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crkatt
Miembro - Quarzo Mensajes: 21391 Registrado: 8/29/08 Visita Mi Página ![]() |
5/24/09 02:54 AM
(767 visitas)
CAPÍTULO 1 María José Samaniego sabía que un bar de yuppies no era el lugar apropiado para encontrar un héroe, pero estaba desesperada. Tendría que valer. Se subió las gafas y contempló la hilera de taburetes frente a la barra. Todos eran hombres y mujeres de negocios, todos llevaban traje y ropa seria. Menos uno. Tragó saliva. Ése era el elegido, porque Marii no quería ver a un hombre trajeado ni en pintura. Intentó armarse de entusiasmo mientras se acercaba. El hombre tenía al pelo rubio oscuro y algo enmarañado, su cazadora de cuero marrón había conocido días mejores, y los vaqueros estaban desgastados, pero era un hombre grande y limpio y lo más importante era que contrastaba con todos los demás que llevaban trajes oscuros y se parecían a Bruno. Y lo que Marii quería en ese momento era a alguien que no fuera como Bruno. Sabía que se estaba portando como una beep, pero no había sido un buen día. Esa tarde llegó a la emisora de radio a su hora habitual, feliz de estar allí, como de costumbre. Y como siempre, un montón de personas salieron a su encuentro. Marii sonrió, adorando la sensación de que WBBB no pudiera funcionar sin ella. Ella era la productora, el cerebro, la salvadora... La primera que la llamó fue Casilda, la recepcionista. - ¡Marii! Pero eso alertó a Maura, su antigua estudiante de prácticas, que apareció con aspecto lamentable. - Marii, yo... Enseguida fue apartada por Albert, el director financiero. - Marii, tienes que... Y él también fue interrumpido por Bruno, el antiguo amante de Marii. - Necesito verte en tu despacho. Ahora. | ||||||||||
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crkatt
Miembro - Quarzo Mensajes: 21391 Registrado: 8/29/08 Visita Mi Página ![]() |
5/24/09 02:58 AM
(762 visitas)
Marii se subió las gafas en la nariz para poder verlo mejor. El silencio que llenó la zona de recepción se debió al extraño comportamiento de Bruno. Normalmente él hacía notar su presencia hablando demasiado alto y riéndose ruidosamente en los lugares incorrectos, y todo porque era un hombre inseguro. Marii sintió una vez pena por él, pero dejó de sentirla, ya que él la dejó dos meses antes cuando decidió que se le vería mejor junto a Maura que a su lado. Tenía razón, pero dolía. Ella le siguió al despacho sin hacer ninguna pregunta. Una vez dentro, Bruno cerró la puerta, fue a su mesa y se sentó en su silla. Marii se aguantó un gruñido. Ése despacho era suyo, aunque fuera pequeño, y que él se hubiera sentado en su silla la convertía en una visitante en su propio dominio. - ¿Qué ocurre?- preguntó mirándolo con el ceño fruncido. Bruno se cruzó de brazos. - No hay un modo fácil de decirte eso, Marii. Sé que será duro, pero también sé que eres una adulta y te das cuenta de que las cosas cambian. La gente madura. Los cambios son buenos. Bruno echó la cabeza hacia atrás y se puso a mirar el techo, empezando a divagar en términos filosóficos. Mientras ella esperaba, pensó en lo atractivo que era, en lo enfadada que estaba con él y en lo mucho que quería recuperarlo. Ése era el gran misterio de su vida. Bruno era un imbécil. ¿Entonces por qué se había enamorado de él y por qué seguía colada por él? Bruno seguía hablando. - Y por eso es por lo que... Marii le interrumpió. - Mira, tengo cosas que hacer, así que si vas al grano, volveré a mi trabajo, que es hacer de ti una estrella. Bueno, se había pasado, pero él había empezado al sentarse en su silla, por no mencionar que la hubiera dejado por una mujer más joven. Bruno se sentó muy recto y puso las manos sobre la mesa. - De acuerdo, ahí va. Ya no seguirás trabajando en mi programa. La habitación empezó a dar vueltas. Marii se sentó en la otra silla que quedaba vacía. - ¿Qué? - He sentido cierta hostilidad desde nuestra ruptura, y está afectando a mi trabajo. Así que Antonio y yo hemos decidido que es mejor poner a Maura en tu lugar, ya que tú la has entrenado. De ese modo el programa no sufrirá. | ||||||||||
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crkatt
Miembro - Quarzo Mensajes: 21391 Registrado: 8/29/08 Visita Mi Página ![]() |
5/24/09 03:02 AM
(759 visitas)
Marii estaba perpleja - Desde ahora mismo Maura está produciendo el programa. Es mejor para todos. - ¿Para quienes?- Marii respiró profundamente-. Desde luego no para mí. Tienes el programa de mayor audiencia. Yo soy la productora. A menos que tú y Maura os marchéis, esto no es lo mejor para mí. - Por supuesto yo no me iré. Soy el cerebro. ¿Él era el cerebro? ¿Entonces qué era ella? - Y no estás despedida ni nada parecido. Todos apreciamos lo que has hecho. Marii levantó la cabeza, furiosa. - Claro que no estoy despedida. ¿Por qué iba a estarlo? Esto no tiene sentido. Él continuó. - Y me he asegurado que Antonio te dé otro programa para que lo produzcas. El bueno de Bruno, siempre pensando en ella... Todo un amigo... Marii se puso de pie, controlándose y no estrangulándole con gran esfuerzo. - Bien, Bruno. Gracias por el apoyo y buena suerte en el futuro. Y ahora levántate de mi silla. Él lo hizo como por instinto. Tras dos años haciendo todo lo que ella le decía, era una costumbre difícil de romper. Se dirigió hacia la puerta, con aire satisfecho y benefactor. - Mira, ¿por qué no quedamos para tomar una copa? Sólo para demostrar que no hay rencores. Ella quiso gritarle que no era así y darle un puñetazo. Pero era una mujer madura. - Lo siento, pero ya he quedado. Tengo que irme. Quizás en otro momento. Salió al pasillo delante de él, intentando no llorar. Bruno la siguió, así que aceleró el paso. Casilda volvió a llamarla cuando pasó junto al mostrador de recepción, y le enseñó un sobre. - Antonio... Marii cogió el sobre sin pararse y sonriendo lo mejor que pudo fue hacia el ascensor y escapó a la calle. La habían despedido. Aún tenía un trabajo, pero su carrera se había esfumado junto con Bruno. Había pasado dos años haciendo que el programa de Bruno fuera un éxito, realizando encuestas, buscando temas interesantes, ideando concursos... y él le había echado. Durante un momento, en la puerta del restaurante que había frente a la emisora, Marii sintió un momento de pánico. ¿Y si no podía hacerlo de nuevo? ¿Y si Bruno tenía razón y él era el talento? ¿Y si ella era una perdedora? No. Encontraría un modo de salir de eso. Apretó los dientes y entró en el restaurante. El pasillo separaba el restaurante del bar, separando así a los yuppies que comían de los yuppies que bebían. Marii se detuvo y abrió el sobre que Casilda le había dado. | ||||||||||
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crkatt
Miembro - Quarzo Mensajes: 21391 Registrado: 8/29/08 Visita Mi Página ![]() |
5/24/09 03:06 AM
(757 visitas)
Dejarás el programa de Bruno y trabajarás con Alejandro Lombardo, el hombre que ocupará el puesto de Gabriel Hancock. Mañana lo conocerás a las cinco en mi despacho Antonio El misterioso Gabriel tenía el programa de diez de la noche a dos de la madrugada, la hora muerta de la radio. Y para colmo su amigo Ulises, con quien había quedado, no había llegado. Al diablo. Se iría a casa. Dio media vuelta para salir, pero afuera estaba Bruno, saludando a la gente que le hablaba como si fuera una celebridad. Lo que era en realidad. Y Bruno iba a entrar y la encontraría sola después de haberle dicho que tenía una cita, y todo porque Ulises se había retrasado de nuevo. Ulises no impresionaba mucho, pero sería más impresionante que estar sola. Así que entró en el bar para buscar una pareja y vio a todos esos hombres trajeados y al hombre vestido con vaqueros. No podía enfrentarse con otro ejecutivo, así que se acercó al hombre con la cazadora de cuero y le dijo hola lo más alegremente que pudo. Ella no era una mujer efusiva, y se sintió muy forzada al hacerlo. Él se giró y la miró. El hombre tenía un rostro amable y agradable. Parecía una buena persona. Marii dejó su bolso en la barra. - ¿Esperas a alguien?- preguntó, mirando por encima de su hombro a ver qué hacía Bruno. Todo lo que tenía que hacer era mantener la conversación con ese hombre hasta que Bruno entrara, la viera con él y se marchara. A Bruno no le gustaban los competidores. - ¿Y bien?- insistió Marii-. ¿Esperas a alguien? - No. Se sentó a su lado. - ¿Qué estás haciendo? | ||||||||||
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crkatt
Miembro - Quarzo Mensajes: 21391 Registrado: 8/29/08 Visita Mi Página ![]() |
5/24/09 03:09 AM
(753 visitas)
Alejandro Lombardo había estado pensando en su futuro cuando ella se le acercó. Lo mejor sería hacer su trabajo y marcharse. Investigar el origen de una carta anónima enviada a una emisora de radio en Tuttle, Ohio, no podía ser tan difícil. La emisora no era tan grande. Su mayor problema sería fingir ser un locutor. Y había dejado claro a todo el mundo que sólo estaría allí seis semanas y que tendría que marcharse en noviembre. Aún no había decidido dónde iría en noviembre, pero sería a algún lugar remoto y sin complicaciones. Especialmente lejos de su padre, que había empezado a pedirle extraños favores, como que fuera a la emisora por su viejo amigo Antonio... Eso era lo que pasaba por ir a ver a su padre el día de su cumpleaños. A partir de ese momento, sólo le enviaría una tarjeta. Pero en cuanto terminara se marcharía de allí a algún lugar donde pudiera hacer algo simple para variar, como criar cerdos. No, demasiado complicado. Cultivaría zanahorias. Eso era más fácil. Dejó de pensar cuando ella llegó y le dijo “hola”. La miró y se sorprendió. No parecía el tipo de mujer decidida que ligara con un hombre en un bar. Sus ojos astutos brillaban tras grandes gafas redondas, y tenía el pelo castaño y corto, estilo paje, algo enmarañado. Su boca y nariz estaban bien. Parecía demasiado desaliñada para intentar ligar. Tampoco era apropiada su falda larga de flores ni la enorme camiseta. Parecía una niña limpia y agradable. Bueno, no tan niña. Fácilmente habría cumplido los treinta. - ¿Esperas a alguien?- le dijo. Ella miró por encima de su hombro y dejó el bolso en la barra. Parecía hecho con una alfombra de flores azules y muy vieja. - ¿Y bien? ¿Esperas a alguien? Se sentó en un taburete. - No- Alex la miró con interés-. ¿Qué estás haciendo? - Intento charlar contigo. Alex la miró fijamente. - ¿Qué estás haciendo realmente? Ella frunció el ceño. - No puedo creerme esto. ¿Ni siquiera puedes fingir que te alegras? - Nunca finjo. Soy una persona natural y abierta. Alex pensó en apartarse de ella, pero rechazó la idea. Si la dejaba, nunca sabría qué pretendía. Y además, cuando ella frunció el ceño, su voz se volvió ronca. Tenía una estupenda voz grave. Alex le sonrió. - ¿Por qué no me cuentas lo que quieres? Ella inclinó un poco la cabeza. - Es una historia demasiado larga y me hace parecer patética. Todo lo que te pido es que finjas estar tomando una copa conmigo. Te juro que sólo es eso. | ||||||||||
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crkatt
Miembro - Quarzo Mensajes: 21391 Registrado: 8/29/08 Visita Mi Página ![]() |
5/24/09 03:14 AM
(746 visitas)
Alex había vivido mucho y sabía que no podía ser tan fácil, que habría complicaciones. Siempre había complicaciones, y por eso Alex había pasado sus treinta y cuatro años aprendiendo a marcharse en el momento apropiado.Pero por otro lado, tenía una noche libre antes de empezar a trabajar, así que podía estar con ella un rato. Se encogió de hombros.- Bueno, bien vale una copa averiguar qué pasará a continuación- dijo haciendo un gesto al camarero.El camarero se acercó.- La señorita quiere... – la miró.- La señorita quiere pagar su propio licor con nata.Sacó un par de billetes de su cartera y se los dio al camarero, mientras miraba de nuevo por encima del hombro.- ¿Licor con nata?- Alex puso gesto de asco.- Debería ser leche desnatada, pero en los bares nunca tienen.- Eso es cierto. ¿Sabes? Tienes la forma de ligar más extraña del mundo.- ¿Forma de ligar?- ella giró en su taburete y lo miró, con las mejillas sonrosadas de rabia-. No estoy intentando ligar... Oh, ahí viene él. Intenta parecer como si no hubieras acabado de insultarme.- No te he insultado. Sólo he hecho una observación.- Bien, pues para- miró por encima de su hombro de nuevo-. ¡Oh, no!- cerró los ojos y murmuró en voz baja-. Pasará de largo. Estoy segura de que pasará de largo.Un hombre se detuvo a su lado.- ¡Marii! Estás aquí. Yo...Ella se puso rígida como si le hubieran dado un tiro.- ¡Bruno! Vaya sorpresa verte. De nuevo. Tan pronto- miró a Alex-. ¡Oh, diablos!Entonces levantó la barbilla y sonrió a Bruno.Alex pensó que lo estaba haciendo muy bien. Una buena sonrisa. Se fijó en el hombre. Era alto, moreno y atractivo, con un traje muy caro y sonrisa de anuncio de dentífrico. Y estaba sonriéndole a ella como si supiera que estaba angustiada. Alex se terminó la bebida. Menos mal que no tenía nada que ver en ese lío.- Deja que te invite. Es lo menos que puedo hacer- dijo Bruno.En ese momento el camarero puso la copa de Marii frente a ella.- No, no. Ya tengo una. Gracias.- Licor de nata- Bruno se rió-. La Marii de siempre.Se sentó a su lado. Ella gruñó muy débilmente, pero Alex la oyó, ya que se giró hacia él al hacerlo.- Siento todo esto- le susurró.Alex se inclinó.- Intenta no parecer como un perro herido- le susurró.Marii le dirigió a Bruno una sonrisa brillante por encima de su hombro.- No me di cuenta de que estabais juntos- dijo Bruno, esperando una presentación.Marii siguió sonriendo como una tonta, así que Alex se compadeció de ella y estiró la mano.- Alejandro Lombardo.
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pmp4willy
Miembro - Platino Brillante Mensajes: 11264 Registrado: 2/7/09 Visita Mi Página ![]() |
5/24/09 01:03 PM
(715 visitas)
Aaaaay,mi Katt,me encanta y me enganché.espero el próximo capítulo!!!! PATRICIA | ||||||||||
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