está bien. Ahora acércate, por favor, y mira algunos de estos figurines. Una mujer necesita más de un vestido. ¿No piensas que tengo razón?
—Seguramente, pero no más de tres, —ella dijo con incertidumbre. Él entendió. tres era el limite que su orgullo le dejaba—. Probablemente estés en lo correcto.
Pasaron la siguiente hora escogiendo dos vestidos más para Mai, el primero del color azul profundo que Dunford había escogido antes, y uno de color verde mar, que la Sra. Trimble insistió que hacia resplandecer los ojos grises de Mai. Se los entregarían en Stannage Park dentro de una semana. Mai casi expresó impulsivamente que estaría encantada de regresar si era necesario. Ella nunca había soñado oírse hacer un viaje voluntario a Truro. No le gustó pensar que se estaba convirtiendo en una superficial porque un simple vestido podría hacerla feliz, pero tuvo que admitir que le daba un nuevo sentido de confianza en sí misma.
Por lo que respecta a Dunford, él ahora se dio cuenta de una cosa: Quienquiera que había escogido los horrendos vestidos, no había sido Mai. Conocía algunas cosas de la mente femenina, y podría deducir que ella tenía una elegancia nata.
Y se dio cuenta de otra cosa: Le hizo increíblemente feliz ver a Mai así de contenta. Fue una cosa realmente asombrosa.
Cuando alcanzaron el carruaje, ella no dijo nada hasta que estuvieron de camino a  su casa. Finalmente ella lo miró suspicazmente y dijo:
—No tienes una hermana, ¿verdad?
—No, —dijo él quedamente, incapaz de mentir.
Ella guardó silencio por un momento. En ese instante colocó su mano tímidamente encima de la de él. Y dijo:
—Gracias.


Fin del capitulo